Sensaciones escurridizas


Había pasado un día desde aquel encuentro entre la Ainu y el Shaman de Fuego en el instituto, ella no le dirigía la palabra a él, pues se encontraba bastante ofendida y aunque no lo quisiese admitir algo halagada por que él sólo se interesara en ella. Pero sí había algo que Hao Asakura no tenía, era paciencia, fue por eso que estar todo un día tratando de hablarle a la Ainu y que ella simplemente le lanzara una fría mirada (que a su parecer no le quedaba nada bien, le iba mejor la calidez en sus grandes ojos azules) lo sacaban de quicio. Fue por eso mismo que habían llegado a esa bochornosa situación, con la rodilla de él entre las piernas de ella y su cuerpo masculino pegado completamente al femenino, sus manos parecían grilletes sobre las muñecas de Pilika, quién jadeaba sonrojada y le lanzaba una mirada desafiante al hombre frente a ella. Hao la miraba enojado ¿es que no iba a ceder nunca?

"Suéltame" – siseó ella furiosa, ganándose que Hao simplemente se pegara más a su cuerpo, sabiendo que eso la iba a molestar.

"No, hasta que me escuches" – murmuró él con voz aterciopelada contra su oído, ganándose un respingo por parte de la chica.- "Me pasé ¿vale?" – admitió él con pesar mirando los grandes ojos azules de la chica que expresaban sorpresa.- "No debí decirte eso, pero entiéndeme, me es difícil controlar mis comentarios cuando estoy contigo, siempre me respondes con algo que me hace querer picarte todo el tiempo, sólo para saber que me dirás" – trató de explicarse él, entre balbuceos, ganándose una sonrisa socarrona por parte de la chica.

"Creo que él que se está enamorando aquí eres tú" – le respondió ella con una sonrisa torcida, ganándose una sonrisa socarrona por parte del Shaman de Fuego.

"¿Y eso te gustaría no, Ainu?" – le preguntó él peligrosamente cerca de sus labios, pero Pilika no daría su brazo a torcer fácilmente.

"Sí, sí me gustaría" – susurró la bella mujer, dejando al hombre frente a ella sorprendido, para después aprovecharse de su sorpresa y escabullirse de su agarre dejando a un Hao desconcertado contra la pared, quién la volteo a ver cuando ella rompió en carcajadas y murmuraba cosas como hubieras visto tu cara o no puedo creer que te la creyeras, logrando que el Shaman de Fuego se enojara y la volviera acorralar contra la pared, cortando de inmediato las carcajadas de la Ainu, quién ahora lo miraba con una sonrisa burlona bailándole en los labios.

"Estás jugando con fuego, Ainu" – le advirtió Hao en un susurró y Pilika lo miró con sorna.

"Pues… quémame" – le respondió altanera, desafiándole y antes de que pudiera reaccionar Hao había estampado su boca contra la de ella. Pilika forcejó un poco para quitárselo de encima, pero Hao la estaba besando de una manera que la hizo cerrar los ojos y rendirse al ímpetu con el que la besaba. Los labios masculinos se movían con insistencia sobre los femeninos, logrando que ésta suspirara dentro del beso, dándole la oportunidad al Shaman de Fuego de recorrer su boca con su lengua, para terminar encontrándose con la de ella. Hao aflojo el agarre que tenía en las muñecas de la joven y ésta aprovechó para abrazarlo por el cuello, tratando de profundizar más el beso y juntar más sus cuerpos. Hao jadeo en busca de aire y Pilika mordió con sensualidad el labio inferior del hombre frente ella, haciéndolo sangrar un poco. Éste volvió a besarla y ella pudo saborear el sabor metálico de su sangre. Sus manos ya no se quedaban quietas, recorrían la espalda de Hao y éste paseaba sus manos por la cintura de ella y alternaba a su cadera y su trasero, ganándose algunos gemidos por parte de la Ainu. Estuvieron besándose durante algunos minutos más, hasta que el aire fue un requerimiento altamente necesario. Se separaron jadeando y con los labios hinchados. La mirada chocolate de Hao chocó con la celeste de la Ainu.

Pilika aún jadeaba y comenzó a reparar en lo que había hecho. Ella no era así, no se andaba besando con cualquier tipo, ni permitía que la manosearan teniendo apenas tres días de conocerlo. Pero Hao, despertaba en ella sensaciones que se le escurrían del cuerpo. Tenía que ponerle un alto a eso, sino podía terminar haciendo algo de lo que realmente se arrepentiría. Ella no quería ser la chica de una sola noche. Ella quería algo más que sólo placer y pasión desbordantes. Ella quería amor, por muy cursi que sonora, ella quería un príncipe azul. Y bien sabía que Hao Asakura, no era ningún príncipe azul, más bien sería el villano de la película que se robaba a la princesa e intentaba quitarle la virginidad. Ella era la princesa de la película y era su virginidad la que estaba en juego.

Hao miraba a la mujer frente a él, tenía los labios hinchados y su pecho subía y bajaba con rapidez intentando normalizar su respiración. Todavía estaba bastante sorprendido por lo que había pasado hace unos momentos, no era que le desagradara en absoluto, de hecho lo había disfrutado al punto de necesitar una ducha bien fría. Moría por saber que pensaba la joven frente a él, que lo miraba inescrutablemente. Él no quería perder la amistad de la Ainu, pero mentiría si dijera que sólo buscaba en ella una amistad. Desde el momento en que la vio, hace tres días en la pensión, la deseo. Como hacía tiempo no deseaba a alguien. Su largo cabello azulado, sus grandes ojos celestes, su estrecha cintura, sus blancas piernas, sus pechos, su trasero bien formado, le pedían a gritos que la hicieran suya, pero sabía que no podía. Ella no era así, lo supo desde un principio y él no podía negar que quería algo más que un simple revolcón. Por eso pensaba que ese beso había sido un error, un placentero error.

"Pilika…" – la llamó Hao con suavidad. Él casi nunca la llamaba por su nombre, por eso la Ainu se temió lo peor: su rechazo.-"Yo…" – empezó a decir él, pero ella lo cortó.

"Ahórratelo, no tienes que darme explicaciones" – le dijo ella de manera cortante, queriendo salir corriendo, antes de que se le quebrara la voz, o las lágrimas quisieran hacer acto de presencia en sus ojos. Hao la miró angustiado y se sintió impotente.

"Sí, sí tengo qué… me ha gustado mucho ese beso" – dijo él sin rodeos mirándole fijamente, ganándose la mirada de sorpresa por parte de la mujer frente a él.-"Pero te mentiría si te dijera que lo lamento, no lo lamento en absoluto, pero temo que te hayas llevado la impresión equivocada…" – comenzó a explicarse él y Pilika sintió sus ánimos caer de nuevo.

"Entiendo Hao…"- volvió a interrumpirlo ella.- "Sé que sólo buscas algo de pasajero" – le dijo ella ganándose una mirada de sorpresa por parte del Shaman de Fuego.- "Pero yo no" – terminó de decir ella logrando que Hao sonriera y la interrumpiera antes de que pudiera decir algo más.

"Me alegro" – le dijo él y ella lo miró desconcertada.- "Porque yo tampoco" – le dijo él y al ver la expresión de incredulidad de la mujer exclamó.- "¡Hey! ¡Yo también tengo sentimientos!"- exclamó él fingiendo indignación, ganándose una mirada llena de ternura por parte de la Ainu.

"Acabo de darme cuenta" – le respondió ella sonriendo, ganándose una mirada de fingido reproche por parte de Hao.

"Ainu, Ainu" – dijo Hao antes de pasarle el brazo por los hombros a Pilika.- "Sí tu sentiste lo que yo en el beso (y creo que sí lo hiciste), dejemos que esto se vaya dando solo, ¿te parece?" – le preguntó él con una sonrisa torcida bailándole en los labios.

"De acuerdo, me parece bien" – le respondió ella con sorna, al haberse percatado de un pequeño detalle.- "Amor, ¿no quieres irte a dar una ducha fría?" – le sugirió con dulzura y fingida inocencia, logrando que Hao se sonrojara un poco y balbuceara un ésta mujer me va a matar y un todo fue por su culpa y se burla de mí, logrando que la risa cantarina de Pilika llenara la bodega en la que estaban metidos. Ya que Hao la había acorralado al salir del instituto ese día, con la intención de disculparse con ella, pero claro está que las cosas se complicaron un poco cuando Pilika forcejeó, lo golpeó y le gritó palabrotas tratando de escabullirse. Cosa que no logró y los terminó dejando en la situación antes mencionada, que desencadenó, una serie de sensaciones escurridizas entre ambos adolescentes. Y tal vez, por la manera en la que Hao pasó el brazo sobre los hombros de Pilika y ella le rodeó la cintura por primera vez, y se fueron caminando hacia la pensión Asakura… el inicio de una relación.

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Hao se levantó ese día de buen humor, el estómago le revoloteaba y estaba casi seguro que no era hambre, se alistó para el instituto y bajó a desayunar tarareando una canción que decía más o menos así I like the way you move, Oh it's just so sexy baby, ganándose las miradas escépticas de Horo Horo y Ren, ya en la cocina Tamao le sirvió un delicioso desayuno, esa chica haría a su esposo muy feliz y definitivamente muy glotón. Dejó sus pensamientos de lado cuando la vio aparecer en la cocina, iba riéndose de algo que le había dicho Yoh, algo de una naranja, seguramente. La vio sentarse al lado de Ren y la vio esbozarle una sonrisa torcida, a la que él respondió con el primer comentario matutino.

"¿Soñaste conmigo, Ainu?" – le preguntó con sorna, haciendo que los demás rodaran los ojos y murmuraran un ya van a empezar estos dos y un debí haberme ido sin desayunar al instituto.

"Sí, soñé contigo" – le respondió ella con una sonrisa torcida, ganándose la mirada de todos en la habitación, mientras Horo Horo había comenzado a atragantarse con su jugo.- "Pero a la mera hora, ya sabes… no funcionabas bien" – terminó de decir ella con sorna, haciendo un gesto con su dedo, logrando que los demás rieran y Hao la mirara enojado.

"Bien sabes, nena, que seguramente te hice gritar en tus sueños" – respondió él y se ganó un zape por parte de Horo Horo.

"¡Hey, es de mi hermana de quién hablamos aquí!" – le reclamó él, y todos continuaron comiendo en silencio.

Hao y Pilika fueron los últimos en terminar de desayunar y por consiguiente los últimos en salir. Se fueron caminando juntos al instituto, ya se les estaba empezando a hacer costumbre. Hao miraba de reojo a la mujer al lado de él. Ya era la quinta vez que ella lo atrapaba mirándola, se volvió hacia él con las manos en la cadera.

"¿Qué tanto me vez?" – le preguntó ella bruscamente, mirándolo con desconfianza.

"¿Qué, ahora ya no puedo verte?" – le preguntó él ceñudo y ella refunfuño un sí, pero pareces un acosador, logrando que Hao la mirara enojado.

"¡No soy un acosador!" – le chilló él haciendo una rabieta, que ocasión que la Ainu riera un poco.- "Sí no quieres que te mire, no te pongas un sujetador negro con una blusa blanca" – le espetó él molesto y al ver la cara de Pilika se dio cuenta de su error, acababa de admitirle haberle estado mirando las tetas. Ella lo miró sonrojada y lo fulminó con la mirada.

"Eres un pervertido" – le dijo ella antes de dar media vuelta e irse dando zancadas, Hao suspiró y corrió para alcanzarla.

"Sí lo soy, y tú una provocadora" – la acusó y ella le alzó su mejor dedo, causando la risa del Shaman de Fuego, quién le pasó el brazo por los hombros, logrando que ella se relajara un poco, se inclinó hacia el oído de la chica y le murmuró un eres adorable, para después depositar un beso en su mejilla, causando que Pilika se sonrojara.

Las clases pasaron sin muchas novedades, Hao logró que sacaran a Pilika de su segunda clase, por gritarle una palabrota cuando este le acarició el trasero descaradamente, cuando se había agachado a recoger un libro que se le había caído, ganándose por respuesta un me lo estabas restregando en la cara, ¿Qué querías que hiciera? Por parte del Shaman de Fuego. La chica se pasó su descanso en detención, y cuando terminó su última clase se fue caminando sola hacia la pensión sin esperar a Hao, pues aún estaba molesta con él. Pero como siempre éste la alcanzó rápidamente.

"¡Hey! ¿Por qué huyes de mí?" – le preguntó fingiendo indignación a lo que la Ainu resopló enojada.- "Ya veo, aún sigues molesta por lo de ésta mañana ¿no?, creo que puedo solucionarlo" – le dijo con voz aterciopelada y Pilika tragó grueso, siempre que Hao le hablaba así terminaba sucumbiendo a sus encantos.

El Shaman de Fuego rodeó con sus brazos la estrecha cintura de la Ainu, logrando que ella se paralizara. La miró con intensidad por unos segundos, antes de estampar su boca contra la de ella. Pilika sintió como le flaqueaban las piernas, y enroscó sus brazos en el cuello del hombre frente a ella. A diferencia del beso anterior, ese beso fue muy tranquilo, sus labios se buscaban y se encontraban, se rozaban con parsimonia y Pilika fue quién buscó recorrer la boca de Hao, quién suspiró y ella aprovecho para introducir su lengua y buscar la de él. Ambos gimieron dentro del beso, que cada vez se tornaba más apasionado, las manos Hao se aferraron a las caderas de la mujer y ella bajó sus manos al pecho de éste. El beso comenzó a perder intensidad, siendo sólo roces de labios. Ambos se separaron y se miraron a los ojos respirando acompasadamente.

"¿Lo solucioné?" – preguntó Hao con sorna, ganándose un golpe juguetón en el pecho por parte de la Ainu, quién le sonrió sonrojada.

"Puedes apostar que sí" – le respondió ella con una sonrisa torcida, ganándose la risa juguetona de Hao, quién le pasó el brazo por los hombros, para seguir caminando rumbo a la pensión Asakura.

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Una vez que llegaron a la pensión, Hao fue a las aguas termales, no sin antes guiñarle un ojo a la Ainu con coquetería, quién sólo rodó los ojos con una sonrisa juguetona en los labios. Se fue a la cocina para ayudarle a Tamao a preparar la cena y comenzó a tararear una canción que decía más o menos así Siete son los pecados cometidos, suman ocho conmigo, nueve los que te cobró, más de diez he sentido, mientras meneaba su cadera al compás de la melodía en su cabeza.

Hao salió de las aguas termales y enseguida olió la deliciosa cena que se cocinaba en la cocina, se fue a su recámara a ponerse su yukata y bajó dejándose embriagar por el olor de la comida. Lo primero que vio al entrar a la cocina fue a Pilika moviendo su cadera mientras tarareaba una canción, y enseguida pensó que tendría que ducharse de nuevo. El sólo hecho de ver su cadera y su trasero balanceándose de manera sensual de un lado a otro le provocaba pegarla a la pared y… sacudió su cabeza y fue darse una ducha fría.

Una vez que se hubo vuelto a bañar, bajo a cenar y todos ya estaban allí, se sentó al lado de Yoh y comenzó a cenar, mientras veía de reojo a la Ainu, quería estar con ella y besarla y tal vez agarrar ese bonito trasero que tiene, o tal vez uno de sus pechos, sacudió su cabeza, al sentir que cierta parte de su anatomía despertaba con sus pensamientos, además no quería asustar a Pilika, apresurar las cosas podía darle la impresión equivocada y era lo último que quería, la chica comenzaba a importarle.

Terminaron de cenar y todos comenzaron a subir a sus habitaciones, él en cambio salió al patio y se sentó bajo un árbol. Cerró los ojos e intentó dejar su mente en blanco, pero cierta figura femenina seguía apareciendo en ella.

"¿Por qué tan sólo?" – le preguntó la dueña de sus pensamientos, haciendo que sonriera.

"Porque estaba esperando a que vinieras a hacerme compañía" – le respondió mientras su mirada chocolate la escudriñaba, jadeo, ella sólo vestía su yukata, y debajo de ella que habría ¿nada, o ropa interior? Pero no pudo seguir divagando ya que Pilika se sentó al lado de él y recargó su cabeza en el hombro de él. A Hao lo inundó una desconocida calidez y pasó su brazo por la cintura de la chica.

"Hao Asakura eres un una caja de sorpresas" – murmuró la Ainu sobre su hombro y él sonrió.

"Y tú una provocadora" – la picó él y ella alzó su cabeza para mirarlo de manera desafiante.

"¿Quieres que de verdad sea una provocadora?" – preguntó ella en un susurró sensual, mientras se sentaba a horcajadas de él, dejando al Shaman de Fuego con una mueca de sorpresa adornándole el rostro.- "Pues voy a ser una provocadora" – le ronroneó ella en su oído, mientras besaba su cuello y sus manos se colaban por su yukata, acariciando su pecho. Logrando que Hao gimiera y acariciara la espalda de la Ainu, dejando vagar sus manos por su cuerpo, le abrió un poco la yukata y fue a explorar el valle de sus pechos, gimió al notar que ella no llevaba sujetador. Masajeó sus senos hasta que sintió endurecerse los pezones bajo las palmas de sus manos, Pilika arqueó la espalda y gimió mientras balanceaba su cadera sobre él. Hao gruñó por lo bajo y apretó sus manos en la cadera de la chica contra su erección, haciendo que ambos gimieran extasiados. Pero un carraspeo los dejó completamente inmóviles sobre el césped. Ambos voltearon a ver quién los había descubierto en pleno erotismo y se encontraron a Anna Kyouyama en yukata, tambaleando su pie, en espera de una explicación.

"Están haciendo ruido, van a despertar a alguien" – dijo la sacerdotisa, quién los miraba con curiosidad.- "Suban ya, no los vaya a ver alguien".- les ordenó antes de entrar de nuevo a la pensión.

Pilika y Hao se voltearon a ver avergonzados, ella se puso de pie y él también, aunque le fue muy difícil disimular el bulto en su yukata, pero la mujer no dijo nada, sólo lo miró con intensidad, antes de echarle los brazos al cuello y besarlo con ferocidad, Hao se tambaleó hacia atrás, pero le correspondió el beso de manera fugaz, ambos se soltaran jadeando y ella le guiñó un ojo antes de entrar a la pensión y Hao pensó que de verdad esa mujer iba a terminar matándolo.

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Al día siguiente, Pilika se levantó de muy buen humor, tarareaba alegremente mientras se alistaba para el instituto, mientras dejaba que los recuerdos de la noche anterior surcaran su mente, ocasionado que sus mejillas se tiñeran de rojo. ¿Cómo había sido tan lanzada? Suspiró resignada, Hao la hacía sacar ese lado suyo, que la hacía ser tan atrevida. Se encogió de hombros pensando que no era culpa suya, era culpa de él por verse siempre tan apetitoso, con su largo cabello caoba amarrado en una coleta o como lo había encontrado la noche anterior, con su cabello suelto. Soltó un suspiro lleno de emociones y bajó a desayunar. Se sonrojó cuando Anna le lanzó una mirada fugaz y alzó su ceja al verla, pero pasó de largo y se sentó al lado de su hermano, quién discutía con Ren, porque éste no quería pasarle la tarea de cálculo.

Buscó a Hao con la mirada y no lo encontró, resopló algo decepcionada y se encaminó al instituto. Caminó despacio esperando escuchar el hey espérame, Ainu, que él siempre le gritaba cuando se iba sin esperarlo. Pero nunca llegó, llegó a su primera clase con los ánimos abajo. Y se sentó en su pupitre, dejó caer su cabeza permitiendo que su cabello creara dos cortinas de cabello a ambos lados de su cara, impidiéndolo al mundo verla. Cerró los ojos y de pronto se sintió muy cansada. Al final, se dejó envolver en los brazos de Morfeo.

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Hao se levantó de un brinco de su funtón, se le había hecho horriblemente tarde. Refunfuño un ¿Por qué nadie me despertó? Y un malditos traidores mientras se vestía a velocidad luz. Corrió por toda la pensión y se dio cuenta que ya se habían todos, que ya se había ido ella. Llegó jadeando al instituto y supo que ya había perdido la primera clase. Bueno, nunca está de más brincarse una que otra clase por salud pensó animadamente mientras se encaminaba a su segunda clase, la cual compartía con la Ainu y sonrió.

Llegó al salón y la vio dormida plácidamente sobre su pupitre, se veía tan tranquila… Una sonrisa maliciosa le bailó en el rostro. Tomó su libro más pesado y lo dejó caer estrepitosamente sobre el banco de Pilika, quién se levantó de golpe, completamente asustada y algo desorientada, con una mano en su corazón, como si eso fuera a regularizar el desbocado latir de su corazón, mientras Hao soltaba tremendas carcajadas, al igual que todos los demás. Pilika lo miró completamente enfurecida, se puso de pie con dignidad y se plantó frente él, logrando que Hao tragara grueso. Pilika le sonrió con amabilidad sospechosa antes de darle un fuerte pisotón en el pie, ocasionando un gran ¡Hay! nada masculino por parte del Shaman de Fuego, mientras las risas de sus compañeros volvían a hacerse presentes.

Hao se sobó el pie y le sonrió con sorna a la mujer que ahora lo miraba desafiante y con una sonrisa torcida adornándole el rostro. Pasaron las clases sin más inconvenientes, pero ambos jóvenes no habían podido conversar. Más pronto de lo que pensaron, las clases terminaron y emprendieron el viaje de regreso a la pensión. Pilika salió sin esperar a Hao y este corrió para alcanzarla (como siempre).

"Hey Ainu, no te enojes" – le dijo Hao sonriendo, ganándose que Pilika rodará los ojos en señal de escepticismo.- "Vamos, háblame, extrañe caminar contigo hoy ¿sabes?"- le dijo él con sinceridad y algo en el interior de Pilika pareció ablandarse.

"Yo también extrañé caminar contigo, es raro no tener a nadie molestándote"- le respondió ella juguetonamente, con una sonrisa bailándole en los labios.

"Ya, pero bien que te gusta" – le contestó él con sorna, para luego pasarle el brazo por los hombros, logrando que una calidez desconocida se esparciera por el pecho de la mujer.

"Sí, la verdad es que sí" – le dijo ella, para después darle rápido beso en los labios e irse corriendo, dejando a Hao gratamente sorprendido.

"¡Hey espérame!" – le gritó, mientras corría detrás de ella divertido y anonadado por la mujer que corría delante de él. No tardó mucho en alcanzarla y alzarla por la cintura, ambos jadeaban y reían.- "Hay Ainu, respira, con esa condición, no aguantaras mi ritmo en la cama" – le dijo con picardía el Shaman de fuego, logrando que Pilika se sonrojara furiosamente y frunciera el ceño.

"¿Aguantarte el ritmo?, ¡Ja! No creo que seas capaz de complacerme!" – le espetó ella desafiándolo, logrando que Hao arqueará una ceja con escepticismo para después acercarla más a su cuerpo, un escalofrió recorrió el cuerpo de la mujer cuando el hombre frente a ella le susurró con voz ronca un muero por complacerte.

"Muero porque intentes complacerme" – susurró la Ainu aún sonrojada al Shaman de Fuego, quién la miraba con deseo y lujuria. Y en menos de tres segundos estuvo contra la barda de metal y el cuerpo de Hao, mientras sus labios eran devorados por los del Shaman de Fuego. La besaba con desesperación, transmitiéndole cuanto la deseaba. Las manos de él aferraban su cintura con brusquedad, mientras ella gemía dentro del beso.

Hao la soltó de golpe y Pilika miró desconcertada, como el hombre frente a ella se llevaba las manos a la cabeza con frustración. Cuando por fin la miró, toda ella ardió al ver tanto deseo dentro de su mirada.

"¡Demonios, Pilika" – exclamó Hao. – "Dios es testigo, que quiero ir lento, pero si sigues diciendo comentarios así, creo que terminaremos montándolo en la barda de metal" – le dijo él tan apasionadamente que se sonrojó.

"Lo siento" – balbuceó Pilika bajando la mirada avergonzada, pero Hao se acercó a ella y le alzó con delicadeza el mentón para que lo mirara.

"No lo sientas, me encanta que me provoques, el problema es, que respondo" – le dijo con una suavidad inusitada en él. – "No tienes idea del poder que tienen tus palabras en mi cuerpo" – le dijo él y ella le sonrió con sorna.

"Creo que me doy una idea" – le dijo ella pegándose más a él, para hacerle saber que sentía su erección. Hao jadeó y Pilika pensó que si seguía mirándola con tanta hambre, él tendría razón y acabarían montándoselo en la barda de metal. Y por más excitante (y exhibicionista) que fuera la idea, no quería que su primera vez fuera así.

"Me estás matando" – le dijo él en un gemido ronco.

"No puedo evitarlo" – le respondió ella. – "Me gustas mucho, Hao" – le dijo con total sinceridad, dejando al Shaman de Fuego sorprendido. Era la primera vez que ella lo decía en voz alta, no es como si no lo supiera, pero era bastante agradable oírlo de la boca de ella.

"Tú también me gusta mucho, Pilika" – le dijo él y ambos se sonrieron. Retomaron el camino de regreso y Pilika no dudo cuando Hao le ofreció su mano. El resto del camino se fueron tomados de la mano.


Notas de autora:

¡Hola! lo sé, ha pasado mucho tiempo, siento mucho la tardanza. Pero me he propuesto actualizar mis historias y heme aquí. Espero que un capítulo largo y picoso recompense un poco la espera :D Las cosas entre Hao y Pilika están subiendo de tono, ¿podrán aguantar ir lento? ¡pues eso lo descubriremos en el próximo capítulo! Me da mucho gusto que les esté gustando la historia, tengo debilidad por los comentarios mordaces con albur, como se podrán haber dado cuenta. ¡Muchas gracias por los reviews! En fin, sin más que decir, me retiro.

Se despide con cariño, Clio

PD. He estado pensando en cambiarme el penname, por si llegan a ver que actualizó una autora de nombre raro, aún no lo decido del todo, pero en eso anda correteando el hámster de mi cabeza.