Aun así son cortos :/, pero insistó, gracias por leer :D


Acababa de terminar la reunión de la orden cuando llegó el patronus de Snape anunciando que Harry había huido de la escuela en busca de Sirius a la cámara de las profecías, nos pusimos en marcha muy confusos ya que Sirius estaba entre nosotros; por supuesto que él tuvo que ir también.

Ahí, donde supuestamente estaba secuestrado, falleció Sirius Black; fueron las sucias manos de la Hermana de mi madre, Bellatrix, las que se llevaron la vida de la persona que me había apoyado de tantas maneras.

En un principio fue tan difícil de creer que estaba muerto que entré en Shock y después de un rato lo único que logré fue desbordarme en llanto.

En la orden le hicieron un pequeño homenaje, pero algo me dijo que de no ser porque yo dejé que Bellatrix se fuera y lo atacara, el no estaría muerto; obviamente era culpa mía que Sirius hubiera muerto de tal manera.

Fue como decidí que alejarme de la orden sería lo más factible y así fue. No fui a las reuniones durante un tiempo y curiosamente nadie me buscó. Al fin después de cuatro semanas de ausencia y de que nadie recordara que yo existía; llegó Remus. Mamá nos dio un momento de privacidad aunque, el tiempo que estuve en casa fue suficiente para entender porque me había hecho tan dependiente de él. Así que yo no regresaría a la Orden ya que sentía culpa por haber dejado morir a Sirius.

Bajé a recibirlo en pijama, trató de convencerme sin éxito de que regresara a la orden, yo tenía ganas de ir, pero no podía, no me sentía capaz, además de que tenía mucho miedo. Hablaba de lo mucho que me extrañaban, que no era lo mismo sin mí, que los planes siempre les salían mal; se refería en plural, nunca describió como se sentía él específicamente. No le presté tanta atención porque nada más de verlo se me vinieron muchos pensamientos a la cabeza. De pronto se quedó en silencio, lo miré, miraba hacia todos lados excepto a donde estaba yo.

"Remus, ¿sientes algo por mí?" nunca me hubiera imaginado diciéndolo de tal manera, ni siquiera pretendía hacer mención de algo como tal, pero la curiosidad me mataba pues en realidad la respuesta que yo hubiera dado hacia él hubiera sido, sí, demasiado; pero no era lo que esperaba de él. Al escucharme, me miró con angustia y consternación luego se puso muy serio, miró hacia otro lado y con una voz sepulcral dijo: No. Las manos comenzaron a temblarle y con nerviosismo empezó a buscar su gabardina, al fin dijo "debo irme" me dio un beso en la frente y sin mirarme se fue.