CAPITULO 1: El ángel que me salvo.
Lo conocí a finales de octubre, hace 4 meses. Yo corría desesperadamente a través de las calles de Río de Janeiro en Brasil, estaba completamente empapada producto de la lluvia que azotaba la ciudad aquel día, tras de mí, persiguiéndome habían 5 sujetos.
Entre a una bodega abandonada, creí poder esconderme ahí, pero era inútil. Ellos entraron poco después de mi.
Me observaban con un enfermizo deseo, mi cuerpo tembló mientras se acercaban a mí, el más corpulento y de peor aspecto se lanzó sobre mí, rasgo mi ropa y tirando de mi cabeza comenzó a olfatear mi cabello.
Un grito agudo brotó de mi garganta, seguido de más. Estaba sola, nadie me ayudaría.
O eso creía.
La puerta de la bodega se abrió de improviso, pero no había nadie. Entonces sin comprender el porqué, los sujetos, uno tras otro fueron arrojados bruscamente fuera del lugar. El que estaba sobre mi se levanto y nervioso miro a todos lados, tras el alguien apareció y sin contemplaciones lo lanzó contra la pared más cercana dejándolo inconsciente.
El extraño se giro hacia mí, y la sorpresa me invadió al observar la magnífica belleza de su ser.
Se acerco y con una rápida mirada examinó mi casi desnudo cuerpo, sin avisar puso una gabardina azul pizarra sobre mi cubriéndome.
— ¿Puedes levantarte?— pregunto el con una melodiosa voz y yo asentí débilmente.
Extendió una mano cubierta con un guante de piel negra hacia mí, la sujete firmemente y me levanté, rápidamente salimos de ahí y abordamos un minicouper negro que estaba estacionado en la entrada.
No sé porque lo seguí, pudo haber sido un asesino, un secuestrador, o cualquier cosa. Pero algo me decía que el lo último que haría sería dañarme.
—Gracias—dije de pronto mientras miraba la noche a través del parabrisas.
—No importa—responde segundos después—Te llevare a tú casa, ¿dónde queda?
—La zona residencial del lado sureste de la ciudad, sólo sigue la avenida principal.
Cuando llegamos el amablemente me ayuda a bajar del auto, observa las pocas casas del suburbio, así como la elegancia del mismo y se gira a verme con una ceja enarcada.
—Bonito.
—Ostentoso— lo corrijo— ¿quieres entrar?— pregunto y el acepta.
Atravesamos el living y llegamos a la sala, el se sienta mientras observa todo.
— ¿Quieres beber algo?
—No gracias, estoy bien.
—De acuerdo. Oye necesito cambiarme ahora vuelvo.
—Está bien.
Le sonrió una última vez y me dirijo a las escaleras principales, rápidamente las subo y al llegar a mi habitación me dirijo al armario. Tomo un pans y una sudadera negra, una playera morada y un coordinado de ropa interior limpia. Me cambio rápidamente y bajo de nuevo.
El permanece distraído, se voltea y me ve con su gabardina en las manos.
—Gracias por prestármela.
El asiente mientras toma la gabardina y se sienta de nuevo, me acerco a la licorera de mi padre y tomo una copa, la lleno de un líquido rojizo y sin perder tiempo doy un buen trago.
— ¿No eres muy joven para beber?—pregunta el de pronto y yo me giro a verlo con una sonrisa burlona en el rostro.
— ¿Te parece? ¿Cuántos años crees que tengo?
—Diecisiete.
—Tengo diecinueve años, en un par de meses cumpliré los veinte, así que gracias por tú preocupación.
— ¿Porque te perseguían esos hombres?
Y ¡Zaz! Lanzó la pregunta del millón de dólares.
Mi mirada se ensombreció, suspire resignada y me deje caer en el sillón frente a el.
—Les ordenaron secuestrarme, para luego matarme aunque ellos querían aprovecharse antes—le respondí con un inusual tono helado.
— ¿Se los ordenó?
Lo mire fijamente con el ceño fruncido y el me dirigió una mirada de disculpa.
—Lo lamento, he sido muy atrevido, tus problemas no son asunto mío.
—Hace un poco más de un mes murieron mis padres, en un misterioso accidente automovilístico, la declaración oficial dicta que fue un fallo de los frenos, aunque yo se que eso es mentira. Los asesinaron para obtener su herencia.
— ¿Acaso tú sabes quién lo hizo?
—Sí, el socio principal de mi padre, el creía que al morir ellos heredaría el control de la compañía, pero 2 semanas después de su muerte el abogado dio a conocer el testamento y la sorpresa fue que la heredara era yo y no el, pero el problema comenzó porque una cláusula dicta que en caso de mi muerte el heredaría todo, así que decidió matarme, sí tú no me hubieras salvado mañana mi cadáver habría adornado la página principal de todos los periódicos, por eso gracias.
El sólo me miro sin decir nada, sus ojos se veían apagados, sin vida y su rostro no mostraba ninguna emoción. El momento se comenzó a volver incómodo mientras yo me estrujaba la cabeza pensando en un tema de conversación.
—Soy Kassia Everdeen —digo de pronto y extiendo mi mano hacia el.
—Edward Cullen —responde mientras estrecha mi mano y la presiona suavemente— ¿Everdeen?
—Así es y no te burles, es el apellido que mis padres eligieron cuando cambiaron sus nombres, fue antes de los libros, por sí fuera poco mi nombre es bastante parecido al de la protagonista.
—Un nombre bastante curioso, y por su estructura se que no eres de Brasil.
—Nací en Escocia, mi madre era musulmana y mi padre inglés, una extraña combinación. Mi madre me contó que una vez acompañó a mi abuelo a Inglaterra a cerrar unos negocios los cuales casualmente eran con la familia de mi padre. Ahí se conocieron y se enamoraron desgraciadamente mis abuelos no aprobaron su relación, así que mis padres se fugaron y se fueron a Escocia donde cambiaron su nombre, se casaron y bueno nací yo. Cuando ellos murieron y supe lo del testamento no perdí tiempo y vine aquí a esta casa que habían comprado hace años y desde entonces aquí he estado.
El silencio inundo la habitación, yo clave la mirada en el suelo mientras me preguntaba sí había sido buena idea contarle mi vida a un extraño.
De nuevo el no dijo una sola palabra.
—Deberías quedarte está noche y mañana podrás irte, hay varias habitaciones.
—No creo que sea apropiado.
—Tal vez, pero será mi manera de agradecerte.
Dudoso acepto, le mostré una habitación y le preste un par de prendas para dormir.
Al día siguiente el no estaba, sobre la cama había una nota.
Dos semanas después lo volví a ver, el me salvo de nuevo, está vez de un accidente al parecer habían cortado los frenos de mi coche.
Me sorprendí, aquello no era algo que alguien normal podría hacer, me costó bastante pero al final admitió que el no era humano. No quiso decirme que era, sólo que era diferente.
Una extraña amistad se formó entre ambos, en poco tiempo el se convirtió en una persona importante para mí, hasta que ocurrió lo inevitable.
Me enamoré de el.
Cuando decidí confesarle mis sentimientos, también quise saber un poco más de el.
— ¿Cual es tú historia? Porque creo que tú también huyes de algo.
Me giro a verlo y la afilada hoja de su mirada casi me corta por la mitad, suspira derrotado y regresa la vista a la película que vemos. Por un instante supe que no me respondería, así que fingí que no había preguntado nada.
—Nuestro amor era un error, ella peligraba al estar junto a mí, lo sabía y aún así creí que todo estaría bien, hasta ese incidente en su cumpleaños. Ahí comprendí que ella no pertenecía a mi mundo, entonces termine con ella por su bien y deje Forks junto con mi familia pero ha sido mil veces más duro de lo que creí.
Su respuesta me sorprendió, el amaba a alguien más, y su amor por ella era tan fuerte como para renunciar a su amor por su propio bien. Una punzada golpeó mi corazón y me obligue a no llorar.
— ¿Como se llama?— fue lo único que pude preguntar.
—Bella Swan —respondió con veneración.
No le confesé mis sentimientos y sé que el sabía de ellos, pero jamás dijo nada.
Aquel día, el último que lo vi en Brasil, el recibió una llamada de su hermana y al instante supe que eran malas noticias.
Cuando la llamada término inmediatamente comenzó a marcar otro número.
— ¿Podría hablar con Charlie Swan?
Pregunto pero al parecer no recibió una respuesta favorable, pues con su mano hizo añicos el celular.
— ¿Está todo bien Edward?
—En el funeral, está en su funeral. Rosalie tenía razón, ella está muerta—respondió fríamente.
Lo mire en espera de que dijera algo más, pero no. Se acerco al sofá y tomo su chaqueta, se la colocó en un rápido movimiento y se dirigió a la puerta.
Por reflejo tomo su mano deteniéndolo.
—No te vayas. No lo hagas Edward.
—Debo hacerlo, ella ya no existe en este mundo. No tiene sentido que yo siga existiendo.
—No digas eso, tal vez sea una señal, de que debes comenzar de nuevo. Aquí, conmigo.
El se gira y me ve con una mirada llena de un inmenso dolor y agonía, avanzó hacia el y sin avisar estampo mis labios en los de el. Sin duda está sorprendido pues siento su cuerpo tensarse.
Me separó de el y lo miro con todo el amor que siento por el.
—Te amo— susurro y sus ojos se abren de la sorpresa—No quiero que te vayas, no lo hagas por favor.
Nuevamente lo beso y me aferro a el, mis brazos rodean su cuello mientras mi corazón late ferozmente y mi cuerpo se enciende placenteramente.
Entonces ocurre algo que me sorprende demasiado, el corresponde desesperadamente mis besos, me sujeta firmemente de la cintura y me eleva un poco, enredo mis piernas entorno a su fuerte abdomen y el rápidamente me lleva a la habitación principal.
Bien aquí termina el primer capitulo, como ven la cosa se puso bastante intensa, espero que les haya gustado y no olviden comentar hasta la próxima semana.
