Disclaimer: Ningún personaje de Sherlock me pertenece pues son propiedad de Sir Arthur Conan Doile, Mark Gatiss y Steven Moffat. Si encontráis algún personaje que no os resulte familiar, probablemente sea invención mía, como Joshua.
Notas de autora: El comienzo del capítulo es un tanto gótico pues me ha dado por leer a Poe y en clase de lengua y literatura estoy estudiando a Bécquer. No he especificado lo que hacen Josh y Sherlock en el piso, es mucho más divertido que cada cual haga su versión de los hechos. Si os sentís con ganas, me podéis dejar un review con lo que creáis que haya ocurrido También os agradecería críticas constructivas o algún comentario positivo si os gusta. Este fic está dedicado a C.A.H. ¡Qué aproveche!
Capítulo dos:Por fin.
Cual caminante guiado a ciegas por fuego fatuo en la oscuridad, ignorante de si su senda lo lleva al averno o al edén, sus pasos agónicos sobre la gravilla hacen eco en el desolado paisaje. Mas su alma está en calma, no teme su sino, solo espera la liberación.
La senda muere pero la sombra no se detiene, pues hace tiempo que avanza sin camino que seguir. Sus cadenciosos pasos lo guían hasta una piedra negra como el azabache que se funde con la oscuridad. Cual sonrisa de Cheshire, las letras doradas flotan en la penumbra y hieren mortalmente al hombre frente a la lápida que cae de rodillas y su visión se torna velada. Sherlock Holmes.
El silencio que retumba en sus oídos se quiebra por la melodía susurrada de los cipreses que bailan al son del viento que acaricia el pelo del devastado ser. Sus tenebrosas siluetas se ciernen sobre él; sin embargo, no siente miedo, no teme la caída al vacío, solo le aterra la realidad.
Una mano se posa en su hombro y se gira para enfrentarse a las cuencas vacías de su guía, mas se encuentra de frente a unos glaciares orbes que lo miran con intensidad. Pero no se asusta, solo sonríe y parpadea cuando su visión se vuelve turbia.
Toma la mano que le tiende la regia figura y desaparece en su gabán, que cual talma lo envuelve protegido por los brazos del hombre de hielo. Sin embargo, no siente frío; las cenizas de su corazón se tornan vivaces llamaradas y fluyen por sus venas.
Hielo y fuego se entrelazan creando una perfecta simbiosis que lejos de destruirlos los fortalece y sana sus lastimadas auras.
-Por fin- susurró John mientras cálidas caricias se trazaban por sus mejillas y morían en la barbilla.
-Por fin- respondió Sherlock en un suspiro, sonriendo. Acunó la cara de su amigo entre las palmas y secó sus lágrimas con sus pulgares.- John, yo-
-Mierda…- murmuró el hombre, tendido de espaldas al suelo junto al sofá donde Sherlock parpadeaba somnoliento. Miró a su alrededor desperezándose. ¿Qué hago en la sala? Se percató de la silueta de Joshua en la penumbra. Oh, sí. El maratón de películas de terror. Debimos de quedarnos dormidos.
-¿Alguien se ha levantado con hombro izquierdo?-preguntó ronco mientras su compañero se frotaba el brazo zurdo. Este rodó los ojos y se incorporó maldiciendo por lo bajo.
-¿Podrías hacer el favor de subir las persianas o encender la luz, por lo menos?- le espetó molesto.
-Fuiste tú quién se empeñó en quedarnos a oscuras para ambientar la sala y meternos más en las películas, que por cierto, son tediosas e improbables.
-¿Tediosas e improbables? ¡Son películas de terror, Sherlock! ¡Claro que no son probables! ¡Solo son para- apretó el puente de su nariz con sus dedos.-Me niego a discutir contigo antes de desayunar.-se encaminó a la cocina y empezó a prepararse el café. Sherlock sonrió y se estiró cual largo era en el sofá, desperezándose.
-Será mejor, antes de que despiertes a toda la unidad.
Transcurridos unos minutos mirando al techo, se levantó de un salto y se dirigió a la cocina. Josh acababa de preparar su desayuno y se sentó frente a él.
-Si quisiera ver asesinatos de verdad, invitaría a mi hermano a cenar y para presenciar como aniquila su dieta.-dijo sonriendo de lado. Su compañero acabó con su tostada y sonrió.
-¿Seguro que no son realistas?- dijo misteriosamente dando vueltas con una cucharilla a su café. Sherlock frunció el entrecejo levemente.
-¿A qué te refieres?- el otro dio un largo sorbo a su café.
-¿Qué me dices de la película El Cuervo?
-Aburrida. La puesta en escena de los papeles es muy pobre y el tema es totalmente improbable.
-¿Ah, sí?- dio otro largo sorbo al café ante la desconcertada mirada de su compañero. Dejó la taza en la mesa y se relamió los labios, deleitándose ante confusión de Sherlock. ¿Qué se siente cuando no tienes ni idea de lo que te hablan? Se inclinó hacia delante, confidencialmente. El otro lo imitó - Al actor protagonista, Brandon Lee, lo mataron durante el rodaje.- Sherlock le robó una tostada y empezó a darle mordiscos mientras escuchaba atentamente- Es más, en la escena de la película en la que lo matan, realmente lo hacen, pues estaba previsto que fueran balas de fogueo pero alguien, se cree que la mujer, las cambió por unas de verdad.- En la cara de su confidente se dibujó una maliciosa media sonrisa. Enfermo, seguro que ya ha resuelto el crimen.-Pero la cosa no acaba ahí. En todas las películas que vimos ayer, sucedieron fenómenos… paranormales en el rodaje. Por ejemplo, en La Niña de Exorcista hubo varios incendios y más de un actor y colaborador murió.
Sherlock, que se había acabado la tostada, se recostó en la silla con las manos unidas bajo la barbilla. Joshua le miró y suspiró. Pasa más tiempo en su Palacio Mental que en el mundo real. Negó con la cabeza y empezó a recoger el desayuno y lavar la vajilla.
-Podemos hacerlo.-oyó decirle mientras se secaba las manos.
-¿Podemos hacer, el qué?
-¿Tú tenías conocimientos de robótica?
Veinte minutos, un ordenador y muchas risas después, los dos se encontraban en el cuarto de Joshua aislados de los gritos y ruido de afuera. Sherlock estaba tumbado en la cama en su postura de oración mirando al techo mientras su compañero se encontraba sentando con la espalda apoyada en el cabecero de la cama y el ordenador causante de tal alboroto descansaba sobre sus piernas cruzadas.
-Y así se explican los fenómenos paranormales. Es simple ciencia.
-En esa época no había programas para controlar los sistemas eléctricos.
-Es obvio que había.
-No me lo creo.
-Porque eres idiota- dijo sonriendo de lado y miró a Josh, quien bufó sonriendo y volvió su vista a la pantalla de su laptop. Sherlock también dirigió su atención al ordenador y se incorporó.
-¿Qué es Johnlock?- dijo apoyándose en el cabecero junto a él. El otro sonrió maliciosamente.
-Es la fusión entre John y Sherlock. Tenía curiosidad por tu mal humor e investigué sobre ti. Parece ser que trabajabas con un tal doctor John Watson, con quien también compartías piso. No está muy claro qué tipo de relación manteníais.-sonrió de lado-Pero tus fans lo dejan muy claro.
-Somos solo amigos.-dijo molesto. Sin embargo, sentía un extraño cosquilleo en su pecho.
-No, sois pareja.
-Amigos.
-Pareja.
-Amigos.
-Pareja.-se quedaron mirando a los ojos un rato, enfrentándose en silencio. -¿Sabes? Así empiezan la mayoría de las historias Johnlock y luego, tienes sexo salvaje con él.- comentó sonriendo, tratando de molestar al otro. Sherlock abrió la boca para contraatacar pero le llegó un mensaje.- ¿Quién es?
-Mycroft. Han encontrado el rastro de Moran.
-¿Dónde?-dijo entusiasmado, acercándose a Sherlock y mirando a la pantalla de su móvil.
-Londres.- susurró con una expresión indescifrable.-Vuelvo a Londres- sonrió levemente de lado.
Por fin.
