¿Hola gente, cómo están?
Yo acá, subiendo el capítulo el sábado en la madrugada (son casi las 1 a.m.) en cualquier caso, lo subo ahora porque no estoy segura de si mañana podré hacerlo. Eeeeh ah! Les diré algo que olvidé decirles en el capítulo anterior. Éste fic es un Ereri, sí, el uke es Leviciento :333 no sé ustedes, pero yo AMO al Levi uke *¬*
Ejem… ahora, hay ooc, ya lo saben, todos lo notaron en el cap anterior xD ah! Los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son propiedad de Hajime TeDoyUnHijo Isayama sempai :333
Ahora las dejo con el cap :D
Se quitó el gorro verde desechable con frustración. ¿Por qué? ¿Por qué no había podido detectar la enfermedad de Connie con más anticipación? Si lo hubiese hecho, la operación hubiese sido un éxito. Pero no, Connie no había sido capaz de resistirla, y ahora… tenía que decírselo a su madre.
Éste mundo es cruel… Connie apenas tenía diez años, tenía toda una vida por vivir y él no había logrado salvarle la vida. Suspiró. Se sentía abatido, agobiado, se sentía incapaz de salvar a nadie. Todo lo que podía hacer, era decirle a la gente que se estaba muriendo por dentro, nada más.
Escuchó los toques en la puerta de su oficina y con un "adelante" de su parte, la mujer temblorosa ingresó al lugar. Quiso ponerse de pie y decirle que todo estaba bien, que Connie había resistido y que ahora se estaba recuperando formidablemente, pero eso no era más que una vil mentira de su parte.
-Doctor – habló ella con voz temblorosa - ¿Me mandó a llamar? – preguntó
Él asintió, tomó aire y su postura seria – Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos – siguió el protocolo para éste tipo de casos – lamentablemente, el cuerpo de Connie estaba muy débil, por lo que hubieron muchas complicaciones y… hubo un paro cardiorrespiratorio en medio de la operación – contó, cuando vio a la mujer llorar, él decidió dejar de darle vueltas al asunto – Connie no resistió – terminó
La mujer estaba destrozada y Rivaille se preguntaba ¿Qué se sentiría realmente? No es que él quisiera sentirse así, claro que no. Pero… siendo él quien trata a los pacientes, ya se siente lo suficientemente mal sabiendo que no pudo hacer nada para salvarlos. ¿Sería un sentimiento parecido si fuera un ser querido? ¡Bah! No sabía ni siquiera por qué se lo preguntaba. No tenía ni el más mínimo interés en comprobarlo.
Guio a la mujer, para que siguiera algunos pasos previos antes de ir a ver a su hijo y poder llevárselo para el doloroso proceso de despedida. Él no debía tener más contacto con los pacientes. Él no debía involucrarse sentimentalmente con ni uno, o eso afectaría su carrera profesional. Eso lo sabía desde un principio.
Aún tenía que atender a un par de pacientes más. Tenía que cambiarse de ropa y seguir con su jornada, pero realmente se sentía abatido. Desvió la mirada a su celular ¿Y si le llamaba? Lo había intentado muchas veces, pero no se había atrevido a hacerlo. Tantas veces había releído su número marcado en la pantalla de su móvil, que ya se lo había aprendido de memoria.
Por primera vez en una semana presionó la tecla para realizar la llamada. Se sintió durante toda la semana, un maldito acechador al verlo trabajar en el café desde afuera, sin ser capaz de entrar y hablarle. Él le transmitía paz y… por alguna razón, sentía que ya lo conocía. Aunque no lo admitiría frente a él ni frente a la loca de Hanji, su secretaria.
Vio la hora, eran las tres de la tarde, escuchaba los tonos, uno tras otro y él no respondía. Cuando se dijo a sí mismo "corta el estúpido teléfono" dejó de oír los tonos. Se quedó en silencio, expectante.
-¿Hola? – la voz adormilada del chico le contestó
Dudó un poco, pero al final se decidió - ¿Eren? – preguntó
-¿Ah? Sí, soy yo – escuchó un bostezo y el pelinegro no pudo evitar esbozar una sonrisa - ¿Con quién hablo?
-Rivaille – la verdad, es que no tenía mucho que decir, sólo quería escuchar su voz, le hacía sentirse acompañado.
Entonces, a Eren se le fue todo el sueño que pudo haber tenido en ese momento de siesta - ¿Rivaille? – Sonrió grandemente - ¿Cómo ha estado? Ha pasado un tiempo desde la última vez que lo vi – comentó
-Estoy – comentó - ¿Tú? – mientras más hablara él, sería mejor para él.
-Estoy – respondió soltando una risita nerviosa – Intentaba descansar un poco antes de ir a trabajar –
-Ah, lamento interrumpir, voy a colgar – avisó
-¡No! – por un momento se desesperó, no intentaba decirle que lo estaba molestando – No cuelgues, no importa – entonces, como escuchó que la llamada seguía en curso, continuó - ¿Qué está haciendo? – preguntó
-Estoy llamándote – que inteligente, Levi
Eren golpeó su frente levemente – claro… yo… bueno… - ok, tenía que intentarlo – Me gustaría verlo pronto, Rivaille – comentó
Y una felicidad enorme comenzó a crecer en el pecho de Levi, olvidando todo lo malo - ¿Te gustaría dar un paseo?
Eren soltó una risita nerviosa - ¿Un paseo? –
-Si no quieres está bien – se apresuró a aclarar
-¡No es eso! Es solo que… - carraspeó – Si, me gustaría dar un paseo – aclaró antes de que Levi sacara sus propias conclusiones
-Te paso a recoger después del trabajo – dijo
-Mi turno termina a las once – y por alguna razón, no podía borrar la sonrisa boba de su rostro
-Nos vemos entonces – y Levi no se quedaba atrás con la sonrisa, había sido buena idea llamar al mocoso, al menos ya no se sentía mal consigo mismo.
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Se quedó viendo el móvil con una sonrisa como cinco minutos antes de volver a recostarse. Eran las tres de la tarde con unos minutos y él entraba a trabajar a las seis. Apenas y había tocado su almuerzo al medio día, hasta él se sorprendía de su falta de apetito. No es que estuviera enfermo o algo, es que el estúpido estrés lo estaba haciendo dormir más que de costumbre y comer muchísimo menos.
Se revolvió en la cama y cerró los ojos, tenía que levantarse recién a las cinco, aún podía dormir un poco más, antes de ir al café. Sonrió, tendría una cita con Rivaille. Bueno, irían a pasear, ¿No? Eso era una cita, o al menos, valía como cita para él.
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El sargento se agachó, barriendo su pie izquierdo frente a él, haciendo que el suelo desapareciera de sus pies, para luego, sentir el dolor de la caída en su costado. Intentó recobrar el aliento antes de ponerse de pie. Estaba todo sucio, habían comenzado a entrenar desde muy temprano y solo se habían detenido para comer. Ahora, el sol ya se estaba poniendo y ellos seguían ahí.
-De pie – ordenó el hombre, volviendo al lugar inicial. Él aún no era capaz de levantarse - ¡He dicho que de pie! – bramó
El castaño se encogió un poco, no sabía por qué, pero el sargento había estado molesto desde el medio día – lo… lo siento mucho, sargento – intentó levantarse, pero sus piernas le fallaron
-¡Que te pongas de pie, maldito mocoso! – apretó los puños y los dientes, obviamente enfadado
-Ya… ya no puedo – jadeó, aún sentado en el suelo – Paremos por hoy, por favor – pidió
-Los titanes no se detendrán a ver si estás cansado o no – espetó – si yo quisiera, te podría matar en éste instante sin esfuerzo alguno –
-Espero que no quiera hacerlo, sargento – soltó por lo bajo con una risita nerviosa, entonces, sintió el ruido que hizo la bota del pelinegro al chocar contra el suelo, cerca, muy cerca de su entrepierna. El castaño tragó saliva pesadamente
-La próxima vez, no fallaré – amenazó el pelinegro, fulminándolo con la mirada
Como por arte de magia se puso de pie, aunque con dificultad, con las piernas tambaleándose. Se puso en guardia y esperó el ataque del sargento. No fueron ni diez segundos. Volvió a estar en el suelo.
-Débil – espetó el sargento – No has ganado nada de resistencia, Eren – lo miró serio
Él suspiró cansado – Lo siento mucho, Sargento Rivaille – bajó la cabeza, no importaba cuanto esfuerzo pusiera, él nunca lo elogiaba
-Tienes que esforzarte más – dijo – desde mañana, harás el doble de entrenamiento – ordenó
-¿Qué? ¡Pero si estoy apenas con todo lo que tengo que hacer! – Reclamó, como un niño pequeño - ¿Por qué? ¿Por qué no toma en cuenta todo lo que hago? Siempre elogia a los demás, un "bien hecho, soldado" o al menos un asentimiento de cabeza – sin que lo notara, le empezaron a escocer los ojos
-Eren… - intentó hablar, pero el castaño lo interrumpió
-¿Por qué no puede ser un poco más amable conmigo, eh? ¿Por qué si quiera una vez no puede decirme "bien hecho, mocoso"? – comenzó a llorar, no quería hacerlo, pero le dolía que él fuese tan frío con él
-Eren – habló con voz autoritaria y luego se acercó a él. Se agachó para quedar a su altura y lentamente, acarició su cabello - ¿Quieres saber la razón por la cuál te exijo más que al resto? – El castaño no habló, sólo asintió con la cabeza para que el pelinegro continuara - ¿Qué crees que haría yo si en alguna expedición no eres capaz de regresar con vida por que no te entrené lo suficiente?
Entonces, el tiempo se detuvo para él, ¿Él hablaba enserio? - ¿Qué? – preguntó, levantando los ojos acuosos al pelinegro, que lo miraba con las cejas juntas, y no es que estuviera frunciendo el ceño, más bien, su expresión detonaba preocupación.
-No podría… - vaciló un poco, luego tomó aire para continuar – no podría vivir en un mundo donde tú no estés – terminó de decir
A esa altura, Eren ya había dejado de llorar, más bien, ahora se sentía lleno de ánimo y energía. Sin pensárselo dos veces acercó su rostro al del mayor, estampando sus labios con los de él de manera ansiosa, aunque casta. El mayor no dudó en responder.
-Me esforzaré más – sonrió, y el sargento asintió para ponerse de pie
-Mañana a las cinco de la mañana continuaremos con esto – le tendió una mano para ayudarlo a ponerse de pie – ve a darte una ducha ahora, mocoso – ordenó. El castaño asintió pero no se movió ni un centímetro - ¿Qué? – preguntó
-¿Enserio no podría vivir en un mundo sin mí? – preguntó esperanzado, Rivaille esbozó una pequeña sonrisa, él realmente era un niño. Negó con la cabeza para responderle - ¿Y cuando usted o yo muramos de muy viejitos, entonces, usted y yo ya no podremos estar más juntos? – hizo un puchero inconsciente
-¿De qué estás hablando? – Preguntó - ¿Qué en nuestra próxima vida no estaremos juntos también? ¿Y en la siguiente? ¿Y en la siguiente también? – hizo un ademán con la mano conforme iba hablando
Eren sonrió enormemente - ¡Claro que sí, Sargento Levi! – Sonrió – Procuraré no olvidarlo para nuestra próxima vida –
-Y si lo haces, te patearé el trasero – sentenció, haciendo que Eren esbozara una sonrisa aún más grande
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Despertó de un salto, su alarma había sonado, haciéndole asustarse y volviéndolo a la realidad. Ya tenía que irse a trabajar. Sin darse cuenta, se había dormido y nuevamente había soñado con su sargento Levi. Soñar con él le hacía sonreír como un idiota, tenía que admitirlo.
Y aunque no estaba muy seguro del por qué el sargento Levi de su sueño tenía el rostro de Rivaille y –obviamente - el mismo nombre, le agradaba que fuera así. No estaba muy seguro que le gustaría tener ese tipo de sueños homosexuales con Armin, por ejemplo. No, claro que no le gustaría.
Como sea, se puso de pie rápidamente y se dio una ducha para poder irse a trabajar. Se tomó un vaso de agua antes de salir de casa y corrió directo al café, ya estaba un poco atrasado.
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Vio su reloj de pulsera y chistó, eran las once y treinta y el mocoso aún no salía de la cafetería. ¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso se había olvidado de su cita? ¿Cita? Bueno… irían a pasear pero… eso era una cita, ¿Verdad?
Bueno, ni siquiera sabía si ese mocoso tenía novia. Si así era, él… no sabía que haría pero algo haría al respecto. Es que él no era un maldito homosexual, no, claro que no. Es solo que por cuestiones del destino, la persona que ocupaba todos sus pensamientos, era un hombre, eso era todo.
Escuchó la puerta de entrada abrirse y vio al castaño salir rápidamente por ella. Estaba asustado y con una mirada de arrepentimiento, ¡Claro! Sabía que llegaba tarde, no podía hacer nada menos.
-¡Lo siento mucho! – Fue lo primero que dijo al llegar al lado del pelinegro – He llegado un poco tarde al trabajo, así es que han hecho que me quede un poco más – explicó
Rivaille se encogió de hombros - ¿Ha ido bien el trabajo? – preguntó, para que el chico siguiera hablando, mientras ambos comenzaban a caminar sin rumbo
-Sí, gracias – sonrió, enseñándole su dentadura y embobándolo un poco – hoy ha habido mucha clientela, así es que no me da pereza estar en el trabajo – contó
El pelinegro lo miró de reojo, estaba pálido y tenía grandes ojeras - ¿Has dormido bien últimamente? – lo miró atentamente, esperando su respuesta
-He dormido bien – respondió de inmediato – Más que de costumbre, diría yo – hizo una mueca – Es que he tenido muchas cosas que hacer en la universidad, así es que el estrés me agota demasiado –
-¿Ah, sí? ¿Qué estás estudiando? –
-Pedagogía, me especializo en niños de preescolar. Estoy a punto de graduarme – ok, Levi no había preguntado tanto, pero a él no le importaba. Le gustaba escucharlo hablar.
-¿En niños de preescolar? – Alzó una ceja - ¿No te confunden con uno de ellos? ¿Enserio? – sonrió burlón
Él soltó una risita – No lo creo – respondió – Soy mucho más alto – tocó la coronilla de su cabeza y luego estiró su mano para quedar sobre la coronilla de la cabeza del pelinegro, haciéndole ver, que él era mucho más alto.
Rivaille hizo una mueca- Ah, claro –
-A todo esto… ¿Cuánto mides? – preguntó, ahora era su turno para molestarlo
A Levi le atacó un pequeño tic en su ceja, detonando molestia. Miró a Eren y con voz calmada, aunque amenazante – Púdrete y muere, mocoso – entrecerró los ojos
Eren soltó una carcajada divertido – ya, es broma – dijo, conteniendo otra carcajada
-Tienes agallas para bromear con tus mayores –
-Es que me da curiosidad – reconoció - ¿Qué tan mayor eres? – preguntó sonriente
-¿Qué edad tienes? – le preguntó de vuelta, para sacar las cuentas
-veintiuno – sonrió. Levi hizo una mueca, al darse cuenta de la cantidad de años - ¿Entonces? – preguntó
-Creo que son trece años – comentó por lo bajo
Eren no pudo evitar sorprenderse, aunque lo disimuló bastante bien – Nah, no es tanto – dijo, restándole importancia
Rivaille soltó una risa incrédula - ¿Enserio? Es demasiado –
-No, claro que no… - intentó convencerse a sí mismo, luego se encogió de hombros – de cualquier forma, ¿Eso importa? –
La verdad es que si a Eren no le importaba, a él tampoco – Dímelo tu –
-No – sonrió ampliamente y Levi pudo respirar tranquilo. Entonces hubo un silencio, no era incómodo, pero Eren no lo quería para nada. Quería saber todo, todo sobre él. Para eso, tenían que hablar – Tú… - se rascó la cabeza, algo nervioso - ¿Tienes hambre? – ya era media noche y apostaba a que él tampoco había cenado
-No he comido desde el almuerzo – fue honesto
-Entonces vamos – Eren señaló un camino – Te invito a cenar –
-¿Tienes suficiente tiempo o dinero? – preguntó, Era estudiante y trabajaba en un café a medio tiempo, ¿Estaba seguro de invitarlo a cenar?
Eren soltó una risita – Vamos, conozco un buen lugar aquí cerca – sin pensárselo, tomó la mano derecha de Rivaille y le jaló para que lo siguiera.
El contacto de su mano con la de él se sentía tan bien, la mano de Rivaille era súper cálida y la sensación que le daba en el pecho era magnifica. No quería soltarlo, así que no quitaría su mano antes de que Levi lo hiciera, pero tampoco sintió que él se negara a seguir tomándole de la mano.
Por su lado, Rivaille creía que su corazón quería escapar por su boca. ¿Qué era ese mocoso? ¿Un vampiro? Su mano estaba realmente fría, aunque… se sentía bien, era suave y grande. No quería soltarle y comenzó a pensar si todo el resto de su piel sería igual de suave. Bueno, ya habría tiempo para saberlo.
-¿A dónde vamos? – preguntó Levi, luego de haber caminado un rato, sin soltar sus manos
-A mi lugar favorito – contó, soltando una risita, Levi amaba aquello, la sonrisa de Eren era algo que no se cansaría de ver
-¿Puedo saber cuál es ese? –
-¿No puedes esperar hasta que lleguemos? – rebatió con otra pregunta
-¿Y qué si quieres llevarme a un sitio en el que puedas hacerme cualquier cosa? – lo dijo en broma, claro, aunque no le importaba si eso llegara a pasar
Eren soltó una carcajada. Atrapado. – Sí, te llevo a un lugar en el que puedo hacerte cualquier cosa – reconoció – Vamos a mi departamento
Levi alzó una ceja - ¿Y si soy yo quien te hace cualquier cosa? –
-No es como si me importara – siguió con su divertida sonrisa plasmada en el rostro y Levi, estaba completamente embobado.
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-Qué lugar tan… - intentó decir algo lindo, pero no le salió – desordenado – hizo una mueca
-Gracias – respondió sin quitar su sonrisa, dejó el bolso en su lugar, sin dejar de tomar la mano de Levi y luego lo dirigió hacia una sala – Espera aquí – apuntó un sillón – El chef Eren tendrá la cena lista en breve – contó
Rivaille sintió el vacío en su mano cuando Eren le soltó y se giró para mirarlo – Intenta hacer algo comestible – lo molestó
-Muy gracioso – entrecerró los ojos – Amarás mi comida – le sacó la lengua y caminó a la cocina.
Levi le siguió inconscientemente, parándose en la puerta de la habitación. Viendo atentamente cada cosa que Eren hacía -¿Y si me gusta tanto que haga que me cocines a diario? – soltó medio en broma medio enserio
-Bueno, si quieres que lo haga, lo haría – le sonrió
-Ya veremos si me gusta lo que sabes hacer, mocoso – le guiñó un ojo, aunque él no pudo verlo, ni notar el doble sentido
-Estoy completamente seguro que sí – y siguió con su ardua tarea, quizás si notando un poco a lo que Levi se refería
No se demoró mucho en terminar de hacer la comida. Eren tenía habilidad para eso, al contrario de Rivaille, que era completamente patoso a la hora de cocinar. Con suerte cada mañana podía prepararse una taza de café y una tostada.
Se sentaron a comer antes de la una de la mañana, Levi no pudo evitar quedar maravillado, Eren era un muy buen cocinero. Él le gustaba cada vez más, no quería negarlo, al menos, no frente a él. Comió hasta que se llenó, pudo darse ese lujo, ya que el castaño había cocinado muchísima comida.
-¿Entonces? – preguntó Eren, mientras terminaba de tomarse el líquido de su vaso - ¿Te gustó? –
-No está mal – intentó no sonar muy emocionado, pero seguramente, Eren había notado lo mucho que le gustó la comida mientras comían.
-Me alegro – comentó, sonriente
-¿Qué más tienes para mí? – preguntó Levi, no sabiendo muy bien si el doble sentido en su tono de voz fue a propósito o espontáneo.
Eren recargó su espalda en el respaldo de su silla y miró a Levi a los ojos, con mirada intensa – oh, yo tengo mucho que ofrecer – sonrió divertido - ¿Qué tanto tiempo más quieres quedarte? – alzó una ceja
Rivaille se quedó en blanco. Eso que había visto en la mirada de Eren era… ¿Lascivia? No, ese mocoso era muy joven, ¿Verdad? ¿O no?
-¿Me explicas de qué hablas? – no pudo evitar divertirse, no sabía qué era, si la mirada o la sonrisa de Eren, o quizás todo él
El castaño se inclinó hacia a él y le hizo señas – acércate – pidió. Levi dudó un poco, por lo que insistió – Vamos, acércate – soltó otra risita
El mayor se inclinó hacia Eren prestándole su oreja para que hablara, pero se vio sorprendido cuando Eren lo tomó de la camisa y estampó sus labios contra los suyos.
Se sintió en blanco, ¿Realmente lo estaba besando? ¿O se lo había imaginado y Levi todavía estaba esperando a que le dijera algo? Entonces, cuando sintió que algo húmedo delineó sus labios lo entendió. Realmente había besado a Rivaille.
Se sentía bien, se sentía mejor que bien, se sentía excelente. Los labios de Levi eran suaves y tenían experiencia. Le permitió el paso a su lengua y ambas comenzaron a jugar con avidez, intentando controlar a la contraria.
Eren aprovechó la oportunidad de explorar cada centímetro de la cavidad de Levi con su lengua, sin dejar nada para después, porque no sabía si existiría una segunda oportunidad para hacerlo. Cuando pasó su lengua lentamente por el paladar de Levi, éste no pudo evitar soltar un suspiro de satisfacción.
El castaño bajo la intensidad del beso y se separó de él luego de besar sus labios levemente. Se enderezó en su puesto sonriente y volvió a tomar su vaso para beber un poco de líquido. Luego lo miró pícaro.
-Eso se sintió mejor de lo que pensé – comentó antes de ponerse de pie y caminar a la sala - ¿Quieres escuchar algo de música? – preguntó
A Rivaille le tomó dos segundos bajar a la realidad. Se puso de pie y siguió a Eren - ¿Sólo así? ¿Me besas y luego me ofreces escuchar música? – lo miró incrédulo
Eren colocó su CD favorito y se volteó a mirarlo inocente - ¿Debería haber hecho algo más? – preguntó, aunque su mirada fuera la de un niño, su sonrisa era la de un adulto completamente experimentado
-Mente sucia – lo acusa con los ojos entrecerrados
-¿Yo? – Se apunta, haciéndose el desentendido, aunque sin quitar la sonrisa - ¿Mente sucia? ¿Enserio? – para cuando Levi quiso darse cuenta, ya estaba acorralado en la pared. ¿Qué pasaba con ese mocoso? ¿Es que no sentía escrúpulos?
Se acercó a Levi, inclinando el cuerpo levemente – Me gustas – susurró cerca de sus labios
Rivaille se cruzó de brazos y lo miró fijo a los ojos, serio - ¿Y estamos en ésta posición porque…? – hizo un ademán, incitándolo a continuar
-¿Deberíamos probar otro tipo de posiciones? – preguntó divertido, ignorando la pregunta de Levi
-No juegues conmigo, mocoso. Estarías jugando con fuego – comentó, con postura rígida
-Quiero arriesgarme, sargento – dijo sin pensar, sonriendo y con tono divertido
Entonces, algo dentro de Levi hizo un click y pudo ver cómo mil fotografías aparecían frente a sus ojos. En donde él y Eren estaban, con otra ropa, en lugares a los que nunca en su vida había ido. ¿Qué era eso? ¿Un sueño? ¿Su imaginación? ¿El futuro? O quizás ¿El pasado?
Entonces, como respuesta a todas su preguntas, se puso de puntitas y besó a Eren, sintiéndole corresponder al instante, tomándole de la cintura para apegarlo aún más a él. Dejó de cruzar sus brazos en su pecho, para enredar sus dedos en el cabello de Eren, intentando sentirse más cerca de él.
Sí, el contacto en la mesa se le había hecho familiar desde un principio, pero no le había tomado mayor importancia, ahora era diferente. Era un sabor dulce, algo que le traía tranquilidad, algo que le hacía sentirse en casa.
Si así se sentía solo besándole, ¿sería la sensación más placentera si hacían algo más que solo besarse? Bueno, ¿Qué estaba pensando? Por lo pronto disfrutaría de la sensación de besar al mocoso. Porque era algo que no quería dejar de hacer de ahora en adelante.
Espero que les haya gustado! Enserio :D Muchísimas gracias a quienes leyeron, dejaron un review, o marcaron follows y favoritos :333
Ah! En éste cap saqué una frase que una lectora (fujoshi completa) me recordó de junjou romántica :3 seguramente la reconoció en cuanto la lea, así es que gracias por recordarmela :D
Una vez más gracias por leer! :D nos leemos próximamente el martes, con la actualización de "sólo contigo" (para quienes siguen ese fic), quienes no lo hagan, nos leemos el próximo sábado :3
Un abrazo!
Bless!
Jani-chan :)
