Despedida
El resto del domingo lo paso en silencio, unas muletas que su padre consiguió descansaban en sus piernas, suspiro un poco estresado y caminando a su departamento por su cuenta, usando solo las muletas como un pequeño apoyo, ignorando a su padre que le pedía esperar por el.
-Taiga, entiendo que esto duele, pero no lo hagas aun peor-
El menor miro el suelo con una mueca pero asintió y tomando el elevador se dirigieron al piso del jugador, para apenas traspasar la puerta dejarse caer en el sillón, mordiendo su labio en frustración y queriendo evitar esa sensación en su pecho de dolor, queriendo desaparecer ese nudo en su garganta.
-Esta bien llorar- su padre se arrodillo a su lado -así que hazlo, estoy aquí, saldremos de esta-
-No quiero, se siente como si me fuera a dar por vencido cuando no es así- le respondió aun con la voz ronca -pero que haremos, un especialista es caro-
-Recuerdas lo que dije el viernes?, lo mantengo- se levanto y sentándose a lado de su hijo paso una mano por su espalda -me ocupare de los tramites, regresamos a Estados Unidos-
El jugador de Seirin quería negarse, decir que no era necesario ir tan lejos, pero la mirada en su padre fue suficiente para mantenerlo callado, además, Taiga era consiente de que tan buenos eran los médicos en.
-Espera, no estarás insinuando en ir con
-Es exactamente lo que digo, sabes que son los mejores en el área, mañana iré a la escuela, tu preocúpate por empacar- lo interrumpió su padre.
-Que pasara con el equipo?, yo no puedo dejarlos así- y el pensamiento de unos ojos azules cruzo su cabeza -debería despedirme-
-Puedes hacerlo Taiga, pero podrás decir por que razón te vas?- la interrogante le hizo sentir una pulsada de dolor.
-No- el susurro fue suficiente, ambos, padre e hijo decidieron dejar el tema y concentrarse en comer.
Mientras esto pasaba en el apartamento, en un Maji una reunión bastante colorida era llevada acabo, o lo que se podía llamar reunión, ya que unos pocos gritos, bostezos, temblores, risas y burlas eran lo que dominaban el ambiente. Y hubiera seguido así de no ser por un pequeño golpe dado a la mesa que causo el silencio absoluto y un poco de temor si eran sinceros, mirando al capitán de Rakuzan de reojo.
-Compórtense, Midorima que es aquello tan interesante por contar?- miro al de pelo verde con un poco de impaciencia.
-…- un suspiro salió de la boca del de lentes, sin saber que tan buena idea fue comentar sobre su pequeño descubrimiento -Himuro, alguna vez Kagami se a enfermado?-
-En realidad no, se a lastimado que es diferente, pero además de una pequeña gripe, no recuerdo haberlo visto enfermo- respondió llevándose un dedo al mentón.
-Eso significa que no va al medico, cierto- el otro solo asintió en respuesta -y tu recuerdas algo Kuroko?-
-En realidad no, por qué preguntas?-
-Ayer que fui a ver a mi padre lo vi saliendo de consulta con un hombre mayor que el- arrugo la frente como si buscara concentrarse -le pregunte a mi padre, pero obviamente no me quiso decir nada-
Takao que se había mantenido en silencio, pero pegado al tirador le sonrió divertido, y puso sus manos sobre la izquierda del otro, y fue solo cuando ocurrió ese movimiento que notaron al de mayor altura enrollar y desenrollar sus vendas, casi imperceptiblemente, pero ahí estaba, además de que el objeto de la suerte del otro—un control remoto—estaba tirado en la mesa descuidadamente.
-Shin-chan esta nervioso, eso es que hay más- explico en tono cantado para todos, causando un sonrojo en Shintaro.
-Mi padre raras veces me niega información, mas que nada por el hecho de que busca mi interés entero en la medicina- se sonrojo un poco más -así que mire su expediente, por lo visto lo acompañaba su padre, además, estaban instrucciones muy concretas de que hicieran radiografías-
-Eso se oye raro- miro alrededor de la mesa, todos estaban serios.
-Vamos, hablamos de Kagami, creen que nos ocultaría algo?- Aomine sonreía intentando parecer confiado.
-Es cierto, Kagachin no oculta nada-
-Pero, si no le preocupamos no diría nada, cierto?- y fue el tono de voz de Kise lo que delataba su angustia.
Eso causo que se empezara otra discusión sobre si Kagami les ocultaba algo o no, pero Kuroko se mantenía apartado mirando su celular que brillaba con un mensaje, decidió que no tenia caso pensarlo mucho y mando el texto esperando una respuesta.
"Kagami-kun, disculpa molestar, solo quería preguntar como te encontrabas
Kuroko"
Una luz brillante lo saco de sus pensamientos y de seguir viendo la maleta medio llena de manera vacía, estiro la mano para ver que sucedía y el mensaje que ahí se leía causo que el nudo en su garganta volviera.
"Estoy bien, que crees que soy?, como sea, gracias por cubrirme el viernes, eres el mejor Kuroko
Kagami"
El de cabello celeste sonrió sin ser notado, ciertamente su luz era un caso especial, pero era por eso mismo que era tan importante para el.
"No hay de que, aunque la entrenadora te matara mañana, aun así, pido una semana completa de batidos de vainilla por mi silencio
Kuroko"
"Urghh, extorsionador, bien, tendrás tus batidos después, lo prometo, hey, debo irme, voy a ver una película con mi viejo
Kagami"
"Un día quiero conocerlo, seguro es mas civilizado que Kagami-kun
Kuroko"
"Ja, no te ilusiones…Kuroko, nos vemos
Kagami"
Al momento de ver ese mensaje se extraño un poco, pero fue solo en ese momento que noto el silencio en la mesa, levanto la mirada con un poco de fastidio, era obvio los pensamientos de todos.
-Simplemente deberías decirle-
-No, somos amigos y estamos bien con eso- corto rápidamente el comentario de Akashi.
Se levanto y despidiéndose camino fuera de ahí, mañana se encontraría con el de ojos rojos, seguro podría aclarar todo el asunto que les tenia tan inquietos, pero un pequeño malestar se instalo en su pecho mientras caminaba a casa.
Mientras, en un departamento el humor solo era un poco pesado, menos que en la mañana era seguro, Shiro solo miraba a su hijo estar recostado con la maleta a medio llenar y el celular en su mano.
-Te despediste?-
-Algo así, pero tienes razón, no tengo valor para dar razones- el nudo en su garganta y pecho era difícil de contener -cuando nos vamos?-
-…Mañana mismo, se que es rápido, pero cuanto mas rápido mejor, no?-
Taiga solo asintió, sabia que su padre quería animarlo y hacer las cosas mas fáciles para el, pero aun así no ayudaba mucho pensar que en unas horas le diría adiós a Japón, y no solo eso, sino que diría adiós a sus amigos.
-Iré temprano a tu escuela, cuando vuelva tomaras tus cosas y nos iremos, ya tengo el vuelo apartado- y sin esperar respuesta salió del cuarto.
Kagami solo volvió a mirar su pequeña conversación con Kuroko sintiéndose pésimo, la entrenadora y sus superiores, sus compañeros, seguro todos estarían muy preocupados cuando informaran de su partida, casi podía ver la cara de todos, llenas de incertidumbre. Mordió su labio con fuerza y negó a sus lagrimas salir, en su lugar se puso en posición fetal, no tenia ánimos de terminar de empacar, prefería dormir, cuando despertara terminaría.
Esta vez si lo despertó su alarma, pero no tenia caso, un desayuno estaba servido a su lado junto a su maleta ya hecha, regalo de su padre, se levanto con dificultad, mas consiente de su pierna que nunca, desayuno sin ánimos y fue cuando vio que su teléfono estaba apagado. La duda lo invadió, encenderlo o dejarlo así?, no, no podía ver que estaba ahí, lo dejo de lado, miro que no faltara nada y camino despacio a la sala arrastrando la maleta, su padre aun no estaba ahí, pero seguro no tardaba.
-Entonces eso es todo- el director miraba al hombre frente a el con respeto.
-Muchas gracias por su tiempo- el de ojos rojos hizo una reverencia antes de caminar fuera de ahí pero se detuvo al oír un comentario de parte del otro.
-Una lastima, con lo joven que es-
-Es exactamente esa juventud lo que le devolverá todo- respondió cortante y saliendo de ahí con la información de su hijo en un folder.
-Que raro, Kagami no a llegado- comento Furihata al jugador fantasma.
-Tal vez se quedo dormido- intento justificar el otro, igual de preocupado.
Pero cuando su profesor no hizo ningún comentario, al igual que el siguiente, supo que algo iba mal, no podía ser que nadie preguntara por el pelirrojo, cuando el viernes todos los profesores comentaron su ausencia.
"Kagami-kun, estas bien?
Kuroko"
"Kagami-kun, por que no viniste?
Kuroko"
"Esto no es gracioso Kagami-kun
Kuroko"
"Por favor, contesta
Kuroko"
Nada, ni un pequeño mensaje de vuelta, por que no había nada?, por que su luz lo estaba ignorando?, eso lo tuvo mal el resto del día, así que cuando llego al entrenamiento sin ver al 10 su alma se termino por estrujar, todos estaban extrañados de la ausencia del otro, pero cuando vieron a la Riko entraran con una cara de molestia y tristeza mezcladas, supieron que algo iba mal.
-Kagami, el, regreso a Estados Unidos- y pateo el piso molesta -no me dijeron la razón, pero su padre informo que ya no estaría aquí-
Kuroko se derrumbo, su luz lo había dejado, tenia que haber una buena razón, era casi seguro, pero eso no quitaba que doliera, y mucho, necesitaba decirle a los demás, tenia que averiguar que estaba pasando y no podía hacerlo solo.
-Odio esto, pero debemos seguir entrenando- la voz de Aida saco al pequeño de sus pensamientos y todos asintieron de acuerdo.
Miro por la ventana del avión, todo estaba acabando demasiado fácil, demasiado rápido, pero no podía hacer mas que dejarse llevar, no estaba en condiciones de luchar, no aun. Cerro los ojos y se dejo llevar, aun cuando dormía no sentía que descansara, por lo cual aprovechaba cada pequeño momento para dormir un poco, Shiro a su lado solo tomo su mano como apoyo.
Cuando llegaron se dirigieron a la casa de ambos y fue solo cuando la maleta estaba en el piso de su cuarto y que su padre había ido a su propia habitación que Taiga prendió su teléfono, muchas llamadas, mensajes y buzones de voz estaban mostrados en el pequeño aparato, pero fue uno el que lo rompió.
"Eso es todo?, prometimos ser los primero de Japón, prometimos estar juntos, pero me abandonas Kagami-kun, por qué?, que sucedió?, por favor Kagami-kun, hablemos, seguro podemos solucionarlo
Kuroko"
-Lo siento Kuroko, pero creo que no podre cumplir esa promesa, no se si podre siquiera seguir siendo tu luz-
Y toda la frustración, el dolor, la tristeza, el enojo salieron en un grito y después en sollozos y lagrimas contenidas demasiado tiempo, su padre entro y lo abrazo, dejando que Taiga descargara un poco de todo lo que había guardado desde el principio, aun cuando había intentado ser positivo, sabia que no era fácil.
Y apenas estaban empezando.
Segundo capitulo, record en actualizar, pero las vacaciones están cerca, se que puede parecer un poco fuera de carácter de parte de todos, pero es por el contexto. El siguiente capitulo será complicado respecto a que empezare a hablar sobre la lesión, pero cualquier duda, veré de compartir la pagina de donde saque información.
Gracias por leer, y si dejan comentario, o me siguen, me haría muy feliz, pasen por otras de mis historias ok? Y déjenme saber que opinan. Cualquier cosa escriban un comentario o manden un mensaje a mi pagina de FB: Aburame Akemi
Bye bye
