CAPÍTULO II: Walburga Black

Disclaimer: Este fic participa en el "Amigo Navideño 2018 – 2019" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black". Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling

Radenzaprior, espero que te guste tu regalo. Este capítulo me costó un poco más de trabajo puesto que no sabía bien como escribirlo; ojalá y el resultado cumpla con tus expectativas.

Petición escogida: Media. Un fic acerca de cómo se sintió la familia Black después de que Sirius huyó de casa

Hacia dos semanas que Sirius había huido de casa, que ella había tenido que renegar de su primogénito; todo por su rebeldía.

Desde niño había sido así, siempre haciendo lo contrario a lo que se le pedía; hablando demás en las reuniones de sociedad y avergonzándola frente a sus "amigas" con sus travesuras. Por su culpa, la señora Carrow había dejado de hablarle; fue el día que permitió que Sirius invitara a comer a su amigo James Potter; después de todo, los Potter eran también sangre pura, y ella no veía nada malo en que ambos se llevasen bien. A pesar de haber quedado en Gryffindor, Walburga había decidido darle otra oportunidad a su hijo; en un intento de disciplinarlo, había organizado una fiesta del té con otras mujeres sangre pura, y Sirius había invitado a James. Durante la fiesta todo iba bien, hasta que, a la hora de los pastelillos de crema; a Sirius le había parecido divertido poner garras de dragón en el pastelillo de la señora Carrow, sabiendo que ella era alérgica a estas; había terminado con la cara inflamada, y se había marchado de ahí totalmente indignada sin importarle las disculpas que Walburga le ofrecía, y había roto todo trato con ella.

Walburga ya no soportaba a Sirius. Estaba cansada de las múltiples quejas que recibía de Hogwarts por las travesuras que realizaba su hijo con "aquellos chiquillos endemoniados".

¿Por qué Sirius no podía ser como Regulus? Regulus era educado, era todo lo que se esperaba de un Black. Purista, altivo, orgulloso de su apellido y, lo más importante de todo, era Slytherin hasta la médula. Sirius, convivía con chicos sangre sucia; era más bien cínico y burlón, hacía hasta lo imposible por manchar su apellido, se burlaba de ser un Black; y, para colmo, era Gryffindor. En definitiva, era todo lo contrario a un Black.

El día de huyo de casa, Walburga lo lamentó mucho; a final de cuentas, Sirius no solo era su hijo, era su primogénito, aquel de debía de heredar la casa y la fortuna de los Black.

Si no hubiera sido una dama de sociedad (y principalmente una Black), se hubiese permitido llorar por la huida de su hijo, y se hubiera cuestionado qué fue lo que hizo mal con Sirius como para que esto pasara. Pero Walburga era una dama de sociedad, perteneciente a una de las familias más puras e importante de la sociedad mágica, por lo cual, dejo a un lado sus sentimientos de madre, desechó el cariño que le tenía a Sirius y lo borró de tapiz familiar. Sirius ya no era digno de ser un Black, ya no pertenecía a esa familia.

Regulus no salió de su habitación en todo el día. Solamente permitió la entrada a Narcissa cuando Druella y ella habían ido a visitarlos

—Te entiendo Walburga— dijo Druella después de escuchar sus penas— yo también me sentí así cuando Andrómeda huyo de casa

—No te preocupes Druella, a partir de ahora yo solo tengo un hijo; Sirius ha traicionado todo lo que era importante para mí, y eso impide que yo lo pueda aceptar.

Sabía que estaba mintiendo, Sirius, a pesar de su rebeldía siempre fue muy especial para ella. Era su primogénito, no solo en el sentido de la herencia y la preservación, fue el primer niño que cargó en su vientre, el niño con el que se recibió como madre.

Después de que se fueron Druella y Narcissa, Walburga llamó a todos al salón para que vieran como Sirius era borrado del tapiz familiar. Jamás lo aceptaría, pero el renegar de su propio hijo le dolió mucho, aunque se empeñase en demostrar lo contrario.

Fue doloroso ver como el nombre de Sirius era consumido por el fuego en el tapiz, después de cargarlo durante nueve meses en su vientre, de verlo dar sus primeros pasos y decir sus primeras palabras.

Durante una semana se permitió llorar por la noche pensando en él; una vez que pasó el duelo, un sentimiento de odio hacia Sirius comenzó a surgir en su interior; no por haber deshonrado el apellido de la familia, sino por cambiar su familia por alguien más. El odio dio paso al remordimiento, e igual que Regulus, se dedicó a pensar en todas las veces que, como madre le había fallado a su hijo. Fue por ello que, al morir, dejó toda la fortuna de los Black a Sirius, tal y como había sido planeado cuando nació, Sirius fue el heredero de los Black.