El día reflejaba el sentimiento de todos. Era un cielo nublado y oscuro del cual caían varias gotas de agua sin aparentar detenerse, un aire frío y decadente se colaba por los abrigos de todos, mientras algunos sollozos y gritos se escuchaban de vez en cuando.

No había medios de televisión o reporteros molestando, el ruso de edad mayor se encargó de hacer un funeral lo más privado posible, sabía que el rubio lo que menos desearía es ser botana de todos o palabrería tonta por parte de los medios.

Después de algunas palabras y minutos de silencio uno a uno se fueron despidiendo. La mayoría de personas presentes eran patinadores o personas relacionadas con el mundo del patinaje, personas que sin notarlo se habían hecho amigos o conocidos del joven ruso.

Yakov sintió un horrible dolor en el pecho cuando observó a Nikolai acercarse a la ataúd. No podía evitar sentir culpa, el había prometido cuidar de Yuri le juro que a su lado el chico tendría un brillante futuro, una vida cómoda y llena de dicha.

-Vamos abuelo, es mi oportunidad de que la gente me conozca- sonrió el rubio- estarás tan orgulloso de mí que te volverás mi fan.

-Yuri entiendo que tienes un talento innato, pero...- allí estaba esa mirada llena de vida e ilusión que le impedía negarse - ..tendrás que obedecer a Yakov al pie de la palabra. No quiero quejas de su parte, ¿me entendiste?

-¡Siii!

Y lo único que te di fue dolor y desdicha -suspiro-

Tuvieron que forcejear al momento de retirar al abuelo Nikolai, rompía en llanto mientras suplicaba que lo dejarán quedarse más tiempo con su niño. Su único familiar que le quedaba estaba apunto de ser devorado por la misma tierra.

Hubo un silencio sepulcral ante la situación, nadie podía alentarlo ni comprender su dolor. Todos siempre habían considerado el dolor que sentiría Yuri por perder a su abuelo, pero jamás habían contemplado la idea de que esto podía ocurrir en sentido contrario. Lilia no soporto el dolor de dicha escena y salio rumbo al auto con el señor Nikolai a lado, quizá, sólo quizá, lo que más necesita no eran palabras de aliento, sino el estar con alguien que entendiera su dolor, alguien con quien desahogarse.

Una joven pelirroja se acercó poco a poco a la caja fúnebre. Su rostro mostraba bellas lágrimas, mientras su cuerpo daba ligeros espasmos. Con miedo en sus acciones comenzó a tartamudear algunas sílabas -Hey Yuri, ¿como te va?... yo... yo estoy enojada conmigo, tanto...tanto tiempo a tu lado y jamás me di cuenta de lo que planeabas, aún me preguntó porque jamás lo hablaste, pero a la vez me regaño por ser estúpida y jamás notarlo. Ya no eras el mismo, tu sonrisa había dejado de ser sincera, cada vez eras más frío y ese brillo en tus ojos.. Aquel brillo que Otabek tanto admiro de ti... Se había ido -Mila se limpio el rostro tratando de quitar aquellas gotas de agua que le impedían ver- No, no te estoy regañando ni reclamando, sólo.. sólo que me hubiera gustado que tuvieras confianza en contarme, pero creo que jamás hubo eso ¿verdad?. Cuídate mucho mi pequeño Yuri, espero que encuentren la paz que tanto anhelabas...-Mila beso un pequeño peluche de gato y lo coloco sobre la ataúd, alejándose así y resguardándose en los brazos de Georgi.

La lluvia se fue intensificando por lo que algunas personas se refugiaron en las copas de los árboles quedando solo unos pocos cerca de la caja fúnebre. Yakov considero que era adecuado iniciar el entierro. Hasta que una voz a lo lejos lo detuvo.

-NOOOO, AUN NOOO- Era Viktor, quien a lo lejos corría junto a otro chico, al parecer este se negaba pues podía ver cómo forcejeaba con el ruso. Yakov trato de visualizar quien era el otro sujeto, cuando sintió un leve dolor en el pecho al reconocerlo. -Yuuri- dijo para sus adentros.

Aaagh, agh -Viktor intentaba recuperar el aliento- agh.. aún no pueden enterrarlo, no hasta que él se despida- jalo a Yuuri con su mano derecha, mientras esté no dejaba de mirar el suelo- Vamos Yuuri deja de ponerte en esa actitud.

Yuuri no hizo ademán de las palabras, al parecer aquel suelo era mil veces más interesante que lo que tenía enfrenté. - ¡BASTA!, YA BASTA. DEJA DE COMPORTARTE COMO UN IDIOTA...-Viktor había explotado - ¿Cuánto tiempo más vas a seguir huyendo?, ¿cuando vas actuar?. El amor de tu vida se encuentra en esa caja de la cual jamás podrá volver a salir y tú lo único que haces es encerrarte en tu cuarto... Eres un estúpido, un terco, deja de guardar tu dolor. Porque no lo entiendes, dime por...-Yakov intervino colocando su mano sobre el hombro del peliplata.

Es suficiente Vitya, si el no quiere...-

¿Es qué tu no lo entiendes Viktor?, que acaso eres un ciego para no darte cuenta de la situación-Yuuri los vio fijamente a ambos, mientras fluidas lagrimas caían por sus castaños ojos- Como te atreves a decir que venga a despedirme de él, como te atreves tan siquiera a venir aquí. Tú sabes muy bien que él nos odiaba, creo que somos las personas menos indicadas para estar en este lugar. - dudo por unos segundos- "El amor de mi vida", por su puesto que lo es y siempre será el amor de mi vida, pero dime que gano diciendo esto si el jamás lo escuchara, dime que gano viniendo aquí a ver un simple cuerpo que yace dormido.¡ Yuri Plisetsky ya no existe más en este mundo!, Yuri Plisetsky esta muerto- las lagrimas siguieron cayendo mientras su aliento se cortaba- Yuri...Yu-ri Plisetsky se suicido pues ya no quería seguir sufriendo.

Yuuri basta...-Fue el turno de Georgi- Ya déjalo descansar. Viktor, si él no quería venir debiste dejarlo. No es su dolor lo que le impide despedirse de él, son sus remordimientos. Cosa que al parecer tú no tienes ¿verdad?- Aquella oración con tono discriminatorio genero que la mirada de los dos rusos tuviera un cierto toque de odio- Creo que Yuuri tiene razón, son las personas menos indicadas en estar aquí, así que les pido que se retiren. Si quieren decir algo no se lo negaremos. Aunque considero que ningún perdón los salvara.

Tsk-Viktor aparto la mira de Georgi avanzando hacia el ataúd mientras leves murmuros salía de su boca, finalmente dejo una rosa junto al pequeño gato de peluche y continuo su camino. Yuuri no dijo nada en todo ese tiempo, solo se limito a observar. Yakov al ver que el japonés no daba señales de ir a despedirse, dio la indicación de comenzar el entierro.

Dime que hice mal para que esto no funcionara, dime en que falle- Decía un joven rubio mientras las lagrimas y desesperación se apoderaban de él

Yo...yo no se que decir, no es tu culpa.- Yuuri hablaba mientras un dolor en el pecho no lo dejaba respirar- Te juro que no lo es, es solo que no pude evitarlo...

Ya se lo que hiciste mal Yuri, no debiste enamorarte de mí.