Título: Evoluciona o Muere
Resumen: Peter se encontraba en su peor momento y aún así lo dio todo en la batalla a sabiendas de cuál sería el resultado. Morlun había regresado de entre los muertos con un objetivo claro, darle fin a Spiderman. No sin antes haberlo humillado y usado para su morbo. (T – M)
Alerta: Este fanfic es claramente "ficción" en todo su aspecto, usando como referente (No necesariamente al pie de la letra) la saga de Spiderman "The Other: Evolve or Die" Manejándolo dentro de un contexto SLASH / YAOI (relación hombre x hombre) a modo de crossover con Deadpool.
Nota: No es necesario haber leído el cómic para entender el fic.
Advertencia: Este fic contendrá escenas explícitas a medida que se vaya avanzando. Contiene humillación. Contiene abusos físicos.
Importante: Como sabrán, se están presentando algunas piezas clásicas para ambientar la historia durante ciertas escenas. Asimismo cuando estas paran o continúan se da el aviso en el mismo fic. La que fue seleccionada en esta oportunidad es:
"Mass in B Minor – Johann Sebastian Bach (Agnus Dei)" Interpretado por Andreas Scholl.
Ni Deadpool ni Spiderman son de mi propiedad. Escribo para pasar el rato.
Capítulo II
Wade se había vuelto la persona más importante para mí después de mi tía May. Me había llevado a vivir con él aunque de más estaba aclarar que, pese a que yo me solventaba los estudios, habíamos llegado a un acuerdo para que le pagara una renta. En definitiva esto lo sacaba de quicio, ya que le había rechazado el pago de mi universidad y en sí una vivienda gratis. Todo esto lo hacía justamente por él, porque no quería que pensara que me podía aprovechar de su gentileza en ese aspecto. Pero, en fin, los acuerdos para que yo viviera con él ya estaban hechos aunque me pusiera mala cara.
—El día que te dejes engreír, baby boy, será glorioso —me dijo totalmente resignado—. De menos déjame invitarte un taco.
—Hablas como si nunca te hubiera aceptado uno —comenté mientras que me dejaba caer sobre su colchón—. Aunque preferiría una pizza... Si tanto insistes.
Wade también había hecho de todo para que durmiera en su habitación. Claro estaba que eso no había sucedido...
Tenía mi propia recámara, una cama decente, mucho más orden y limpieza. Todo de lo que Deadpool carecía... Aun así, ya en algunas oportunidades me había halagado diciendo que quería ser como yo... A eso simplemente lo dejaba pasar, pues ni bien transcurrían unos minutos y parecía olvidársele por completo el significado de la palabra orden.
—Tus deseos son órdenes, baby boy —dijo poniéndose de pie, para enseguida colocarse su polera con capucha y acercarse a la puerta—. ¿Algo más en lo que pueda servir a mi arácnido preferido? Todo sea por tu hermoso trasero.
Wade sabía hacerme reír.
—Callas las voces en tu cabeza. Te ofreces como sirviente y ¡Oh, sí! —exclamé mientras me recostaba sobre mis codos enarcando una ceja—. Halagas mi trasero... ¿Es mi imaginación u hoy tienes más ganas de joder? —dije. No era la primera vez que me mandaba esas insinuaciones. Desde siempre me atrevería a decir y en algunas oportunidades esas insinuaciones se habían convertido en verdaderos comentarios y muy directos.
Wade se rio como si nada.
—Define joder, Petey.
El mayor, vestido como civil salió de la habitación sin antes guiñarme un ojo. Mi única reacción fue un leve sonrojo y me dejé caer por completo sobre el colchón...
Wade y yo éramos muy buenos amigos. Bastante podría decir... Bien, siendo sincero no sabía exactamente que éramos. Él siempre andaba detrás mío cada vez que no estaba de misión... Y eventualmente hacíamos cosas que por lo general los amigos no harían...
Asimismo, Wade me había pedido abiertamente que me volviera en algo mucho más que su compañero ¡Exacto! Deadpool se me había declarado en más de una oportunidad... No obstante, siempre lo había rechazado. En primer lugar ¿Spiderman en una relación con Deadpool? tenía que ser una broma... En segundo lugar Wade era Wade y por más que fuera increíblemente atento conmigo... Había cosas que difícilmente cambiarían. Y en tercer lugar y más importante que todas las anteriores... ¿Para qué aceptarlo como algo más si de todas formas iba a morir?
—Peter ¿Es que no planeas levantarte? —dijo Morlun. Su repugnante voz cargada de autosuficiencia me hizo apretar los dientes de rabia. Me sentía totalmente débil, pero todo lo que salía de su boca era capaz de generarme cierta fuerza como para apretar alguna parte de mi cuerpo—. Te ordeno que te levantes —comentó con su típica y enorme sonrisa.
Al no haber podido contenerme hacía un momento, Morlun había aprovechado esa oportunidad, como muestra de desobediencia, para drenarme parte de mí energía dejándome parcialmente inconsciente ante tanto desgaste. Mi cuerpo tardó en responder, a lo que fue su voz lo que realmente me hizo volver en sí.
La vergüenza y la impotencia no tardaron en aparecerse. No podía creer lo que estaba sucediendo... Yo, siendo Spiderman ¿En una situación así? No podía defenderme. No podía hacer uso de mi fuerza, porque de inmediato me quitaban la poca energía que me quedaba... Yo, siendo Spiderman... Totalmente maltratado y desnudo frente a un enemigo... Yo, siendo Spiderman, con una correa de perro que no me permitía ni acercar las manos a esta...
Todo lo ya mencionado parecía salir de una especie de pésima broma...
Hice mi mayor esfuerzo para ponerme de pie. Le miré fulminante a los ojos tratando de omitir el detalle de no tener mi traje ni nada que me cubriera y... El estar sucio...
—Si te castigara por mirarme de esa manera tan desafiante, lo cual no es propio de un esclavo, ten por seguro que ya estarías muerto —dijo mientras me hacía un ademán con la mano, indicándome que me volteara—. Así que, considérame misericordioso.
Pensé en oponer resistencia... No quería girarme. No quería continuar con esta tortura, pero tenía que ser realista. Mi vida, estaba en sus manos... Y la de mi tía May o hasta el mismo Wade, ya que si no buscaba la forma de frenarlo, estarían corriendo el mismo peligro.
Tenía que aguantarlo. Tenía que pensar en la forma de acabar con esto antes de que algo peor sucediera...
—Vamos Peter, no me hagas esperar.
Mi corazón estaba latiendo a mil por todas las emociones que me estaban invadiendo... Todo esto era demasiado injusto. Era un acto de cobardía...
Bajé la mirada clavándola en la alfombra roja y obedecí. Me odié a mí mismo por estar siguiendo sus órdenes... Podía dejarme morir, pero siempre debía recordarme cuán importantes eran ellos para mí, y que por mi culpa ellos no iban a sufrir...
Todo era tan injusto...
—¿Sabes? —preguntó. Percibí como se ponía de pie, pero yo seguía dándole la espalda—. ¿Sabes que podría hacerte cualquier cosa en estos momentos? ¿Verdad Peter? —escuché sus pasos sobre la alfombra acercándose a mí. Un escalofrío recorrió mi espalda y apreté los dientes con la fuerza que el momento me estaba otorgando—. Quiero que... Lo siguiente que te voy a decir, te quede muy claro —dicho aquello colocó una de sus frías manos sobre mi hombro.
Me estremecí en el acto. La piel se me erizó por completó. Levanté mi mirada casi por inercia y giré mi rostro hacia él así no me lo hubiera permitido.
Su sonrisa era horrorosa. Su gesto que connotaba poder hizo que me diera un vuelco el estómago.
—No me interesas, Peter —dijo—. Lo único que se me antoja es hacerte sufrir... Sea cual sea el medio —dicho aquello, no tuvo vergüenza alguna en pasar esa misma mano por mi rostro, para enseguida agarrarme con fuerza por el mentón y jalarme hacia él sin importarle absolutamente nada—. ¿Está claro? —finalizó teniendo mi respiración chocando prácticamente con la suya—. Ahora, quiero que te inclines.
Le miré con desprecio sin soltarme de su agarre.
—Acabaré contigo, Morlun.
Su sonrisa desapareció. Su semblante cambió drásticamente a uno mucho más serio.
—Te lo advertí —dicho aquello cerré los ojos con fuerza al sentir como apartaba su mano de mi rostro con rudeza, para rápidamente tomarme por el cabello y empujarme hasta la alfombra sin piedad. Mi cabeza impactó de lleno contra el suelo. Estaba jodido...
Morlun se había agachado a la par conmigo, colocando una de sus rodillas en la alfombra y apoyando uno de sus brazos en la que tenía doblada. Yo por otro lado, había intentado soltarme... Pero fue imposible. Estaba obligado a estar de rodillas nuevamente ahora con él jalándome del cabello y haciendo presión sobre mi nuca para que no me levantara.
—Estás con suerte, Peter —dijo sin soltarme. Haciendo caso omiso a mis réplicas corporales por librarme de él—. Si esto no hubiera estado alfombrado, lo más probable es que ahora estarías sufriendo algún trauma en el cráneo... Pero descuida, no he escuchado el tronar de ningún hueso, así que no tienes nada de qué preocuparte —ni bien dijo aquello, me levantó del cabello hasta la altura de su rostro. En ese instante sentí como una gota de sangre resbalaba desde mi frente, por mi mejilla derecha, hasta mi cuello—. Ahora, espero que hayas aprendido esta lección... Yo sé que eres un chico inteligente, solo te falta demostrarlo.
Me dolía.
La fuerza que usaba para jalarme del cabello lograba que tuviera mi mentón alzado hacia él.
Me limité a morder mi lengua para no decir nada. No sabía que hacer... Por más que me costara admitirlo, Morlun tenía el control de mi entera persona en estos momentos... Al menos mientras tuviera este collar puesto.
Tuve las más grandes ganas de maldecirlo, mi corazón estaba bombeando más sangre de lo normal a una velocidad increíble. Se estaba agitando por la ira que me estaba consumiendo...
Desvié la mirada hacia cualquier otro lado antes de que le escupiera en la cara.
Grave error.
—¡Mírame cuando te hablo! —alzó la voz. Acto seguido, con la misma fuerza empleada anteriormente, volvió a impactar mi cabeza contra el suelo. Tuve que ahogar un fuerte quejido al sentir como la herida que me había ocasionado volvía a ser golpeada—. Si realmente aprecias tu vida, te aconsejo comenzar a actuar de manera inteligente ¿Sabes qué es inteligente para ti en esta situación? —preguntó con la más fingida preocupación en sus palabras, a su vez que volvía a levantarme por el cabello y me encaraba con esa sonrisa cínica—. Obedéceme y probablemente te torture con más gentileza.
Mierda... A duras penas le dirigí la mirada directo a esos ojos fríos. Su piel pálida, su cabello largo y oscuro, hacía que se viera como una réplica exacta de un vampiro, uno cuyas intenciones eran peores que entregarme a la muerte.
Noté como la piel se me erizaba ante ese contacto visual, seguido un pequeño escalofrío al sentir nuevamente como unas cuantas gotas de sangre se deslizaban por mi rostro. La cabeza me estaba palpitando de dolor.
—Ahora, mi estimado Peter ¿Te parece si ponemos unas reglas para hacer de tus últimos momentos algo más ameno? —comentó con sorna aun sin soltarme de su agarre. Lo único que se me ocurrió hacer; fue seguirle el juego. De menos así tendría más oportunidades de buscar alguna forma de salir de aquí antes de que acabara conmigo a punta de golpes en el suelo. Sin creérmelo yo mismo... Asentí a su propuesta con la cabeza—. ¡Oh! ¡Vaya que ya nos estamos entendiendo! Así que, si no quieres morir aún... Al finalizar cada frase que debas decirme, lo concluirás con la palabra amo.
—Sigue soñando.
De manera impulsiva había respondido. No entendía que había pasado por mi cabeza... Maldito orgullo...
La sonrisa de Morlun en esta oportunidad no se desvaneció. La mantuvo tal cual... No obstante volvió a golpear mi cráneo contra el suelo, pero en esta oportunidad me soltó por completo. Acto seguido, se levantó y en vez de aplastarme por la nuca con su mano, lo hizo con el pie. No pude aguantar el dolor... Por lo que se me escaparon varios gemidos, y con ello una carcajada por parte del otro.
Apreté los ojos con fuerza. No podía intentar defenderme, no podía reclamar, no podía hacer nada ¡Nada! ¡Maldita sea! Mi cabeza iba a reventar en cualquier momento, lo sentía así. El dolor era insoportable, si es que no tenía alguna fractura por suerte, estaba seguro que algo más me había pasado internamente.
—Como te iba diciendo ¿Te gusta mi propuesta? ¿Peter? —preguntó sin dejar de aplastarme, seguido de otra carcajada.
Dejé de forcejear. Cada vez que intentaba moverme, él hacía mayor presión sobre mi cabeza. Me di por rendido...
—Sí...
Sin previo aviso, dejó de pisar mi cabeza para enseguida empujarme con una fuerte patada en las costillas. Este golpe me hizo quedar boca arriba. De inmediato me puse en posición fetal casi como acto reflejo. Aguanté gritar de dolor... Mi cuerpo estaba en decadencia, no podía resistir tantos golpes así como hacía un rato... Era patético...
—¿Sí qué?
—Sí, amo.
Continué en la misma posición perdedora escuchando la risa de Morlun como si no tuviera fin. Estaba hecho, había aceptado mi humillación... Era eso, o morir...
—¿Sabes que puedo ser peor que esto, verdad?
Lo miré a duras penas, tratando de estabilizar el aire que respiraba para controlar el punzante dolor de mi costilla derecha.
—Sí —respondí, no obstante, me apresuré en añadir esa estúpida palabra antes de que optara por usar su poder real—, amo.
Morlun volvió a soltar otra carcajada. Acto seguido caminó nuevamente hasta su asiento. Se cruzó de piernas y entrelazó sus dedos sobre su regazo... Su semblante era de triunfo, podría jurar que había esperado por este momento desde hacía tiempo. Que idiota era... Eso era muy obvio... Y lo había conseguido.
Poco a poco el dolor comenzó a disminuir. Sentía punzadas en mi cabeza... No esperaba menos, pues estaba sangrando... En cuanto a mis costillas, ya el dolor se estaba desvaneciendo...
—Bien Peter, ya que hemos dejado las cosas claras, podemos volver a lo que estábamos —dijo sin quitar su sonrisa—. Quiero que te voltees, te pongas de rodillas y recuestes tu cabeza en el suelo.
Me levanté sin dirigirle la mirada, mi corazón estaba volviendo a acelerarse, pero en esta oportunidad era de pánico y vergüenza. Seguía desnudo... Sucio... Y mi traje seguía tirado a unos cuantos metros de mí. No podía imaginarme otro tipo de humillación... O eso creía...
Con esfuerzo le hice caso. No dije nada, prefería estar callado a decirle amo. Dudé un poco al tener que agacharme una vez que ya estaba de espaldas... Era un hecho más que claro que Morlun no lo hacía por el lado sexual, sino por uno lleno de poder... Ya no sabía cuál de los dos era peor sinceramente. Me mordí el labio inferior con algo de rabia y continué. De rodillas, incliné mi cabeza hasta la alfombra. El simple hecho de hacerme hacia abajo hizo que el cráneo me palpitara por la presión de la sangre. Mierda... Cerré los ojos con fuerza tratando de ignorar esa sensación y coloqué mis brazos hacia delante, para que mi cabeza no fuera directo al suelo, sino que pudiera recostarla sobre mis brazos.
Estaba desnudo con... Con mi trasero hacia arriba, dejando que el bastardo de Morlun observara todo lo que quisiera de mí. Su silencio ahora me perturbaba. Era un maldito depravado...
—Separa las piernas.
Un escalofrío me recorrió por completo. Esto no podía estar pasando… Mi cabeza me iba a reventar y ahora tenía que seguir con esto…
Clavé mi mirada en la alfombra y le hice caso antes de que volviera a abusar de su poder sobre mí. Nunca antes había sentido tantas ganas de golpear a alguien… De acabarlo. De matarlo.
—Y… —comenzó diciendo—. ¿Cómo te sientes? Me encantaría saber que se siente estar así frente a un enemigo del pasado… No pareces disfrutarlo, quisiera saber el porqué, Peter.
Me tenía que estar jodiendo. Su sarcasmo fluía en cada palabra y me parecía algo sumamente increíble cómo era capaz de preguntarme algo así. Quería matarlo.
—Vamos Peter, di algo —dijo comenzando a reírse—. ¿Sabes? La primera impresión que me diste al verte en ese traje, me atreví a pensar que tus músculos eran mucho más marcados. No suelo fijarme en ello, sabrás, pero ahora que te exhibes con total naturalidad… Me doy cuenta que tu cuerpo se ve extremadamente frágil, desde mi punto de vista, claro está.
No dije nada. Me mordí la lengua al sentir como la sangre comenzaba a hervirme por sus palabras.
Miré hacia todos lados desde mi posición, pero no había forma de salir. No había una maldita manera de escapar de este repugnante lugar.
—Bien, mi estimado Peter, si no vas a hablar, perfecto, pero debo admitir que me desagrada ver tu espalda tensa… Apreciaría que la dejes curvear hacia abajo. Creo yo, que estéticamente por el lado erótico, llamarías más mi atención.
Maldije por lo bajo. Apreté los dientes con rabia, pero de inmediato traté de calmarme, eso hacía que las punzadas en mi cabeza se aceleraran… Tenía que controlarme sino quería desmayarme sin siquiera ser tocado por Morlun. Tomé aire y obedecí. Abrí un poco más mis piernas y curveé mi espalda tal cual lo había indicado…
Tenía las nalgas claramente separadas… Sentía su mirada exactamente en medio de ellas. Él podía ver con total claridad mis genitales, y ahora con la espalda en curva apreciarlo todo en realidad… Me sentía extraño, una mezcla de emociones que nunca había experimentado al mismo tiempo. Respiré hondo antes de que las palpitaciones regresaran.
—Buen chico.
Ni bien dijo aquello, nuevamente una melodía comenzó a llenar el ambiente. Esta era diferente a la anterior, de hecho más deprimente. No obstante, permanecí en silencio. El tiempo se había detenido… Exactamente sólo habían transcurrido cerca de diez segundos desde que le había obedecido y ya sentía como si hubiera estado una eternidad…
—Espero que te guste la pieza que estás escuchando, Peter —dijo—. ¿Tienes idea de cuál puede ser? Respóndeme.
—No —dije casi en seco, aun así me apresuré en añadir—. Amo…
—Mass en B menor —comentó con cierto dejo de superioridad en sus palabras—. Un poco de cultura no te vendría para nada mal, por más ridículo que te veas mostrándome tus órganos reproductores —dijo aún triunfante—. Una de las obras más hermosas de Johann Sebastian Bach, mejor reconocida como el Agnus Dei, así que me imagino que sí has escuchado ese nombre dentro de tu patética cultura ¿O no?
—No, amo.
—Patético.
Podría tener razón en llamarme patético. Era patético en todo sentido… Mi vida era patética, por más que tratara de arreglarla o de verme de lo más normal… En algo tenía razón y eran en ello.
—Bueno, creo que ya fui lo suficientemente amable contigo y merezco algo de diversión —comentó con sorna. Acto seguido, estalló en una fuerte carcajada a la cual, mi cuerpo reaccionó con un leve escalofrío. Se me erizó la piel por completo…
No podía pasar lo que tenía en mente…
—Lleva una de tus manos a tus genitales —cerré los ojos con fuerza al escucharlo y me mordí la lengua a tal punto que sentí un poco cierto sabor metálico… Sangre—. Date un poco de placer, Peter.
Morlun era un ser repugnante.
¿En serio estaba sucediendo esto? Había llegado a un punto donde no podía procesar el hecho de estar aquí de rodillas, besando el suelo con el trasero hacia arriba. Lo más creíble en esta situación era que se tratara de una pesadilla hiperrealista. Eso era lo único que podía asimilar… Y que despertaría en cualquier momento… O que Wade me despertaría de esto con alguna de sus ocurrencias o con una bolsa llena de comida mexicana… Bien, estaba mal como para pensar en eso ahora… Quería cualquier cosa… Menos esto…
Pasé saliva con algo de dificultad y tragué mi propia sangre… Dejé mi cabeza recostada sobre mi brazo izquierdo y lleve mi otra mano hasta mi pene… Estaba totalmente flácido, dudaba poder darme placer en este momento… No iba a conseguir ni una erección… Era imposible.
—Eres un buen chico ¿Ves lo fácil que es hacerlo sin desobedecer? Aunque debo confesar, que había llegado a apostar a que me opondrías un poco más de resistencia, pero te subestimé. Buen chico…
Solo lo escuchaba, traté de no prestarle atención…
Apreté mi miembro con algo de fuerza, para enseguida comenzar a jalarlo de arriba abajo. Sentí mi cara arder ante la humillación… La música de fondo tampoco me ayudaba, de hecho me deprimía, me aterraba… La situación lograba que la voz de la persona que interpretaba la pieza me erizara la piel…
No obtenía placer.
La sangre de mi lengua había cesado parcialmente, solo quedaba el sabor metálico… Aproveché en relamerme los labios; que los tenía secos y volví a cerrar los ojos con fuerza.
Podía dar lo que fuera con tal de tener un poco más de fuerza para poder enfrentarlo, pero no era así. No podía hacer más que hacerle caso… ¿Qué pensaría Wade si se enterara de esto? ¿Qué pasaría si Wade me viera en esta situación? ¿Qué pasaría si supiera lo que estaba haciendo para Morlun?
Se enojaría… Perdería la cabeza, literalmente la perdería una y otra vez hasta que consiguiera su objetivo…
Repito… Estaba muy mal para pensar en él en este momento y en que había una remota posibilidad de que llegara y me ayudara a salir de este infierno.
Eso no iba a pasar.
Volví a pasar saliva con fuerza y traté de concentrarme. Tenía mi miembro ligeramente hinchado siendo masajeado por mi mano derecha… Solo tenía que darme placer… Olvidar que Morlun estaba ahí, deleitándose con este momento… Olvidar que tenía una correa en el cuello… Hacer de cuenta que nada sucedía en mi cuerpo, imaginar que tenía toda una vida por delante. Imaginar que Wade estaba aquí.
Estaba jodido.
Con los ojos cerrados, me dejé llevar…
Wade y yo… Siendo sincero, éramos más que amigos… Habíamos salido como si fuéramos una pareja… A veces hacíamos cosas que… En fin, a lo que iba era que desde mucho antes que me fuera a vivir con él, ya me venía persiguiendo en todo sentido, y pues se había hecho una costumbre. Una costumbre que me daba un poco de miedo formalizar. No obstante, desde el día que acepté mudarme con él, era solo cuestión de tiempo para que algo más que salidas y besos sin compromiso dieran a algo más…
—Baby boy —susurró estando encima de mí completamente desnudo —. ¿Estás seguro de querer hacer esto ahora?
Estaba ebrio. No lo iba a negar…
Habíamos tenido una noche de películas y cerveza… Mucha cerveza…
Por el lado del mercenario estaba de más aclarar que el alcohol no le hacía efecto, al menos no como a mí… La única prueba de su consumo de alcohol estaba en su aliento y en su saliva… Y en todas las latas que estaban regadas por el suelo. En mi caso, hasta en mi forma de hablar…
—¿Por qué no? —pregunté mientras lo jalaba hacia mí con mis piernas por su cadera.
Yo también estaba completamente desnudo. Ambos tirados en su sofá haciendo caso omiso de la televisión y de la película de terror que habíamos elegido.
Un abrazo por parte del mayor había llevado a unos cuantos besos… Los cuales no eran tan raros como seguramente los hacía aparentar con mi patética forma de ser, de hecho sus besos eran constantes… Pero en esta oportunidad, tal vez por el exceso de alcohol o por las ganas de experimentar, o ambos juntos… Habían llegado a algo más.
Y no había opuesto resistencia.
—No lo sé ¿Quizá porque estás ebrio? —dijo mientras acercaba sus labios a los míos—. No quisiera que te arrepientas mañana por la mañana, baby boy.
—Oh, no sabía que al mercenario de apodo Deadpool le gustaran los pétalos de rosas y camas perfumadas para una primera vez —dije con una media sonrisa. Lo estaba provocando en todo sentido… Sin duda el alcohol y yo, no íbamos de la mano. Y menos si Deadpool estaba cerca.
—Pues, déjame decirte Petey, que de todas las formas que he fantaseado con inaugurar tu trasero, jamás se me pasó por la cabeza que sería con varios tragos de más.
Mi cabeza daba vueltas, pero de algo estaba seguro. Quería hacerlo ahí y en ese momento… No me importaba si tenía unas diez latas de cerveza encima o más, no lo sabía, no lo recordaba.
—Pero déjame decirte que me excita la idea.
Volví a sentir sus labios sobre los míos mientras que su lengua luchaba por atrapar a la mía, dejando un sabor a alcohol impresionante en mi paladar…
Estaba muy excitado.
Tomó mi miembro y comenzó darle placer con una de sus manos, mientras que la otra la usaba para apoyarse sobre el sofá y no depositar todo su peso sobre mí.
No he leído sobre ninguna primera vez que haya sido satisfactoria. Y la mía no había sido la excepción. Él se había encargado de excitarme hasta mi punto máximo, se había encargado de separarme las piernas, de acomodarme en la mejor posición posible para que no me doliera... Se había encargado de lubricarme, y de preparar mi entrada.
La sensación que me causó tener sus dedos adentro mío, me había estremecido por completo. Dolía… Era un dolor diferente, en ninguna pelea, evidentemente había pasado por algo así… No había tenido nunca problemas con mi trasero, pero en esta oportunidad, era la primera vez que alguien, o mejor dicho Wade introducía uno de sus dedos… Preparándome.
El mercenario no tardó en meter dos dedos más y lo único que hice fue morderme el labio inferior tratando de no gemir demasiado. Aún tenía un poco de vergüenza por lo que estábamos haciendo. No obstante, en todo momento jamás descuidó mi erección, preocupándose más por la mía que por la suya, aunque la de él pareciera estar dura siempre.
Cuando llegó el momento de penetrarme. Lo hizo con cuidado… Jamás imaginé que él pudiera tener tanta paciencia en este ámbito, y menos tanto cuidado… Estaba dispuesto a hacer de todo para que no me arrepintiera…
Y así fue. Poco a poco introdujo su erección por completo. Yo había terminado aferrándome a su espalda, porque…. Tenía que ser sincero. Dolía.
Estaba sumamente excitado, pero tenía que reconocer que el dolor no se había ido en ningún momento. Sentía como si su pene fuera demasiado ancho para mi recto… Como si literalmente me fuera a romper o algo similar.
Esto del sexo anal, era una mierda. Dolía demasiado.
Las caricias de Wade jamás cesaron…
Jamás.
—Déjame venirme en tu trasero, baby boy —me pidió entre embestidas sin dejar de apretar mi miembro.
Le dejé hacerlo.
No sabía si por mi grado de excitación o por la curiosidad. Cualquiera que haya sido el motivo, realmente no me molestaba mucho. Pues fuera del dolor, lo había disfrutado bastante. El único inconveniente fue que… No pude venirme al igual que él.
Tenía las ganas, pero no podía. Suponía que era el efecto del alcohol.
Esa fue la primera vez que había dormido con él. Le había dejado abrazarme y besarme el a su antojo… Le di total autorización de tocarme por donde él quisiera. Y así fue hasta que me quedé profundamente dormido con sus caricias.
Wade se había esforzado en que fuera el mejor momento que haya vivido, y en parte lo fue. Pero siendo realistas… Tal vez mi peor decisión fue aceptar hacerlo ebrio…
Además, que me había dolido demasiado.
Abrí los ojos al sentir que se estaba aproximando el momento, di nuevamente con la alfombra roja y noté que había ciertas manchas oscuras. Era mi sangre seca impregnada en el material.
Me mordí el labio inferior para no deleitar a Morlun con algún sonido extraño de mi garganta, para enseguida sin dejar de masajear mi miembro con mi mano, expulsar esa sustancia viscosa directo al suelo. Ensuciando aún más la alfombra.
Había usado ese recuerdo para poder cumplir los mandatos de ese bastardo… Me sentía asqueroso…
La melodía seguía sonando, como si no tuviera un fin o como si se hubiera repetido sin que me diera cuenta al estar sumido en mis pensamientos…
—Sé que puedes hacer algo mejor, Peter —dijo mientras que se ponía de pie.
Regulé mi respiración al estar ligeramente agitado por el reciente orgasmo.
—Limpia tu desgracia —dijo estando de un momento a otro a mi lado. Había estado a punto de objetar o siquiera de procesar lo que acababa de suceder, pero Morlun ya me había tomado del cabello otra vez. Me hizo girar a la fuerza para quedar frente mi propio semen—. Con tu lengua.
Tragué saliva con pesadez, aún con el mentón inclinado hacia delante por el agarre del otro. No quería hacer eso…
No quería tragar mi semen…
No quería limpiar su alfombra con mi lengua.
Esta pesadilla recién estaba comenzando.
Continuará…
Antes que nada, pido disculpas por la demora, fue un mes difícil. Ahora sí volveré a actualizar más seguido como es mi costumbre.
De verdad estoy muy agradecida con todos ustedes por leer esta historia y por dejarme sus comentarios. Nada me hace más feliz que leerlos y saber que no escribo al aire! Si he continuado todos mis fics ha sido únicamente por ustedes! (Y bueno, no es bonito dejar una historia inconclusa)
También he tratado de mejorar en la narración usando adecuadamente los signos para que puedan disfrutar mejor del fic!
Espero que este capítulo les haya gustado tanto como el anterior y que las piezas clásicas que les estoy eligiendo sean de su agrado!
Y aprovecho en pedir disculpas si estoy haciendo sufrir mucho a Peter. No sufran!
Nos leemos!
