Capitulo 2 soberbia y necedad
-espero que aun tenga espacio en su estomago!-me dijo la señora Weasley mientras se acercaba sonriente con una tarta de manzanas en sus manos.
Lo cierto era que si había algún recóndito espacio en mi estomago era demasiado minúsculo hasta para una miga de pan pero no deseaba desairarla, además el aroma de aquel postre era sumamente tentador para ser rechazado por alguien que gozara de un mínimo sentido común.
Ella sonrió aun mas cuando asentí frenético y se apresuro a buscar unos platos y preparar un té con tanto entusiasmo que me pregunte cuanto tiempo hacia que aquella amable señora no contaba con compañía.
-bueno supongo que querrá seguir escuchando la historia-me dijo sin intención de que sonara a pregunta.
-supone bien-le conteste a pesar de que era una respuesta obvia.
-John deseo que sus hijos crecieran con el nuestro-me dijo mientras servía el humeante te- Harry, ese es el nombre de mi niño, congenio perfectamente con Ronald pero con las niñas…-dijo perdiéndose en algún recuerdo.
-demasiado consentidas-aventure mas para animarla a continuar que con intenciones de adivinar.
-con Hermione siempre tuvo una conexión especial, eran muy amigos y Ginny se limito a ignorarlo hasta que noto el interés que despertaba en su hermana. Supongo que relatarle antes de que Hermione tuviera menos de 12 años es una pérdida de tiempo aunque no puedo dejar de hacer mención a la terrible perdida del señor simón Murray dos años después del nacimiento de dicha niña, - me dijo y haciendo una pausa de respeto melancólica continuo- fue una tarde muy parecida a esta en la que supongo todo comenzó…
-yo cuidaba las flores de mi jardín y vi a la pequeña Hermione sentada llorando sobre ese árbol-indico señalándome un viejo sauce por la ventana de la cocina.
-que te sucede Hermione? Le pregunto mi hijo con voz apenada.
-ron no quiere ser mi esposo dice que prefiere ser un soldado! –se quejo la niña.- y no puedo ser madre soltera!-continuo lamentándose horrorizada ante esa perspectiva mientras señalaba a su muñeca y estallaba en un mar de lagrimas.
-yo puedo ser tu esposo-se ofreció mi niño alborozado mientras miraba el suelo avergonzado.
Hermione esbozo una sonrisa tan radiante y satisfecha que Harry se puso tan colorado como el cabello de su mejor amigo.
-eso es imposible!-canturreo una voz burlona, Ginny se acercaba sonriente, su vestido blanco ondeaba al compas de su paso dándole un aire angelical.
-explícate!-le exigió de mal modo su hermana mientras la observaba cerrar la sombrilla y resguardarse bajo la sombre del enorme sauce.
-es pobre-le respondió cruel y lacónica.
En ese instante quise aporrear a esa malvada y narcisista niña-me dijo con dolor en sus ojos-si usted hubiese visto el rostro de sufrimiento de mi hijo por aquella humillación me entendería.
-la entiendo-le conteste sincero ante su justificación de ira.
-pero Hermione se me adelanto-continuo satisfecha con mi respuesta.- Recuerdo que se incorporo con tanto ímpetu! Como si un resorte la hubiera impulsado desde el suelo. – pues nos casaremos de todos modos!-le grito mientras apretaba furiosa los puños contra su cuerpo como si así pudiese controlar los temblores de su anatomía. Harry trabajara duro!-le dijo cruzando los brazos mientras miraba a mi hijo exigiendo una afirmación.
-así es!-la corroboro aun avergonzado y dolido por las palabras de cada hermana.
Ginny frunció el ceño descontenta con aquel curso de la conversación.- se lo diré a mama y a la abuela y también a papa y ellos te lo prohibirán!-chillo furiosa tirando al suelo su sombrilla, el pecho le subía y bajaba a causa de su respiración violenta, miraba a los niños con aire ofendido pero raramente contenta, de seguro por haber encontrado algún argumento fuerte a su favor.
-entonces escaparemos antes!-le refuto Hermione y sacándole la lengua piso su sombrilla al levantarse y tomando de la mano a mi niño salieron corriendo al campo.
-corre Harry, corre!-le gritaba y la risa de ambos inundo de música el lugar.
-le diré a mama, le diré a mama!-seguía chillando Ginny, tomo su sombrilla y le rasgo la suave tela- le diré lo que me has hecho-continuo gritando-le diré que me has golpeado y dañado la sombrilla que me obsequio-pero su hermana y mi hijo ya habían desaparecido ni sus risas se escuchaban ya, se habían mimetizado con la verde pradera y el canto de los zorzales, la señorita Ginny pareció percatarse de esta situación y de la poca importancia que sus amenazas tenían y dando un grito de rabia volvió hecha una fiera por el sedero que había llegado de vuelta a su casa.
-jamás se me ocurrió pensar que había algún tipo de sinceridad en aquella promesa infantil.-me dijo con pesar.
–Harry trabajaba duro día y noche, su sueño era estudiar medicina-me conto con orgullo-y ahorraba cada centavo que producía, el señor John admiro desde temprano la capacidad y el empeño de mi hijo por lo que se comprometió a conseguirle una plaza y una beca en la mejor universidad, pero Harry siempre fue muy orgulloso y quiso conseguir sus logros por sus propios medios sin ayuda de nadie, mucho menos del padre de la niña que lo llamo "pobre" tan despectivamente. Las discriminadoras palabras de aquella cruel criatura quedaron grabadas a fuego en el corazón de mi hijo pues ellas marcaban su diferencia social.- razono.-claro que para una persona sin prejuicios y que sabe que Dios nos hizo a todos a su imagen y semejanza son patrañas pero la gente adinerada! Bueno, ellos son harina de otro costal, se creen que vamos tras su dinero, tras la escala social!-exclamo horrorizada e indignada .-como si necesitáramos de ello para ser felices y capaces! –Continuo hablando enojada- mi hijo era mucho más guapo e inteligente que cualquier ricachón del pueblo, a los 17 años ya sabía tanto o más que sus tutores rurales y daba algunas clases a los niños del lugar, todas las jovencitas estaban tras su rastro-recordó con gracia y agrego sin tanta-pero el solo tenía ojos para una.
-en ese entonces-continuo con su relato luego de unos segundos- las señoritas de la casa grande viajaban a Londres varios meses del año, una señora de la ciudad, madame pince, que era muy culta había tenido la genial idea de ser una especie de institutriz grupal, un grupo reducidos de señoritas de la más alta alcurnia se hospedaban en su recinto por un periodo aproximado de seis meses para recibir clases de refinamiento, aprendían desde organizar una velada hasta saber qué color de vestido era más conveniente usar depende el efecto que se pretendía dar y hasta en sintonía con el clima! Si tenían algún potencial como canto o tocar algún instrumento se le explotaba sino aprendían unas lecciones básicas, también de bordado, de escritura y lectura. En fin todos los requisitos que esta ingeniosa señora, que agrando sus arcas gracias a esta idea, consideraba necesaria tuviera una joven moderna y preparada para un enlazamiento provechoso.
-matrimonio?-aventure sorprendido.
Ella asintió- al final del año se organizaba una fiesta donde acudían jóvenes en edad de contraer nupcias.
-digamos que exponía la mercancía refinada-dije con ironía.
-las mismas palabras dijo el señor John cuando regreso de Londres con sus hijas, imagínese su indignación! La señoras Cecilia y annete en cambio volvieron sumamente conformes y felices. Como era de esperarse la señorita Ginny con su belleza había cautivado a más de uno a pesar de tener solo 16 años y de que había mujeres más maduras en el lugar. Todos ellos eran hombres importantes y adinerados pero uno de ellos sobresalía no solo en importancia y libras sino también en admiración, su nombre era blaise zabini , dueño de una flota de barcos y demás transportes que comerciaba de Inglaterra a todo el mundo.
-todo fue un revuelo al regreso de las señoritas de Londres, la disconformidad y la indignación del señor Murray en contrapartida con la felicidad irritante de la señora Cecilia y el eco de su nuera. La egolatría insoportable de la señorita Ginny y el carácter acido y cada vez más soberbio de la señorita Hermione, la cual se había destacado en literatura y consideraba a todo ser viviente indigno para ella sentimiento alentado por su padre.
-esta insoportable te lo juro- le decía ron una tarde a Harry en la que nos había venido a visitar,.-ayer hizo llorar a padma patil diciéndole que ya no podría recibir sus visitas por qué estar rodeada de gente ignorante la contaminaba! Harry solo se limito a mirarlo de soslayo pero no emitió opinión, tal vez porque yo estaba allí atenta a su respuesta aunque pretendía disimularlo o porque la señorita no había ido a visitarlo desde su llegada y eso lo tenía tan de mal humor y desorientado que no quería ni escuchar su nombre.
-y se digno a visitarlo finalmente?-pregunte curioso.
Ella me sonrió en respuesta-a la tarde siguiente de la visita del señorito Ronald cuando ya hacia una semana del regreso de Londres de las señoritas, estaba recogiendo las sabanas del tendal cuando la vi caminando hacia mi inmersa en un libro de lectura.
-Molly!-me saludo altiva- no te había visto! Es que vengo tan entretenida con esta lectura! Exclamo con un ímpetu excesivo mientras blandía el libro ante mí con una ancha sonrisa-filosofía- me dijo con orgullo pedante. Yo le sonreí mientras seguía recogiendo las sabanas, la verdad es que me entristeció pensar que su hermano tenía razón aquella muchachita era la soberbia en persona.
-está muy bien que se eduque señorita-le conteste tratando de dejarla conforme con mi respuesta para seguir con mi trabajo.
-también he leído algo de economía-siguió hablando con más orgullo todavía-y hasta he escrito poemas-me dijo en un susurro.
-tal vez algún día a la señorita le guste leérmelos- le dije sin saber que decirle en realidad.
-cuanto me gustaría Molly pero son íntimos!-se excuso mientras se reía como tonta yo la mire anonadada pues no entendía esa reacción- son de amor!-murmuro como explicándome su arrebato de risitas.
Yo la mire estupefacta y me pregunte que podría saber aquella niña soberbia del amor nunca imagine que tal vez no debería haberla subestimado, sin embargo se lo pregunte.
-yo sé mucho del amor Molly-me contesto súbitamente ofendida ante mi duda y luego de unos minutos de silencio en los que se dedico a observarme me pregunto por Harry.
Ni bien su nombre salió de sus labios la mire sorprendida y comprendí que su animada conversación solo había sido un letargo para tomar valor.
-el está muy bien señorita-le afirme con una excesiva exaltación –gracias por preguntar. Y juntando la ropa limpia me dispuse a tomar el camino hacia la casa grande dando así por zanjado el tema.
-ha preguntado por mi?-inquirió en tono desesperado, mientras me alejaba, la mire sobre el hombro y decidí fingir que no la había escuchado por su parte la señorita no volvió a insistir.
-cuando llegue a casa y vi a mi hijo decidí guardarme la pequeña conversación, por un lado temía que Harry se enterase de alguna manera y me recriminara ante mi silencio pero por el otro…de alguna forma..-se mantuvo en silencio como meditando sus siguientes palabras, al cabo de unos instantes continuo como si a pesar de haberse tomado un tiempo para decidirlas estas no pudieran salir con naturalidad- sabia que aquella nueva persona en la que se había transformado la señorita Murray haría sufrir a mi hijo mas con su presencia que con su ausencia.- soltó finalmente
-mas la distancia entre ambos no fue demasiado prolongada, a los pocos días mientras recogía unas verduras para el almuerzo en la huerta escuche unas voces acaloradas en medio de una discusión que provenían del frente de la casa.
-entonces porque has venido hasta aquí?-vociferaba mi hijo con resentimiento.
-tendrías que estar agradecido!- la voz incrédula ,por una reacción tan hostil, de mi señorita llego pronto a mis odios.
-claro!, es bueno saber de que por lo menos soy digno de que me dirijas la palabras-le escupió con ironía y dolor.
Ella guardo silencio pero luego en un murmullo casi inaudible le dijo- ya no somos niños-. Harry resoplo pero no emitió silaba y con su orgullo evidentemente herido adivine que se metió en la casa cuando escuche el azote de la puerta. Espere unos minutos para aparecerme pues mi semblante de consternación delataría mi involuntaria escucha pero cuando lo hice la señorita aun permanecía plantada en el umbral con la vista fija donde supuse habría estado Harry parado. Su rostro estaba rígido, no mostraba emoción alguna y si experimento algún tipo de sentimiento mi presencia no pareció perturbarla o tal vez ni siquiera se dio por aludida de mi aparición.
-señorita se le ofrece algo? Esta usted bien?- le pregunte sin pensarlo y comenzando a sentirme preocupada ante su estatismo.
-papa quiere que vayas al pueblo Molly y que organices a la servidumbre dentro de dos días vendrán visitas-me dijo en un tono alegre que me desubico totalmente –visitas importantes-enmarco con pedantería y soberbia- y sin decir más dio media vuelta de regreso a su casa con un andar tranquilo y alegre de los mas hipócrita que se podría simular.
-la identidad de la importante visita no tardo en saberse por todo Linton, imagínese que no todos los días visita estos pagos un importante dueño de flotas y transportes comerciales!- dijo como justificación del cotilleo.
-Como era de esperarse la señora Cecilia tomo las riendas de la organización del importante evento y entre una insoportable emocionalidad e histeria nos mantuvo a todos los empleados de la casa Murray ocupados en uno u otro quehacer, obviamente para ella la vajilla nunca estaba bien pulida o nuestros delantales demasiado blancos por lo que vivía quejándose constantemente hasta que me pido por favor que todo pasara por mi supervisacion antes de la suya ya que consideraba que era la única competente y debía obedecerla en consideración a sus nervios destrozados.
-qué locura!-exclame aquejumbrado solo de imaginarme aquellos días.
-no tenía tiempo siquiera de dormir! Fue una verdadera proeza organizar todo aquello y dejar conforme a la señora Cecilia en tan solo dos días! Y ni siquiera me volví loca con el berrinche de último momento de la señorita Ginny!-dijo como sorprendiéndose de su misma cordura.
-la misma mañana antes de que llegara la visita-me conto- la señorita Ginny estallo en un ataque de nervios cuando quiso disponer de sus vestidos nuevos especialmente mandados a pedir a Londres y estos no habían llegado aun.
-como puede ser!-gritaba a viva voz mientras tiraba el ultimo florero sano de su habitación.
-cálmate querida-trataba de tranquilizarla en vano su abuela.
-como quieres que me calme si esta misma tarde llega el señor zabini y no tengo mis vestidos?-chillo estruendosamente explotando en un llanto histérico y más bien exagerado.
-pero tú no necesitas ropas nuevas para resaltar tu hermosura Ginny-le dijo en un intento pacificador su hermana menor. La aludida la fulmino con la mirada-como se te ocurre que voy a recibirlo con estos harapos?-espeto violenta-como se nota que no sabes lo importante que es este hombre niña tonta!
-déjala Luna- dijo la señorita Hermione en su defensa-obviamente Ginny tiene motivos para enloquecerse si sus hermosos vestidos no llegan puesto que belleza es lo único que tiene para ofrecer.
-tu ni eso tienes, y déjame decirte que tu inteligencia-dijo con burla esta última palabra-no te ayudara mucho a la hora de conseguir un buen marido, tendrás que terminar conformándote con algún inculto y pobre-remarco-muchacho- y comenzó a reírse con sorna mirándome con intención, la señorita Hermione capto la burla sin dificultad y se puso tan morada de bronca que las palabras no salían de su boca por lo que se quedo callada, yo también lo hice pero por otras razones pues sabía muy bien que decirle a aquella jovencita del demonio y ya sea por una sumisión obligatoria o por la misma bronca que nos mantuvo mudas a ambas dejamos a la señorita Ginny con una sensación de triunfo y suficiencia disfrutada en su rostro.
-tu habrás enviado correctamente la solicitud a madame malkin?-me interrogo de repente, clavando sus ojos chispeantes en mi, acababa de encontrar una nueva culpable para la ausencia de sus vestidos.
-lo hice señorita-le respondí firmemente y he recibido la confirmación de madame malkin del envió y el precio.
-pues si así hubiese sido estarían ya aquí no?-me pregunto sarcástica, poniendo evidentemente en duda mi veracidad.
-señorita disculpe- una de las criadas venia apresurada con unas grandes cajas en las manos –esto acaba de llegar, el de la oficina de correos me ha dicho que disculpe el retraso pero se le había roto una carreta por lo que se retrasaron todos los envíos.
De mejor humor la señorita Ginny corrió hacia la criada quitándole los paquetes de los brazos.
-creo que alguien merecer una disculpa-dijo una voz celestial, mire directamente a la dueña, luna se había parado para salir de la habitación y alternaba la mirada entre Ginny y yo.
- si claro- respondió sin ganas la aludida-Molly quiero que llames a Kate y Luisa para que me ayuden a vestirme –me ordeno en voz seca y sin mirarme.
-que niña tan insoportable!-exclame sorprendiéndome de mis propias palabras, no podía creer que alguien tan bello como Ginny Murray fuera tan horrible por dentro.
-tengo la esperanza de que en el fondo no eran defectos innatos, esencialmente no eran malas personas- la mire estupefacto por sus palabras y el uso del plural.
-vera, ni el joven ron ni la señorita Luna, si bien eran objeto de estima de sus padres y su abuela no eran de su preferencia y ellos son distintos en cuanto a personalidad se refiere-me explico delatándose que también se refería a Hermione y no solo a Ginny.
Yo no estaba totalmente de acuerdo con su convicción, pues a mi parecer cuando un árbol nace torcido por más esfuerzos que se pongan en enderezarlo y aunque se logren ciertos resultados, al final su esencia triunfa, en este caso la soberbia y/o necedad de ambas hermanas, pero me imagine que la estima que les había tenido la cegaba en cierta medida por lo que no me anime a contradecirla.
-luego de unas horas agitantes-continuo con su relato al no ver mi respuesta, en realidad no sé si esperaba una-volví a mi hogar para descansar un poco ya que tendría que volver a la hora de la cena al trabajo. Cuando abrí la puerta Harry estaba envuelto en su traje de etiqueta negro echándose el cabello azabache hacia atrás mientras silbaba una canción al compas de su pie derecho.
-estas invitado? Inquirí mas asustada que sorprendida, el me sonrió- ron quiere algo de compañía normal entre medio de tanta pompa soberbia, esas fueron sus palabras- me dijo risueño y se volvió al espejo.
-no tendrías que ir-clame en un suspiro, el se acerco a mi-ya lo sé- me confesó-pero sabes lo insistente que es Ron y es mi amigo- y plantándome un beso siguió con su tarea. –Prometo acordarme de ti cuando vea mi rostro en la cuchara-bromeo como para contrarrestar mi evidente preocupación y descontento.
-no será necesario.-le respondí decidida a sacarme aquellos pesares de mi mente-tendrás mi rostro ahí mismo sirviéndote la cena.
-entonces será como una noche cualquiera-volvió a bromear.
Mi curiosidad se disparo instantáneamente, el saber que el hijo de aquella amable señora iba asistir a aquella prometedora cena con semejante crisoles de personalidades era suficiente.
Hola a todos ya he terminado este nuevo capítulo que me ha costado ja, se que los personajes son horribles! No me maten, es que para la historia es necesario…..aparte bueno en cierto sentido quiero plasmar ciertas deficiencias humanas y como aquellos nos marca y nos condiciona, igual hay personajes queribles…
Gracias a todos por sus reviews, elogios, etc. también a los que leen y no lo dejan. Caro,
