Domo!
Cami-chan: Soy feliz ^^
Mido-chan: Tu siempre estás feliz ¬ W ¬ U
Cami-chan: ¿Y cómo no estarlo? Formamos una banda de rock xD Soy feliz feliz... Toco guitarra eléctrica y los que tocan batería y bajo son gemelos xD
Kaze-chan: Nunca lo había pensado... Pero, ¿y si formáramos una banda?
Cami-chan: Será otro fanfic que invente, pero mas adelante ^^
Bien chicos, aquí está el segundo capítulo de la segunda temporada xD Espero que les guste y no olviden dejar reviews!
Capítulo 2: La fiesta de Tobitaka onii-chan.
Tomoyo miraba nerviosamente al peli azul. La había llevado hasta la torre relámpago, pero ella no tenía ni la más mínima idea de por qué Kazemaru le había llevado hasta allí. Sin embargo, estaba completamente segura de que le diría algo especial, ya que el lugar lo era para Kazemaru. La peli plata no pudo evitar recordar cuando hace unas semanas atrás se habían conocido, cuando Kazemaru le había presentado toda la ciudad y ella le había confundido con un psicópata. Definitivamente, estaba equivocada. Kazemaru era un chico dulce y tierno, que se preocupaba por los demás y siempre estaba dispuesto a ayudar a todos. Pocas veces se le veía preocupado, y era por eso que le intrigaba saber el por qué la había llevado hasta allí.
-Tomoyo…- empezó a decir el chico. Ella se volteó y se puso frente a Kazemaru. El peli azul tenía un adorable rubor en las mejillas. Tomoyo sonrió divertida.- ¿Tú… a ti…?- las palabras no salían de su boca. Estaba demasiado nervioso.
-Kaze-chan, ¿estás bien?- preguntó la peli plata acercándose más a él y poniéndolo más nervioso aún.
-S-Sí…- tartamudeó. Debía pensar en una forma de decirle a Tomoyo lo que sentía por ella. La peli plata le sonreía dulcemente. Suspiró y miró a la chica decidido. Esta vez no se echaría a tras.- Tomoyo, yo…
-¡Kazemaru, Tomoyo!- perfecto. La voz de Endo les había interrumpido. Ambos pudieron ver como Aki tomó un brazo del portero y lo arrastró hasta a un lugar lejano con una mirada furiosa y penetrante, que de seguro mataría a quien la recibiera. A los dos se les resbaló una gota de la cabeza. Tomoyo se acercó un poco más hacia Kazemaru, haciendo que el peli azul se sonrojara.
-¿Qué me querías decir, Kaze-chan?- preguntó la peli plata. Kazemaru tragó saliva y cerró los ojos. Suspiró nuevamente. Luego, fijó su mirada en los ojos escarlata de la muchacha, aquella mirada que le transmitía confianza a Tomoyo y quizás mucho más. Kazemaru se acercó un poco más a ella, dejando así sus rostros separados por escasos centímetros.
-Tomoyo, tú… me gustas mucho…- dijo el peli azul. La peli plata abrió los ojos de sorpresa, y un pequeño sonrojo se formó en sus mejillas. Luego, fue cerrando poco a poco sus ojos. No pasó mucho, ambos se estaban besando. Tomoyo se aferró al pecho se Kazemaru, a la vez que él le abrazaba de la cintura, atrayéndola más hacia él. Luego de unos minutos, se separaron por la necesidad de respirar. Ambos tenían un adorable sonrojo en las mejillas. Tomoyo sonrió y abrazó a Kazemaru con fuerza.
-Tú también me gustas mucho… Kaze-chan.- dijo a chica con una bella sonrisa. El peli azul miró fijamente a Tomoyo.
-Entonces…- le sonrió seductoramente.- ¿Quieres que seamos novios?
-Me encantaría…- le respondió la chica a la vez que lo abrazaba y nuevamente lo besaba.
Luna esperaba a que Tobitaka subiera al segundo piso. Una vez que lo hizo, sonrió victoriosamente y se escabulló hasta la puerta de entrada, donde los amigos de Mio esperaban con algunas cosas para la fiesta. Abrió la puerta y le indicó a todos los presentes que guardaran silencio, todos asintieron con la cabeza.
-¡Luna!- exclamó la voz de Tobitaka. Luna cerró la puerta rápidamente y se llevó ambas manos a los bolsillos silbando una canción. El peli morado se asomó por la escalera y miró a la pequeña sospechosamente.- ¿Qué estás haciendo?
-¡N-Nada!- respondió rápidamente la chica mientras que se ponía delante de la puerta de entrada. Tobitaka frunció el ceño y se acercó hasta ella.
-¿Segura?- insistió su hermano. Luna sonrió dulcemente.
-¡Segura, Onii-chan!- respondió la pelirrubia sin borrar la sonrisa de sus rostro. Tobitaka le miró fijamente, lo cual hizo que la chica se pusiera muy nerviosa.- ¿Q-Qué pasa?
-¿Podrías dejarme pasar? Debo ir a comprar.- dijo Tobitaka haciendo que Luna se sobresaltara y se quitara lentamente de la puerta temiéndose lo peor. Su hermano mayor salió de la casa, no sin antes mirar a Luna de reojo.- Hoy te estás comportando muy extraño…- dijo antes de irse. Luna salió hacia afuera y se despidió del peli morado. Una vez que se fue y no hubo rastro de él, la chica miró de izquierda a derecha buscando a los chicos. Todos se encontraban incómodos tras un arbusto, aunque su escondite no duró mucho, puesto que Tsunami perdió el equilibrio e hizo caer a todos hacia el patio delantero. Luna suspiró aliviada. Estaban Toko, Rika, Tachimukai, Haruna, Kabeyama, Toramaru, Kurimatsu y Kido. Luna les indicó que podían pasar, haciendo que todos se escabulleran hasta el segundo piso, dejándose ver solamente Tachimukai. El portero y la pelirrubia se dirigieron hasta la cocina.
-Otto-san, Tachimukai-kun vino a vernos.- dijo la pequeña sonriéndole a su padrastro. Tachimukai saludó nervioso. Hibiki le miró de reojo y siguió cocinando.
-¿Tachimukai? ¿Y a qué se debe tu visita?- se dirigió el hombre al chico, quien se sobresaltó nervioso.
-¿M-Mi visita?- tartamudeó. Luna sonrió con una gota en la cabeza.- ¡A-Ah! Pues… Verá… Yo escuché que usted era un gran portero y el antiguo entrenador del equipo, así que estaba pensando en… si podría ayudarme con algunas de mis técnicas para estar preparado cuando tengamos el próximo partido en el Holy Road.
-¿Yo?- preguntó Hibiki. Luna y Tachimukai asintieron con la cabeza.- No me parece una mala idea. Mañana comenzaremos con el entrenamiento.- los dos chicos sonrieron felizmente.
-¿De verdad? ¡Gracias Hibiki-san!- exclamó Tachimukai haciendo una reverencia. Luna sonrió.- ¡Prometo no defraudarlo!
-Sé que no lo harás.- dijo el hombre. Luego, miró la hora y sonrió.- Bien, ahora debo encargarme del jardín.
-¡No!- Tachimukai y Luna se alarmaron y se pusieron justo frente a la salida de la cocina con las manos extendidas. El señor Hibiki frunció el ceño.
-¿Chicos? Vamos, déjenme pasar.- dijo Hibiki intentando hacerse paso. Luna se tiró al suelo de rodillas y se llevó ambas manos al estómago.
-¡A-Ah, que dolor!- fingió la pelirrubia. Kido miraba desde el segundo piso junto a Tsunami con una gota en la cabeza.- ¡Debo estar enferma!
-¿Luna?- preguntó Tachimukai confundido. La pelirrubia golpeó disimuladamente la rodilla del chico, causándole una punzada de dolor y haciendo que el también cayera de rodillas al suelo.- ¡Y es contagioso!
-Que raros…- dijo Tsunami mientras que Kido tenía una gota en la cabeza. El estratega lo arrastró hasta una de las habitaciones y él se quedó a ver todo el resto. Justo cuando el señor Hibiki estaba revisando que ambos estuviesen bien, el timbre de la casa sonó. Rika se asomó por la puerta de la habitación.
-¡Yo voy!- exclamó a peli azul a todo pulmón. Toko y Toramaru se apresuraron en taparle la boca y arrastrarla dentro de la habitación.
-¿Quién dijo eso?- preguntó el señor Hibiki desde abajo. Luna y Tachimukai se miraron entre sí.
-Este… ¡Creo que hay visitas!- exclamó Luna poniéndose de pie como si nada mientras que Tachimukai seguía en el suelo a causa del golpe que le había proporcionado la chica hace un rato. Luna abrió la puerta, para luego encontrarse con un hombre de estatura alta y que ya había visto muchas veces en casa del señor Hibiki.
-¡Entrenador Kudo!- exclamó la chica alarmada. Kido fue rápidamente a la habitación para esconderse, pero no pasó desapercibido por los ojos de Kudo, que desvió su mirada al segundo piso. Al percatarse, Luna decidió distraerle.- ¡A-Ah! ¿A qué se debe su visita, entrenador?- Kudo le devolvió la mirada.
-Vengo a ver a tu padre. Necesito hablar con él.- dijo el hombre avanzando hasta la cocina. Luna avanzó junto a él. "Si el entrenador Kudo lo distrae, entonces los chicos podrán pasar al jardín para preparar la fiesta…" pensó la rubia. Sonrió victoriosamente y luego entró a la cocina, donde Tachimukai seguía en el suelo tomándose la rodilla. Aunque no sintiese nada, de todas formas debía fingir estar mal para así distraer al señor Hibiki. El castaño empezó a rodar por el suelo hasta que chocó con los pies de alguien. Tachimukai vio desde abajo hacia arriba, para encontrarse con la confundida cara del entrenador Kudo que lo miraba con indiferencia. El castaño se avergonzó y se quedó inmóvil.
-Buenos… días.- saludó el rubio. Kudo desvió la mirada y pasó por el lado de Tachimukai fingiendo no haber visto nada.
-Buenos días.- correspondió el saludo Michiya para luego desviar su mirada hacia Hibiki.
-Kudo, ¿qué te trae por aquí?- preguntó el hombre con una pequeña sonrisa. Kudo dirigió su mirada hacia donde anteriormente estaba Tachimukai, pero no había nadie.
Luna y el portero estaban en el segundo piso junto a Kido y el resto. Tachimukai tenía un aura negra envolviéndolo alrededor. Kido le daba unas palmadas en la espalda a la vez que Luna se encontraba haciendo mil y un reverencias y Haruna lo consolaba.
-¡Gomenasai, Tachimukai-kun!- se disculpaba Luna. Tachimukai, sin embargo, no respondía. Toko miraba con una gota en la cabeza a todos. Esa tarde, sin duda iba a ser muy larga.
Mio y Fubuki iban tomados de la mano. La peli negro llevaba las bolsas más livianas a la vez que el peli plata llevaba lo más pesado. Todo se había decidido tras una pequeña discusión hace unos minutos atrás.
(*/Flashback/*)
Mio llevaba muchas bolsas, al igual que Fubuki. El peli plata vio como la chica llevaba las cosas a penas y se detuvo para recogerlas y llevarlas él.
-Mio…
-No te preocupes, yo las llevaré.
-Pero Mio, las bolsas están muy pesadas. Dámelas.
-Gracias, pero no. Yo quiero hacerlo.
-¡No lo permitiré!- el chico se cruzó de brazos molesto.
-¿Por qué?
-¿Qué clase de novio sería si dejo que lleves lo más pesado?
- ¬¬ Pues para mí serías el mejor.
-¡Mio!
-¡Vale, vale! Tú ganas.- la peli negro le entregó las bolsas pesadas a Fubuki y ella llevó las livianas.- ¿Feliz?
-¡Hai! ^^
(*/Fin del Flashback/*)
-Siempre consigues lo que quieres…- musitó la peli negro en voz baja viendo a Fubuki. El peli plata se volteó a verla.
-¿Uhm? ¿Dijiste algo?- preguntó el peli plata. "Pero es tan inocente que no hay forma de decirle que no…" pensó la peli negro sonriendo algo sonrojada.
-No.- contestó ella. La peli negro revisó su reloj. Ya faltaban exactamente quince minutos antes de que la hora asignada por Kido se cumpliera.
-Uh, debemos volver.- dijo la peli negro. Fubuki sonrió. Mio se volteó para volver, pero el peli plata le tomó de la muñeca.
-Descansemos un poco.- dijo el chico tras sonreírle dulcemente. La peli negro le miró unos segundos. Quedaban quince minutos, así que de todas formas llegarían a tiempo. Sonrió y asintió con la cabeza.
-Vale.
Ya llevaban al menos diez minutos sentados en la misma banca. Goenji no había sido capaz de decirle nada Cherryl. La rubia estaba algo preocupada por él, pero sinceramente le molestaba el silencio que acompañaba a ambos.
-Goenji, ¿de qué querías hablarme?- preguntó la rubia. El peli parado la miró fijamente a los ojos, sonrojándose un poco. Cherryl no pudo evitar sonrojarse también. Ambos desviaron la mirada. "¿Por qué es tan… difícil?" pensó Goenji algo frustrado. Quizás no sería hoy, quizás no mañana, pero se lo diría algún día sin importar qué. Se levantó de su asiento y le extendió una mano a Cherryl.
-Olvídalo. No es nada.- dijo el delantero dedicándole una sonrisa que no convenció del todo a la rubia. "Quizás es mejor dejarlo así…" pensó Cherryl sonriéndole de igual forma y levantándose. Ambos emprendieron el camino a comprar las cosas que les faltaban, sin embargo, el no podía quitarse de la cabeza el hecho de que no hubiese sido capaz de decírselo a Cherryl. Cuando menos se lo esperaron, se encontraron a Domon e Ichinose, que venían junto a Dylan y Mark. Domon movió su mano en forma de saludo.
-¡Eh, chicos!- saludó el joven. Ichinose se acercó hasta Goenji y Cherryl.
-Hola.- saludó el castaño.- ¿Qué hacen?
-Compramos cosas para la fiesta de cumpleaños de Tobitaka.- dijo Cherryl mostrando algunas de las bolsas que llevaban. Goenji tenía la mirada perdida.
-¿No quieren ayuda?- preguntó Dylan. Cherryl sonrió.
-Está bien, creo que entre más seamos, mejor.- dijo la rubia para luego dirigir su mirada hacia Goenji.- ¿No es así, Goenji?
-…- el chico no le respondió.
-¿Goenji?- preguntó la rubia por segunda vez. El chico pareció reaccionar y le dirigió una mirada desanimada a Cherryl. La rubia se preocupo y puso una de sus manos en la frente del delantero.- ¿Te encuentras bien? ¿Estás enfermo?
-No te preocupes, me siento bien.- respondió Goenji secamente tras avanzar. "No es cierto…"- Vamos, debemos conseguir algunas cosas más aún.
-¿Qué le pasa a él…?- preguntó Dylan por lo bajo.
-No lo sé, ha estado así toda la mañana.- respondió Cherryl algo triste.
Los chicos se dirigían discretamente hasta el patio, ordenando algunas cosas y preparando todo lo necesario para la fiesta. Rika y Toko se encargaban de decorar a la vez que Luna se encargaba de vigilar que no fuese el señor Hibiki hacia el jardín. Sin embargo, hubo un problema mayor. La puerta de la casa se abrió de improviso haciendo que todos se alteraran.
-¿Qué pasa?- preguntó Kido a Luna. La pelirrubia no le respondió, tan sólo salió corriendo hasta la puerta. La chica impidió el paso.
-¡Onii-chan!- exclamó Luna tirándose sobre Tobitaka y abrazándolo. El peli morado le miró de reojo y luego sonrió.
-Ya regresé.- dijo el chico sonriendo. Luna se puso nerviosa, así que inventó una excusa rápidamente, tal y como lo habría hecho su hermana.
-E-Este… Es que te olvidaste de… oh… ¡L-La sal!- exclamó la pelirrubia levantándose y arrastrando a su hermano hasta la salida.- ¡Llama cuando regreses! ¡Cuídate y nos vemos!
-¡Luna, espe-!
-¡Adiós!- la chica le cerró la puerta. El señor Hibiki vio como Luna entraba a la cocina y guardaba las cosas que Tobitaka había comprado. Hibiki miró fijamente a la pequeña salir de la cocina.
-Luna.- dijo Hibiki secamente haciendo que la chica se detuviese y devolviera hasta la cocina. El entrenador Kudo le miró con una de esas miradas penetrantes que tan solo él tenía.- ¿Dónde está Tobitaka?
-¿O-Onii-chan?- tartamudeó la joven.- Este… Es que… ¡Q-Quería ir a tomar a-aire fresco!
-¿Aire fresco?- preguntó.- Por cierto, ¿a qué hora volverá Mio?
-¿Mio onee-chan?- preguntó la chica.- Este… es que me dijo que… bueno… Am… Otto-san…
-¿Debería preguntar si me mintieron?- preguntó el señor Hibiki. Luna desvió la mirada hacia el suelo moviendo la cabeza.- Bien. ¿Dónde está Mio?
-Onee-chan dijo que saldría a pasear con un amigo, pero no especifico con quien. Y, bueno, teníamos que celebrarle el cumpleaños a Tobitaka… Así que para que tú no te encargaras de todo… "Lo siento Mio"- pensó la joven antes de decir lo siguiente, pero fue interrumpida por otra voz.
-Nosotros decidimos venir a ayudar a organizar la fiesta.- Kido junto al resto de los chicos se encontraban tras él haciendo una reverencia.
-Lo sentimos, Hibiki-san.- dijeron todos al mismo tiempo. Hibiki rió mientras que Kudo tan solo sonreía y negaba con la cabeza.
-Y díganme, ¿cuánto tiempo exactamente creían que no me daría cuenta?- preguntó el hombre sorprendiendo a todos. Luna miró a Hibiki fijamente.
-¿Tu ya lo sabías, Otto-san?- preguntó la pelirrubia. Hibiki asintió con la cabeza.
-Me di cuenta desde que Tobitaka intentó ir a comprar. Luna se llevo una mano tras la cabeza y rió nerviosamente. Luego borró la sonrisa de su rostro e hizo una reverencia a su padrastro.
-Gomenasai, Otto-san…- se disculpó la chica arrepentida.- Yo… jamás volveré a mentirte.
-No te preocupes, yo sé perfectamente quién fue la mente maestra tras todo esto…- dijo el señor Hibiki. Todos los del equipo, incluyendo a Luna se miraron entre sí nerviosos. "Mio nos matará…"
Y entre todo eso, la reina de Roma había llegado discretamente y se encontraba subiendo al segundo piso junto a Dylan, Mark y Fubuki. Todos los del equipo miraron con una gota en la cabeza.
-¡Mio!- exclamó el señor Hibiki haciendo que la chica se sobresaltara y por poco cayera de las escaleras.- Ven.- el señor Hibiki se escuchaba molesto. Kudo les indicó a todos que salieran de la habitación, a la vez que él se iba de vuelta a casa. Mio se quedó inmóvil al darse cuenta que el señor Hibiki la miraba fijamente.
-H-Hibiki-san…- dijo la peli negro a penas.
-¿Tú organizaste todo esto?- preguntó. Mio le miró de reojo.
-Puedo explicarlo…
-No. ¿Cómo organizaste una fiesta sin mi permiso?- preguntó el hombre. Los del equipo veían fijamente y escuchaban la conversación desde el patio trasero. Luna miró el suelo triste.
-Es que… no quería que usted se encargara de toda la fiesta.- dijo la peli negra viendo al señor Hibiki.- Usted se ha encargado de cuidarnos a mí y a Luna, y pensamos que la mejor manera de agradecerle… era ocuparnos nosotras de la fiesta.
Hibiki y ella intercambiaron miradas por algunos segundos. Todos miraban nerviosos a la chica y el cocinero hablar. Luego, Mio sintió como alguien le daba unas palmadas amigables en la cabeza. Al subir la mirada, se dio cuenta que era el señor Hibiki con una gran sonrisa.
-No era necesario mantenerlo en secreto. Yo te habría dado permiso para la fiesta sin ningún problema.- dijo el hombre. Mio le miró asombrada. "Kuzoo…" pensó la peli negro pensando en todo lo que había perdido de tiempo en planear toda la fiesta. El señor Hibiki les indicó a todos que siguieran con la fiesta. Mio sonrió al ver a todos sus amigos trabajar. Justo cuando iba a salir, el señor Hibiki la interrumpió.
-Pero no creas que te libraras de esta tan fácil, jovencita.- dijo el hombre haciendo caer a Mio de espaldas.- Partiremos con tu castigo por dos semanas. Ahora, quiero que me digas con quién saliste.
-Este… ¿n-no lo quieres pensar antes de…?
-¡Mio!- exclamó el señor Hibiki. Todos en el patio miraban a la peli negro dirigirles una mirada. Definitivamente, estaban muertos.
-Pues… Con Fubuki.- respondió la chica. El peli plata entró inocentemente a la cocina. Hibiki le miró unos segundos.
-Bien. Pueden salir juntos, pero con ciertas condiciones.- dijo el señor Hibiki. Mio le miró de reojo.
-¿Ahí va la segunda parte del castigo, cierto?- preguntó la peli negro. Hibiki tan solo sonrió asintiendo con la cabeza. Su castigo, sería el más horrible de todos.
Cuando Tobitaka entró a la casa, todo se encontraba a oscuras. El chico no podía ver ni su propio rastro. Una vez que fue a la sala de estar, las luces se prendieron y todos salieron de sus escondites. El lugar estaba decorado con adornos de cumpleaños y todos sus amigos se encontraban allí.
-¡Sorpresa!- exclamaron todos sorprendiendo al peli morado. Mio y Luna se acercaron unos pasos hacia su hermano mayor, que aún no lo creía.
-¡Feliz cumpleaños, onii-chan!- exclamó Luna sonriendo. Mio le vio unos segundos con una sonrisa.
-¡Feliz cumpleaños, Tobitaka nii-chan!- exclamó la peli negro sonriendo. Los amigos de Tobitaka también estaban allí (ya saben, la pandilla que tenía). Así, el equipo del Raimon celebró el cumpleaños de un gran integrante del equipo, así como sus hermanas un gran integrante de la familia. Todos se divirtieron y se la pasaron bien.
Sin embargo, nadie sabría las cosas que ocurrirían a futuro. Las cosas a partir de ese momento, se volverían radicales e inesperadas.
Sí, los primeros dos capítulos era relleno xD Pero lo necesitaba para continuar. Además en el próximo capítulo ya se viene la historia como tal.
Mido-chan: ¿Y tendré novia?
Cami-chan: ¿Cuántas veces tengo que decirte que sí?
Mido-chan: Tendre novia ^^
Kaze-chan: Yo también tengo novia ^^
Goenji-kun: ...
Cami-chan: E-Eh... ¡B-Bueno! ¡Adelanto especial! ¡Corre video!
Mido-chan: ¡Hai
-Él dijo… que no quería formar más parte del Raimon
Tan sólo eres un estratega. Nada más que eso. Tus días de liderazgo ya terminaron.
Cami-chan: ¡Corte!
Mido-chan: ¡Próximo capítulo y no se lo pierdan!
Todos: "Entrenamiento fatal. ¡Las tácticas de la entrenadora Hitomiko!
Cami-chan: ¡No se lo pierdan!
Mido-chan: ¡Hasta la próxima!
Kaze-chan: Y no olviden dejar reviews ;D
Mido-chan: ¡Yo quiero que hayan cinco reviews al menos!
Cami-chan: Deja que ellos los escriban y no los obligues, hombre... ¬¬
Matta-ne!
