Se acercó atraída por las llamativas luces que emanaban las flores. Pequeños destellos turquesas, de varias dimensiones, que abalanzadas por el aire se esparcían y como si fueran disparadas cargas negativas y positivas llegaban hasta ella y otras se desvanecían a la mitad del camino. Reveló sus manos cual fuera un niño a recibir un regalo y una lucecita se apoyó en ellas, era hermosa, le hacía recordar a las luciérnagas de allá arriba. Le vino a la mente cuando de pequeña siempre trataba de capturar alguna para, de a poco, abrir las manos y contemplar al insecto -un insecto muy feo- y ver de cerca su luz.
Acercó su oído al conjunto de flores y trato de acomodar las palabras para armar la frase. Cada una decía algo distinto, desde monosílabos hasta oraciones cortas. Siguió escuchando un lío de palabras hasta que percibió un "Frisk" proveniente de una flor del lado izquierdo, precisamente la primera de ese lado. Curiosa se acercó y comprendió que el orden de las palabras empezaban de allí y seguían hasta terminar por la última flor de la derecha.
"Frisk hey pensé que esto sería un gesto lindo para ti. Eres una gran amiga y mientras te dedico esto siento un cosquilleo en el estómago. Creo que me cayó mal la botella de catsup SANS LO ARRUINASTE! En fin eres sansacional"
—Gracias, es muy bonito—. Le susurró al oído y mantuvieron un abrazo largo. Era la primera vez que recibía un pequeño regalo de este tipo, le causaba ternura y al mismo tiempo gracia, se dio cuenta al instante que en el momento de relatar la carta Papyrus estaba a su lado y como reacciona siempre frente a un comentario absurdo le reprochó la metedura de pata.
—Hey niña..siempre quise confesarte que te quiero mucho—. Ella notó que se comenzó a quebrar. —Tú no has visto lo que he hecho mucho antes de tu llegada, en ese tiempo solía esconderme de los demás, apenas veía a Toriel, nisiquiera lograba terminar una botella de catsup, algunos ya sospechaban de mis actos...cuando pasó un tiempo la mayoría lo había dejado pasar, mi hermano aún no lo superaba lo suficiente, seguían pasando los días y ahí llegaste. No debería estar contándote esto pero siento que es necesario, eramos totalmente desconocidos, no sabías nada de mi pasado ni yo del tuyo, y nos hicimos grandes amigos. Gracias—. Terminado esto respiró y volvió a esbozar su típica sonrisa, la tomó de la mano y a los segundos Frisk ya se encontraba sentada en el centro de la sala de estar en su nueva casa. Parpadeo varias veces llevándose una mano a la cabeza para estabilizarse. Se levantó de a poco y fue al baño a limpiarse el rostro y las manos para posteriormente hecharse en su cama pensando en lo que acabó de ocurrir minutos atrás. "—No sabías nada de mi pasado, ni yo del tuyo—" ¿Su pasado era así de terrible? Iba a averiguarlo costase lo que costara. Para ventaja de ella su relación con Toriel iba perfectamente bien, así que tomó por seguro que algo de información le iba a dar. Por otra parte sintió que tenía otras intenciones, no solo de dar un simple regalo porque eres una gran amiga aunque viniendo de él podía esperarse cualquier cosa.
—!Frisk! Ya has llegado mi pequeña niña—. Toriel sorprendió a la chica desde la entrada de la habitacion, yendo hasta ella para darle su común abrazo maternal. Frisk dedujo que era su momento y procedió a indagarle sobre el asunto.
—Tori, quiero preguntarte algo—
—Pregunta lo que quieras querida—
—¿Hay algo malo en el pasado de Sans?—
Quedó muda mirándola asombrada, seguramente pensando como es que se había enterado de eso o quien le habría dicho.
—Él no siempre fue un buen hermano, hasta el día de hoy sigue con ese peso encima de él—. Suspiró y sonrió acariciando el pelo de Frisk. —Eres una gran compañía para él, no dejes que siga atormentado por los recuerdos del pasado, hazle recordar que está en el presente—.
Ella solo asintió, sabía muy bien cuando Toriel hablaba con la absoluta y sincera honestibilidad. En el fondo le daba una pequeña puntada de pena, y un sentimiento de culpa, quería verlo y contestarle que siempre contaría con ella para lo que fuese, y que vivirían grandes aventuras. Iba a impedir que se sintiera mal, e imaginando todas las risas y momentos se quedó dormida.
—!PARA HACER FELIZ A UNA FAN DEBES PREPARARLE EL MEJOR ESPAGUETI!—. Gritó desde la cocina cierta persona.
"—No es mala idea—". Se contestó a si mismo en su cabeza el mayor. Estaba recostado a lo largo del sofá, jugando con un mechón de su pelo y soplando para quitárselo de la cara. En su interior se sentía arrepentido por varias cosas: que se le escape algo que quería olvidar, no pasar más tiempo solos y terminar confesando algo distinto a lo que pretendía ¿Pero que esperaba? Él nunca había pasado por una situación así, nunca había tratado de una forma "especial" a una chica, nunca supo como demostrar un sentimiento que no fuese divertido a alguien. En todo caso !No es fácil! ¿Cómo pretendía decir de la nada "Hey niña me gustas" si no tenía la más pálida idea de que hacer luego? Y conociendo a Frisk podría tener múltiples reacciones. Como un flash recordó la escena en que ella trató de hacerle un chiste pero él mismo se lo arruinó, también cuando estropeó el mensaje con un "Siento cosquilleo porque algo me cayó mal" y al final el cambio brusco de ánimo !Contándole algo fuera de tema! Por primera vez lo aceptaba, era un idiota como le decía su hermano a veces después de un mal chiste. Respiró una, dos, tres veces más y siguió golpeándose imaginariamente contra la pared, solo eran amigos, nada más, por sumar que ella tenía 15 y él...no importa, ni creyó saber. "Mi querida niña" las palabras de Toriel resonaban en su pelea interior, tenía razón, debía olvidar todos esos pensamientos idiotas y seguir normalmente, disfrutando como lo hacen los humanos un día en el campo.
—No has respondido !Ni has hecho uno de tus malos juegos de palabras! ¿Te sucede algo? Porque es muy probable que si—. Por dentro sonrió, al menos contaba con su hermano.
—Nope—
—Como digas—. Pap se dio la vuelta y siguió con sus tareas.
A quien engañaba, quería tomarla y besarla -o hacer un intento de besuqueo- debido a que tampoco tenía la noción de como se hacía. Mirarla y al fin con toda la seguridad posible decirle "!Me gustas!".
"He...es lindo que sea gratis soñar".
Mientras tanto en lo más profundo, en lo más recóndito debajo de la tierra, una mujer está retorciéndose de la risa en el pasto.
Publicando esto a las 4:09 de la mañana c;
3 horas que me inspiré para escribir este pequeño pedacito. La verdad que me cuesta dolores tratar de mezclar la parte divertida de Sans con una parte más "madura" por así decirlo, me ha gustado como ha quedado ¿Y ustedes? Es raro verlo de esta forma, pero me gusta.
