Saludos a todos y muchas gracias por leer. Aqui les dejo la continuación de ésta historia corregida.


CAPITULO 2

Una nueva vida

Capitulo 2

Una nueva vida


Los días siguientes Setsuna estuvo acompañado a Haruka con el cuidado de las niñas. Haruhi se lo había tomado como toda una damita. Le dolía la ausencia de sus padres y lloraba en las noches, pero comprendía lo que había sucedido. De repente le daban dolores en el brazo y era difícil consolarla, pero fuera de eso lo estaba llevando bastante bien. Hikari, en cambio, todos los días había preguntado por su madre. Cada vez que se le explicaba parecía entenderlo. Pero luego insistía con querer irse con ella.

Haruka había tomado consciencia de que su vida acababa de dar un giro completo. Ya nada volvería a ser lo que antes. Ya no tendría a su hermana para apoyarla y ahora era la responsable de la crianza de dos niñas.

Por momentos la extrañaba demasiado y no lograba hacerse la idea de no volver a verla.

Al pasar las semanas las niñas se fueron acostumbrando a vivir con su tía. Hikari comenzaba a comportarse mejor. Y la asistente social había citado a la corredora días antes para poder firmar los papeles pertinentes a la tutela completa de las niñas. Por lo que a éstas alturas ya estaban bajo protección y responsabilidad absoluta de Haruka.

Pasados los días le dieron el alta a Haruhi y se sintió nuevamente lista para volver al colegio. Le haría muy bien, además la rubia debía ponerse al día con la parte de los negocios que manejaba su hermana. Y buscar un lugar o a alguien de absoluta confianza para que pudiera cuidar de la pequeña Hikari por mientras ella trabaja.

- Podrías preguntar en la misma academia a la que asiste Haruhi – comentó Setsuna – hay una sala cuna para pequeñas de la edad de Hikari. Además solo será por lo que queda del año. Ya el que viene tendrá edad de ingresar a la sala común.

- tienes razón. – coincidió Haruka – además será más cómodo llevarlas a ambas juntas. Y será un poco más fácil para Hikari ir acompañada de su hermana.

- seguramente, además es el colegio al que asistimos nosotras - comentó Setsuna - No te preocupes, yo te acompañaré a la entrevista. No tengo problemas.

- Gracias set, realmente no sé qué haría sin ti -

- estarías perdida amiga – rió la pelinegra –


Al dia siguiente ambas fueron al edificio de estilo rococó que funcionaba como la ahora llamada "Les plus belles fleurs" Académie française, o simplemente academia francesa. En la puerta las recibió la directora, una mujer de rostro severo y rasgos definidos. Pero con total cordialidad. Las dirigió hacia la que era la oficina de dirección.

- Por lo que tengo entendido – empezó a decir la mujer de cabellos rojizos – usted señorita Tenoh, al igual que su difunta hermana, han asistido a esta academia. Como sabrá muchas celebridades, no me refiero a las de la farándula, sino a personas que han sobresalido por su talento o sus dotes particulares, han sido fomentados por esta notable institución.

- Lo sé – intento decir pero la mujer la interrumpió -

- Contamos con los profesores más notables y mejor calificados del país, así también con la infraestructura más avanzada y mejor equipada. – La mujer continuó explicándoles las miles ventajas que su pequeña tendría si optaban por inscribirla en la academia francesa de niñas. Haruka al igual que Setsuna habían dejado de prestarle atención hacia buen rato. No fue hasta que menciono las palabras "por ultimo" que volvieron a fijar su atención en ella.

- Lo único que debe llenar es esta solicitud, presentar los papeles que habíamos acordado y la niña podrá comenzar la semana siguiente.

- Perfecto – dijo la rubia. Y comenzó a llenar los papeles que le acercaba la mujer, mientras tanto la directora le entrego a Setsuna una carpeta con un pequeño instructivo. Que debería leer en la casa.

Momentos después la pequeña Hikari Tomoe ya estaba matriculada en uno de los mejores colegios de Japón

Al salir, Haruka y Setsuna aprovecharon que la mamá de la pelinegra cuidaba de la adorable Hikari para tomar algo en un café cercano a la casa de la señora Meiou.

- Veamos lo que esta mujer nos ha otorgado – empezó a decir Setsuna mientras habría la carpeta. – son las reglas del colegio, su historia y la lista de profesores con su currículo resumido y una foto. – comentó observando con un poco de curiosidad, por aquí debe de andar Mich. -

- ¿Quién? Preguntó la rubia bebiendo un sorbo de su café -

- Michiru, mi amiga, la que me acompaño a cuidar a las niñas -

- ah – respondió Haruka – ya la recuerdo, pero por que esta ahi?

- ella también es profesora en la academia – contestó mostrándole la foto que se encontraba en la carpeta.

Setsuna conocía muy bien a Michiru. Se habían conocido en un seminario de pedagogía algún tiempo atrás. Setsuna era licenciada en filosofía y letras y Michiru licenciada en música pero le apasionaban los niños y todo lo que tuviera que ver con ellos al igual que a su amiga. Setsuna terminó dando clases en la universidad y Michiru en el kinder y en la primaria de la academia.

- oh – se sorprendió Haruka con total sinceridad al verla – es bonita -

- Si lo es, es muy codiciada – dijo Setsuna divertida. Sabía que en alguna otra situación en la que Haruka hubiese conocido a Michiru, habría intentado seducirla desde antes de decirle "hola". Pero con todas las cosas que le habían sucedido, poca había sido la atención que le había prestado a la joven profesora. Ahora que hacían 3 meses de lo sucedido el espíritu de la rubia estaba volviendo a aflorar, o por lo menos era lo que Setsuna veía, había quedado muy deprimida y el brillo de sus ojos había desaparecido. Pero una leve chispa fue percibida por la pelinegra al mostrarle la fotografía.

Fue en ese momento en que Setsuna se puso en mente devolverle a Haruka esa alegría de vivir y quién mejor que su querida amiga que había mostrado interés sincero en la rubia desde el primer momento.

– Podríamos salir juntas un día. – sugirió

- No lo se, no me gusta dejar solas a las niñas. -

- Ya, te comprendo, pero podrías conseguir a alguien que las cuide por esa noche. ¿o no? Sino le decimos nuevamente a mi ma, sabes que las adora.

- si lo se, pero no estoy segura – decía la rubia inquieta.

- Bueno, no importa – dijo a Haruka y a sí misma, tarde o temprano caería. Se le había metido en la cabeza que serían la pareja perfecta y no habría nadie que le hiciera cambiar de opinión.

Haruka pagó la cuenta del café y devolvió a Setsuna a su departamento para volver a su casa, debía preparar a Hikari para la noticia y para su nueva vida escolar.


Es cierto que la rubia tenía demasiadas cosas en mente como para ponerse a pensar en la joven de la foto que Setsuna le había mostrado y definitivamente hacía un esfuerzo sobrehumano por recordar cómo se veía personalmente esa muchacha. Pero la imagen que le había mostrado sin dudas, la había cautivado. Pero no fue hasta el lunes de la semana siguiente, que la corredora acompaño a sus dos pequeñas a la academia que volvió a verla. Con un vestido color plomo, uniforme que las profesoras de la institución académica debían utilizar, el cabello recogido y un discreto maquillaje, la joven profesora recibía en la entrada a las más pequeñas de la academia. Allí la vio y no pudo evitar observar que era poseedora de una belleza arrebatadora. Al acercarse a ella pudo sentir el aroma a jazmines que desprendía. Su piel era blanca y tersa como si fuera una muñeca de porcelana. Al verlas subir los escalones de la entrada del colegio ella abrió grandes sus hermosos ojos color azul marino por la sorpresa e instantaneamente sonrió. Haruka se acercaba a ella de la mano de Haruhi y con Hikari refugiada en sus brazos muy poco convencida de empezar su vida escolar.

- Hola – saludó amablemente la rubia -

- Bonjour Mademoiselle Tenoh, Bonjour Haruhi. Buenos días Hikari – la pequeña la miró de reojo y volvió a esconder su rostro en el cabello corto de su tía.

- Buenos días, Llámame Haruka por favor… - quería golpearse a si misma por la descortesía, intentaba disimular que había olvidado su nombre.

- Michiru, Kaioh Michiru. – respondió devolviéndole la sonrisa – ya va siendo hora de entrar niñas. - se dirigió a las pequeñas. Haruhi asintió y se despidió de su tía con un beso en la mejilla. Hikari se negaba a separarse del cuello de la rubia.

vamos pequeña, no tengas miedo, vendré a buscarte más tarde. Te quedarás con Haruhi, verás que no te sucederá nada malo y al salir de aquí vamos a tomar un helado a donde tú quieras. – Parecía poco convencida aún, pero luego de unos artilugios de Michiru, por fin accedió a ingresar al gigantesco edificio. Haruka se despidió de la profesora y se alejó hasta volver al auto. No sin antes echar una última mirada hacia sus niñas y por supuesto, a ella.

Esa misma tarde Haruka pasó a recoger a las niñas, conversó unos momentos con Michiru acerca de como les había ido y luego se despidieron de días siguientes sucedió la misma rutina, Haruka llevaba a las niñas, las pasaba a buscar y conversaba con la profesora en la entrada y la salida. Y todos los días se quedaba con las ganas de invitarla para que las acompañara. Le había comentado a Setsuna lo que le estaba sucediendo y de las intenciones que tenía con su amiga y a pesar de las insistencias de la pelinegra de que se atreviera a invitarla, la rubia aún no se había podido auto convencer "nunca me hubiera sucedido algo así, pero ahora que tengo a las niñas siento que debo ser un buen ejemplo para ellas" le había comentado a la pelinegra con angustia.

"- las niñas sabían cómo eras desde que nacieron, siempre has sido así. Y así te quieren" le había replicado.

" – Pero antes, tenían un verdadero buen ejemplo, y esa era su madre. Me temo que nunca podré ser como ella" Setsuna al oír esto se convenció aún más de que Michiru sería la persona que haría que perdiera todos los miedos que ahora la inundaban.

Tres semanas sucedieron una tras otra hasta que el último viernes mientras Haruka se despedía de la profesora ésta le preguntó.

- ¿siempre las llevas a algún sitio luego del colegio? – Haruka hizo un gesto de resignación.

- ¿y cuando me invitarás a mí? – la rubia se sorprendió por la pregunta a pesar de que había esperado el momento indicado para hacerlo.

- Ahora mismo si tú lo deseas – respondió recuperando la galantería innata en ella.

- Si me aguardas unos momentos con mucho gusto. – Haruka sonrió y Michiru animada y sonriente ingresó al edificio para buscar sus cosas.

- ¿Mademoiselle Michiru vendrá con nosotras? - preugntó intrigada la pequeña rubia de ojos color miel.

- Así es Haruhi. Hoy nos acompañará -

- Te ves contenta tía – acotó Hikari.

- Es que me pone feliz salir con ustedes – respondió sonriente

- y con Mademoiselle Michiru – completó Haruhi causando extrañamente un calor en el rostro de la rubia.

Al cabo de 15 minutos ya se encontraba en la salida, la rubia al verla bajar las escaleras de la entrada descendió del coche para abrirle la puerta del acompañante. Se había soltado el cabello aguamarina y ya no traía puesto el saco color plomo, sino una chaqueta de color negro. Al verla de cerca le sonrió y Michiru entró devolviendole la sonrisa y se sentó. Emprendieron camino. Durante el trayecto Haruka se dirigió a las niñas.

- bien, ¿a dónde iremos? - preguntó la rubia animada...

- Mademoiselle Michiru ¿por qué vino con nosotras? – preguntó Hikari inclinándose hacia adelante en su sillita de atrás intentando así verla mejor. Michiru se puso de lado y hablándole por entre medio de los dos asientos contestó.

- Tía Haruka me invitó un café, ¿Dónde podríamos tomar un café Haruhi? – preguntó Michiru guiñándole un ojo a la pequeña. – la rubia al ver por el espejo retrovisor a la pequeña llevándose el dedo índice al mentón para simular estar meditando no pudo evitar sonreír.

- ¿Starbucks? - preguntó Haruka sabiendo que Haruhi amaba los muffins de arándanos que hacían en el lugar.

- mmm…. No… quiero ir al ventanal – concluyó haciendo un gesto de lo que parecía ser un guiño hacia Michiru. La peliverde sonrió y se volvió para ver al frente.

- Bien iremos al ventanal. Yo te guio, de seguro no sabes cómo llegar. – determinó la profesora.

La rubia no hizo más que asentir y seguir las instrucciones que le daba la peliverde. Así fue que llegaron a un barrio al que Haruka admitió no haber visitado jamás. De espíritu bohemio las calles angostas del abarrotado lugar simulaban ser una leve imitación a Montmatre. Michiru le indicó donde podía aparcar el coche y luego de sacar a las niñas de las sillitas, descendieron del vehículo.

Michiru tomó a Hikari en brazos y Haruka a Haruhi y al bolso de Michiru. Caminaron dos cuadras más hasta llegar a un pequeño café llamado "el ventanal" que quedaba en la esquina de la calle. Haruka la seguía mientras la observaba, se veía tan linda con la niña en brazos. No sabía por qué. Pero nunca se había sentido tan cómoda con una persona como se sentía en ese momento con ella y sus sobrinas.

Estaba segura de que Michiru no ignoraba, al igual que todo Japón, de su vida libertina antes de pasar a ser la tutora de las niñas. Pero también estaba segura de que no le importaba para nada lo que hubiese o no hubiese hecho antes de conocerla. ¿Cómo tener esa seguridad? Simplemente lo presentía. Michiru saludó a la única persona que se encontraba en la barra del café. Y a continuación dirigió a Haruka hacia una de las mesas. Al llegar allí, le acercaron una sillita alta para sentar a Hikari y acomodó a Haruhi en la silla que se encontraba a su lado. Michiru no se acomodó. Tomó su bolso que la rubia había dejado apoyado en el piso y se dirigió al lado derecho del pequeño escenario que se encontraba al fondo de la sala. Conversó por un momento con él y dejó su bolso a un costado del piano que tocaba el hombre. Volvió a la mesa para sentarse a la mesa de Haruka. Al hacerlo la rubia la miro intrigada y ansiosa por que le comentara que era lo que había conversado con el caballero y que tipo de show se presentaba allí. Pero para no parecer tan intrigada comenzó.

- ¿Siempre vienes a aquí? – preguntó observando el sencillo lugar, entendiendo el porqué del nombre. Ya que a los lados se encontraban grandes ventanales que dejaban ver todo lo que sucedía en la calle. Michiru le sonrió.

- Cada viernes luego del colegio. – respondió apoyando su mentón en su mano derecha. Si me disculpas, voy a cambiarme. Tengo una sorpresa para ti. – Haruka asintió entusiasmada. Michiru se levantó. Aún estaba vestida con el traje gris del colegio. Al retirarse tomó el bolso y salió por una puerta que daba al otro lado de la sala. Haruka continuó observando mientras esperaba el té que acababa de pedir. A las niñas les habían servido un batido de leche y banana. Más una porción de pastel de chocolate que compartían entre las dos. Estaba empezando a impacientarse cuando vio a alguien muy familiar para ella acercándose al local. Vestida de tacón y falda por encima de las rodillas color escarlata al igual que los zapatos, una camisa blanca y una cartera de mano a tono, caminando a toda prisa pisando con cuidado de no perder un zapato en las baldosas disparejas de la vereda. Abrió la puerta del café y al ver a la rubia. Se dirigió a la mesa y se sentó a su lado. Agitada por la velocidad de su paso se acomodó un mechón de su cabello que se le había cruzado en la cara.

- Setsuna, ¿Qué estás haciendo aquí? -

- es que no me lo quería perder -

- ¿a qué cosa? – Setsuna hizo un gesto de fingida superioridad, guardo silencio por un momento hasta que un hombrecito de baja estatura se acercó al micrófono que se encontraba a la izquierda del escenario. Prueba sonido con un "hola" y comienza a hablar.

- Buenas noches amigos, como todos los viernes tengo el honor de presentarles a mi artista consentida. Esta joven es una promesa. Recuerden – dijo señalando las 13 mesas que estaban ocupadas. – el nombre de esta joven mujer se conocerá en todo Japón y quizás en todo el mundo. Sin más preámbulos, dejó con ustedes a Michiru Kaioh – el hombre regordete volvió a sentarse delante del piano y la puerta por la que había salido Michiru se abrió para dejarla ver. Haruka quedó con la boca abierta al verla con un sencillo vestido largo hasta las rodillas holgado en la zona de la falda y ajustado de la cintura para arriba. Con su delicado violín en la mano izquierda y el arco en su mano derecha. Se acercó al micrófono y saludó.

- Buenas tardes-noches a todos – saludó con una dulce sonrisa - no suelo hablar pero esta noche quiero dedicarle mi actuación y en especial la primera canción que interpretaré a la señorita Haruka Tenoh. Espero que te guste y que te transmita todo lo que siento – dijo dirigiéndole una dulce mirada acompañada de la más sincera sonrisa. Se colocó en el centro del pequeño escenario, se acomodó, cerró los ojos y su violín comenzó a gemir.

- Esto no me quería perder – le susurró Setsuna a Hauhi riendo al ver la cara de boba con la que había dejado a Haruka – Ni bien comenzó a tocar el cuerpo de la rubia se estremeció por completo y en su mente sólo había una cosa tenerla en su vida de ahora en adelante.


Bueno chicos disculpen la tardanza, este fic será cortito.

Ya había subido éste capitulo pero lo "reescribí" o mejor dicho lo corregí y mejoré.

Asi que los dejo por el momento, el capitulo tres lo subiré entre hoy y mañana.

Nos leemos prontito y gracias a todos por pasar