Comenzaba a llover, era muy extraño, ya que había días completamente nublados sin una gota de agua y había días soleados cuando de pronto todo se oscurecía y comenzaba con el tímido paso de gotas diminutas y después arreciaba casi como una tormenta tropical. Victoria tenía un consultorio bastante grande para su gusto, también, tenía un ventanal enorme por el cuál podría observar la lluvia en esos momentos.

Había terminado con el paciente de las 18:00 horas, un pequeño con trastorno bipolar y padre ausente, aún no llegaba a un punto de conflicto en el caso, para poder empezar a buscar el modo de terapia. Anotaba en un pequeño cuaderno algunas preguntas que tenía planeadas hacer al día siguiente en la próxima sesión.

Las últimas dos semanas, las cosas en su casa habían estado tensas y a veces tan calladas, su madre, no le dirigía la palabra y parecía cómo si tampoco le permitiera a Ayra hablar con ella- Sus aires de ofensa, le parecían a Victoria, habían llegado demasiado lejos... En algún momento pensó en emplear lo que había aprendido sobre madres exigentes e inconformes, pero lo cierto, es que no podía y tampoco usaría nada de lo que ella supiera sobre psicología para con su Familia... pensaba, sería algo demasiado ruin a hacer.

Ayra había entrado a su habitación la noche anterior, le comentaba de la noticia sobre el escritor que habían recién encontrado, decía, que cómo Gillian lo había contado, había cambiado demasiado, pero se había corroborado la información con la policía y tanto las pruebas de ADN y huellas digitales coincidían con él, le llevó incluso una copia del comunicado de prensa emitido por los agentes de Thom Wolfe. Victoria no se había tomado la molestia de expresar cierto interés por ese hombre, pero... misteriosamente, su hermana le llevaba información cómo si en realidad le interesara.

Volvió al presente, miró por la ventana y parecía que la lluvia cesaría en cualquier momento, empezó a recoger sus cosas y las metió en su bolso, esperando poder estudiar dos casos esa misma noche, para al día siguiente, tener un avance que presentar con el director del hospital

Loki, despertó sintiéndose extraño, pero al mismo tiempo, ésa misma sensación, le parecía familiar, como un dejá senti, se incorporó tan rápido como pudo y se sintió mareado después, abrió y cerró los ojos fuertemente y después miró hacia el escritorio que tenía en esa habitación.

Sus padres antes le explicaron, que él vivía en todos lados, menos en casa, solía quedarse largas temporadas en Villas aisladas, ya que con eso, estaba reuniendo la inspiración suficiente para escribir su próximo libro y dadas las circunstancias de su reciente regreso, sus padres consideraban buena idea que al menos se quedara unos meses con ellos, en su antigua habitación, era extraño, porque no recordaba haber tenido un espacio reducido de color azul, el lugar le parecía muy pequeño, no sabía como acostumbrarse a él y en lo único con lo que se sentía cómodo era con un estante lleno de libros y a la izquierda volvía hacia el escritorio, ahí, había un paquete, parecía había llegado hacía mucho tiempo, tenía la envoltura rasgada de algunos lados y la tinta con la que marcaba el remitente casi se desvanecía, pero sabía que era un paquete enviado desde Francia.

Su madre le había contado que cuando desapareció, sus agentes habían enviado todas sus pertenencias a ellos, le comentó que quizás estarían sus escritos y algún objeto de valor personal en esa caja.

Se dispuso a abrirla, tomó unas tijeras y con una de sus navajas cortó la cinta que rodeaba la caja y después ambos lados, apartó las tapas de ésta y lo primero que encontró fueron dos recuerdos de París, seguramente los habría adquirido en ése viaje... Después sacó un portátil muy delgado y más abajo unas hojas encuadernadas.

Ésto, llamó principalmente su atención, lo tomó entre sus manos y lo colocó frente a él, estuvo por varios segundos mirándolo, no había ningún texto exterior, así que se dispuso a hojearlo.

Lo primero que leyó fue una sola palabra en mayúsculas:

AVANCE

Lo siguiente venía en alguna especie de letra cursiva, decía:

"Por Thom Wolfe"

Y lo último, le tomó un poco de tiempo a entender, una vez que lo hizo algo muy extraño, como un revoloteó en la boca de su estómago comenzó y continuó hasta su garganta, abrió la boca, sonrió y después soltó una carcajada, si eso no era irónico, seguramente nada más en el mundo tendría sentido:

"Memories"

Avanzó una página más, ahí, se encontraba un texto de quizás 5 párrafos muy breves, explicaba la razón de el libro y lo que lo había inspirado. Contaba una anécdota de su infancia, la primera vez que se perdió en un parque cercano a la casa de sus padres y como era que los detalles insignificantes podían tejerse hasta convertirse en una memoria. Arqueó las cejas procesando información que no entendía, era cómo si eso lo hubiera escrito alguien más, no él, él evidentemente no tenía idea de cómo definir una memoria, pues hasta el momento, no había podido mantener las propias.

Comenzó a sentirse confundido, no le gustaba no entender las cosas, leía una y otra vez cada párrafo, seguía cada línea con lentitud y a la vez había cierta voracidad en su mirada, se sintió más desconocido para si mismo de lo que se había sentido en las últimas 4 semanas, era leer las ideas de alguien más...

Memoria, memoria, memoria. Pronunciaba esa palabra en voz alta cada vez que saltaba en el texto y fue un segundo después que sintió una fría ráfaga en la cabeza, después el cielo azotó y por un momento todo fue más brillante y después oscuro y silencioso, se encontraba solo. Lo sabía porque de estar sus padres en casa, su madre habría subido rápidamente a ver si estaba bien y aunque de esas veces que lo revisaba, estaba perfecto, esa vez no lo estaba.

Se sentía mareado antes, pero de un momento a otro, no sabía cómo podía sostenerse en píe cuando toda la habitación daba vueltas, entre dos tropiezos, llegó de rodillas a la puerta y la abrió, llamó a su madre, pero nadie respondió, de nuevo esa sensación de vacío...

Respiró hondo, cerró los ojos, empleó todas esas prácticas que el Dr. Duckers le había instruido para salir de la histeria, pero nada funcionaba...

Lo siguiente fue volver al día que había salido de la clínica, las voces, las luces y entre todo eso, distinguía perfectamente la voz de un hombre mayor, se dejó caer en el segundo peldaño de las escaleras y escuchó:

Loki, tus acciones son imperdonables y me has colocado en la situación más dolorosa que un padre pueda afrontar, pero no por tus rencores, toda una raza sufrirá la extinción o la guerra y si antes, desterré a tu hermano, ahora haré lo mismo contigo y tomaré medidas más drásticas, esperando que a tu regreso te hayas liberado de esas venenosas ideas.

Abrió los ojos una vez más, se puso de píe como pudo y comenzó a bajar las escaleras, cayó una o dos veces, cayó en el suelo, frente a la puerta. Sus ejercicios no servirían de nada, ésto superaba todo lo que habría re-aprendido en el último mes y de nuevo esa sensación de sentirse frágil que al contacto con cualquiera; explotaría y de nuevo las voces:

Ojala ésto no sucediera, ojala te quedaras conmigo, te fallé, hermano... Te fallé.

Victoria se cruzó de brazos, estaba en la entrada del hospital y la lluvia caía tan fuerte que tan sólo le quedaba esperar, sólo habían sido dos segundos de tranquilidad y de nuevo, el agua golpeaba el asfalto. Maldijo una y otra vez al ver que no se calmaba y que su coche, se encontraba aparcado a una larga distancia en el área de personal.

En lo único que podías confiar a tu hermana y no lo hiciste- dijo por lo bajo- "Llévate una sombrilla, Victoria, que va a llover"-Se repetía con voz aguda como imitando a Ayra- Pero no, te crees tan lista y ahora o te esperas a que la lluvia pare o te mojas.

Detrás de ella, se encontraba William, hermano de su cuñado Benjamin, neurocirujano que había formado parte de la lista de los hombres con los que Victoria había salido y evidentemente de la otra lista de hombres por los cuales había decidido que era preferible vivir sola y crear una dependencia por el tabaco antes que tener que soportar a seres tan imbéciles cómo él.

Hablando sola ¿eh?-preguntó acercándose hasta quedar a su costado- Diría que eso es raro, pero vale... Eres Victoria, lo raro es normal en ti, ¿no?

Victoria no pudo hacer más que dirigir la vista hacia el cielo, esperando por un rayo que le cayera encima al pesado que tenía por acompañante, si bien lo suyo era rechazar a los hombres, William se lo ponía más simple que una multiplicación del 1, su físico, no sería la razón, dado que era aceptable, su cabello era corto y rizado, sus ojos eran verdes y pequeños, sus labios eran gruesos, su nariz, era un tanto desproporcional a su rostro, era normal, tan normal que parecía cumplir con la estadística que ella misma se había formulado sobre los hombres en esa ciudad... Era arrogante, dado a que ser cirujano y más aun neurocirujano, podría decir que gozaba de una mente un tanto brillante, pero era aburrido y creía que hacía un favor al sexo femenino por existir, aún a pesar de que su voz era grave y masculina, Victoria, cada vez que había tenido la oportunidad de escucharlo en reuniones o en ocasiones aleatorias como ésa, encontraba su voz como una tiza violentamente rechinando en un pizarrón.

¿Cuándo saldremos de nuevo?- Cómo si ella quisiera salir con él- Tengo algunas noches libres esta semana, así que si tú quieres, puedes llamarme, pero házmelo saber con anticipación-guiñó un ojo- No me gustan las cosas de última hora.-la tomó por la barbilla.

Si bien Victoria, prefería quedarse sola antes que compartir su vida con alguien así, evidentemente también, prefería morir de un resfriado provocado por mojarse con la lluvia, que aguantarle un segundo más de arrogancia. Así que tan pronto como pudo, se alejo, ésto no sin antes, darle un pisotón que lo hizo levantar la pierna con una expresión de dolor que borraba completamente su sonrisa estúpida de hacía segundos. Victoria sólo sonrió y dijo:

Oh cuanto lo siento, estaba tan distraída, que no sabía que estabas ahí.

Se alejó un poco y luego paró al pasar un coche frente a ella, después, apresuró el paso para cruzar dos bloques de estacionamiento, quitó el seguro de su coche a distancia y después entró en el rápidamente.

Encendió el motor, estuvo por un momento mirando hacia dónde aún se encontraba William, la miraba a distancia, éso lo podía notar y ella, se sentía tan aliviada de por primera vez mostrar su disgusto hacia a él. Antes le habría saludado muy cordialmente y dejarlo hablar hasta que se cansara o se diera cuenta que ella no estaba interesada, pero de semanas antes a ése día, sentía que era mucho más recomendable dejar todos los disgustos fuera de si. Sólo sonrió, aceleró y pasó por dónde William aún se encontraba, agitó la mano y éste correspondió el gesto un tanto confundido, sin más, cambió de velocidad y salió del estacionamiento del hospital.

Encendió el radio y subió el volumen considerablemente alto, recién había comenzado una canción "Assassin" de una banda británica llamada Muse, comenzaba con una guitarra, eran acordes demasiado rápidos, le seguían el bajo y batería al mismo ritmo y después disminuía a dónde comenzaba la letra, en algún momento cuando paraba en los semáforos golpeaba el volante cómo si siguiera perfectamente el ritmo de la batería, se sentía tan fuera de si misma, tan libre... Era cómo sentir que algo bueno estuviera a punto de suceder, sin embargo, lo único bueno que podía suceder era que el semáforo cambiara de rojo a verde.

Y efectivamente éste cambió pero antes de dar la vuelta en una avenida principal-La cuál estaba al tope de tráfico-Prefirió seguir de largo, tendría que rodear más y meterse en los suburbios, pero al final, se ahorraría más tiempo que al estar parada en ése embotellamiento.

Loki sentía cada vez más y al mismo tiempo, se sentía menos consciente de lo que estaba sucediendo. Un escalofrío le recorrió de píes a cabeza, seguido de un dolor muy extraño, era cómo si por debajo de la piel tuviera navajas que ahora cortaban al exterior, se miró un brazo y lo que pasó frente a sus ojos fue algo que le hizo pensar que quizás era una pesadilla, quería despertar, tenía que despertar, la piel en sus brazos se tornaba azul y llegaba hasta la punta de cada uno de sus dedos.

Sus cejas se alzaron hasta quedar casi juntas en una línea torcida y todo fue borroso por un segundo, después, pudo ver otra vez y sentir cómo las lágrimas corrían por su rostro, ardían, eran gotas de agua ardiente o al menos esa sensación tenía, el color, no se desvanecía de sus brazos, comenzó a sacudirlos pensando que tendría algún problema con la circulación, pero el color seguía...

Casi sentía cómo empezaba a perder fuerzas, la impresión era tan fuerte que esperaba en cualquier momento caer al suelo inconsciente... ¿Caer inconsciente en un sueño?

El aire comenzó a ser insuficiente, aspiraba tan fuerte que se podía escuchar el jadeo, se puso de rodillas y después de píe, abrió la puerta principal, estaba lloviendo, se escuchaban los truenos azotar en el cielo y seguidos de éstos, había luces brillantes se pintaban entre las nubes cómo si éstas fueran a destrozarse y caer al suelo.

Dio dos pasos hacia adelante, la puerta se cerró detrás de él, caminó hacia la lluvia, el agua de ésta, al igual que sus lágrimas se sentía de alta temperatura, caminó hasta llegar al final de la acera, miró frente a él, la calle estaba vacía, no había más ruido que el de la lluvia y los truenos.

No muy lejos de ahí, Victoria, daba vueltas y más vueltas, maldecía para sus adentros, pues sabía que se había perdido y la lluvia no ayudaba mucho, lo más que podía ver, era un metro hacia adelante y todas las calles le parecían iguales, todas tenían árboles y todas las casas tenían preciosos jardines verdes con flores de muchos colores, pensó en frenar el coche y esperar a que la lluvia se calmara, de estar por un sendero conocido, habría llegado ya a casa, pero lo cierto, es que era la primera vez que andaba por ésas calles, muy a pesar, que su casa estaba a escasos 2 kilómetros de ahí.

Loki se quedó de píe, mirando al vacío, cualquiera que lo viera pensaría que estaba loco, la lluvia era helada al ser primavera y él había salido a mirar hacia la casa de enfrente, pero lo cierto, es que lo que había frente a sus ojos era de menor relevancia, tan pronto como se había dispuesto a cruzar la calle, una imagen le golpeó, era un hombre rubio, de barbas, sus ropas, eran algo que no había visto en las últimas cuatro semanas en alguien más, sus ojos estaban acuosos y expresaba una tristeza inconsolable, entonces se escuchó a si mismo decír:

No soy tu hermano.

Lo siguiente fue caminar hacia el otro lado de la calle sin darse cuenta realmente de lo que estaba haciendo, pero su trance fue interrumpido por un golpe. Al principio, lo escuchó distante, después, el dolor en la cabeza le indicó un impacto, comenzó a cerrar los ojos y no supo nada más.

Victoria frenó, escuchó sus llantas raspar el asfalto, pero el agua dio el empuje necesario para lanzar a esa persona 1 metro adelante y el coche se paro a pocos centímetros antes de ésta.

Wild and bereft
Assassin is born

Fue lo último de la canción. Pensó, si ese era el buen presentimiento que tenía sobre algo que aún no sucedía, su futuro como asesina, no era algo que le hiciera particularmente feliz.