Ya una semana; de haber encontrado el esqueleto de la joven. Rukia, estaba esperando los resultados de los análisis que le había hecho al cuerpo sin vida. Hace, exactamente una semana que no hablaban con el familiar de la victima.
Ichigo por su parte estaba algo preocupado por Rukia. Esta, casi no ingirió ningún alimento desde que la vio esta mañana y creyó que podría tratarse de una nueva dieta, que estaría haciendo la susodicha. Decidió ir a verla pero justo se le atravesó unos de los nuevos forenses que ayudarían el caso de la joven sucumbida.
Su nombre era Renji Abarai; él, era amigo de la infancia de Rukia. Esta lo adoraba, honraba y creía que lo amaba. Era un poco mas bajo; que él, es decir, qué desde la secundaria y la preparatoria había sido un mujeriego de primera. Todas caían, excepto Rukia que había sido salvada por el mismo y una buena cachetada que le proporciono el día que trato de besarla.
-Ichigo-lo aclamo, Renji.-
-¿Qué necesitas, Abarai?-pregunto algo descontento el peli naranja.-si se puedes saber, pues recuerda cual es tu zona de trabajo y quien esta a cargo que este caso.-dijo sensato, el Kurosaki.-
-es que como soy nuevo. Aun no se, donde esta depósito de cadáveres.-explicó el pelirrojo.-
-esta en la parte disminución del edificio, y recuerda.-dijo. Con esto lo acorralo contra una pared cercana y se le ensombreció el rostro.-te acercas a Rukia o tratas de hacerle algo. Y te juro que te mato.-dijo enfadado el capitán Kurosaki.-
-y que tiene. Tú no eres el único que puede coquetearle.- haciendo una breve pausa- O no recuerdas en la secundaria la apuesta que hicimos antes de terminar el baile; sí mal lo recuerdo tu y yo dijimos quien le robara un beso a Rukia o lograra cautivarla.-explicó más cuidadosamente. Para volver a hablar.-se quedaría con ella.
-lo se, pero yo deje ese juego hace años.-separándose del tipo.-y recuerda lo que te dije.-
Emprendiendo marcha al depósito de cadáveres, donde se encontraría con su Rukia. El Abarai siguió con ganas de que llegue la noche del baile de reencuentro. Podría decirse que tenía ganas de ver a todas las personas, con caras de sorpresa al descubrir quien era Kurosaki Ichigo realmente.
-ya me las pagaras Kurosaki. Yo me quedare con el corazón de Rukia.-dijo con un gesto perverso en su semblante.-
-¿Qué estas planeando, Abarai?-se le apareció de atrás Ishida, acompañado de Nemu Kurotsuchi.-
-nada que te importe, Ishida-dijo enojado. Retirándose del término, dejando a un Ishida y Nemu muy confundidos.-
Al rato decidieron ir a almorzar, luego iría a darle aviso a Kurosaki de lo que habían descubierto junto a Orihime.
Ichigo feliz abrió la puerta de la sala y se encontró con la sorpresa de Rukia tirada en el piso, desmayada y con complicación al respirar. Se aproximo a asistirla. La cargo y fue directo a la oficina de Orihime que sabia algo de medicina y podía a lo mejor ayudarlo; pero al llegar no la encontró.
Siguió andando con Rukia en brazos, justo cuando estaba desesperado y subió al primer piso de las oficinas de los otros se encontró a Kira uno de los tenientes nuevos, todos se acercaron a ver el drama que había.
Renji fue uno de los primeros acompañado de dos chicos más y el resto del departamento del FBI, ni importancia le dio a la forense desmayada. Siguiendo con su trabajo normal.
-Kurosaki, ¿Qué le sucedió a Kuchiki?-salto sal voz inesperada de Ishida que se escuchaba de la puerta de entrada y llamando la atención de todos los presentes.
-la encontré desmayada en la morgue. Cuando la fui a verla ya estaba así.-explicó, el joven.-
-lo que haremos será. Tú lleva a Kuchiki y yo veré que no haya pasado nada raro-indico.- yu tú Inoue, ve y cerciórate de los exámenes del cadáver.-ordeno, ya cuando Ichigo se fue con Rukia desmayada. Y recordando lo que le conto Nemu esa mañana se intrigo algo por la joven Kuchiki.-
Ichigo ya en camino al hospital; con Rukia en la parte trasera del automóvil. Aún sin conciencia alguna. Le faltaban una hora para llegar a la clínica más cercana, este mirándola con preocupación y ternura por ella. Mirándola fijamente le dice:
-hay Rukia, esto te pasa por trabajar tanto en un caso tan importante y todo por tratar de ayudar a esa chica. Que te atormenta tanto en tu pasado para no decírmelo.-parando de golpe y estacionándose.
En otra parte, de la gran manzana. Una joven de cabello negro; se encontraba saliendo del metro. Era inaudito ya había, oscurecido todo rápidamente; pero siguió caminando en dirección a casa. Una rara presencia se noto en la oscuridad del metro.
La joven veía por todos lados, no distinguía nada extraño en su alrededor.
Solo una que otra persona sin nada importante que estar huyendo del trabajo e ir directo a casa, salió del subte y fue directo al Central Park para ir directo a conseguir un taxi que la llevara a su departamento.
Era raro, ahora sintió una prisión paradójica en su boca y tapándole los ojos la arrastro a las sombras y sacándola sin que nadie lo viera la codujo a un callejón tenebroso y sintió como era manoseada. Solo se largo a llorar al sentir su ropa desgarra en pedazos.
Al rato le saco el vendaje de los ojos y los tiro a un lado. En eso ella escucho la alarma de un vehiculó de policía y pego un grito llamando la atención de estos dos hombres omitidos y bajaron del coche dejándose ver.
Al ver esto el sujeto se alejo de la chica y se hizo a un lado.
Los hombres la notaron estaba temblando y con marcas en todo el cuerpo; tiritaba de frio por no tener casi ropa, excepto por la ropa interior que aun conservaba no sabiendo como.
-¿Qué te sucedió, niña?-pregunto el oficial, con catadura de lujuria al ver a la chica, semidesnuda.-
-este…hombre. Trato de abusar de mí…-largándose a llorar descontroladamente.-
-comprendemos la otra victima. Creería que lo disfruto un poco antes de que ágamos esto.-dijo, el hombre de apariencia zorruna y una sonrisa que la dejo espantada.-
-si y prometemos que recordaremos todo de ti.-dijo un castaño con rostro siniestro y algo deforme.-
-si y queremos saber que sentirás al morir.-dijo uno de cutis negra.-
La joven mujer horripilada pego un grito que seria el último.
En el Hospital:
Ichigo estaba sentado en la sala de espera; con un café en manos. Cuando de la nada el doctor apareció frente a él. Este lo miro con cara de alivio para transmitirle fuerzas.
-hijo. Puedes estar tranquilo Rukia-chan esta bien-le contesto el mayor de los Kurosaki a su retoño mayor.-
-gracias viejo-dijo, mientras lo abrazaba para agradecerle.- ¿Pero que tiene?-pregunto interesado el joven.-
-solo esta débil por no haber engullido alimento en el día entero.-hablo el varón.-
-comprendo-dijo más tranquiló.-
El medico Kurosaki se fue, dejando a su fruto solo y pensativo.
Pasando dos horas ya eran las tres de la madrugada y aun no se decidía a ver a Rukia. Ya pasado algunos minutos decidió entrar a la habitación a verla dormir. Obvió si no estaba despierta ya.
-Ichigo-lo llamo esta al notar su presencia.-
-Rukia que bueno que despertaste.-dijo acercándose e la aludida y abrazándola.-me alegra saber que estas despierta…-justo recordó la razón por la que estaba internada.-tonta, porque no comiste nada-dijo separándose de ella y mostrando un semblante de curiosidad y pena.-
-es que dentro de pocos días es la fiesta de reencuentro y quiero estar a la altura de las otras mujeres, Ichigo.-explico la pelinegra.-
-comprendo…pero tu estas bien y tienes una buena figura.-afirmo algo apenado y dando paso a un tono carmín en sus mejillas.-
-gracias…-algo asombrada por la confesión del chico.-
-¡ja, ja!...-riéndose de su compañera y a cambio recibió un buen coscorrón en la cabeza.- ¿Por qué demonios fue eso?-pregunto, sobándose el golpe.-
-te lo merecías por reírte.-volteándole la cara.-
-tranquila. Mira que mañana puedes volver a la oficina.-le dijo.-mi padre te dio la autorización con tal que comas Rukia.-
-si.-dándole una sonrisa pacifica a cambio.-
La puerta se abrió de golpe dejando ver a una joven de grandes atributos, acompañando de Orihime y una niña pequeña peligrosa.
-¡chicas!-exclamo Rukia asombrada.-
-creo que mejor me voy.-informo el Kurosaki. Dejando solo a las chicas y a la pequeñita.-
Rukia se quedo algo sorprendida o impactada era la palabra correcta, para describir la situación en la que se hallaba en ese mismo momento. Sabía que Matsumoto empezaría con sus preguntas y respuestas.
-Rukia-chan-dijo colgándose de la chica y abrazándola, mientras le impedía respirar por la obstrucción de sus grandes pechos.- ¿Cómo te sientes?-pregunto, intrigada por la contestación.-
-bien.-contesto con una radiante sonrisa.-
-nos alegramos, pero Rangiku-san quería venir a verte por otro tema.-concluyo la peli naranja.-
-¿Cuál?-
-es sobre el cadáver de la joven, encontramos rastros de semen en su interior.-explico.-esta joven fue violada por tres hombres por los que pudimos ver en esto; y su interior tanto como su exterior estaban muy dañados. Presentaba una fuerte contusión cerebral y unas seis costillas rotas. Puede remarcar que como dijiste fue torturada y habrá sufrido mucho, mientras se encontraba con vida; ella llevaba dos días de vida y unas 24 horas de muerta.-termino Rangiku y recuperando el aire que había perdido.-
-comprendo.-
-por cierto Rukia, Yachiru-chan quería verte.-mostrándole a la pequeña cría.-
Yachiru se sentó en la cama donde estaba Rukia acostada. Le abrazo fuertemente y ella le correspondió el gesto afectuosamente.
-Rukia-san tus padres están aquí y quieren verte por eso me mandaron a verte a mi primero. El tio Byakuya se casa con una mujer.-le dijo con idealismo el infante.-
-es serio, me alegro por mi padre.-dijo sonriendo forzadamente.-
-Rukia, yo me llevo a Yachiru, son las cuatro de la mañana y es tarde.-dijo, mientras enganchaba a la chiquilla, y se iban del lugar.-
Rukia se acomodo mejor en la cama y miro fijamente a Orihime; parada frente suyo y con expresión de querer decirle algo pero no se atrevía. En los años de conocerse nunca tenía tanta complicación para charlar con ella.
-Hime-chan, ¿Quisieres decirme algo?-pregunto la azabache.-
-si…eto…-tartamudeando y tratando de buscar las palabras adecuadas para expresarse con su amiga y confidente.-
-Orihime-le dijo encrespada.-
-¡ME GUSTA KUROSAKI-KUN!-grito exaltada y dejo a una sorprendida Rukia sin palabras; con la boca abierta y los ojos como grandes platos.-
-¿Por qué me lo dices a mí?-pregunto afligida.-
-porque, tu eres su mejor amiga y lo conoces mejor que yo.-le explicó-y podrías sugerirle que me pretenda y así pueda salir conmigo.-dijo muy ilusionada y dejando a Rukia con algo de desánimo.-
-lo are.-dijo ya no teniendo otra opción.-
-gracias Kuchiki-san-dijo abrazándola fuertemente.-te lo agradeceré siempre.-dijo. Hasta que golpearon en la puerta, y justo era de quien estuvieron hablando ambas.
-Rukia, el director del hospital te dio permiso para abandonar la clínica.-le dijo desde el marco de la puerta con una sonrisa muy contagiosa, haciendo subir los ánimos a la joven azabache.-
-arigatou, Ichigo.-dijo, Rukia, mientras se levantaba de la cama con ayuda de una enfermera que había entrado hace unos minutos.
-jóvenes pueden retirarse mientras ayudo a la joven a cambiarse.-sugirió la enfermera con una sonrisa algo malévola y que al instante obedecieron por miedo solamente.-
-¿te gusta el joven, Kurosaki?-le pregunto, dejando a una desprevenida Rukia.-
-eh…-poniendo cara de no comprender.-
-¿si te gusta el joven Ichigo?-volvió a reiterar la pregunta antes hecha.-
-si, pero no me corresponde.-informo la Kuchiki.-
-si es por la pechugona. No te preocupes; él, solo la ve como una amiga.-ya terminando de vestirla.-
-a lo mejor, tenga usted razón, Unohana-san.-
-claro que la tengo.-dijo con autosuficiencia la mujer.-
Golpeando la puerta, y metiendo la cabeza tapándose los ojos para no ver nada hablo el peli naranja:
-Rukia, si ya estas lista vámonos.-le dijo.-
-ya lo estoy. Y puedes destaparte los ojos idiotas, ya estoy vestida.-le dijo entre risas.-
-bueno, no para insultar.-
Ichigo y Rukia se fueron encaminando al auto y dejando a Inoue sola, ya que ella vivía cerca de ahí.
-Rukia-se decidió a llamarla.-
-si.-le dijo mirándolo fijamente a los ojos.-
-nunca mas vuelvas a dejarme así de preocupado.-le dijo, mientras la atraía hacia su cuerpo y depositaba un cálido beso en su cabeza.-
-ya no lo volveré a hacer, y no me importa si estoy con un cuerpo como el de esas tontas.-dijo con ahogo.-
-si, ven vamos.- separándose de ella y abriéndole la puerta para que suba a su automóvil.-
A la mañana siguiente. El equipo volvió a recibir una llamada del hallazgo de un nuevo cuerpo cerca de un callejón.
-un nuevo cuerpo y esta vez con más rastros de tortura.-dijo Ichigo cuando noto que esta vez había muchos reporteros en el lugar del hallazgo.-
-si y con menos pistas también.-colocándose los anteojos sobre la cabeza para agacharse y ver si había mas rastro del culpable o culpables en este caso.-algo me llama la atención de este nuevo asesinato.-dijo examinando minuciosamente el cuerpo.-
-¿Qué cosa?-pregunto.-
-noto que ella también es japonesa.-explico a su compañero.-
-siempre es lo mismo.-dijo levantándose y dejando a Rukia con los restos.-
Al salir de la zona, se encontró con unos periodistas que lo atacaban con preguntas. Hasta que se animo a contestar una.
-joven.- lo llamo uno.- ¿Saben quienes pueden ser los responsables?-
-no pero sabemos que son mas de una persona.-explico.-
-¿Qué piensan hacer al respecto, capitán Kurosaki?-volvió a preguntarle.-
-dar alerta máxima para todos y esperar a atrapar a los asesinos.-dijo-y si me permiten me tengo que ir.-dijo, llevándose camino a su Enzo Ferrari Back color negro.
Cuando fue detenido por Rukia.
-Ichigo, ¿Puedes llevarme a casa?- este le asintió en modo de respuesta y fueron camino al departamento de la pelinegra.-
-¿encontraste algo nuevo?-pregunto.-
-si, y tengo algo ahí para compararlo con el asesinato anterior.-le dijo, mientras ambos seguían camino a la casa de la chica Kuchiki.
Continuara…
