Notas de autora al final del capítulo... ¡Disfruten! :)


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Capítulo 2

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Voy navegando por el denso mar, un barco me lleva muy lejos de Cd. República de regreso a mi humilde casa. La mirada perdida en el horizonte, observando la noche oscura que sólo es iluminada por la bella luna, la brisa marina despeinándome y jugueteando con mi rostro, y mi fina piel se sonroja por el contacto con el aire gélido de la misma noche.

Siento en mi interior un tremendo hormigueo, muchas dudas imperan mi mente, ¡¿qué será de mi vida a partir de ahora?!. Pasan los días, mi corazón se llena de emociones que hacen que día a día surja el terrible miedo a la no aceptación, mis pensamientos me aterran a la vez que intento enterrar el recuerdo de aquel hombre que ha hecho que mi vida se llene de entusiasmo.

Y aunque últimamente han habido muchos avances tecnológicos, un viaje hacia la Tribu Agua del Sur seguía siendo muy tardado. Ya vamos por el tercer día de viaje, entonces eso significaba que ya estábamos a punto de llegar.

Me tocó sentarme junto a una ventana y, no se si era porque tenía bastante tiempo con la mirada fija en las olas, pero comencé a sentirme muy mareada, así que como pude me levanté del asiento y me dirigí al baño. Me quedé un rato ahí porque creí que iba a vomitar, pero más tarde salí y de repente, una de las empleadas notó que no lucía nada bien, por lo tanto me pidió que regresara a mi lugar y que me sentara para tomar reposo, y después me trajo un té para según calmar mis nervios.

Algo insegura, lo bebí, pero en realidad sólo hizo que me sintiera peor, pues mis náuseas aumentaron y comencé a sudar frío. Enseguida me coloqué el abrigo extra que llevaba conmigo por el brusco cambio de temperatura y rodeé mi cuerpo con ambos brazos, recargué la cabeza en el frío vidrio y dejé que el sueño lentamente me venciera para aliviarme un poco del malestar...

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Ya habíamos logrado llegar a nuestro destino, así que una señora se acercó a mi y comenzó a darme pequeños golpecitos en el brazo izquierdo, en señal de apoyo para que me despertara. Me levanté devolviéndole la sonrisa y, dándole las gracias, traté de sostener mi equipaje, pero sintiendo que no tenía las fuerzas necesarias para cargar todo eso, la señora tuvo que pedirle ayuda a un joven muchacho, quien se sintió muy orgulloso de haberle servido al Avatar.

Una vez que bajé al muelle, muchos se honraron ante mi presencia inesperada y varios se ofrecieron para llevarme hacia mi casa, pero agradeciéndoles les dije que no, pues Naga me acompañaba y mi hogar no quedaba tan lejos de allí.

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Al llegar, toqué la puerta, pues aunque fuera mi casa, tenía que hacerlo por respeto. Mi madre fue quien abrió y cuando apenas me vio, derramó unas cuantas lágrimas mientras me abrazaba fuertemente y gritaba emocionada el nombre de mi padre, quien no tardó tanto en aparecer y en unirse felizmente al abrazo.

— ¡Cariño! ...pero, ¿qué haces aquí? — mi madre se atrevió a hablar primero, luego de tomar un poco de aire y tratar de tranquilizarse. Mi padre sólo me observaba inquisitivamente

— Es verdad. No te esperábamos hasta dentro de un mes... — agregó mi padre

— Pues yo... — pensé mejor lo que tenía que decir. Si no le conté a Pema lo que me había sucedido, mucho menos se lo confesaría a mis padres — Sólo los extrañé mucho y... decidí pasar más tiempo con ustedes. Los entrenamientos ya me estaban asfixiando

— Awww — me abrazó mi mamá con mayor fuerza que antes

— Mmm bueno, pues no esperes encontrar limpia tu habitación, porque enserio, no teníamos idea de que estarías aquí tan pronto — respondió mi papá

— Sí, lo se... No se preocupen por eso — tomé mis pertenencias y giré sobre mis pies para caminar en dirección a mi habitación — Ah, sólo quería decir que... Me da mucho gusto estar aquí con ustedes — y era verdad, aquel lugar reflejaba una infinita calma que aprovecharía al máximo para reordenar mis ideas.

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— ¿Korra? — escuché una suave voz entre mis sueños — Korra... — volví a escuchar esa misma voz, ésta vez sintiendo que unas manos acariciaban delicadamente mi cabello y mis mejillas

— Mmhhmm — me quejé por unos intensos rayos de sol que atravesaban la ventana y parpadeé un par de veces más para poder abrir los ojos — ¿Qué sucede?

— Korra, ¿te encuentras bien? — pude percibir cierta desesperación en sus palabras

— ¿Porque? — hice el intento de sentarme en la cama, pero no pude, sentí un ligero dolor en mi abdomen y me quejé, sólamente cerrando los ojos, para no comenzar a preocupar a mi mamá

— ¡Por eso! — no funcionó, se dio cuenta — Korra, has estado durmiendo muchísimo, y... — me tocó la frente y yo por inercia retiré su mano, frunciendo el ceño — ¡Por los espíritus! ¡Estás hirviendo!

— Aaay, no es verdad — dije tratando de restarle importancia

— Sí, sí lo estás. Llamaré a algún curandero con más experiencia que nosotros para que vea que tienes — e inmediato se retiró de mi habitación

— ¡No es nada! — grité esperando a que me escuchara — a lo mejor sólo es por el cambio de temperatura... o por lo que tomé ese día en el barco... pero no creo que sea algo peor — dije casi en un susurro, tratando de convencerme a mi misma de lo que decía fuera real y que mi cuerpo también lo asimilara.

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Transcurrieron 2 semanas desde que Korra se fue de Cd. República. No puedo negar que aquello me perturbó demasiado. Honestamente, yo quería dejar las cosas en claro, pero simplemente no quiso escucharme. El recuerdo de aquella noche aún revoloteaba en mi mente y estaba algo irritado por haber tomado la decisión de seguir con los planes que ya tenía con Asami.

Me siento muy cobarde por no poder decirle la verdad a mi prometida de todo lo que ha ocurrido, pero no quiero que sea la segunda mujer a la que le vuelva a romper el corazón. Me sentía entre la espada y la pared, porque por quedar bien con una, le haría mucho daño a la otra y yo no quería eso, pues ambas ahora forman parte de mi vida y no me gustaría perderlas de mi lado, jamás.

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Corrían los primeros días de Diciembre y ya teníamos encima las posadas y la Nochebuena. Yo me la pasaba envolviendo regalos y rotulando las tarjetas navideñas para todos aquellos a los que considerábamos como "familia" y Asami seguía quejándose amargamente porque en ésta ocasión tampoco íbamos a poder casarnos, debido a que haría otro viaje de negocios.

"Tiene mucho trabajo, debo comprenderlo" me repetía constantemente justificándola, a quién cada vez la absorbía más el trabajo y no le veía ni el polvo.

Se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla — Ya tengo que irme, amor. Ya sabes que hacer, ¿verdad?

— Sí, esperar tu llamada para que me avises cuándo regresarás y así, nuevamente, poner en marcha la boda... — respondí en un tono frío, tratando de fingir una sonrisa, pero ella lo notó

— Aaay... no te pongas así. ¡Sólo haces que me sienta peor! — hizo una pequeña pausa para pensar — Te prometo que mi trabajo ya no volverá a interferir en nuestros planes... Es más — se acercó y puso sus brazos alrededor de mi cuello para acariciar mi cabello — Por ser siempre tan gentil conmigo, apenas regrese, te lo compensaré — dijo seductoramente y acto seguido, depositó suaves besos en mis labios y luego fue bajando poco a poco hasta mi cuello. Me sentí tan incómodo por eso que tuve que tomarla de sus manos y la fui alejando lentamente de mi

— Se te hará tarde... — fue todo lo que dije

— Es verdad — me sonrió apenada. Tomó su maleta y antes de salir de la casa, se miró por última vez en el espejo para acomodarse mejor el cabello. ¡Pero que complicadas son las mujeres para vestirse y arreglarse! — ¡Hasta pronto! — Y escuché el sonido de la puerta cerrarse. Solté un suspiro y después me levanté para ir a lavar los trastes.

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Pasó una semana más de Diciembre y una tarde se me ocurrió revisar el buzón para recoger la correspondencia. Grande fue mi sorpresa cuando me topé con el único sobre que era dirigido a mi . Busqué el nombre del remitente y descubrí que era... ¡Korra! Me asombró que me escribiera, pero me sorprendió aún más el hecho de que hubiese sido yo el que encontró la carta, ya que jamás me acercaba al buzón. ¿Que me impulsó a hacerlo? ¿Se trataba acaso de una jugada del destino? Quién podía saberlo, pero ahí estaba yo, frente a sus palabras

Supuse que en la carta me reprocharía, como lo había hecho mi hermano, por mi cobardía, mis múltiples fracasos en decirle la verdad a Asami, por todo. Quise romper el sobre para no leerlo, pero refrené ese impulso y acabé guardándolo en el bolsillo trasero de mi pantalón para no leer su contenido.

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Tiempo después, me olvidé de la carta de Korra porque tenía la intención de llamar por teléfono a Asami, de inventar cualquier excusa para ir a verla, de volverme a evadir.

Marqué el número del departamento donde ella debería estar hospedada, pero nadie contestó. Consideré que se encontraba en alguna reunión o algo parecido. Al poco rato volví a insistir, pero la línea sonó ocupada. "De seguro ya regresó y dejó descolgado el auricular para que nadie la molestara, pues debe sentirse muy cansada", pensé para mis adentros.

Subí corriendo las escaleras, entré al baño, me quité la ropa, abrí la llave de la regadera y me metí bajo el torrente de agua fría. No sé porque hice todo eso: un regaderazo que no quería, una llamada infructuosa, intentar romper una carta inesperada.

Acabé encerrado en mi cuarto, recostado en la cama con la mirada perdida en el techo y envuelto completamente en la oscuridad...

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Eran alrededor de las dos de la mañana cuando desperté. Enseguida me levanté para ir al baño a recoger la ropa que había dejado tirada en el suelo cuando me bañé, pero realmente lo que buscaba era mi pantalón, donde se hallaba la carta.

Una vez de regreso a la habitación, abrí el sobre, encendí la lámpara que estaba sobre la mesita de noche y me puse a leer:


Mako:

Te niegas a saber de mí, rehuyes hablarme y han pasado varias semanas sin que nos hayamos visto. He respetado tu silencio hasta el día de hoy, pero ya no puedo más.
Supe que aún sigue en pie tu boda con Asami y por una parte me dio mucho gusto, porque sé bien que ella te necesita, aunque no lo diga, nos necesita a todos y, aunque no lo haya dicho antes, también me haces mucha falta, por eso te escribo.

Como sé que no tendrías el valor de hacerlo, fui yo quien quiso tener la iniciativa de llamarte por teléfono, pero preferí recurrir a la carta para poner en orden mis ideas.

Últimamente he tenido problemas en mi casa... En virtud de que soy única hija, se me dificulta comunicarme con mis padres, con su excesivo celo, me sobreprotegen y vigilan hasta el extremo de ser hostiles conmigo. De ahí viene mi evidente ingenuidad y esa inseguridad con la que a veces actúo sin razonarlo antes. Mi familia me ha asfixiado con consejos, advertencias y reglas, las cuales me han sometido e impedido crecer.

Sí, lo habrás notado: a veces tengo miedo de amar. Pero creo que tú también. Tu huida inmediatamente posterior al día en que terminamos definitivamente, es la prueba. En esa ocasión yo me ofusqué, lo reconozco, pero tiene su explicación:

Por años he buscado que me tengan confianza, pareciera que el mundo me va a devorar, que no puedo asumir responsabilidades y riesgos por mi cuenta, y el miedo resultante me ha vuelto una persona muy frágil. Por eso, aquella vez que me ocultaste que saliste con Asami justo después de que terminamos, me sentí defraudada. Cuando me lancé contra ti en una reacción incontrolada de la que ahora me arrepiento, me impulsaba el dolor y la rabia, pero también el inmenso deseo de que no me traicionaras, de que no me dejaras sola, de que no me negaras tu confianza...

Cuando miro hacia el pasado, en esta corta vida que llevo recorrida, veo que mis padres sólo se esforzaron por darme una rígida formación; me causa pavor la posibilidad de equivocarme, de fallarles, porque siento que no me lo perdonarían y porque nunca me enseñaron cómo salir adelante después de haber cometido un error, sino que tuve que aprenderlo por mi misma o con ayuda de mis mentores...

Y cuando te veo, Mako, veo mi futuro, alojo la esperanza de que nos ayudaremos mutuamente a crecer, de que recorreremos juntos el camino tratando de acertar, pero aprendiendo a perdonar cuando nos equivoquemos y a levantarnos cuando tropecemos.

Otras cosas, mucho más importantes, me he guardado. Tengo la firme esperanza de verte de nuevo y poder compartirlas contigo, de hablarlas frente a frente. Sólo en tu compañía me armo de valor.

A lo largo de éstas últimas semanas, he podido meditar sobre diversos aspectos de mi vida. Te aseguro que no te has ido de mi lado, porque siempre pienso en ti, te necesito.

Mako, te amo.
¡Feliz Navidad!

- Korra


La inesperada carta de Korra me movió el tapete, pero fui incapaz de reaccionar. Debí haberle telefoneado de inmediato, así de sencillo. Sin embargo, una vez más, le fallé. Mientras ella estaba ahí, esperándome, yo me escondí, no enfrenté la realidad y fui un grandísimo idiota.

Nadie me había escrito jamás semejante carta. Korra me amaba y su misiva reflejaba sensatez, valor, sentimientos, bondad y madurez. Su imagen creció tanto ante mis ojos que me abrumó y me sentí un diminuto insecto.

Ella me tenía presente en su corazón y en sus pensamientos; en cambio yo le hacía al imbécil con su mejor amiga y pretendía que todo iba bien entre todos nosotros. Decidí, pues, huir, aunque en realidad escapaba de mí mismo...

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Ha transcurrido una semana en la que he estado muy enferma. Últimamente he tenido constantes mareos y también vomito justo después de comer. Al principio creí que fue por haber comido algo en mal estado, porque algunos habitantes de la Tribu también habían pasado por ese mismo problema, pero después rechacé esa teoría al sentir un fuerte dolor abdominal, acompañado de una fiebre muy alta y otros síntomas que preocupaban demasiado a mis padres.

Por esa razón, decidieron que viajaríamos de inmediato a Cd. República, donde encontraremos a los mejores curanderos y así, poder estar más seguros de lo que me sucedía.
A mi me incomodaba todo ésto, pero ya no quería ocasionar más problemas entre nosotros, de todas maneras, ésto se tendrá que saber tarde o temprano...

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No podía seguir ignorando el hecho de que amaba a Korra con todo mi corazón. Estar solo todos los días, me hizo reflexionar mucho acerca de los últimos acontecimientos de mi vida y me di cuenta de que sin ella, jamás seré feliz.

Enterarme por rumores locales que el Avatar regresará a Cd. República sólo por encontrarse gravemente enferma, hizo que mi pobre corazón diera un vuelco.
Por alguna razón me sentía culpable de todo aquello y ya no podía estar tranquilo hasta verla y estar seguro de que sea un simple chisme y que ella en realidad se encuentre bien.

Entonces, esperé la fecha en que ella llegaría a la ciudad y, después del trabajo, me dirigí hacia ese enorme Hospital donde creí que estaría porque sólo va gente importante, de gran prestigio.

Pregunté a la recepcionista sobre ella y me dijo que sí se encontraba internada ahí, pero que no puede recibir visitas... Descontento por aquello, decidí que nuevamente no me quedaría de brazos cruzados, así que pregunté por el baño y seguí las indicaciones de la señora para llegar hacia allá.

Al salir del baño, me escabullí ágilmente por una puerta cercana donde sólo podía entrar el personal autorizado, troté un tramo subiendo las escaleras y, después de mirar a ambos lados del pasillo para asegurarme de que alguien no estuviera haciendo rondas, huí por una puerta lateral. Luego robé una bata blanca de las que se encontraban disponibles para los médicos en turno, tapé la parte inferior de mi rostro con un cubrebocas y me dispuse a buscar por cada habitación hasta encontrarla.

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Había pasado alrededor de media hora y aún no tenía señales de Korra, pero jamás me daría por vencido, no descansaré hasta volver a verla, aunque ella todavía me guardara algo de rencor.

Y finalmente, la encontré. No podía estar equivocado. Pude observar su silueta a través del vidrio de la puerta y además decía su nombre en la etiqueta de la perilla en la habitación #182. Es sólo que no podía creerlo.

Reprimiendo mi nerviosismo, tomé el valor suficiente para entrar, pidiéndole a los espíritus que Korra ya me hubiera perdonado, o mínimo, que me diera la oportunidad de poder hablar con ella...

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— ¿No deberías estar descansando, Korra? — y pegué un brinco al escuchar aquella voz tan familiar justo detrás de mi, de inmediato se tensaron todos mis músculos y cerré fuertemente mis ojos, como convenciéndome a mi misma de que eso no estaba ocurriendo.

Mako se apresuró y avanzó hacia la esquina donde me encontraba de pie, para bloquearme la salida por si tenía intenciones de escapar de él. Yo seguía de espaldas a Mako y él colocó su mano derecha sobre mi hombro. Al sentir su tacto, fue cuando pude reaccionar y luego giré para estar de frente a él y verlo directamente a los ojos.

Por tal comentario, fruncí el ceño y le respondí — ¿Y tú no deberías estar con Asami? — a veces creo que debería aprender a controlarme más. Mako soltó un suspiro y me dijo:

— Ella no está en la ciudad, otra vez... Además tenía muchas ganas de verte y... quería saber cómo estás

Yo también solté un suspiro, pero para relajarme. No tenía que seguir siendo fría con él y debía aprovechar esta única oportunidad de que estamos completamente solos para platicar...

— Estoy bien, Mako. Gracias por preguntar... Te preocupas demasiado, bueno, todos lo hacen

— Y deberías de estar agradecida por eso, hay personas que te quieren mucho y...

Ahí estaba de nuevo ese horrible dolor en mi estómago, me cubrí la boca y con la otra mano, empujé al maestro fuego para poder pasar corriendo al pequeño baño de mi habitación, donde inmediatamente devolví toda la comida que tenía ese momento en el estómago.

Mako volvió a suspirar y me siguió para hincarse a mi lado y recoger mi cabello mientras me acariciaba suavemente la espalda para hacer que me tranquilizara.

— ¿No que ya no estás enferma? — preguntó irónicamente

Tosí un par de veces más y me limpié los labios con el dorso de la mano antes de hablar — Mako, no creo que ésto sea una enfermedad

— ¡¿Que quieres decir con eso?! — me observó confundido y angustiado. No respondí — ¿Korra?

— Creo... creo que estoy embarazada...

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¿Ahora me van a decir que nadie esperaba a que sucediera ésto? Hahaha XD

¡Hola! Lamento muchísimo la espera tan larga :c

Pero eso sí, no podía dejar que terminara el año sin haber actualizado :) Sé que tenía planeado subir sólo un capítulo más con el final, pero no pude escribirlo... y decidí publicar lo que ya tenía guardado.
Me agradaría mucho que aporten sus ideas para ayudarme a terminar con éste FanFic, ya tengo imaginado algo, pero quisiera saber qué más les gustaría añadir... y si quieren final triste o feliz? ¡No se! he pensado mucho en eso y aún no me decido :'(

¡Espero que les haya gustado éste capítulo! Si tienen algo que decirme, adelante, quiero mejorar mi escritura *-*

Por cierto, ¡muchísimas gracias a aquellas personas que me dejaron sus lindos comentarios! :'D sé que no les respondo a cada uno de ustedes, pero quiero hacerles saber que me pone muy contenta recibirlos y que me motivan a seguir, gracias! También aprovecho a agradecer a quienes le dieron "Follow" & "Favorite" a mi historia, aaahhh gracias de verdad! /(n_n)\

Mejor no les prometo en cuanto tiempo volveré a actualizar, perdónenme si alguien se molesta por eso, sólo les pido paciencia, les juro que no abandonaré mis historias! ;)

¡HASTA LUEGO! ¡FELIZ AÑO NUEVO! ¡LES DESEO MUCHO ÉXITO A TODOS!

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