Ocultando sentimientos

Aquella tarde en la academia CAEMSA había sido la más difícil para una estudiante. Candy Whiton se había retirado sin dar explicaciones del edificio.

Se alejó bastante. Estando ya muy retirada del edificio, de la academia, de la ciudad, pudo desahogarse completamente.

El mirador del puerto de Manhattan siempre le había ayudado a librarse de sus penas. Recordaba innumerables ocasiones en las que, el único testigo de sus lágrimas, había sido el mar. Era su refugio, y ya que en ese día había recordado nuevamente su pasado decidió volver al lugar que hace algún buen tiempo no visitaba.

La tarde seguía cayendo, así que antes de que el sol dejara de iluminar el cielo, extrajo de su bolso un pequeño celular. Buscó en su agenda telefónica el número de la persona a la que tantas veces había acudido.

-¿Alberto?-hizo una pausa para escuchar la voz de su interlocutor- Si, soy yo. Escucha, necesito que vengas por mí. Estoy en el puerto de Manhattan, en el mirador. ¿Puedes?-al escuchar la respuesta que deseaba se tranquilizó un poco- Esta bien, te espero.

Sabía que no tenía que esperar mucho, y así fue…

-Candy, ¿estás bien?-le preguntó él cuando se sentó junto a él en el auto.

-Sí, Al, no me pasa nada. Conduce con cuidado, ¿quieres?-respondió ella fingiendo calma.

Tuvo suficiente tiempo para borrar las huellas que las lágrimas habían dejado en su rostro.

-A mi no me engañas. Sé que cuando vienes aquí es por algo malo.

-De verdad, Al, estoy bien. Sólo quería despejar mi mente, no ha pasado nada.

El muchacho suspiró, resignado a la falsa respuesta de la rubia. No era la primera vez que trataba de hermetizarse en su mundo. El problema era uno solo: ¿Cuánto tiempo más sufriría por el recuerdo de ése pasado? Deseaba que pronto se alejaran esas pesadillas.

A pesar del tráfico de la tarde, con las habilidades del rubio llegaron pronto a su casa. Ella bajó presurosa del auto mientras que él se tomaba su tiempo para entrar a la estancia.

-¿Nos vas a cenar conmigo?-preguntó él al verla subir las escaleras, seguramente a su habitación.

-No tengo apetito-se justificó con rapidez.

-Entonces, no bajarás hasta mañana, ¿verdad?

-Discúlpame, no me siento de humor, Al-dicho esto se perdió en el pasillo de la planta superior y desapareció con el sonido de la puerta de su cuarto.

Alberto sacudió dos veces su cabeza, tratando de darse a si mismo aliento para hablar con ella. Siguió uno a uno sus pasos hasta quedar frente a la puerta de la alcoba. Tocó levemente, y tras escuchar su voz, entró a la habitación.

-¿Candy?

Ella estaba en su cama, sentada, leyendo uno de los libros de su escritorio.

-¿Qué quieres, Al?

-Deja de fingir, por favor. Te conozco. Sé cuando te sientes mal.

-Al, por favor, deja de insistir. Ya te dije que estoy bien, así que no sigas. Nada malo me ocurre-negó ella alzando un poco la voz.

-De acuerdo. No insistiré. Pero quiero que sepas, que siempre voy a estar contigo. Cuando quieras hablar, o necesites a alguien que te escuche, aquí voy a estar yo-le sonrió con dulzura.

-Alberto…

No pudo pronunciar más. Sólo se arrojó a sus brazos, los mismos que la habían protegido en más de una ocasión. Después de haber sobrevivido a ese infierno, el único que había estado ahí a su lado había sido él. Alberto era una persona muy especial en su vida, y había demostrado ser su confidente en más de una ocasión. Y aún así, no se sentía lista para contarle…

& & &

Una semana había pasado del incidente en la cafetería, y la academia CAEMSA parecía no haberlo olvidado. En los pasillos se mencionaba la discusión una y otra vez.

Carola Wildenberg, y Ruby Holden, las dos amigas de la rubia, se habían encargado de informarle el final de la discusión.

-La Srita. Eduina quería verlos a los dos en su oficina. Pero nosotras fuimos a verla y hablamos por ti.

-Le explicamos la situación y el porque te fuiste. Y entonces te absolvió.

-Gracias chicas. No sé que haría sin ustedes-reconoció Candy con una sonrisa.

-Eso, Candy, debes sonreír. No tienes que darle el gusto a ese bueno para nada.

-Después de todo, lo que diga un sujeto como él no cuenta.

-Mejor no mencionemos el tema, chicas. Que todo quede en el pasado, y asunto olvidado.

No podía prever que una semana después, los estudiantes no estarían tan de acuerdo con ella.

-Hola, Candy, ¿cómo estás?-preguntó una estudiante al verla entrar al salón.

-Muy bien, Marcela, ¿y tú?-trató de acercarse para saludarla.

-Uy, estaré mejor mientras no te acerques. No quiero que una lesbiana me toque-se alejó de ella con repugnancia.

-¿Qué dices?

-Ay, lo siento, Candy, no es nada personal. Es sólo que no me gusta tener a las lesbianas tan cerca.

-¡Yo no soy una lesbiana!-negó con severidad.

-¿Ah no? Pero, el otro día en la cafetería dijiste que lo eras.

-¡Yo no soy una lesbiana, y nunca dije serlo porque no lo soy!

-Ah, bueno…tendrás que aclarárselo a muchos, porque todos piensan que sí.

-¿De dónde podrían obtener esa absurda idea?

-Pues del rechazo que le diste a Terry Granderson, ¿o no?-intervino otra chica con mirada rencorosa.

-¿Qué?

-Hay que ser una lesbiana para rechazar a semejante galán.

-¿Y quién dice que Terry Granderson, o como se llame es un galán?-replicó Candy molesta.

-Pues todas las que estudiamos en esta academia. ¿Acaso no sabes que es el mejor de los estudiantes?

-Es lindo, atento, muy bueno tocando el piano y el bajo, y por si fuera poco pertenece a una familia de influencias-explicó otra chica.

-Pues se les olvidó decir que es un arrogante, un insolente y un pervertido que se aprovecha de las mujeres-agregó la rubia bastante indignada.

-Tal vez para ti. Pero para el resto de los estudiantes es un alumno ejemplar, y una de las personas con mayor credibilidad en esta academia.

Era increíble. ¿Sería posible que toda la academia estuviese equivocada? Candy no podía creerlo…

Una conocida campana les anunció a los estudiantes que su tiempo libre había terminado y que debían volver a sus deberes. Las chicas frente a ella desaparecieron mientras que la rubia seguía a sus amigas al salón. Cuando todos tomaron asiento, un pequeño grupo de estudiantes llegó.

-Miren a quien tenemos aquí. La recién descubierta lesbiana está en nuestra misma clase-era la voz de él, el mismo muchacho de la cafetería.

Había entrado con unos cuantos compañeros, todos con la misma sonrisa maliciosa que él estaba usando.

-Parece que tendrás que acostumbrarte a los hombres después de todo, niñita.

-Mira, escúchame bien-se levantó sin escuchar las advertencias de sus amigas- no sé quien seas ni como te llames, pero te advierto que no dejaré que te burles de mí.

Estaban frente a frente otra vez, mirándose con suficiencia y reto.

-Terry Granderson para ti, preciosa. Todo un placer volverte a ver-le dijo con burla e ironía.

-¡No me llames así, no eres nadie para tratarme de ese modo, y no te permito…!

-¡El que no te permite a ti, soy yo!-le gritó callándola en el acto- A Terry Granderson nadie le habla de ese modo, y quien se atreve a hacerlo recibe una lección.

Creyó que la intimidaría, que la pondría en su lugar, pero no fue así. A pesar de haberse callado por la sorpresa, lo miró con rabia y supremacía, dándole a entender que si antes no había tenido un enemigo, ya lo tenía en ella.

Él hizo lo mismo y se espero lo peor. Parecía que entre los dos se iba a desatar una batalla, pero…

-Buenos días, jóvenes. Por favor tomen todos sus asientos-la voz del Prof. los tomó por sorpresa.

Todos le obedecieron sin dudarlo, y sólo ellos dos se quedaron de pie.

-Joven Granderson, Srita. Whiton, tomen sus asientos, por favor. La clase va a comenzar ya-les pidió él con firmeza.

Se miraron una última vez con odio y desafío antes de sentarse cada cual en su lugar. Lo que había sido el comienzo de la clase de historia de la música, había sido el comienzo también de una declaración de guerra.

Toda la clase 04 ahora sabía, que Terry Granderson y Candy Whiton eran enemigos.

& & &

Era la hora del descanso y para aligerar las tensiones Terry había decidido alejarse un poco con su novia. Sus amigos bien lo entendieron y prefirieron ocupar el receso en otros asuntos.

-No puedo creer que esté en tu misma clase, Terry.

-Sí, Susana. Ella está en la misma clase que yo-reafirmó el castaño acostado en el pasto a un lado de la rubia.

Había escuchado toda la historia y el suceso. Pero algo no encajaba del todo. Susana no entendía por qué Terry se había ensañado con una chica que solo le reclamó porque él la hubiese tocado "accidentalmente". Le había pedido que se alejara de la chica, fuese quien fuese. No iba a permitir que por un roce "accidental" pudiese fijarse en otra.

-Tendrás que ignorarla entonces. Eso sería lo mejor.

-Sí, pero créeme que es lo que menos deseo. Quiero darle una lección. ¿Quién se cree que es para insultarme a mí?

-Seguramente lo dijo porque estaba molesta. Yo también me molestaría si me tocaran y no me dieran una explicación.

-Créeme, Susy, se pasó de prepotente. Es una de esas personas que se cree con autoridad para todo.

-Bueno, cambiemos de tema. No quiero que desperdiciemos nuestro tiempo libre hablando de otra.

-Tienes razón. ¿Por qué no me enseñas la canción de la que me hablaste, la que escribiste en el piano anoche?

-Sí, buena idea. Pero la dejé entre mis cosas. Iré a buscarla, y vuelvo en seguida-aceptó ella gustosa.

Se levantó y comenzó a caminar con prisa. Había comenzado a componer una canción que antes de niña había maquinado; los conocimientos de su mente anterior nuevamente le habían sido útiles, y así fue muy fácil escribirla. Quería compartir al menos aquella parte de si misma con Terry, pero justamente cuando estaba a la mitad del patio, vio algo que la dejó helada.

¡¡Era Candy!! Candy estaba ahí, sonriendo, caminando con dos chicas más, pero allí estaba. Se veía como una chica normal del siglo XXI pero era sumamente idéntica a la Candy que ella alguna vez había visto. Vestía muy cubierta entre ropas modernas, con el cabello suelto y adornado por un cintillo del mismo tono que su ropa; su cara seguía igual, llena de pecas, con esos ojos verdes llamativos.

De repente, la sorpresa de verla allí se acabó. Sintió unas ganas enormes de desquitar toda su rabia, su sufrimiento y la infelicidad que había vivido antes de despertar nuevamente en esa nueva vida. En su pasado había perdido a Terry a pesar de tenerlo a su lado, y todo era por ella…ella, que pudo salir de su vida pero no de su corazón. Candy siempre había estado ahí, no había dejado a Terry. Tenía que desquitarse…

Avanzó con rabia hasta donde estaba ella, y reunió todas sus fuerzas para empujarla por la espalda. Naturalmente, cayó al suelo, tirando sus cosas, muy cercana a la fuente central del patio por lo que consiguió la atención de todos.

-¡Oye tú, ¿por qué me empujaste?!-reclamó Candy cuando pudo ver a su atacante.

-Candy, ¿estás bien?-preguntaron a coro sus amigas al ayudarla levantarse.

-¡No, no estoy bien, quiero que ella me responda por qué me empujó!-gritó la rubia volviéndose hacia ella.

-No sé. Tal ves te lo merecías, o tal vez lo hice porque me provocó-respondió Susana con una sonrisa de maldad.

-¡¿Cómo te atreves a empujarme, quién te crees que eres para hacer eso?!-su respuesta la enfureció.

-Alguien muy superior a ti, seguramente-la miró con inferioridad y una sonrisa burlona.

-¡Pues yo te voy a enseñar a reconsiderar tus acciones!-dicho esto, la rubia le devolvió el empujón también.

Susana sin esperarlo, cayó al suelo en medio de todas las miradas que ya estaban sobre ellas. El escándalo había llamado la suficiente atención como para que Terry y sus amigos se apersonaran.

-Susana, ¿qué sucedió?-la llamó el castaño al acercarse sin poner atención a los demás.

-Esta chica se atrevió a empujarme, Terry-dijo ella con fingida indignación después de que la ayudara a levantarse.

-¿Tú otra vez?-dijo él al reconocer su rostro.

-Me empujó a propósito, Terry-se quejó Susana.

-¡Eso no es verdad! ¡Ella me ha empujado a mí primero!-refutó Candy.

-Es verdad, Candy sólo le devolvió el empujón porque ella misma confesó haberlo hecho a propósito-la secundó su amiga Ruby.

-O tal vez lo hiciste para desquitarte con ella porque sabías que era mi novia, ¿verdad?-sugirió Terry con severidad.

-¡Claro que no! ¡Si quisiera desquitarme lo haría contigo mismo, no tendría porque meterla a ella en el asunto!-replicó Candy.

-¡Esta mintiendo, Terry!-gritó Susana valiéndose de su mejor actuación.

-¿Sabes qué? Creo que si tienes valor para desquitarte con las personas que son allegadas a mí, tendrás el suficiente valor para nadar en la fuente.

Candy no pudo terminar de asimilar sus palabras. En un momento estaba de pie frente a ellos, y en el siguiente había aterrizado en la fuente central. Terry la había empujado, y estando delante de la fuente fue a parar al agua. Las risas de los demás estudiantes no se hicieron esperar.

-¡¡CANDY!!-gritaron sus amigas antes de correr a ayudarle.

Las risas seguían y seguían, ella estaba empapada. Susana sonreía maliciosamente disfrutando la escena que la rubia protagonizaba. Los amigos de Terry le miraban con suficiencia y burla. Terry no pudo darle una mejor lección.

-Espero que con esto te quede claro que si metes con algo mío, vas a recibir una lección. Y espero que con el agua se te bajen las ínfulas de niña pretenciosa que tienes y aprendas cual es tu lugar de una vez, porque alguien tan poca cosa como tú no puede hacerme frente a mí.

En medio de las risas y las miradas de burla, Candy se alejó molesta, humillada. Al pasar junto a la rubia que todo había ocasionado, supo que se había ganado una nueva enemiga, y que por cosas del azar resultó ser la novia del peor sujeto de la academia. "Hacen una excelente pareja esos dos. Un par de insolentes, tal para cual", se dijo a si misma.

Un entretenido receso había sido ese, sin duda alguna.

& & &

-Terry, mi amor, estoy tan contenta. Nunca pensé que me ibas a defender así.

-¿Por qué no habría de hacerlo, Susana? Eres mi novia, siempre voy a defenderte de quien quiera hacerte daño.

La rubia frente a él parecía estar más que complacida por la actitud del castaño. Su actuación en el patio le había dejado en claro que tenía todo su apoyo de su lado. Susana no podía estar más satisfecha.

-Terry, ya debo irme. Tengo clases hasta las cuatro-le informó ella.

-Y yo estaré aquí esperándote cuando salgas.

-Gracias, Terry.

La rubia misma se atrevió a iniciar un beso breve de despedida. Se le empezaban a hacer muy normales los besos furtivos que ambos compartían en público. La actitud desenfadada de Terry sólo contribuía a darle toda su confianza.

Cuando el muchacho se quedó solo, un nuevo joven se acercó a él.

-Fuiste muy malo, Terry.

-¿Qué dices?-preguntó sin entender la afirmación de su amigo, Oscar.

-Lo que le hiciste en el patio a esa chica. Estuvo muy mal.

-¿Tú crees? Todos dicen que no pude darle una mejor lección.

-No, Terry. Me refiero a que te excediste con esa chica. Candy, o como se llame.

-¿Te refieres a Whiton?

-Sea cual sea su apellido, te excediste con ella. No debiste empujarla así, no debiste ser tan rudo con ella. Le hiciste pasar una gran vergüenza frente a toda la academia.

-¿Y eso qué? Ella empujó a Susana. Se lo tenía bien merecido-le restó importancia el castaño.

-No, Terry. Yo vi lo que pasó, y fue Susana quien la empujó primero. Ella sólo se defendió de tu novia.

-Que bueno. Seguramente Susana la reconoció, y quiso vengarse por mi cuenta.

-¿Sabes qué? A veces te excedes de ser malvado. Esa chica sólo ha sufrido tus insultos y tú sigues tratando de hacerle daño.

-Lo merece por ser tan prepotente. Se cree con poder de mandar sobre otros.

-¿Y crees que tú no haces lo mismo cuando tomas esa actitud de ser el "vengador oscuro"?

-Ya basta, Oscar. No quiero seguir hablando de esa mocosa. Prefiero que dejes el tema atrás y asunto olvidado-el castaño sólo se recostó en el respaldar de la silla que ocupaba.

-De acuerdo, Terry. No diré más del asunto-aceptó pesadamente el moreno.

Oscar se alejó del lugar con rumbo al laboratorio de música, tratando de entender el por qué su amigo estaba ensañándose con una chica que apenas acababan de conocer.

& & &

Una semana había pasado desde que Candy Whiton y Terry Granderson se hubiesen declarado guerra. Pero tal parecía que la suerte de la rubia había ido en descenso a raíz de aquello.

Sentada en uno de los sillones del salón, la rubia pensaba en los recientes hechos que le recordaban una y otra vez su fallido intento por esquivar a ese chico tan pretencioso.

&-FLASHBACK-&

Era una tranquila mañana, y el día anterior toda CAEMSA había presenciado la lección que había sufrido a manos de Terry en el patio principal. Aunque eso le había afectado un poco, no pensaba bajar la cabeza ante semejante tipejo.

Era el día del laboratorio de piano, y aunque no era su instrumento favorito, ansiaba tocar música para liberar su mente. Un grupo de chicas estaban con ella esperando al profesor que daría la siguiente clase.

-Me muero por tocar una nueva canción de piano que escribí-reveló emocionada una de las chicas.

-El piano no es mi fuerte, pero también estoy ansiosa por tocar-agregó la rubia.

-Tal parece que tu fuerte no es el vestir-irrumpió Terry en el salón.

Esta vez, sólo le acompañaban dos de sus amigos.

-Esta bien que seas lesbiana, pero no tienes por qué ser alérgica a la ropa de mujer-dijo él con burla.

Candy siempre acostumbraba a vestir abrigada. Aquella mañana vestía una camisa amarilla que le cubría hasta el cuello, y una chaqueta roja que iba bien con su cabello rubio; sus pantalones eran del mismo tono que su blusa, y terminaba de cubrirse completamente con unas botas cortas.

En los últimos años, aquellos que transcurrieron después de que sus padres murieran, se había preocupado más por protegerse que por verse bien. Si bien su ropa no era insinuante, tampoco era el tipo de vestimenta que usara una chica femenina, aunque fuese moderna.

-¿A quién le pides consejo para vestirte? ¿Al asistente de Michael Jackson?-su comentario sólo provocó las risas en su contra.

-No tengo por qué darte explicaciones sobre mi forma de vestir. Yo no critico tus fachas de payaso-se defendió ella.

-No entiendo que hace una chica como tú aquí. Si tocas tan mal como insultas, estás perdiendo tu tiempo-señaló Brandon.

-Para tu información, Candy es una de las mejores tocando el piano.

-Y además, canta muy bien-agregó Carola, secundando a su amiga.

-Eso lo dudo. Hasta ahora sólo he escuchado muy malos cacareos de esa gallina-se mofó el castaño.

-¡Jóvenes!-la vos del profesor calló las risas de los demás presentes-. Podrán bromear todo lo que quieran afuera. Pero les agradezco que estando dentro de mi laboratorio, mantengan la seriedad y compostura. La necesitarán para tocar el piano.

Todos comenzaron a tomar sus lugares mientras que el profesor se ubicaba en un lugar visible.

-Muy bien, estudiantes. Hoy practicaremos la afinación. Es un requisito importante a la hora de tocar. Tanto en la melodía como en el canto.

Todos prestaban mucha atención a la clase, a pesar de haberse mantenido distraídos por unos momentos antes del inicio de la misma.

-Para esta unidad tomaremos una demostración como inicio. La clase pasada creo haber dicho que debían prepararse con una canción que disfrutaran tocar. Mm.…-el profesor dio unas cuantas vueltas antes de decidir nombrar a algún estudiante- Srita. Whiton. ¿Puede usted ilustrar a la clase con algún fragmento?

-¿Un fragmento?-repitió ella dudosa.

-Sí. Un breve soneto de alguna canción que disfrute tocar. Sólo para empezar la clase.

-Bueno…esta bien-aceptó ella reticente antes de levantarse y tomar lugar frente al piano central del salón.

Todas las miradas se fijaron en ella, y trató de conservar la calma que siempre tenía para esos casos. Eran raras las veces en las que los nervios la atacaban al estar frente al piano, pero por alguna razón aquella mañana estaba dudosa.

Pensó en alguna canción que pudiera representar su sentir en ese momento…y su mente ubicó la que más se adaptaba a sus sentimientos, y su historia…

Desde muy pequeñita conocí la soledad

Y sentí mucho miedo en medio de la oscuridad

Comprendí q la vida no era fácil para mí

Que tendría que luchar si es que quería ser feliz

Y pensé... Algún día lo lograré

Siempre vendrán… Tiempos mejores

Las notas del piano llenaban al ambiente. Mientras que los estudiantes escuchaban atentos la interpretación. Nadie se esperaba que la rubia tuviera una voz tan melodiosa….menos, Terry Granderson….

Conocí 100 países siempre me gusto viajar

Gente muy diferente muchas formas de pensar

Pero la pobre gente la que siempre sufre y da

Esa no era distinta en todas partes era igual

Y pensé…solamente les diré

Siempre vendrán…tiempos mejores

Siempre vendrán…tiempos mejores

El maestro hizo una señal con su mano derecha para que cerrara la canción y ella lo hizo casi al instante. Los aplausos no se hicieron esperar, y gran parte de la clase apremió la demostración.

-Excelente, Srita. Whiton. Una excelente interpretación de una maravillosa pieza, y justo el ejemplo de afinación que esperaba nos diera.

La chica asintió levemente y decidió volver a su lugar anterior.

-Como lo hemos visto antes, jóvenes, la afinación es establecer la armonía justa entre la voz y la melodía. En este caso: el piano-posó su mano sobre el instrumento central.

-Lamento interrumpirlo, maestro Steckley, pero la afinación significa cantar y tocar a la perfección cada uno de los sonidos que componen la pieza y a un mismo ritmo-intervino el castaño, y todas las miradas se centraron en él-. De ser así, creo que la interpretación de la Srita Whiton no califica para ser un ejemplo. El ritmo de su voz se adelantó un poco a la melodía de sus notas.

-Es una canción en piano. Las notas se prolongan porque se toca un acústico, y la melodía nunca debe apagarse antes que la voz-replicó la rubia con notable enfado.

-Temo que tiene razón, Srita Whiton-acotó el profesor a favor de Terry-. Buena observación, joven Granderson. Detalles como ése, son los que arreglaremos en esta clase.

Candy demostró firmeza y seguridad al interpretar una canción improvisada. Pero entonces, Terry dejó bien en claro que conocía del tema mucho más que el propio tutor.

&-FIN DEL FLASBACK-&

-Y por eso, jóvenes, la música de Ludwig van Beethoven es una de las más reconocidas en el mundo-explicaba sonriente una profesora.

"Ludwig van Beethoven…he escuchado mil veces sus sonetos. ¿Hasta cuándo nos hablaran de él?"

La clase de historia de la música se le hacía tan aburrida a la rubia. Era la tercera vez que volteaba al amplio ventanal junto a ella.

"Ese idiota… ¿quién se cree que es? ¿Acaso nunca le han dicho que esa conducta de sabelotodo les desagrada a las personas? " Candy no entendía porque sus deducciones sobre Terry Granderson no concordaban con la realidad del caso.

&-FLASHBACK-&

-¿Pueden creerlo? Se sabía todo del tema. Nunca conocí a alguien que supiera más de la clase que ese maestro-comentó Ruby.

Las tres chicas estaban en los pasillos, guardando sus cosas en los casilleros.

-Bueno es fácil hacerlo cuando tienes tantas ventajas como él-agregó Carola.

-¿De qué hablas?

-Oí decir que Terry Granderson es un estudiante muy aplicado. Y como no serlo si se tiene a mami y a papi para comprar todos los libros e instrumentos.

-Puede ser cierto lo que dices, pero todos saben que Terry Granderson no es así en verdad-intervino otra chica que pasaba justo en aquel momento.

-¿Ah, no?-preguntó Carola con reto.

-No. Terry es un chico muy liberal. Y también su familia. No es el típico niño rico al que todos molestan.

-Pues a mí me parece bastante molesto que tenga esa actitud de presunción-habló la rubia cerrando con fuerza su casillero para hacerse notar.

-Que mal. Pero te aclaro, querida, que Terry no presume lo que tiene. A él no le hace falta.

-Es tan talentoso que todos los notan al tratar con él-la secundó la chica junto a ella-. Y los que se disgustan por ello-se acercó a su interlocutora-, sólo demuestran tener celos.

Candy iba a articular algo para dejar en claro lo que pensaba del sujeto, pero al estar en un lugar muy concurrido sólo alcanzó a ver como las chicas se marchaban sin decir más.

&-FIN DEL FLASHBACK-&

-Candy-escuchó a Ruby llamándola en voz baja para no ser descubierta por la profesora.

-¿Mm?-volvió la mirada algo desconcentrada.

-Te estaba preguntando si quieres acompañarme a hacer unas compras hoy. Iremos las tres juntas, Carola, tú y yo.

-¿Juntas?

Otra actividad que haría en grupo...Eso le recordaba a un acuerdo pasado al que juntas habían llegado.

&-FLASHBACK-&

Era miércoles por la tarde, y aunque su clase de audio-perceptiva había sido cancelada, ella iba a quedarse en la academia. Unas dos semanas atrás había pactado con sus amigas practicar algún deporte para distraerse un buen rato. Los juegos ínter-académicos le venían de perlas a las tres.

-Muy bien, chicas, todas a sus posiciones. Candy, tú estarás frente a la red-indicó la entrenadora.

-De acuerdo-aceptó ella comprobando que sus amigas estaban una a cada lado de su posición.

-Ahora, el equipo B tome sus posiciones-pidió la mujer.

-¿Ellas están en el otro equipo?

-Son Susana Marnell y su grupo-reafirmó Ruby su suposición.

-Casualidades del destino. Tendremos que pisar el mismo bicho que toda la academia ya ha pisado-dijo Susana, provocando la risa de sus compañeras.

Candy ya había entendido por su altercado con ella, que si bien había ganado un enemigo en Terry, con ella serían dos.

-Ahorra aire, Susana. Te hará falta para cuidar tus uñas mientras te ganamos-replicó la dueña de los ojos verdes.

-La que debe cuidarse eres tú, querida. Puede que mi saque te corte las alas de "jugadora ejemplar", igual al comentario de Terry que destruyó tu lamento.

-Eso lo veremos-replicó con reto.

-Suficiente plática, chicas. Ubíquense todas en su lugar-ordenó la entrenadora por segunda vez, antes de alejarse- ¿Listas?-y casi al instante sonó el silbato que indicaba el comienzo del juego.

Entre los equipos había mucha competencia, de las dos rubias en especial; pero la alegría se sintió cuando el equipo de Candy logró anotar un punto.

-¡SÍ! ¡BIEN HECHO, CHICAS, SÍ!-se apremiaban unas a otras.

-Yo le enseñaré a esa melindrosa que nadie me vence a mí-amenazó Susana en voz baja cuando tuvo el balón en sus manos y antes de sonar el silbato hizo su saque.

Aunque todas estaban preparadas para devolverlo, ninguna esperaba que el impacto fuera dirigido a Candy. La rubia cayó irremediablemente cuando la pelota golpeó su cabeza.

-¡¿Candy, estás bien?!-la socorrieron todas.

-¡Esa…idiota…!-la insultó aún sobándose la cabeza- ¿Quién te has creído que eres para golpearme?-apenas pudo se levantó y avanzó hacia ella seguida de las demás.

-¡Srita Withon, basta de escándalos!-la detuvo la entrenadora-. Ha sido sólo un accidente.

-¡Usted no entiende, esto no fue un accidente, fue todo planeado por ella!-objetó muy ofuscada.

-¿Por mí?-repitió con inocencia la rubia frente a ella.

-¡Es sólo una maleducada, igual que el prepotente de su novio!

-¡Basta, Srita. Withon, ni un insulto más! Me queda claro que no es su fuerte competir sanamente. Por lo tanto, debo pedirle que abandone mi campo ahora mismo.

-Pero…-trató de defenderse sin resultados.

-¡Sin excusas!-la detuvo la mujer- El voleibol no es para pelear. Y temo que la reputación del juego se ve en peligro por estudiantes como usted.

Era demasiado. Se marchó sin agregar otra palabra. Aunque si pudo escuchar entre las voces de sus amigas y compañeras el presuntuoso comentario de su rival.

-Tenía yo razón. Esa torpe no podría durar más de tres encuentros-y terminó con la burlona carcajada de las otras adversarias.

&-FIN DEL FLASBACK-&

"Esa creída…no podría durar más de 5 minutos conmigo en una pelea. Ya le demostraría entonces quien soy yo…".

-Candy, aún no me has respondido. ¿Irás de compras con nosotras?

-Claro, Ruby. Como no hacerlo-trató de sonreír.

-Srita. Withon-la llamó la profesora-, si tan poco le interesa el tema, le recomiendo que salga del aula ya mismo, en vez de interrumpir mi lección.

-Lo siento, profesora Mongar, no interrumpiré más su clase. Lo prometo-aseguró la rubia tratando de ser convincente.

-Eso espero. O será lo último que interrumpa de aquí hasta su graduación-amenazó la mujer con expresión severa.

Esa mirada…si antes hubiera sabido lo que avecinaba esa mirada…

&-FLASHBACK-&

A pesar de haber pasado un día tan amargo, Candy esperaba que aquella tarde del jueves fuese mejor que el día anterior. Eran las doce y la clase 03 disfrutaba ampliamente de su hora libre.

Carola y Ruby habían ido por unas bebidas, pero ella seguía en el laboratorio de piano, platicando amenamente con una compañera.

-Es increíble que no prefieras el piano, Candy, si lo tocas tan bien…

-Nunca dije que no me gustaba…pero para ser sincera, la guitarra me gusta más.

-Vaya, vaya, que novedad Yo pensaba que la hora libre era para estar afuera-la voz de Terry resonó en el salón.

-No tú de nuevo, Granderson-se lamentó la rubia con tono de hastío.

-Lamento decirte, chica pecosa, que no eres la única estudiante en esta academia.

-¿Cómo me llamaste?

-Chica pecosa. ¿O vas a decirme que no te queda el apodo a la perfección?

-¿En serio? Porque yo no he encontrado todavía un apodo que englobe todos tus defectos.

-No hay un apodo que hable de algo tan perfecto, ¿o sí?-dijo él con presunción.

-¿Sabes que eres un presumido?-lo miró ella con desafío.

-¿Sabes que eres muy mala para defenderte?-añadió Brandon, junto a Terry, acompañado de dos chicos más.

-Pues él debe ser peor. Tal perece que siempre te necesita como niñera, ¿verdad?-se mofó ella haciendo alusión a Terry.

-Escucha, chica pecosa. Me parece que tu "método" para defenderte es demasiado brusco, aunque eso está bien para alguien como tú. ¿Pero qué crees? No aciertas. Porque justo ayer tuviste la brillante idea de usarlo con Susana. ¿Y qué crees que pienso yo?

-Piensas justo como lo espera ella. Me pregunto que clase de mentira te habrá dicho de mí-dijo ella fingiendo curiosidad.

-Susana es una chica muy delicada, y aunque tú seas todo lo opuesto a ella no tienes el derecho de creerte con poder de golpearla-explicó Brandon.

-¿Golpearla?-repitió ella- ¿Eso les dijo de mí?

-Debes saber que soy muy paciente. Pero tu patética actitud, ya me está haciendo salirme de mis cabales-advirtió Terry.

-Si es así, te aconsejo visitar al psicólogo de la academia. Tiene excelentes métodos para calmarte-sonrió irónicamente-. Ahora si me disculpas, tengo que ensayar-agregó girándose para acercarse al piano.

-El laboratorio de piano es mío.

-¿Qué dijiste?-preguntó ella.

-El laboratorio de piano es mío. Lárgate-repitió Terry con voz severa.

-No veo que tenga tu nombre por aquí, así que no debe ser de tu pertenencia.

-Escúchame bien-se acercó a ella hasta quedar frente a frente-, si no me expliqué la última vez, lo repito ahora. Quien se mete con algo mío, sufre una lección. Estas en mi laboratorio, lárgate sino quieres sufrir las consecuencias.

-¡No eres nadie para amenazarme, y no me…!

Candy no pudo terminar de gritar. Sólo pudo sentir como la mano de Terry caía sobre su mejilla y el golpe la hacía retroceder al instante. Sintió miedo…al ver sus ojos azules enfurecidos y algo en su mente le advirtió que no era la primera vez que lo veía así…

-Cuando yo doy una orden, exijo que se cumpla. El que seas una mujer no te hará ser la excepción-enfatizó mirándola con altivez.

No pudo más. Sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, y una segunda emoción que no alcanzaba a reconocer le llenó el pecho. Se sentía doblemente traicionada, decepcionada por su actitud. Sabía que era prepotente, pero jamás pensó que podría llegar a pegarle…

-Eres un…canalla…-alcanzó a decir con voz débil antes de marcharse a toda prisa del lugar.

&-FIN DEL FLASHBACK-&

La rubia tocó su mejilla. Todavía podía sentir el calor de su mano en ella. El golpe le recordó malos momentos que había dejado atrás…

"Todos los hombres son igual de perversos. No entiendo por qué sigue sorprendiéndome su comportamiento animal. Es tan predecible".

El último sonido del timbre se oyó y todos los estudiantes comenzaron a vaciar el aula.

Candy sólo podía pedirle al cielo que aquel muchacho tan cambiante se alejara de ella pronto, y con él, esos indescifrables recuerdos que ahora empezaba a tener.

Notas finales:

Hola a todas otra vez. Primero que nada, como lo tengo por costumbre: ¡Feliz año! Espero que todas hayan recibido el 2010 con una sonrisa, y si no es así, talvez el cap les ayude, jijiji. Como lo prometí vuelvo después de dos semanas al ver que, a pesar de que recibí algunas amenazas de terminar en la horca XD, la historia si les resultó interesante, jijijiji.

Hablándoles un poquito del cap, les cuento que la canción que Candy interpretó aquí la tomé como recomendación de mi querida amiga Ruby PknaPcosa, se titula "Tiempos mejores" y es interpretada originalmente por la talentosa cantante y actriz mexicana Yuri. Les dejo la dirección del video por si desean escuchar la canción:

.com/watch?v=7LXwd_0cejQ&feature=related

Quiero agradecerles a todas por darle una oportunidad a esta nueva locura mía, y también por sus comentarios a:

Terryfan1, que bien que te haya gustado el fic, y aunque el Terry de este cap talvez te decepcione un poco seguro que en el prox cap te agradará leer sus pensamientos.

Elhyzha, ¡que lindo tenerte de nuevo de lectora! Y mas alegría me da saber que te puedo complacer de nuevo con este fic; por lo de las 2 semanas te entiendo, pero como lo subí en una época del año intensa pues…digamos que fue difícil escribir en ese momento, jijiji. Sé que es difícil esperar tanto pero es el tiempo que necesito para escribir un nuevo cap…aunque si su insistencia es mucha bien puedo reducir el tiempo :P

Violet Romina Antella Romanov, que gusto que te agradó mi historia, y aunque lamento haberme tardado tanto en traerles un nuevo cap, espero que este valga la pena el tiempo en espera y que igual las mantenga pegadas al monitor, jijiji.

Avances del próximo Cap:

Terry se toma un poco de su tiempo para pensar y reflexionar sobre sus acciones para con Candy. Oscar, el mejor amigo de Terry, le ayudará a reconocer el significado de la palabra "culpa".

Muchas gracias por seguirme, prometo trabajar duro para volver con un cap 3 emocionante. Y recuerden enviarme los tomates y amenazas con un review XD. ¡Nos leemos pronto!