De verdad lo siento, tengo que hacer un re-upload del primer capitulo debido a un malentendido de documentos, entiendo si me quieren asesinar. No se preocupen el tercer capitulo llegara ridículamente pronto.
A la gente le gustaba la lluvia, muchos la veían como el momento perfecto para descansar bajo el cobijo de una cama, reconfortándose con una taza de té y alguien especial. Los jóvenes y adultos por igual se esperanzaban con diluvios fuertes que les sirvieran de escusa para faltar a clases o al trabajo. Los animales se regocijaban aprovechando para refrescarse a pesar de las protestas de sus dueños. La mayoría de las personas no tenían problema con la lluvia mientras esta estuviera bajo control y ausente de truenos. Ciertamente había algo cautivador en los días nublados y lluviosos que las personas amaban.
Sin embargo Seiya odiaba la lluvia.
A lo largo de su vida muchas cosas habían tomado lugar en días lluviosos, cosas que le hacían preguntarse si la persona encargada del "destino" estaba en contra suya. Todo comenzó en el día en que nació, una lluviosa tarde de Noviembre, una lluvia fuera de lugar, decían las personas, ya que ni siquiera había sido predicha. La lluvia fue tal que sus padres y hermana estuvieron obligados a quedarse un día más en el hospital.
Cinco años después, en una tormentosa noche de Septiembre, sus padres fueron víctimas de un accidente en carretera que les quito la vida. El recordaba con escalofriante claridad aquel trueno que le izo temblar y el rayo que le siguió que le helo la sangre mientras iluminaba la casa con un frio resplandor azul. Su hermana estuvo a su lado todo el tiempo y se aferro mas a él cuando recibieron la llamada que anuncio la muerte de sus padres. El también recordaba como la lluvia les persiguió en el día del funeral, como si el cielo se jactara en sus caras.
Tiempo después, en una mañana de Agosto, fría y gris, Seika, su hermana mayor fue llevada a estudiar al extranjero, con la falsa promesa de que regresaría pronto. El agua fría se mezclaba con las lágrimas calientes de su hermana quien mordía un pañuelo para no llorar mientras que se despedía de su tía y hermano. Sus padres habrían querido que estudiara en aquel instituto privado en Grecia, por lo que tuvo que despedirse de Japón con la intensión de cumplir aquella petición en memoria de sus padres. Su tía Marin intento convencerla de quedarse, argumentando que ella y Seiya necesitaban estar juntos para poder superar la perdida, pero Seiya sabía que Seika quería dejar atrás aquel lugar que le recordaba a aquella tragedia que les había cambiado la vida por completo. El no la culpaba.
Años más tarde, durante un infernal diluvio de Octubre, aquel quien era su mejor amigo y figura paterna perdió la vida en un accidente de avión. Una lluvia fuera de lugar, habían dicho las personas, aparentemente, al igual que en el día de su nacimiento, una misteriosa serie de circunstancias provoco que aquella lluvia fuera imposible de predecir. Lo único que Seiya recordaba de aquel entonces eran once siluetas, a sus ojos se veían tan altas y aun así quebradas por la tristeza de la perdida.
Fue poco después de continuas sesiones de terapia que el psicólogo le diagnostico depresión con tan solo catorce años, su tía se culpaba a si misma continuamente por no estar a su lado cuando el más lo necesitaba. Seiya todavía recordaba a Marin disculpándose con él en cualquier oportunidad que tuviera. La verdad es que el no la culpaba, su tía tuvo que hacerse cargo de ellos con tan solo veinticinco años, veinticinco años y con el peso de tano una compañía como de una familia en sus hombros. Al contrario, Seiya sentía que él era el que debía disculparse por no ser más que una carga que llevaba desdicha a cualquiera que amara.
Sin embargo fue en aquel periodo de oscuridad en donde la conoció. Seiya comparaba su encuentro al de un ciego que ve la luz del sol por primera vez. Aquella niña de pelo del color del océano al anochecer y gentiles ojos oscuros llego a convertirse en más que su mejor amiga. Ella le mostro lo que era la esperanza y le enseño a ver mas allá del cielo nublado, Seiya sentía que con ella el podía sentirse genuinamente feliz, no le hacía olvidar la muerte y perdida de los que amaba pero con ella era capaz de superarlo, ella era su bien merecida calma después de la infernal tormenta que era su vida. Miho logro hacer algo que nadie mas había hecho antes en su vida…ayudarle a sanar.
Pero él sabía que cosas como aquellas no duraban, en especial cuando se trataba de él. Aquel niño maldito que derrochaba sangre y miseria en su historia, aquel que llevaba arrastrando una nube de tormenta desde que vino al mundo. Como toda tormenta el problema cardiaco de Miho se hiso notar antes de progresar de manera peligrosa, al principio los doctores lo lograron aquietar con medicamento, pero solo era cuestión de tiempo para que lo peor hiciera presencia. Después de un año de sufrimiento los doctores no le dieron otra opción más que un trasplante de corazón.
Tanto él como ella sabían sobre los riesgos de la cirugía, tanto él como ella se preparaban para un posible adiós, tanto él como ella, a pesar de querer negarlo con cada fibra de sus cuerpos, se preparaban para el fin. Tanto él como ella decidieron que era lo correcto entregarse el uno al otro antes de que ella fuera posada en aquella fría mesa de operaciones para quizá no volver a levantarse jamás. Y así sucedió, días antes de la operación Seiya y Miho se entregaron en cuerpo y alma, para ellos se veía como lo más correcto y natural que pudieron haber hecho, fue una manera de agradecerse mutuamente, él le estaba agradecido por haber sido la roca que le impedía ser arrastrado por el torrente que él llamaba vida, y ella le estaba agradecida por haber sido ese alguien quien la comprendía, apreciaba y amaba por quién era y no por la enfermedad que la aquejaba.
Como Seiya se lo esperaba, el día en el que Miho murió estaba lloviendo, sin embargo esa lluvia era diferente a las demás, no era violenta ni fría, sino mas bien gentil, de una manera culpable Seiya sintió alivio. Alivio por aquella alma inocente que llego a ser su primer amor y que ahora ya no sufría, el no se permitió decaer a aquel abismo, se lo había prometido a ella, y así sucedió, el no se permitía lamentarse, pero a causa de ello el buscaba desesperado otras maneras de ocupar su mente. Sin amigos cerca y una vida seguida por la lluvia Seiya estaba sorprendido de que siguiera vivo.
Después de varios años él creyó que la perra que era el destino por fin lo dejaría en paz de una buena vez, pero no pudo estar más equivocado….
Fue en un lluvioso día de Marzo que él quiso gritar al viento hasta que sus pulmones colapsaran y la garganta le sangrara, golpear al suelo hasta que sus manos se rompieran y sus piernas se quebraran. Pero más que nada quería maldecir al cielo y preguntar por que…¿Por qué tuvo que enamorarse de la chica que era su enemiga jurada desde que nació? ¿Por qué se enamoro de Saori Kido?
