Glagurung y el diario de Lily Potter
Frente a él, arrodillado y desesperado se encontraba un sujeto extraño, con una capa negra y una máscara que sólo mostraba sus ojos, dos safiros azules, estaba tendido en una camilla como aquellas de los hospitales muggles. Harry estaba feliz, aquella su creación aquella que él había comenzado antes de su caída estaba frente a él. Uno creado desde sí mismo, aquel que guiaría a sus leales subditos a la batalla, su más leal sirviente, el más poderoso entre todos ellos.
Ninguno de ellos sabía de este, éste era más significativo para él porque era como él. Tomó la máscara se la quitó, y pudo ver un muchacho de unos dieciseis años y cabello oscuro y ordenado, pudo ver en él todo lo que él había sido antes de lo que era ahora, el más poderoso de los magos del Mundo, él le demostraría a esos malditos que Albus Dumbledore no era nada comparado con él, nada. El odio que sentía por Dumbledore le daba más poder. Tocó son su huesudo y pálido dedo la frente de su creación y esta se levantó. Era más o menos de la misma estatura que él, un poco más bajo, era comprensible pues era él mismo.
-Padre- dijo la creación.
-Mi creación, Glagurung- dijo Harry- ese será tu nombre.
-Glagurung- dijo como hipnotizado éste- mi nombre, Glaurung.
-Sí- respondió Harry- mira tu brazo.
Glaurung se subió la manga y miró su brazo donde estaba marcada una gran calavero.
-Qué es esto- preguntó.
-Cuando te duela, debes acudir a mí- respondió Harry- será la forma en la que me comunicaré contigo. Sólo tú, como yo, conocerás los nombres de todos los mortífagos, mis fieles seguidores, y tú, Glagurung matarás a Albus Dumbledore, porque ese es el objeto de tu existencia. Tú como yo, posees sangre mezclada, tú eres yo, estás hecho a imágen y semejanza de mí, yo te creé, tu no tienes pasado, mas sí tienes futuro, todos mis conocimientos te pertenecen, y debes utilizarlos para eliminar a Dumbledore. ¿Has entendido?
-Sí amo- respondió Glagurung- ¿Cómo te llamaré?
-Sólo tú, de entre todos mis fieles vasallos me podrá llamar, "Voldemort"- respondió Harry.
-Voldemort- dijo Glagurung.
-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO- gritó Harry.
"Sólo era un sueño", pensó, "Debo haber despertado a los Dursley, me matarán". La puerta de la habitación de Harry se habió de golpe y vio a tía Petunia y tío Vernon entrando y si no fuera imposible, al menos tía Petunia estaba preocupada.
-Chiquillo estúpido- bramó tío Vernon hecho una fiera- ¿Cómo te atreves a gritar de esa forma a las tres de la madrugada?
-Tuve... una pesadilla- se disculpó Harry algo preocupado. ¿Quién era aquel Glagurung, un clon de Voldemort, cómo era posible, había hecho un clon de sí mismo y planeaba mandarlo a asesinar a Dumbledore. Deabía llamar a alguien.
-Todos tienen pesadillas a veces Vernon- dijo tía Petunia mostrandole una vez más a Harry que se preocupaba por él- Pero fue sólo una pesadilla Harry- le dijo mirando hacia él- Es distinto a la realidad.
-Yo no tengo pesadillas como todo el Mundo- bramó Harry- Yo lo vi... a él, a Voldemort. Había creado a un... clon de sí mismo. Tan peligroso como él, Glagurung, así se llamaba.
-Fue una pesadilla muchacho- dijo tío Vernon- vuelve a dormir mejor, no grites tanto o despertarás a todo el vecindario.
-Ve Vernon, voy en un momento más.
No muy confiado, tío Vernon abandonó la habitación dejando a su esposa con Harry. El muchacho no podía creerlo, tía Petunia estaba realmente preocupada por él, muy extraño le pareció eso a él.
-¿Qué ocurre tía- preguntó Harry.
-Pues- comenzó tía Petunia- hay algo que debí haberte dado hace mucho tiempo- tomó un pequeño cuaderno rosa de unas 300 paginas, bastante grande para ser un cuaderno, y se lo entregó a Harry- Es el diario de Lily- Harry se sorprendió de escuchar a su tía decir el nombre de su madre- Es lo único que tengo que perteneció a ella, se lo robé cuando se fue de casa con tu padre, hace poco más de 17 años, debo admitir que traté de leerlo pero no pude abrirlo, pensé que estaba cerrado con algún hechizo y decidí dartelo, ya que tú sabes hechizos y probablemente podrás abrirlo y leerlo, creo que lo tenía desde que entró a tu escuela.
-Gra... gracias- dijo Harry- Muchas gracias- le dio un abrazo por primera vez en su vida y luego tía Petunia se fue.
Harry no pegó un ojo en toda la noche pero no intentó abrir el diario, sabía que Fudge seguía enojado con él.
A la mañana siguiente, bajó a desayunar, comió muy poco y estuvo con la mirada perdida durante todo éste. Cuando terminó de comer subió y ordenó todas sus cosas para prepararse para el viaje a la Madriguera, o a Grimmauld Place, y se recostó en su cama a contemplar el diario de su madre.
Era increíble que todos estos años tía Petunia se lo hubiese escondido, qué la habría hecho cambiar de opinión, tal vez la muerte de Sirius de la que Harry les había hablado aunque no era necesario intimidarlos con él.
El diario mostraba una antigüedad pasmante. Debía tener unos 30 años o un poco menos pero a Harry le intrigaba saber más de su madre. Era cierto que de James sabría muy poco pero eso lo tenía sin cuidado, Sirius le había hablado mucho de él y no necesitaba saber más. En una caligrafía de impresionante belleza y en letras doradas estaba escrito en la esquina inferior derecha, Lily Evans.
Varias horas pensó en los conjuros que pudo haber usado su madre para impedir que abrieran su diario. Muchos le habían dicho que su madre era muy buena en encantamientos y por lo tanto era muy improbable que pudiera abrirlo con facilidad.
De pronto, sonó el timbre de la casa de los Dursley y Harry comenzó a bajar su baúl. Ahí en la puerta se encontraba el señor Weasley con un rostro muy amigable y miró a Harry y le dijo.
-¿Qué tal Harry? ¿Has pasado unas buenas vacaciones?
-Sí- respondió Harry sonriente- mejores que lo habitual.
-Ron me contó que recibiste los resultados de los TIMOs.
-Sí.
-Pero me dijo que no le hablaste de tus resultados.
-Lo que pasa es que a pesar de que aprobé en pociones no tuve una "E" y Snape no me admitirá e sus clases.
-El profesor Snape ya no es el profesor de pociones, Harry- dijo el señor Weasley mirandolo alegre- ahora es profesor de defensa contra las artes oscuras.
-¡Qué- exlamó Harry notablemente feliz- ¡Es la mejor noticia que he recibido en estas vacaciones!
-Me alegro Harry pero debemos darnos prisa, toma esto- dijo el señor Weasley pasándole una pelota vieja- Pronto seremos transportados a Grimmauld Place.
Harry se despidió de los Dursley y de una forma más afectuosa de tía Petunia y sintió que lo tiraban desde el ombligo y que daba muchas vueltas. Cuando todo se detuvo, se vio en Grimmauld Place y frente a él, estaban sus amigos, Ron y Hermione.
