Capítulo 2

Esto es interesante… muy interesante

Tomó sólo unos segundos que la gente entrara en acción. Ron corrió inmediatamente en busca de otro profesor. Harry, Malfoy y Neville, se acercaron al par caído para intentar reanimarlos. Tan pronto como los tocaron un gran pulso de magia los repelió violentamente. Harry y Malfoy fueron lanzados hacia atrás por la sala mientras Neville cayó encima de una mesa, esparciendo libros, pergaminos, plumas y tinta en todas partes. Por todo el bullicio nadie notó un libro en particular caerse de la mesa, llegando a descansar contra la mochila de un hufflepuff, justo al lado de una pila de otros textos.

Otros dos estudiantes más también fueron impulsados al tratar de ayudar a Hermione y el profesor, cuando Ron regresó a la escena sin aliento y acompañado del director Dumbledore y Madam Pomfrey. Recuperado y con el conocimiento adquirido por experiencia, Harry detuvo rápidamente a los dos antes de que tocaran a su amiga y a su profesor. Dumbledore observó a la señora Pomfrey analizar a las víctimas con su varita, considerándolos lo suficientemente estables para el transporte. Tentativamente, Dumbledore envió un poco de magia hacia el profesor y, cuando parecía que había sido aceptada por lo que fuera que les hubiera afectado, fortaleció su hechizo y levitó al hombre fuera de la habitación, seguido de Madam Pomfrey, quien llevaba a Hermione Granger.

Fueron recibidos en las escaleras por una extremadamente preocupada Minerva McGonagall que había estado haciendo su camino al Gran Salón para el almuerzo.

Dos años atrás, justo después de las vacaciones de navidad, ella había tenido el triste deber de informar a su alumna predilecta que sus padres acababan de ser asesinados en un ataque mortífago. Fue el primer ataque abierto, en la reactivación de Voldermort. El ministerio de magia y el Profeta, se apresuraron a atribuir el ataque al notorio preso fugado, Sirius Black, y su notorio grupo de mortífagos recién liberados. En realidad, el ataque se llevó a cabo bajo las órdenes de Lord Voldemort, ya que Pettigrew había proporcionado la información acerca de la mejor amiga sangre sucia de Potter, quien además era el cerebro de su pequeño trio.

Siendo muggles, los Granger no tenían protección contra magos locos, por lo que sucumbieron rápidamente bajo las torturas y maleficios que soportaron.

Después de eso, hubieron varias discusiones acerca de que hacer con la tutela de Hermione. Olvidando que ella aún estaba en la habitación, los miembros de la Orden lanzaban ideas de ida y vuelta, sugiriendo posibilidades, discutiendo las ramificaciones legales de la emancipación a sus 16 años, llevarla fuera del país tan pronto como fuera posible… sólo una persona se dio cuenta que la joven bruja se deslizó fuera de la habitación llorando.

Minerva siguió a Hermione hasta su habitación y se sentó junto a ella en silencio, mientras ella gritaba su dolor y desesperación. Estaban en medio de una guerra, era fácil olvidar que la muerte de dos personas que no conocían tendría un devastador y profundo efecto en su única hija. Minerva escuchó mientras Hermione le relataba de vacaciones en familia, excursiones a museos, salidas a teatros y noches tranquilas en casa delante de la chimenea. Sonaba como lo vida idílica para un niño intelectual, como Hermione. Y realmente lo fue.

Y ahí estaba ella, con sólo dieciséis años de edad y completamente sola. En un loco impulso en el que no tuvo un segundo para retractarse, Minerva le propuso irse a vivir con ella. Hermione aceptó con gratitud la oferta, y del mismo modo no se lamentó ni un segundo. Ella le ayudó a la joven con la tarea inmediata de organizar el funeral de sus padres y la liquidación de su patrimonio. Hermione quedó como una bruja moderadamente rica una vez que todo estaba hecho, sus padres habían tenido mucho éxito en su campo y, junto a algunas inversiones bien hechas, dejaban a Hermione con el mundo a sus pies.

Ahora, después de dos años, la relación de Minerva y Hermione era de madre – hija. Por lo tanto, el corazón de la mujer mayor se estrujó y retuvo el aliento cuando reconoció a su hija inconsciente siendo levitada por la enfermera. Abandonando su habitual actitud de calma, la profesora se precipitó a la señora Pomfrey exigiendo saber lo que había sucedido. Harry, que había seguido a su mejor amiga, le puso al corriente de lo que había sucedido. Por lo que, lanzando una mirada mordaz hacia un tímido Ron Weasley, Minerva siguió hacia la enfermería, después de prometerle a Harry mantenerlo al tanto de cualquier novedad. La madre dentro de ella estaba gritando que Hermione iba a pasar al menos una noche en la enfermería, o de lo contrario en sus propios cuartos, donde propia cuidar de ella. Pero esperaría el diagnóstico oficial.

Una vez en la enfermería, Dumbledore colocó a Snape en su cama habitual, mientras que la señora Pomfrey colocó a Hermione en una de las camas más abajo. Hubo un pequeño caos cuando su hechizo falló y Hermione casi cayó al suelo. Fueron los reflejos del director que la salvaron de cualquier lesión, y la acomodó en la cama continua de donde se encontraba el profesor Snape.

Después de separar a las dos brujas, puesto que Minerva estaba reprendiendo a la enfermera por dejar caer a Hermione, mientras ella intentaba defenderse mediante la descripción de la magia externa que interfería con su hechizo, Dumbledore sugirió amablemente que la señora Pomfrey debería tal vez, comenzar a determinar que fue lo que pasó.

Cuadrando los hombros y resoplando una vez más hacia Minerva, como si fuera a dejar caer deliberadamente a uno de sus pacientes, Madame Pomfrey se dirigió a sus pacientes. La misma fuerza que había repelido violentamente a los estudiantes en el gran salón reaccionó de nuevo y la matrona de repente se encontró de espaldas sobre una de las camas del otro lado de la habitación.

Dumbledore acarició su barba cuidadosamente y miró a las dos figuras inconscientes frente a él, y luego nuevamente a la desconcertada enfermera. – bueno, esto es interesante – reflexionó, - muy interesante-.

– ¿Interesante? – repitió Minerva con incredulidad – Albus, a veces me preocupo por su salud mental. Ahí están el Jefe de Slytherin y el premio anual, nadie es capaz de tocarlos, ¿y lo único que puedes decir es que es interesante?

– Aún siendo lamentable, que ellos dos se encuentren es esta situación, no cambia el hecho, Minerva, que esta situación es ciertamente interesante – respondió Dumbledore. Se volvió hacia la señora Pomfrey quien se había recuperado y se unía a ellos – Poppy, tal vez usted debería emitir hechizos de diagnóstico desde aquí – sugirió.

La señora Pomfrey levantó su varita y comenzó con el hechizo que había usado en el Gran Salón y fue aumentando gradualmente la fuerza de los hechizos hasta que sintió una resistencia. – Albus, todo lo que podemos determinar es que ellos no están en un peligro inminente de muerte. No lo entiendo, algo me impide diagnosticar más.

Los tres se quedaron mirando a la pareja que dormía con total tranquilidad en las camas frente a ellos. – Ellos parecen tener una fuerte magia que los protege. Creo que por ahora hay que confiar, en que sea cual sea el hechizo que haya usado el señor Weasley no está teniendo ningún efecto adverso. Propongo que los dejemos dormir y volverlo a intentar cuando despierten – dijo el profesor Dumbledore con autoridad.

Las dos brujas no tuvieron más remedio que estar de acuerdo. La señora Pomfrey se marchó presurosa a su escritorio para comenzar a anotar en los archivos médicos de Hermione y Snape, mientras Dumbledore sacó a una reacia Minerva de la enfermería, con la promesa de que Poppy les haría saber tan pronto como hubo algún cambio. Él la consoló con la idea de que podían volver a la enfermería inmediatamente después de que acabaran las clases.

A medida que las atenciones de los tres estaban en otras cosas, se perdieron las dos pequeñas bolas de luz que surgían de los pechos de Sevreus y Hermione y se unían en el aire entre ellos, pulsando varias veces, antes de dividirse nuevamente y acomodarse de donde vino.

Varias horas más tarde, Minerva estaba sentada en una silla tan cerca de la cama de Hermione como pudo. Una bandeja vacía ocupaba la mesita junto a ella, así como dos cenas completas que siguen en estasis para ellos dos. Aún nadie había podido acercarse a ellos, ni siquiera Madame Pomfrey podía acercarse lo suficiente para determinar nada más que permanecieran fuera de peligro. Dumbledore había asomado la cabeza en la habitación varias veces durante la noche, lo cual era una indicación de lo preocupado que se encontraba por el par, al igual que Harry, que estaba fuera de sí por la ansiedad.

Minerva no se movía de al lado de su hija, incluso cuando llegó el momento de irse a dormir, se transformó en su forma animaga y se acurrucó en la silla y rápidamente se quedó dormida. Ella dormía tan profundamente que ni siquiera se movió cuando uno de los ocupantes de las camas, justo antes de medianoche, exactamente doce horas después de que el hechizo los había golpeado, se paró y subió a la cama de al lado con su ocupante. La magia que los había estado protegiendo toda la tarde se arremolinaba a su alrededor, formando una burbuja impenetrable que no permitía escapar el sonido o dejar nada a la vista, como el mago y la bruja se unieron en un apasionado beso.