Disclaimer: Undertale no me pertenece, es propiedad de Toby Fox.
Advertencias: Este fanfic tiene OCs, además, es una parte paralela a mi fanfic SoulTale, los protagonistas son Sans, Papyrus y dos OCs que son parte de SoulTale, así que, bien puedes leer y considerar que los niños que aparecen son simplemente alumnos o leer la historia completa y ampliar tus conocimientos acerca de ellos. Que la historia ocurra paralelamente no significa que ocurra al mismo tiempo, estas clases empiezan el día después que Acedera deja la escuela y continúan hasta que empieza a converger con el resto de la historia. Las actualizaciones serán generalmente semanales y cortas. Aclarado esto, ¡les dejo leer!
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Tutorías con el profesor Sans
(llame, pero no hay garantías de que contestemos)
Segunda clase
Nada.
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Ese día había empezado de forma más prometedora.
Cuando llegó el esqueleto la estaba esperando, usaba el mismo atuendo del día anterior y seguía teniendo esa mirada perezosa que auguraba que iba a echarse a dormir en cualquier lado, pero estaba despierto, a fin de cuentas.
—lamento lo de ayer, estaba mortificado de sueño —Sans guiñó un ojo y Acedera parpadeó un par de veces.
—Está bien, debió haberse sentido muy cansado, lo comprendo —respondió ella sin hacer comentario al chiste de Sans.
Sin más que decir, se sentó en su lugar y Sans tomó los apuntes que debería haber estudiado el día anterior. Acedera lo miró tranquila durante la hora que el esqueleto estuvo leyendo cada cuaderno, sin alterarse o irritarse.
—bien, ¿es eso todo? —preguntó Sans una vez terminó, dejando el cuaderno de química encima de la pila de libros que ella había traído. Acedera asintió—. bueno… cómo pasa el tiempo, eres muy paciente, chico.
—Eh… gracias y… soy mujer —respondió ella no muy segura.
—lo sé, chico —respondió Sans haciendo caso omiso a las palabras de la adolescente—. bueno… ¿con qué quieres empezar?
—Matemáticas estará bien —respondió abriendo su libreta de ejercicios.
—bien, por lo que vi de tus apuntes apenas estás aprendiendo la matemática básica, así que te daré una pequeña introducción. las matemáticas son como tocar el trom-bone, simplemente tienes que cogerles el algo-ritmo —Sans rió un poco, esperando que ella reaccionará de alguna forma, sea riéndose o enojándose, pero su reacción fue totalmente distinta.
Había estado copiando las palabras del esqueleto, pero ahora lo miraba preocupada.
—Cielos… ¿qué tiene que ver la matemática con música? ¿O con un trombón?
Sans tuvo que reprimir una risa.
—no, chico, no sumes. solamente vamos a empezar.
—Soy una chica y… no estaba sumando —respondió ella algo incómoda.
Sans nuevamente, casi escupe al intentar retener una carcajada.
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—bien, eso es todo, ¿tienes alguna incógnita?
—Bueno, sí, varias pero aún no sé como despejarlas… ¿lo repetiría de nuevo, por favor?
Cualquiera que estuviese en el lugar de Sans tomaría a la chica por tonta, confundía todo lo que se le decía acerca de la clase y las bromas que eventualmente lanzaba, no obstante, a Sans no le disgustaba, es más, estaba riéndose muy fuerte internamente por la poca comprensión de la adolescente, era hilarante su cara de confusión después de una broma.
—bueno, chico, es hora de un descanso —dijo Sans levantándose de su lugar con calma.
—Soy una chica y… ¿no tomamos un descanso hace diez minutos? —preguntó sin soltar su lápiz mientras enarcaba una ceja.
—nope, era una pequeña pausa —corrigió Sans buscando en el refrigerador algo de beber.
—¿Una pausa de media hora?
—sep, es bueno descansar, la fatiga solamente evitará que pienses coeficientemente —fue la respuesta de Sans mientras sacaba un par de botellas de kétchup y se sentaba nuevamente.
—Es correctamente —trató de corregir ella.
—me alegra que estés de acuerdo conmigo —las palabras de Sans no parecieron tener efecto en ella, pero al esqueleto no le importó, solamente le extendió una de las botellas rojas y empezó a beber de la otra.
—Ah, no gracias, creo que debo irme a casa, las clases se terminaron hace media hora —negó Acedera tomando sus pertenencias con un poco de rapidez—. Gracias por enseñarme.
—para eso me pagan —respondió Sans guiñando un ojo y tomando ahora de la botella que le había ofrecido a ella.
—Sí… saludos a su hermano, dígale que los sándwiches fueron… especiales —dijo tratando de sonar cortés antes de salir de la casa.
—a paps le gustará saber eso —afirmó Sans levantando una botella como si brindara en su honor—. hasta mañana.
—Sí… hasta mañana.
Pero ambos sabían dos cosas: 1. Ella no había entendido nada. 2. La persona que comió los sándwiches debía estar muy enferma en ese momento.
Acedera dejó sus pertenencias en su casa antes de salir en dirección a la farmacia, esperando poder encontrar una medicina que evitara que le hicieran lavado de estómago a su padre.
