Disclaimer: Los personajes y sitios, son propiedad de J.K Rowling. La trama es completamente mía y uno que otro personaje que ustedes no conozcan. Los tiempos los tuve que cambiar para que concordaran con nuestra época. Sé que cambié cosas del libro, ya se darán cuenta cuales. Espero que de ahí en más, les agrade mi historia, dejen sus comentarios.

PD: Si ves esta historia en otro lugar que no tenga el sello de Loony Avada Kedavra o Mary Alice Snape (Cuenta en Potterfics) Avísame, ya que eso es plagio.


Capítulo II

En mi sueño, como comenzó hace unos meses, Draco aparecía en él, pero esta vez pude sentirlo como ayer en la noche, a un lado de mí, aun podía sentir sus dedos delineando mis mejillas sonrojadas y sus ojos mercurio brillando como diamantes expuestos al sol.

Salí del dormitorio de chicas y bajé las escaleras con más ánimos que otras veces. Harry y Ron me esperaban como todas las mañanas para ir a desayunar al Gran Comedor. Me agradó que las expresiones de los dos ya se habían relajado y que habían olvidado el acontecimiento de anoche. Los dos me dedicaron una sonrisa cuando pasé a un lado de ellos y después caminamos juntos hacia el Gran Comedor.

Harry y Ron no hicieron ningún comentario, lo que me hizo hacer una sonrisa interna y sentirme aliviada de no tener que dar explicaciones, aunque dudo que ellos quieran una. La mesa de Gryffindor estaba llena de alumnos comiendo como locos para estar fuertes el primer día de clases. También parecía que ellos habían olvidado lo sucedido.

Me senté a un lado de Ginny, dejando de Harry y Ron se fueran con los hombres a hablar de Quidditch o cualquier cosa de chicos. Ginny ya se había servido su desayuno, me miró cuando estaba comiéndose un pedazo de fresa que venía en la mermelada.

"Hola, Ginny. Buenos días." Dije con una sonrisa. Ella aun masticando su fresa me sonrió amablemente.

"Hola, Hermione. Buenos días."

"¿Cómo estás?"

"Muy bien, y ¿tu? Supongo que por esa sonrisa, muy bien" enfocó los ojos en mi sonrisa y rápidamente mis mejillas no tardaron en sonrojarse tanto como pude.

Draco tampoco tardó en llegar al Gran Comedor, acompañado de toda su prola, incluyendo a Parkinson que como siempre, estaba acosándolo y poniéndole las manos encima. A veces pensaba si lo hacía para hacerme enojar, pero sería algo tonto que ella supiera que yo quiero a la misma persona que ella ama y atosiga.

Los miré con inquietud, quería ver qué hacía hoy mi Draco cuando ella lo abrazara antes de comer. Él, como siempre, se mostró ausente y con los ojos fijos en la mesa. Me alegré de que él se comportara igual que siempre, y que a ella no le acariciaba la cara, ni le sonreía amablemente y mucho menos, que le brillaran los ojos al verla.

Mis ojos y los de Draco se encontraron por unos segundos, y antes de que mis mejillas se sonrojaran, me volteé e hice como que hablaba con Ginny de algo interesante, pero aun hablando monosílabos seguía con la inquietud de seguir viéndolo.

Ginny me dio un codazo para que dejara de mirarlo y comenzara a desayunar, pronto sonaría el timbre para ir a la primera clase y yo no había comido nada. De seguro ya estaba súper fría mi comida, aunque creo que con lo caliente que tenía la cara de rabia porque Parkinson se estaba sobrepasando con él, yo podría calentar mi comida.

Comí alocadamente, de tan rápido que comí me llené en poco tiempo. Me levanté sin ni siquiera esperar a que Harry y Ron terminaran de hablar con Dean y Neville. Salí disparada del Gran Comedor, quería pasar por donde estaba Draco, pero al pasar por su lado, él ya no estaba en la mesa de Slytherin.

Me pregunté a dónde fue. No cabe duda de que Draco es todo un misterio, quizá por eso lo quiero tan desesperadamente. Los pasillos de Hogwarts estaban abarrotados de alumnos que corrían en bola hacia sus salones de clase. Todos estaban desesperados por el primer día de clase. Había tanta gente que no me di cuenta de que alguien estaba detrás de mí.

Solo son alumnos que intentan llegar rápido a su salón, no es nada, Hermione. Aceleré mis pasos para llegar más rápido al salón de Transformaciones, compartiríamos esa clase con Slytherin, cosa que me alegró. Me di cuenta de que cuando aceleré el paso, la persona que iba detrás de mí también lo hizo.

Di una vuelta mal para ver si él también la daba, y así fue. Al pasar por una columna de piedra, sentí que algo me jalaba hacia atrás. Traté de zafarme de la mano que me tomó con fuerza, pero era algo imposible.

"Calma" musitó aquella persona que iba detrás de mí. "¿Por qué huyes de mí?"

Me impresionaron aquellas primeras palabras que él me dedicaba solo para mí, que no incluyeran las palabras: Sangre Sucia. Sonreí ampliamente al escuchar su voz.

"Creí que querías llegar más rápido al salón." Contesté con el mismo tono de voz. "¿Estabas siguiéndome?" Dije cruzándome de brazos, tratando de sonar molesta. Alzó las cejas sorprendido por mi reacción, y al final terminó sonriendo.

"Eres impresionante, Granger" bufó.

"Tú también". Dije en voz demasiado baja como para que él me escuchara.

"Ayer no parecías tan…" le tapé la boca con mi mano y sentí que suspiró. Harry y Ron acababan de pasar por donde estábamos. Suerte que no me vieron, sino, todo se iría a la basura. Le quité la mano de la boca. "molesta" prosiguió. "Hermione…" dijo mi nombre con mucho énfasis, como si lo dijera con una cariño especial, como si él sintiera lo mismo que yo.

El timbre sonó antes de lo que me hubiera gustado, quería pasar más tiempo con Draco, no quería que terminara nuestra conversación sin sentido. Aunque después de que dijera mi nombre, la conversación tenía más sentido que nada, él había pronunciado mi nombre por primera vez, quién sabe si antes lo había dicho, pero que yo lo haya escuchado, era la primera, y me encantó.

Él también parecía enfadado de que el timbre sonara, ya que frunció sus cejas y miró el suelo como si lo culpara de que la hora del desayuno hubiera terminado. Yo también quería culpar al timbre por haber roto el hilo de la conversación.

Caminó solo hasta el salón de clases y lo vi alejarse de mi lado, ahora habíamos estado más cerca que nunca, y no solo física, sino… como si fuéramos amigos desde primer grado.