Capítulo 2:

Me enamoré.

Otro día paso, yo no quiero salir de mi recamara, la tristeza abunda en mi alma, sé que mis padres se preocupan, pero sé que entienden mi situación por esa razón me dejan estar sola. Cuanto tengo que esperar para darme cuenta que voy a morir… bueno eso yo ya lo acepte, pero aún es tan difícil aceptarlo. Yo sé que nadie se merece esto, yo sé que si voy a morir es porque así lo quiere Dios, pero es tan duro aceptar la muerte, quiero creer que todo estará bien, que nada malo pasara, quiero creer que esto es un horrible sueño. Mis padres se han de sentir peor, van a perderme. Solo tengo que aceptarlo y disfrutar lo que me queda de vida.

Hoy decidí dejar todo atrás y aprovechar el tiempo que tengo hasta empeorar. Hoy volveré a la escuela y terminare con este encierro, aunque este enferma voy a tratar de aparentar estar bien, no digo que no me importe la enfermedad ni que la ignorare; al contrario voy a estar más atenta a esta situación y hare todo lo que pueda para poder estar bien.

Hola mamá-

Hola, siéntate vamos a desayunar-

Hoy no quiero desayunar, quiero llegar temprano a la escuela-

Bueno, pero te llevaras algo para que comas después-

Sí mami, gracias.-

Mi pequeña. Bueno te llevare a la escuela-

No, yo puedo irme sola-

Claro que no dejare que te vayas sola, pude ocurrirte algo.-

Mamá aún no estoy tan mal, por favor déjame andar yo sola mientras pueda caminar aún.-

Bueno, pero cualquier cosa llamas, ¿entendido?-

Si mami, bueno me voy porque se me hace tarde, te amo mamá.-

Yo también hija.-

Al caminar a la escuela pude darme cuenta que lo que hago ahora, u que pronto no volveré a hacerlo. Por lo tanto tengo que disfrutarlo. Mis amigas se alegraron al verme, pues ya tenía una semana sin ir a la escuela, los maestros igual se alegraron, todos preguntaron cómo me encontraba, yo solo respondía con un "bien".

Al salir de clase me empecé a sentir un poco mal, no podía moverme de donde estaba parada, vi a alguien venir a mí con gran velocidad. Solo pude sentir que otra persona se acercó a mí empujándome hacia la pared.

¿Estás bien?-

Abrí mis ojos y lo vi, vi al chico que más había brillado frente a mí, sus ojos eran lo mejor que había visto en mi vida, él simplemente brillaba.

Sí estoy bien, muchas gracias por ayudarme.-

Que rayos te pasa, viste que él venía hacia ti y no hiciste lo posible por moverte, ¿acaso quieres morir?-

Yo… yo lo siento pero no podía hacerlo, perdón-

Olvídalo, será mejor que te vayas.-

Muchas gracias, lo siento-

Adiós-

Se fue, pude ver como partía junto con otros chicos. Decidí ignorarlo no podía enamorarme en este momento, camine de regreso a casa pero algo me hizo detenerme; era él de nuevo, se encontraba en el parque jugando basquetbol con sus amigos, me detuve a verlo por un momento pero uno de ellos noto mi presencia y decide irme a casa. Mis padres me llearon varon al hospital a ver cuándo empezábamos con el tratamiento. Me sentía un poco mejor pero bueno que se puede hacer en estos casos.

Al llegar al hospital primero entre con el doctor yo sola para hacerme unos últimos estudios. Luego salí y mis padres entraron mientras yo lo esperaba afuera.

Mientras esperaba a mis padres en sala de espera pude notar a ese chico salir de una de las salas acompañado de un doctor. ¿Estará él enfermo?, me hice esa pregunta porque no era cualquier doctor era mi doctor, así que creí que el pudiera estar enfermo o algo por el estilo.

El doctor me vio y se acercó a saludarme, era lo que menos quería porque él venía junto con el doctor.

Hola Aya –

Hola doctor-

¿cómo has estado?-

Bien, un poco mejor.-

Me alegro, ¿cuándo empezaras con el tratamiento?-

En cuanto el doctor me lo autorice.-

¿Y ya estas lista?-

Sí, estoy preparada para todo lo que tenga que venir.-

Me alegro esa es la actitud que debes de tomar-

Lo sé comprendí que no me debo dejar vencer por esta enfermedad.-

Bueno me alegro por ti Aya, oh mira te presento a mi hijo Haruto-

Es su hijo, ´pensé que era un paciente y dije todo eso delante de él, rayos ahora él sabría todo lo que tengo, espero y no haya escuchado. Tiene un lindo nombre Haruto, creo que debo empezar a creer en el destino primero lo vi en la escuela, luego por la calle y ahora aquí. Pero debía entender una cosa, no puedes enamorarte Aya.

-Hola-

-papá me tengo que ir, nos vemos en casa.-

- Haruto no seas grosero, no te cuesta nada solo decir hola.-

- no me importa papá, solo que no tengo ganas de hablar con alguien como ella, así que me voy.-

- Haruto… idiota regresa, haruto.-

Déjelo así doctor, está bien.-

Ignóralo él tiene problemas de conducta.-

No creo que sea eso, tal vez aún sigue molesto conmigo.-

¿Cómo dices?, ¿se conocen?-

Sí, vamos a la misma escuela, hoy me rescato de ser empujada por un chico, pero es que en verdad no pude moverme, solo que no quiero que nadie se entere de lo que tengo y por eso no di explicación, solo pedí perdón.-

Aya no es tu culpa, tu no pediste estar enferma, no es algo que tengas que ocultar, debes de mostrarle a esta enfermedad que eres más fuerte que ella y al mundo también.-

Lo sé y eso trato pero cada día es más difícil.-

No te preocupes tus padres y yo estaremos a tu lado en cada avance de la enfermedad, te prometo que no te dejaremos por nada del mundo.-

El problema es que yo sí los voy dejar.-

Eso no pasara pronto, por lo tanto no te preocupes si quieres ocultar tu enfermedad de la sociedad lo puedes hacer, pero recuerda que no por mucho tiempo pues hay rasgos como la dificultad para caminar que serán notados por los demás y es ahí cuando no podrás ocultarlo más. Yo prometo no decirle nada a mi hijo.-

Muchas gracias doctor, sé todo lo que ocurrirá pero por el momento quiero sentirme bien.-

Bueno Aya es hora de irme.-

Igual yo mis padres ya vienen, gracias por decirme todas esas cosas, lo tomare en cuenta.-

Es lo que en verdad creo Aya.-

El camino de regreso a casa fue muy animado, pues ya pronto empezaría con el tratamiento. Mis padres me veían entusiasmada y ellos trataban de estar igual.

Durante toda la semana no dejaba de pensar en Haruto al igual que no dejaba de pensar en que moriría. Estuve yendo al hospital toda la semana y a si sería por un largo tiempo, tomaba medicamentos y hacían varios exámenes. La escuela iba normal, por el momento no había problemas con mi salud creo que los medicamentos estaban funcionando los doctores me daban más años de los que los que me habían dicho.

Al llegar un día a la escuela, vi a Haruto con una chica, me sentía celosa, molesta, no sabía porque, él no me pertenecía y aparte yo no podía sentir amor ahora. Durante todas las clases solo pasaba Haruto por mi mente. A la salida tuve una caída lo cual hizo que todos se rieran de mí, estuve a punto de llorar pero él apareció de nuevo a mi rescate, sí Haruto llego a salvarme de esas burlas malvadas.

No me gusta tener que rescatarte cada que estas en problemas.-

Lo siento de nuevo, no quería que eso pasara.-

No hiciste nada tú, no pidas perdón.-

En verdad yo… lo siento mucho.- me solté en lágrimas.

Te dije que no pasa nada, no vuelvas decirme lo siento, esa palabra no me gusta oírla de una mujer.-

Yo en verdad no quiero, es algo que no puedo controlar.-

Basta!, deja de llorar odio ver que una mujer llora, y más por algo estúpido.-

Es que me duele mucho, ellos se ríen de mi sin saber porque caigo.-

Yo si lo sé porque caes, yo si te entiendo, y aunque no sé cómo se siente lo que tu sientes puedo asegurarte que estaré aquí para levantarte cuando caigas, para mover tu silla cuando no puedas caminar, para ayudarte a comer y hablar cuando no lo puedas hacer más, y, estaré ahí cuando ya no puedas respirar más. No te dejare así.-

¿Qué era lo que decía?, ¿cómo se dio cuenta de mi enfermedad?, ¿por qué habla como si… estuviera enamorado?

¿Qué dices?-

Digo que por nada del mundo te dejare sola.-

Me abrazo fuertemente y fue cuando me di cuenta de que no podía ocultarlo más a pesar de todo, a pesar de que sabía que no podía hacerlo yo…

Me Enamoré.