SAM; 10 horas para el anochecer – Estación del teleférico

7:03 am

Sam llegó a la estación en ese preciso instante, todavía recordaba con escalofríos cuando recorrió ese camino por última vez. Había pasado un mes. Un mes desde toda esa pesadilla con los wendigos, un mes desde la desaparición de Josh. Por lo que Mike, el último en verlo con vida, les había contado lo daban por muerto. Sin embargo, el equipo de rescate había dado con él, o al menos con un monstruo muy parecido a Josh. Eso solo podía significar que estaba en camino de convertirse en uno de ellos, quizás podrían salvarlo de alguna manera. Cualquier posibilidad, por remota que fuese, se encontraba en las montañas, donde empezó la maldición. Alzó la mano para saludar a sus amigos, por increíble que fuese, habían podido reunirse todos. No esperaba que Emily y Matt apareciesen, tampoco tenían una relación estrecha con Josh, pero ahí estaban. También Ash y Chris, los mejores amigos del chico, cogidos de la mano con cierta timidez. Jess agarraba del brazo a Mike, que era el único que no la saludó. Desde que Sam descubrió que Josh podía estar vivo y Mike lo dio por muerto, su relación se había enfriado. Sabía que el chico solo había ido hasta ahí para intentar arreglar las cosas, por nada más. Además de sus amigos también había otras dos chicas, una era Molly, la prima de Mike. La conocía de pasada, sabía que no vivía en Canadá, pero que había vuelto al saber lo que ocurrió en Blackwood. La otra, de cabello largo despeinado y ojos saltones, debía de ser Harper Stern. El motivo de que estuviesen todos ahí reunidos.

—Siento llegar tarde— dijo como saludo.

Harper sacudió la cabeza, les indicó que la siguiesen hasta un banco, sobre el cual había una mochila abierta.

— Perdón por haceros venir hasta aquí...pero...no puedo hacer copias, me han mandado destruir las grabaciones...—se le apagó la voz.

Se llevó la mano a los labios y en cuestión de segundos, las lágrimas llenaron sus ojos. Estaba muy afectada por lo que había ocurrido. Formaba parte del grupo de rescate, Harper estaba de prácticas, ni siquiera debería de haber bajado a las minas. Pero lo hizo. Sus compañeros murieron, pero ella pudo recoger la cámara de vídeo antes de salir. No supo por qué lo hizo al principio, fue un impulso. Cuando sus superiores no quisieron creer lo que les enseñaba, o les asustó demasiado como para hacer algo, Harper buscó ayuda en otra parte. Sabía que no podía hacer nada por sus compañeros caídos, pero quizás sí algo por ese chico. Si era alguna clase de enfermedad, podría encontrar una cura, quizás. Ninguno de los amigos de Josh tuvo el valor de contarle la verdad, tan solo accedieron a juntarse con ella ahí.

—Déjame a mí— dijo Chris, con cierta ansiedad en la voz.

Cogió la cámara y la encendió. Harper se hizo a un lado mientras el grupo de amigos y Molly se ponían alrededor de la cámara para ver la grabación. Alguien ahogó un grito al ver a Josh, o algo parecido a él. Chris cortó el vídeo en cuando apareció en cuadro una cabeza cortada. Todos se quedaron en silencio. Josh estaba vivo, no había duda. Pero lo que quedaba saber era cuánto de su amigo seguía estando ahí y cuánto de wendigo lo había reemplazado.

— ¿Y qué se supone que vamos a hacer?—preguntó Emily—. ¿Es que queréis bajar a las minas?

Jessica negó enérgicamente.

—No, todo menos eso.

Vio como Mike pasaba un brazo por sus hombros, sin decir nada. Se sentía intimidado con la presencia de Sam, sabía que cualquier cosa que saliese de su boca iba a ser duramente juzgada. Sam lo prefería así, callado, sin intervenir ni molestar.

—Jess y yo salimos a duras penas—aportó Matt.

Se ganó una mirada asesina de Emily. Habían roto nada más ser rescatados, Emily no fue capaz de perdonarle que la dejase a su suerte, ni siquiera le dio importancia a que lograse sobrevivir.

—Tenemos que hacer algo...— dijo Ashley con voz trémula—. Por Josh.

Sam sabía que cuando decía "por Josh", Ashley quería decir "por Chris". Después de toda la venganza por la muerte de sus hermanas, Josh no era la persona favorita de nadie, en especial de Ashley. Pero seguía siendo el mejor amigo de su novio, quién, a pesar de lo ocurrido, seguía teniendo esa fe inquebrantable de que volvería a verlo alguna vez. Volvieron a pasar por un silencio que parecía eterno. Todos comprendían por quién debían de ir a rescatar a Josh, y por mala que les pareciese la idea, ahí estaban. Habían acudido todos sin titubeos.

—Vamos a salvar a Josh.

Todos se giraron para mirar a Sam, pero ésta solo podía mirar a Mike. Por fin establecía contacto visual, pasó de cierta vacilación a una seguridad plena. Por eso sabía que iba a hablar a continuación. Pero no lo hizo, al menos no inmediatamente, primero se acercó a una gran bolsa negra que había bajo el banco y la arrastró hacia ellos. Al abrirla, se encontraron con todo un arsenal.

—He pensado que si íbamos a meternos en las minas habría que estar preparado.

Emily fue la primera en agacharse, cogió dos pistolas de bengalas. Había pocas cosas que matasen por completo a un wendigo, el fuego era una de ellas. No les sentaba bien, al igual que la luz del día, por eso sabían que estaban seguros hasta el anochecer. Después de armarse con lo que había en la bolsa, Emily se dirigió a la cabina del teleférico con Chris y Ashley.

EMILY; Cabina del teleférico

7:12 am

Emily prefería, literalmente, estar en cualquier otra parte. La experiencia vivida un mes atrás le había endurecido el carácter, se había forzado a sí misma a madurar. Había dejado la carrera. La adrenalina, el peligro y su capacidad para superar algo así, le habían hecho darse cuenta de que podía aportar mucho más al mundo. Estaba destinada a algo mayor, solo que todavía no sabía el qué. Tuvo una fuerte discusión con sus padres al respecto, no estaban conformes con su decisión. Se tuvo que ir de casa, estaba viviendo con Mike, algo que en otro tiempo no le habría entusiasmado a Jessica. Pero desde lo que pasó en Blackwood, todas las relaciones habían sufrido cambios drásticos e inesperados. La tolerancia y respeto mutuo entre ellas dos, era uno de esos cambios.

—¿Qué pensáis que encontraremos ahí?—preguntó Ashley para romper el silencio.

Chris se miraba las manos, Emily dejó de admirar sin ganas el paisaje.

—Espero que a mi amigo.

Apretó los labios, no quería ser quién echase por tierra las esperanzas de Chris, pero Emily dudaba que pudiesen rescatar a Josh. En otra vida le habría soltado un comentario cargado de acidez, pero ya no sentía esa necesidad impulsiva de herir a los demás por gusto.

—Haremos todo lo posible—dijo Emily, ganándose una media sonrisa del chico.

Chris era un buen tío.

HARPER; Estación del teleférico

7:25 am

Harper vio como los dos últimos del grupo se subían a una cabina del teleférico, dejándola a ella en tierra. Se había negado tajantemente a volver ahí. Debían de querer mucho a ese chico para querer volver a un lugar así. Además no era solo por lo que le había ocurrido cuando bajó a las minas con sus compañeros, era lo que pasó después. Lo que pasó cuando esa criatura le miró a los ojos. Sintió algo, un escalofrío que se extendía más allá de una sensación física. Vio al humano detrás de la bestia. No sabía lo que ocurría ahí y una parte de ella prefería no saberlo nunca. La otra, sin embargo, creía que las familias de sus compañeros merecían saber lo que había pasado. El sonido de su móvil la sobresaltó. Era un mensaje. Su padre estaba preocupado por ella, técnicamente se había tomado unas vacaciones para relajarse, nadie sabía que estaba ahí. Empezaba a parecerle una mala idea. Se abrazó a sí misma cuando el aire frío de la montaña llegó a ella. Estaba completamente sola, le reconfortaba la luz del día, pero eso no era suficiente para calmar a esa voz chillona de su interior que le decía que saliese corriendo de ahí. Quería quedarse un poco más, asegurarse de que los chicos volvían bien. No iba a formar parte de esa expedición, bajo ninguna circunstancia.

Se sentó en el banco.

—Hay que ver en qué líos te metes, Harper.

Mucha gente opinaba que hablar en voz alta con uno mismo era síntoma de locura, para Harper solo era indicativo de soledad. Se miró las zapatillas, unas convers de imitación llenas de barro. Dejó la vista ahí fija, como si fuese a ver a través de ellas si se esforzaba. No ocurrió eso, sin embargo su mirada empezó a emborronarse. Al principio fue como si sus ojos se llenasen de lágrimas, después todo adquirió una tonalidad azulada que se convirtió en un remolino. Como un mar intentando tragársela. Entonces todo se volvió oscuro, solo para dar paso a una imagen completamente distinta. Estaba en las minas, aunque decir estaba era algo demasiado relativo, Harper sentía que era una espectadora de una escena de la que no formaba parte. Los chicos caminaban con la ayuda de las linternas, a pesar de que seguía siendo de día, la oscuridad empezaba a hacerse notar. Mike sacó un mechero para prender una antorcha. Fue ese momento cuando Harper vio unos ojos, inequivocamente no humanos, observarlo actuar desde las rendijas de unos tablones de madera. Todo se volvió negro otra vez.

Jadeó y parpadeó hasta recuperar la vista de nuevo. No entendía que había pasado, ni siquiera estaba segura de que hubiese pasado todavía. Miró hacia la montaña. Su brújula moral estaba activada y acalló a golpes a esa vocecilla interna que le gritaba que volviese a casa. Se puso en pie y caminó hacia la cabina. Esperaba no arrepentirse de aquello, pero sentía que los chicos iban a necesitar ayuda.

MIKE; Estación superior del teleférico

7:41 am

Mike fue el primero en bajar de la cabina, le tendió la mano a Jessica y esperó a que Molly se reuniese con ellos. Tras eso caminaron al exterior junto al resto del grupo. Habría preferido que ninguna de las dos chicas hubiese ido, pero eran igual de tercas y no tenía ganas de discutir en estéreo. Sabía que tenía las de perder. Echó un vistazo a su alrededor, mientras el resto acordaban el plan que iban a seguir. Molly estaba animada, daba ideas y se esforzaba mucho por involucrarse en el rescate de alguien a quien no conocía de nada. No recordaba haberla visto hablar con Josh nunca.

—¿Estás bien?—le preguntó su novia.

Justo en ese instante, Mike vio el mismo lugar en el que Jess y él se habían besado un mes atrás. Seguidamente, ella lo apartó para evitar que un témpano de hielo les atravesase al caer. Sonrió con amargura.

—Sí, solo recordaba el último momento bueno de este sitio.

Ella lo miró sin comprender, no esperaba que se acordase después de todo lo que había pasado. Le quitó importancia con un gesto. Se acercaron a los demás, para cerrar el círculo que habían formado. Sam le miraba muy seria. Una de las razones para meterse en todo aquello era recuperar esa amistad especial que había crecido entre ellos la noche que lucharon por sus vidas. Podía haber sido el principio de una amistad verdadera, pero el empeño de Sam por Josh se lo había impedido. Lo que más rabia le daba del asunto era que ella se mostraba igual de reticente que los demás con Josh, pero que muy en el fondo, por mucho que no quisiese admitirlo, había perdonado a Josh por lo que hizo. Lo había perdonado porque sus sentimientos por él trascendían más allá de la amistad. Si Sam no quería admitir que tenía un cuelgue con Josh, no era culpa de Mike.

—Queda claro entonces lo que vamos a hacer, ¿no?—preguntó Chris, llevando la voz cantante de la situación—. Vamos a las minas a por Josh, a sacarlo vivo.

—Nada de matar—reiteró Sam mirando fijamente a Mike.

Ella también había matado wendigos, eran los únicos del grupo que lo habían hecho. No tenía motivos para mirarlo como si fuese un asesino. Dejó de mirar a Sam y se giró hacia Chris.

—¿Y qué piensas? ¿Que se va a venir con nosotros tan alegremente?

Molly levantó la mano para llamar la atención, era menuda.

—Podríamos noquearlo, amordazarlo y llevárnoslo—dijo dejando que sus ojos saltasen de uno a otro de los integrantes del grupo, al ver sus expresiones añadió:—. Quiero decir, si tan peligroso es siendo un medio wen...lo que sea, lo mejor será asegurarse de que no hace daño a nadie.

Emily se llevó dos dedos al tabique de la nariz, suspiró.

—Tenéis que admitir que no es mala idea.

—¡No!—gritó Chris alterado—. ¿Cómo podéis pensar en hacerle eso a Josh?

Ashley apretó con fuerza su mano.

—Chris, tienen razón. Esto es lo mejor que podemos hacer por Josh, sacarlo sin que nadie salga herido.

—¿Y luego?—preguntó Emily, lo hizo con ese tono potente que tanto la ha caracterizado siempre. Carraspeó—. Perdón, no es que esté en contra de rescatar a Josh, es solo que creo que ninguno sabemos qué hacer después.

Fue Sam quien dio un paso al frente, cómo no.

—Rompemos la maldición de los wendigos.

La mano de Molly se alzó de nuevo.

—¿Perdón? ¿Has dicho maldición?