Aquí me gustaría explicar con antelación que como en este fanfic transcurre el tiempo, y bastante, he querido empezarlo más o menos después de la temporada de la Torre del Paraíso (es decir, Loki ya es espíritu de Lucy, ha pasado todo lo de Erza, Juvia está en el gremio, etc.) y pretendo terminar el fanfic cuando se termina la saga de Edoras, o sea, más o menos, hasta donde se está emitiendo actualmente. AHORA, en estos capítulos no ha pasado ni la saga de Wendy ni de Edoras, por eso no salen los personajes nuevos, y tampoco los personajes conocen el mundo de Edoras y lo que "hay en él". Lo digo, por posibles dudas respecto a datos del fanfic, que no es que sean incorrectos sino que son lo que los personajes creen ahora mismo. ¡Gracias por leer, me animaron mucho esos dos reviews!
2ª Capítulo: Un posible enamoramiento
El cielo había oscurecido. Había invocado a Plu para al menos tener algo de compañía, aunque sabía de sobra que si se le acercaban malhechores escondidos, sería de menos utilidad que una ramita de árbol.
Había estado buscando en tantos sitios a Natsu que el único lugar al que quedaba por echar un vistazo era "aquel" sitio. Por alguna razón se lo había dejado como última opción, debía ser por lo lejos que se encontraba.
Llegó hasta su destino. Una pequeña cabaña de paja formada en un claro del bosque, tan rodeada de árboles que para otras personas que la desconocían habría sido casi imposible de encontrar. Sonrió cuando vio allí dentro a Natsu, acurrucado hecho un hobillo con Happy al lado; ambos durmiendo. Estaban tan tiernos allí los dos, tan semejantes a dos niños (¿O quizá lo eran?). Lucy sentía deseos de abrazarlos, como una madre. Y eso que Natsu tenía su misma edad, y ella de protectora no tenía nada comparado con él, que le había defendido de más de un centenar de monstruos y maleantes e incluso le había salvado la vida más de una vez.
Teniéndose que agachar para poder entrar en aquella cabaña tan pequeña, terminó gateando, hasta poder sentarse a su lado; Plu repitió sus movimientos con torpeza. Ya entendía porque éste estaba tan acurrucado, la cabeza le chocaba contra el techo de paja y sino tenían cuidado alguno de los dos, serían capaces de desmontarla de un cabezazo. Era una cabaña hecha por críos, no era difícil de suponer por su poca altura. Lucy ya sabía quién las hizo, y no tenía ni siquiera que peguntarse por qué Natsu se cobijaba allí. Sabía que para él había sido un sitio muy especial, y que lo siguiera visitando aún a pesar de haber pasado tanto tiempo significaba que lo seguía siendo.
- Natsu... escúchame...-le susurró con delicadeza. Estaba dispuesto a contarle todo, tenía miedo de acobardarse en cualquier momento por eso quería que despertara y así decírselo cuanto antes.
- ¿Lisana?...-murmuró adormilado el muchacho.
Cogió aire del asombro. Lo miró por varios segundos sin saber cómo responder. Natsu le había confundido con su amiga de la infancia, la misma con la que hizo esa cabaña. La misma de la que se enamoró. Esbozó una sonrisa y contradictoriamente, se le llenaron los ojos de lágrimas. Sería mejor que le dejara solo, que le dejará pensar en aquello amado que había perdido. Se incorporó con intención de marchar pero entonces el pelirrosa le agarró de la muñeca con fuerza, impidiéndoselo.
- Natsu...- murmuró tan bajito que ni el chico despierto podría haberle oído, pues lo había nombrado inconscientemente. Aún adormecido era capaz de cogerle, confundiéndole aún con Lisana. Pero ella no era Lisana, no lo era.
Plu alzó una manita mientras temblaba, asustado quizá por cómo iba reaccionar Lucy. ¿Cómo quería que le contara sus mal de amores si él mismo tenía sus propios problemas en el amor? Decididamente se negaba a contárselo, y más sabiendo que él sufría aún por una mujer que ya no estaba viva.
Se las arregló para zafarse de él, con lo que Plu tiritando miró asustado a Happy que por casi despertaba. Estuvo varios minutos mirando al joven una vez fuera, con los brazos y el entrecejo cruzados. Un día, alguien del gremio le confesó que se parecía mucho a Lisana. La verdad, desconocía como era la maga y su actitud, a lo mejor para Natsu ella era una especie de sustitución de Lisana.
Se frotó la frente varios segundos con intención de despejarse y dio media vuelta. Le dio una patada a una piedrecita de por ahí mientras se iba camino hacia casa. Plu para manifestar que le apoyaba, fue corriendo como le era posible hacia la piedrecita que luego recogió y le entregó en la mano. Lucy sonrió ante la dulzura de su amiguito y se acuclilló a su lado para acariciarle la cabecita. Entonces lo oyeron; Un bostezo y alguien desperezándose con brusquedad, no muy lejos.
- Lucy, ¿Eres tú?-le preguntó el dragón slayer cuando después de frotarse los ojos con los puños divisó alguien a lo lejos y reconoció una cabellera rubia.
Genial. Ahora Natsu había despertado y ella no sabía con qué cara mirarla después de lo que acababa de suceder.
- ¿Cómo supiste que estaba aquí? ¿Conocías el lugar?-le siguió preguntando el chico sin esperar respuesta. Sabía que era ella.-No tenía ni idea de que lo conocieras…
Claro que lo conocía. El lugar, Lisana, sus sentimientos... Conocía todo desde hacía mucho tiempo. Empezó a arderle el cuerpo de lo estresante y cruel que le estaba pareciendo la situación.
- Sabes, creo que sería mejor que hicieras esa misión tú solito.-gruñó entonces. Aún dándole la espalda.-Resulta que ahora Loki y yo estamos comenzando una relación. Y la verdad le quiero dedicar todo mi tiempo a él.
Estúpida. Se sentía estúpida. ¿Cómo iba una maga tener relaciones con sus propios espíritus? ¿Cómo era capaz de decir tantas mentiras en tan poco tiempo? ¿No era justo lo contrario lo que quería decir?
- ¿Entonces Loki te ha dejado? -concluyó el joven provocando que inconscientemente mirara hacia atrás. "¡Mierda!" maldijo en sus adentros. Ya se le había olvidado el disparate de Mirajane.- Igualmente, -empezó con cierto tono molesto.- ya te he dicho que la iba a hacer solo.
Cierto. ¿Es qué había ido allí sólo para repetirse? ¿Para hacerle enfadar más? No recordaba que ese fuera el motivo principal de la búsqueda.
- Loki no me… En realidad…-intentaba explicarse, sin llegar a terminar ninguna frase de las que se le ocurría. Claro que Loki no le había dejado, porque para empezar no había nada que "dejar".
- tsk, que te quedes aquí.-insistió Natsu con un gruñido. Apoyándose en el suelo, salió de su escondite especial.-Tampoco me habrías servido de nada.
Eso le dolió, más que cualquier cosa. Apretó los puños cabizbaja, incapaz de mirar a Natsu a los ojos.
- ¡Sino te sirvo de nada, entonces se terminó!-explotó sin poder evitarlo. Bendita la noche que escondía las lágrimas silenciosas que se deslizaban por sus mejillas. Natsu, que se estaba levantando del suelo, tropezó con torpeza al escucharla. Le miró, incrédulo.-¡Se terminó ir juntos a las misiones! ¿Para…qué? – le temblaba la voz. Consciente, tragó saliva y se quedó callada.
Tanto Plu como Happy se mantenían en silencio, comprendiendo que no debían meterse en la disputa tan seria de sus amos. Se hizo un silencio extenso e incómodo. Sin poder soportarlo más, dio media vuelta y salió corriendo, no sin antes coger a Plu y llevárselo en brazos.
- ¡Eh, Lucy!-le gritó Natsu, reaccionando.-¡No quería...-se le apagó la voz al ver su amiga correr ya muy lejos de donde estaba, comprendiendo que dijera lo que dijera no le escucharía. Bufó con molestia y tras eso miró a Happy, quizá buscando apoyo en su amigo. El gato tan sólo le miró preocupado.-Lo único que pretendía es que se quedara aquí si tan poco le apetecía venir…
Lucy despertó con dolor de cabeza de buena mañana. Había propuesto a Plu quedarse a dormir con ella, y agradeció que éste aguantara toda la noche haciéndole compañía (a diferencia del sinvergüenza León), acurrucadito como un bebé en sus brazos y temblando de vez en cuando como siempre hacía. Pues, su compañía le calmó en sus momentos de llorera, y le llenó de amor. Era como tener un conejito miedoso en sus brazos que debía mecer y acariciar para que no tuviera miedo.
La noche había sido agotadora e interminable, y eso que cuando se hacía oscuro el día en teoría era para descansar y relajarse. No había dormido apenas, se sentía mal por tantas cosas que no sabía ni por cuál exactamente estaba tan afectada.
A pesar de que no le apetecía salir en todo el día, se animó a bajar para dar un paseo por allí cerca. Después de todo, hacía un tiempo que quería mirar en una tienda nueva de ropa.
No estuvieron mal los pocos minutos que consiguieron entretenerle los modelitos elegantes que la mujer mayor vendía. No pudo resistirlo, y se compró dos o tres prendas que más bien eran ideales para galas y días especiales.
"Espero que haya alguna fiesta pronto" sonrió algo contenta una vez revisaba las prendas en las bolsas mientras caminaba. Se había gastado un poco del dinero que ganó en la última misión. En fin de cuentas, le llegaba para pagar el alquiler de aquel mes y para algunos caprichos más.
Fue una tentación muy grande pasar en frente del gremio. Había decidido, por quién sabe que principios, no visitarlo aquel día, sin embargo se permitió mirar hacia la entrada.
No había ninguna cabellera rosada cerca. Eso significaba que había marchado ya.
Entonces lo vio. Gray, sin camisa para variar, salía del gremio con paso calmado. Le entró un ataque de nervios. No podía ser, Gray no debía estar allí. Corrió hacia él mientras lo llamaba.
- ¿Y Natsu?-le preguntó sin rodeos una vez lo alcanzó.-Pensé que iría...
"Espera. Natsu no iría con Gray a ningún lado sino fuera necesario…" racionó entonces, bajando la mano con la que había pretendido agarrar el hombro de Gray. Comenzaba a pensar que estaba perdiendo la cabeza.
El moreno le miró dudoso, seguramente confundido por la reacción tan directa. Por el gesto que le ponía no parecía tener ni idea de lo que le acababa de decir. Ya se lo había dicho el propio Natsu: iría solo.
- ¿Y Erza? ¿Está aquí?-se le ocurrió entonces preguntar. Quizá con ella…
- Erza se fue a una misión hace una semana, desde ese día no se le ha vuelto a ver.-le informó enseguida el moreno.- ¿Entonces Natsu se ha ido? ¿Sin ti?
- ¿Habláis de Natsu?-les interrumpió alguien. Era Makarov, el maestro. Estaba detrás de ellos y se dirigía hacia el gremio mirando lo que parecía ser la revista Sorcerer Magazine. Tenía una pipa en la boca, y chupaba de ella con tranquilidad. Tuvieron que mirar hacia abajo para poder verle a los ojos, pero no tuvieron que esforzarse mucho pues el viejecito de un salto impresionante se posó en el matorral más cercano, que les llegaba casi a la altura.- Lo vi en las afueras de la ciudad hacia unas horas. Sólo iba con Happy, ¿habéis discutido o algo?
Por el gesto afligido con el que le respondió Lucy, era más que evidente de que sí. Makarov se fue dejándolos solos al ver a Mirajane que se le veía rondar no muy lejos de la puerta, llamándola muy emocionado por algo. Fue ahí cuando Gray aprovechó para preguntarle sobre lo sucedido. No sabía si era porque ya no podía contenerse más o porque en esos momentos el moreno le pareció de fiar, pero se lo contó.
- ¿Normalmente se pone así cuándo le dices que no a una misión?-le interrogó llevado por la curiosidad.
- Sí, ha pasado más de una vez y dudo que la tontería de que esté saliendo con Loki le haya afectado en absoluto.-Eso debía significar que Natsu estaba celoso y eso era completamente imposible.
Se tapó la boca con las manos, comprendiendo que se había excedido en cuanto a información. Éste, frunció el ceño y se le quedó mirando con intención de que le diera una explicación sobre eso.
No tuvo más remedio. Fue lo más escueta y precisa posible, sólo aclaró que a Natsu le había dicho de una relación que no existía y que Loki…
- ….Digásemos que se ha aprovechado de mí.- terminó diciendo tras estar un buen rato farfullando palabras sin sentido.
A pesar de que Gray comprendió, ella le quiso explicar (ya porque sentía cierto remordimiento, tampoco quería aparentar ser la víctima del suceso) que lo de Loki era todo un misterio de momento, que ni siquiera ella entendía muy bien qué es lo que había pasado.
- ¡S-sé perfectamente qué he hecho!-aclaró en pos de defensa con las manos alzadas, al ver que Gray, con una risilla, quería hablar. Después de todo, Gray no era como Natsu. A pesar de la parecida edad, el primero no parecía precisamente ingenuo. Estaba tan roja que si le pusieran un tomate al lado costaría de diferenciar.-Ya… qu-quiero decir respecto al tema…-sentía un extraño sofoco incomprensible.-tema de… sentimientos o…
Esta vez fue Gray el que se sonrojó, se limitó a asentirle con la cabeza mirando levemente hacia abajo. Lo había comprendido, calló relajada por no tener que ser explícita.
"¡Dios! ¿¡Por qué le estoy contando esto a Gray?" No llegaba a creérselo cuando lo veía frente a ella. Jamás le había escuchado el muchacho con tanta atención. "Seguro que es porque estoy hablando de este tema… " entrecerró los ojos muriéndose de vergüenza. "Ojala estuviera Erza aquí…" "Ya que estamos podría contárselo al viejo de la floristería" se dijo con ironía.
Juvia entró por el pórtico grande del jardín del gremio y los vio. Al principio, Lucy no se percató, hasta que sus celos se presenciaron de forma descomunal.
- ¡¿Por qué estáis tan sonrojados? – Se acercó al moreno y le cogió del brazo, extremadamente preocupada.- ¡Gray, Gray!
Le llamó, pero Gray seguía mirando a Lucy con aquel sonrojo sospechoso. Se acercó a la rubia, pero no con la misma sutileza.
- ¡Estúpida! ¡Sabía que algún día te atreverías a hacer algo! ¡Siempre negando de qué eras mi rival, lo que querías era que bajara la guardia! ¿¡verdad! ¡Me has mentido todo este tiempo, eres una persona cruel!
Debía pensarse que se había confesado a Gray, o algo parecido. Lamentaba mucho las confusiones, pero ahora mismo no estaba para soportar que le insultaran y recriminaran de algo que no había hecho. Dio dos pasos hacia atrás, con intención de marchar. Era una excusa perfecta para terminar aquella conversación tan incómoda.
- Basta ya, Juvia. Me tienes harto.
Las palabras de Gray fueron tan frías como el hielo. Incrédula, lo miró. Fue entonces cuando éste se percató de sus ojos acuosos.
- Vámonos.- y entonces cogió a Lucy de la mano y se la llevó fuera.- No quiero a chicas celosas y estúpidas que no paran de acosarme.
Y así fue como Juvia se quedó allí plantada, con el gesto de amargura más doloroso que jamás había visto en ella, viéndoles marchar, cogidos de la mano. Lucy no podía evitar mirarla de reojo hasta que la lejanía lo impidió.
- ¡Gray, le has hecho mucho daño, no había por qué lastimarla de ese modo!-le medio regañó aún preocupada. En cuanto la volviera a ver se disculparía, aunque temía que ésta le terminara dando un tortazo.-Además, haciendo esto ella pensará…
- Eres demasiado buena, Lucy.-le interrumpió.
Llegando a una pequeña plaza, Gray se acercó hasta la fuente que había en medio y se sentó en el borde formado por piedrecitas de colores. La fuente tiraba cuatro, cinco, hasta seis chorros de agua. Todos emanando de las manos de unas figuras de piedra, figuras de magos importantes allí en Magnolia.
-Ella no para de molestarte, insultándote cada vez que por cualquier cosa te me acercas. Debe entender ya de una vez que su amor no es correspondido y dejar de molestar a las otras mujeres que se me acercan.-continuó diciendo. Verdaderamente parecía enfadado, o más bien harto. Con los codos apoyados en los muslos, miraba al frente, frustrado.- Bien que cuando Erza se acerca a hablarme por algo, a ella no le dice nada, como le tiene miedo no se atreve.
Hasta ahora no le había dado tanta importancia al enamoramiento de Juvia. Tener a alguien siempre encima que no deseabas debía terminar siendo una pesadez.
Hacía un día esplendido, la gente caminaba por la plaza inmersa en sus propios problemas. Pasear, ir de tiendas, hacer la compra, cada ciudadano hacía su tarea (o no) e ignoraba al resto. Unos niños traviesos jugaban no muy lejos de ellos.
- Lo siento, te estoy contando mis problemas cuando eras tú la que se estaba desahogando.-se disculpó el muchacho volviendo a dirigirle la mirada. Una mirada seria y concisa.
Nunca se habría imaginado a Gray tan maduro. Al menos comparado con Natsu, lo era. Lo admitiera o no, había conseguido hablar con él de algo que con Natsu se veía incapaz.
- No te preocupes.-le sonrió agradecida. Algo cansada, se sentó a su lado.-Sobre lo de Loki…¡G-Gray!
Miró hacia otro lado tapándose la cara con las manos. Al sentarse se había encontrado con que Gray estaba sin prenda alguna. Totalmente desnudo. Éste se sorprendió tanto como ella y rápido se volvió a vestir. Los niños que correteaban por allí cerca empezaron a chillar, se alejaron de allí mientras gritaban a sus padres: "¡los novios están haciendo cosas guarras en la calle!".
Los padres se llevaron a los niños de allí, enojados y farfullando barbaridades sobre ellos.
"Sea lo maduro que sea siempre tendrá la fama de pervertido " concluyó avergonzada, agachando todo lo posible la cabeza para que nadie de por allí le reconociera mientras Gray se vestía todo lo rápido posible. Hubo unas cuantas risas, otros les piropeaban con picardía o abucheaban que esas cosas se debían hacer en la cama. Tras pasar unos cuantos minutos que a ella le parecieron interminables, la plaza se calmó.
- Sobre lo de Loki…-empezó a decir Gray continuando el tema en el que se habían quedado, volviéndose a sentar esta vez vestido.- deberías terminarlo cuánto antes.-Eso le dolió. Tampoco ella había querido ser tan extremista. De delicadeza no podría lucirse el joven. -Aunque te duela admitirlo, Lucy. Una relación así jamás tendría futuro y...-se paró un buen rato antes de continuar con lo que quería decir.- ¿Estás segura de que Loki te decía la verdad? Lo siento, pero conociéndole, me sorprende mucho todo esto.
No sólo a él, a ella también. En cuanto a lo de Natsu, estuvieron de acuerdo los dos que mejor sería esperar a que volviera de la misión. Sería muy difícil encontrarle en plena montaña, sin ningún rastro pues ni siquiera se acordaban cuál era la misión ni dónde (y Natsu se había llevado el cartel) y confiaban en que volvería sano y salvo. Antes de conocer a Lucy, Natsu hacía todas las misiones solamente con la ayuda de Happy y siempre había salido ileso de ellas. Y es que, aunque le costara reconocerlo, Natsu tenía razón. Lucy en verdad había sido siempre más estorbo que una ayuda.
A pesar de que pasó una semana después de aquel día, Lucy intentó desviar sus preocupaciones hacia otras cosas; como continuar la novela, pagar el alquiler o disculparse ante Juvia. El plan de disculpa no sirvió de nada; Cuando lo hizo, Juvia le vociferó varios insultos a lágrima viva mientras un torrencial caía sobre las dos. Empapada hasta las botas, marchó a su casa con un mal sabor de boca y sin haber conseguido nada más que un frío chapuzón. Y encima, para complicarlo todo aún más, saliendo del baño para coger el champú de aromas de frutas del bosque que se le había olvidado coger del cajón, se encontró con alguien en particular en su habitación.
- ¡Ah!-se asustó al principio al ver de repente alguien sentado en la mesa, tomando un café-¡Loki!-gritó una vez le reconoció y enseguida cuanto pudo se enrolló la toalla, que tan sólo había agarrado por si acaso, al cuerpo.-¿¡Q-qué haces? ¡No me acoses mientras me doy un baño!
El pelirrojo intentó aparentar que no le había afectado en absoluto verle desnuda, sin embargo a pesar del gesto calmado, una gota de sangre le corría por debajo de la nariz.
- Pretendía esperarte para hablar contigo después, pero si estás impaciente por verme no me importaría adelantarnos.-le dijo dejando la taza sobre la mesa y atreviéndose a mirarla sin disimulo alguno una vez ya con la toalla puesta.
Se aprovechaba de ella y tenía la cara dura de presentarse luego como si nada. ¿Realmente pensaba qué iba a creer que estaba enamorado si en una semana no había dado señales de vida? En el fondo, verle de nuevo lo había estado esperando desde el primer día que desapareció. Cada día que pasaba, se convencía cada vez más del poco desinterés que Loki tenía en ella, o mejor dicho, del mismo interés que tendría con cualquier otra mujer. "¿Con cuántas chicas has quedado esta semana?" Era la pregunta que le abordaba una y otra vez en la cabeza y le quería decir cada vez que le miraba a la cara.
Estaba harta. Quería terminar con todo aquello y que volvieran a ser los amigos de antes, siendo tan sólo su maga y él su espíritu. Pero no podía, no podía decírselo porque tenía miedo de que Loki le contestara entonces con qué no había nada que terminar. Y es que en verdad, no eran nada…
- ¿Por qué… Por qué no has aparecido en toda esta semana?-se atrevió a decir al fin. Se sentó en la cama, cogió el champú que buscaba y lo dejó en su regazo. Se sentía un poco incómoda con tan sólo la toalla cubriéndole. Era consciente de que enseñaba mucho los muslos y el torso. - Sé que yo te puedo invocar cuando quiera, realmente es como tener tu número de teléfono y…-zarandeó la cabeza y cerró los ojos, asqueada.-¡esto es un lío!- se mordió el labio y se intentó calmar, para farfullar avergonzada:-Confiaba en tus palabras.
- He estado ocupado.-contestó simplemente.
- ¿Teniendo otras citas?
Nunca hubiera pensado que el silencio podría ser más doloroso que cualquier otra contestación. Apretó los puños y se levantó.
- Lo siento, Loki.-se levantó, dirigiéndose al baño. Lo primero que quería era dejar de verle por un tiempo.-Pero yo no pensaba en esto cuando confié en…
La mano de Loki aferrándole la muñeca le detuvo el paso. Había sido tan rápido que ni le había visto acercarse.
- No mentí… -aseguró con claridad.-Créeme, Lucy. Eres la primera mujer con la que intento ir en serio, ¿entiendes?
Ahora resultaba que ella era un experimento. ¿Acaso los mujeriegos intentaban mantener una relación seria alguna vez? No tenía ni idea de qué era lo que les empujaba a tener varios amoríos en distintos sitios, pero ella tenía por entendido que era una especie de forma de ser.
- No entiendo.-le respondió con tosquedad. Estiró del brazo con intención de escaparse, pero Loki le amarraba bien. Miró al suelo taciturna.- Olvidemos… Olvidemos esa noche.-murmuró sin pensarlo.-No importa, Loki. Aunque… yo lo haya… pasado un poco mal. Yo te perdonaré con el tiempo, seremos amigos de nuevo.
Porque si quería probar experimentos con una mujer, ella era la menos indicada. No entendía el amor, no sabía qué era estar con un hombre, cómo debía sentirse. Se sentía una niña, una niña inmadura que pensaba que después de hacer el amor con un hombre, ambos debían ser pareja, e incluso casarse. ¿De dónde había sacado todo eso? ¿De las novelas románticas? ¿De las películas con el típico final "y comieron perdices y vivieron felices para siempre"?
El pelirrojo le abrazó por la espada. Ese cosquilleo que no había sentido desde una semana le invadió de nuevo el cuerpo.
- ¿Entiendes que creo que eres la primera mujer por la que de verdad puedo sentir algo? Estoy tan confundido como tú, Lucy.-le confesó apoyando la cabeza en su hombro, inclinándose levemente hacia abajo.
A pesar de que ella no había dicho nada, Loki debía percibir su confusión, ya fuera por la conexión entre mago y portador o porque ella lo demostraba claramente.
- Sólo sé que me gustas.-le aclaró en un susurro cálido que le acarició el oído.- Tan amable, cariñosa, nunca antes se había preocupado una mujer así por mí. A todas les gusto sólo por mi cara bonita.-le apretó más entre sus brazos y sintió aún más el contacto de su cuerpo.- Tan frágil, pero a la vez fuerte. Y eres hermosa, Lucy. Adoro tus curvas insinuantes.
Con tanto halago que cada vez era más subido de tono comenzaba a acalorarse y aún más cuando las manos del chico al decir el último comentario acariciaron sus nombradas curvas.
- ¡M-me voy a dar un baño!-medio gritó alarmada, alejándose de él ahora que éste le había soltado.- ¡Ni se te ocurra venir, ¿entendido?-le señaló con un dedo acusador y tras eso dio un portazo tras de sí, dejándolo allí plantado.
Se lo merecía, por haberle hecho tanto daño esos días. Se apoyó en la puerta, con aquel sofoco extraño que sólo Loki le provocaba.
No quería ser desconfiada, si Loki estaba confundido podía ser que él hubiera estado pasando tan mal estos días como ella.
"¿Teniendo citas con otras mujeres?" porque eso se le había quedado grabado en la cabeza. Loki no había negado el hecho, y eso le lastimaba. Por una parte, el chico había sido sincero pero por otra, la verdad a veces dolía. ¿Y si había sido sincero quería decir que todo lo demás también era verdad?
Esperó a escuchar como éste se marchaba. Él mismo; Podía salir por la puerta y quedarse por la ciudad un rato, o bien podía volver al mundo de los espíritus. El chico decidió lo segundo, con un pequeño resplandor de luz que pudo ver desde el otro lado de la puerta, desapareció dejando la habitación vacía.
Más calmada, dejó caer la toalla que había estado agarrándose contra ella como si fuera de vida o muerte, y se dirigió a la bañera ya llena de agua que había preparado hacia rato.
A medida que iba metiendo el cuerpo en el agua caliente le iba invadiendo una ola de conformidad. Exhaló, reconfortada bajo el agua una vez acomodada en el suelo de la bañera. Por alguna razón, se sentía mejor. Quizá, estaba enamorada. O quizá era que haberle dejado plantado, después de éste haberle hecho esperar toda una semana, en el fondo le había dado satisfacción.
Se le escapó una risilla que resonó en todo el baño.
- Seguro que pretendía meterse conmigo en el agua.-seguía riendo con picardía.
Tampoco había pretendido hacerle daño, simplemente ahora podría comprender mejor. Quería sentir que al menos tenía un poco de dominio sobre la "situación". Esperaría a que pasara uno o días entonces...
"¿Entonces qué?" repitió en sus adentros poniéndose las manos en los cachetes levemente ruborizada. "No, no… Eso no lo debería pedir una mujer." Iba delirando con sus ideas estúpidas. Empezó a hacer círculos en el agua con el dedo. A lo mejor después de haberle dejado así, Loki no quería saber nada de ella.
-Un poco de calma…-se dijo así misma para obligarse a dejar de pensar en el pelirrojo, o sino terminaría explotándole la cabeza.
Cerró los ojos, y con intención de dejar la mente en blanco; tiró su cuerpo hacia atrás y apoyó la cabeza sobre el borde de la bañera.
Y entonces se escuchó un fuerte portazo procedente del comedor. Detuvo por completo su momento de relax, agudizó los oídos y miró hacia la puerta. Se oyeron pasos, y cuando alguien abrió, alzó la cabeza y lo miró, rígida.
Quien había asaltado su casa de aquella manera le miraba ahora, entre azorado y ruborizado, pues los coloretes se le hacían presentes al no haber podido evitar dirigir una mirada hacia sus pechos que ahora mismo no se cubrían con el agua. Deprisa, se camufló lo que pudo sumergiéndose e intentando taparse con la poca espuma que se había formado.
-¡Gray, pervertido!-gritó cuando el shock mental se esfumó y empezaba a comprender la situación.-¡¿Qué haces? ¡Largo!-le iba gritando y como éste no parecía con intenciones de alejarse de lo petrificado que se había quedado al verla, comenzó a arrojarle objetos del baño como jabones y adornos, e incluso le arrojó un bote enorme de gel que le había costado carísimo.
- ¡No es lo que parece! ¡En serio!-se defendió cuando el golpe de una pastilla de jabón contra su cabeza le hizo reaccionar al fin.-¡Estamos en serios problemas!-seguía diciendo mientras se tapaba la cabeza con las manos, dándole la espalda.-¡Natsu está en peligro!
Y con esas últimas palabras, el corazón le dio tal vuelco que se alzó de la bañera de un brinco, sin importarle nada más que lo que éste acababa de decir.
