Aclaraciones:
#Esta historia tiene lugar después de Oculta (el décimo libro) y es mi versión de Revelada.
#Ninguno de los personajes de Casa de la Noche me pertenece. Ellos pertenecen a PC y Kristin Cast.
#Parejas confirmadas:
Stark/Zoey/Aurox
Rephaim/Stevie Rae
Darius/Aphrodite
Travis/Lenobia
Kalona/Tánatos
Capítulo 1
Neferet
Estaba furiosa. Zoey Redbird y su grupo habían arruinado sus planes y declarado la guerra abiertamente. Por si fuera poco, la habían arrojado por el balcón de su habitación, del piso más alto del edificio Mayo. Su cuerpo entero le dolía. Neferet se aseguraría que ellos pagaran por todo, especialmente, Kalona y Aurox por haberla traicionado al aliarse a Zoey y su grupo. También haría pagar a Zoey por haberse metido en su camino.
Ahora, Neferet era inmortal y más poderosa que nunca, gracias a su consorte, el Toro Blanco. Sin importar que tan alto sea el lugar del cual caiga, ella no moriría. Sus heridas también cicatrizarían instantáneamente por más letales que fueran.
Sin embargo, por más que tenga un cuerpo indestructible, sus sentimientos no estaban protegidos. Neferet no podía negar, por más que quisiera, el hecho de que se sintió trastornada cuando se vio ante el espejo, y vio a Emily Wheiler. Su pasado siempre la atormentaría.
Neferet había pensado que jamás volvería a ser Emily Wheiler cuando fue marcada. Había pensado que la joven e ingenua Emily había muerto en el instante en que se convirtió en Neferet. Pero, cuando vio su reflejo en el espejo, vio a Emily y no a Neferet.
¿Qué significaba aquello? ¿Acaso Neferet aún conservaba una parte de lo que fue?
"No te dejes engañar" le dice el Toro Blanco en su mente. "Ellos solo han ganado esta batalla pero no la guerra. Sobreviviste gracias a mi y lo mínimo que espero de ti, Tsi Sgili, es lealtad. No dejes que tu pasado te corrompa o tendré que castigarte. De la misma forma que te di la inmortalidad, puede quitártela y matarte." Neferet no protestó, ni se encontraba en condiciones de hacerlo. No era prudente ir contra el Toro Blanco.
Ahora, lo primero que tenía que hacer para recuperarse era beber sangre. Sangre humana. Neferet decidió que debía hacerle una visita al alcalde Charles LaFont. Su sed era tanta que estaba segura que bebería del alcalde hasta matarlo. Podía haber elegido a un humano completamente al azar, incluso al primero que apareciese en su camino. Sin embargo, la muerte del alcalde LaFont la beneficiaría mucho. Los humanos de Tulsa quedarían furiosos con los vampiros si pensasen que uno de ellos asesinó a su alcalde. Neferet nuevamente podía hacerse la víctima y decir que sufría mucho por lo que estaban haciendo los vampiros. Por si fuera poco, con la muerte de Charles LaFont, Neferet también estaría atacando indirectamente a Aphrodite, pues ella es hija del alcalde.
¿Quién hubiera pensado que una simple muerte podía desencadenar tantas cosas y ser muy beneficiosa para ella? Sin pensarlo por más tiempo, Neferet se dirigió a la Mansión LaFont donde seguramente estaría el alcalde.
Al llegar a la mansión, Neferet vio a Charles LaFont entrar al garaje de su lujosa mansión. Nadie creería que aquella sala era un garaje salvo por el lujoso auto en el lado izquierdo. La sala era demasiado grande y tenía una mesa de vidrio en el lado derecho y un sofá de cuero negro. También tenía una chimenea atrás del sofá. Habían dos puertas en aquella gran sala. La primera era la puerta del garaje que Neferet dedujo que era automática, y la segunda puerta llevaba al interior de la mansión.
La habitación estaba en penumbras y Neferet estaba segura que Charles no la había visto hasta que ella habló:
—¡Charles! ¡Ayúdame, por favor! ¡Me han atacado!— exclama Neferet para atraerlo hacía ella.
—¿Neferet? ¿Eres tú?— pregunta el alcalde LaFont, sorprendido de escuchar su voz en el garaje de su mansión. Neferet soltó un suspiro de irritación que Charles no pudo escuchar. ¿Era enserio? Ella aparecía en su mansión para pedirle ayuda y ¿él le pregunta si era ella?. Ese hombre era un completo idiota para Neferet.
—Sí, soy yo, Charles. ¡No sabes lo que me ha pasado! ¡Me han atacado! ¡Los vampiros me han atacado hace un momento! ¡Están furiosos conmigo por haberlos expuesto ante todos en las noticias!— dice Neferet, haciéndose de víctima. Quería sensibilizar a Charles para que se acercara a ella y la abrazara. En ese momento, ella tendría la oportunidad perfecta para matarlo. Para aumentar su drama, Neferet fingió que estaba llorando. —¡Oh, Charles! Perdóname por venir a molestarte a esta hora pero no sabía a quien más recurrir. ¡Ya no tengo a nadie! ¡Estoy sola! ¡Los vampiros me han dado la espalda!
—Tranquila, Neferet...Puedes pasar la noche aquí en la mansión y mañana mismo vamos a la policía a denunciarlos— sugiere Charles tratando de acercarse a ella pero debido a que no había prendido las luces, no conseguía ver nada. Neferet volvió a soltar un suspiro irritado.
—¡No es posible recurrir a la policía, Charles! ¡Ellos son vampiros! ¡No tienen las mismas normas que los humanos! ¡El Consejo Superior debe hacer algo contra ellos, no la policía humana!
Neferet estaba perdiendo la paciencia con el alcalde. ¿Ese hombre podía ser más idiota? Tal vez, hubiera sido mejor idea haber acudido a su esposa, Frances LaFont. De seguro, la Sra. LaFont le diría: "¡Vamos a la policía ahora mismo! ¡Esto no se quedará así! ¡Los vampiros pagarán por esto!"
Para Neferet, soportar los gritos de la Sra. LaFont era mejor que soportar las idioteces de su esposo. La poca paciencia que tenía había llegado al límite. Sin perder tiempo, Neferet se abalanzó contra el alcalde y clavó sus colmillos en su blanco cuello. Charles LaFont soltó un grito ahogado ante la sorpresa de la acción de Neferet. Ella bebía sin parar de su sangre, con mucha rapidez y desesperación como si de eso dependiera su vida.
A los pocos segundos, el alcalde cayó muerto al piso con su cuerpo extremadamente pálido por la pérdida de sangre. Por si fuera poco, Neferet le hizo un corte en la garganta para que, cuando su esposa o cualquier persona vea su cadáver, reconociera que el alcalde de Tulsa murió al ser atacado por un vampiro.
Como si la suerte estuviera de su lado, Neferet oyó los pasos de alguien acercándose al garaje. Inmediatamente, se dio cuenta de que era la Sra. LaFont, ya que se escuchaba el ruido de sus tacos contra el delicado, y costoso, piso de mármol. Neferet sonrió al ver que tenía la oportunidad de apreciar el horror que sentiría la al ver el cuerpo sin vida de su esposo.
—Oscuridad, cúbreme para que nadie pueda verme— ordena Neferet y una neblina empieza a envolverla.
La expresión de horror de la Sra. LaFont fue más satisfactoria de lo que Neferet se había esperado. La, ahora, viuda soltó un grito ensordecedor que se debió haber escuchado por toda la mansión. Luego de eso, se dejó caer de rodillas al piso y se arrastró hacía el cuerpo sin vida de su esposo. Neferet pudo escuchar como la viuda LaFont maldecía a los vampiros sobre el cadáver de su esposo, prometiendo que las cosas no se quedarían así.
Neferet sonrió triunfante, y salió del garaje sin siquiera ser notada por la viuda LaFont. Ahora, sólo le quedaba esperar a que se desencadenen los hechos. La guerra ya había sido declarada y era sólo cuestión de tiempo para que los humanos empiecen a repudiar a los vampiros, y viceversa. Neferet dio una última mirada a la Mansión LaFont antes de irse, sin perder en ningún momento su sonrisa triunfal.
"Veo que te has recuperado, Tsi Sgili" le dice el Toro Blanco."Ahora, ya podemos comenzar el contraataque, mi reina. Tú y yo reinaremos juntos y acabaremos con la luz"
—Aún no. Te pido que tengas un poco de paciencia, querido. Tengo que elaborar un plan para destruir a Zoey Redbird y su grupo, o por lo menos, quitarlos de nuestro camino. Con ellos fuera, no hay nada que nos pueda detener.
"Buena idea, mi reina. Pero tiene que ser algo bien elaborado. No podemos matarla porque tiene la protección de Nyx. La Diosa jamás lo permitiría"
—Es verdad pero aún tengo cartas bajo la manga. Fallé en llegar a Zoey a través de su abuela, fallé en tratar de controlar a Aurox, fallé en debilitar a Zoey con la muerte de su madre. Esta vez no voy a fallar. La muerte del alcalde LaFont fue algo improvisado pero no voy a negar que fue un buen comienzo para mi plan. Lo esencial es la paciencia porque esto recién esta comenzando. Zoey Redbird quiere una guerra, pues le daré una guerra. Ella y su maldito grupo aún no han conocido todos mis trucos y eso será su perdición porque hay errores que se pagan muy caro. Ellos verán que hay cosas peores que la muerte de un ser querido.
"Me gusta tu forma de pensar, Tsi Sgili. Demuestra que te has entregado completamente a mi, la Oscuridad, y tienes un corazón tan oscuro como cualquier ser malévolo que existe en este mundo. Mata sin piedad, rompe ilusiones, humilla, muestra todo tu poder al final. Eres una auténtica y leal sirvienta de la Oscuridad, Neferet"
—Como ya te lo he dicho, querido. Esto a penas está comenzando.
