Capítulo 2: Refugio
A diferencia de los otros refugios de la Orden que Harry había visitado, este estaba bien mantenido. Algo de luz solar se colaba por entre los árboles e iba a dar al oscuro techo que daba destellos plateados debido a la reflexión de la luz. Incuso había lo que parecía un invernadero, y un jardín, muy parecidos a los que estaban llenos de plantas mágicas que la Profesora Sprout mantenía en Hogwarts.
Pero la sorpresa más grande fue cuando la puerta se abrió, y un elfo doméstico que vestía una funda de almohada bordada con dibujos de pinos salió de ella y se inclinó profundamente ante ellos. "Bienvenido, Profesor Snape! Hattie a mantenido la casa como el Profesor Dumbledore le ordenó para el Profesor Snape."
Snape asintió cortésmente hacia el elfo. "Nos quedaremos aquí indefinidamente."
Los ojos castaños del elfo se abrieron de par en par al ver a Harry. "Hattie preparará una habitación para el hijo del Profesor Snape inmediatamente."
Harry bufó, pero Snape no le hizo caso. "Este es un estudiante de Hogwarts. Harry Potter." Su gruñido reprobatorio cortó cualquier exclamación de sorpresa que Hattie pudiera haber hecho. "Mira que su habitación esté muy lejos de la mía."
"Si, Señor," Chillo Hattie, y luego se desvaneció.
A Harry, Snape le dijo brevemente, "Espero que me hagas la cortesía de entretenerte ahora que estamos aquí, Señor Potter, a menos de que necesites algún tipo de asistencia."
"Porqué me pondría en tu presencia voluntariamente?" Disparó Harry, y caminó hacia la casa delante de él.
En realidad era, como Harry comprobó aliviado, bastante fácil "entretenerse" sin encontrarse demasiado con su (técnicamente hablando) anfitrión. Aunque por fuera la cabaña parecía pequeña, dentro el espacio era suficiente como para que no le forzara la compañía de Snape más de unos minutos cada día.
La habitación que Hattie arregló para él estaba en el lado opuesto a la de Snape –algo por lo cual ambos estaban inmensamente agradecidos –y subiendo las escaleras incluso había un pequeño balcón donde Harry podía ver sobre los árboles hacia el barranco que daba al Lago. Al principio no había podido creer que no era el mar, pero cuando caminó hacia el lado de la montaña por la playa rocosa, descubrió que en realidad el agua era dulce –y excesivamente fría.
Le gustaba caminar por la orilla y recoger piedras lisas y de diferentes colores para examinar, hasta que descubrió a Snape haciendo exactamente lo mismo. Desde entonces siempre se aseguraba de mantenerse dentro de la casa cuando Snape estaba fuera, o estar fuera cuando Snape estaba dentro.
Dentro de la cabaña había una biblioteca impresionante, era la habitación más grande en toda la casa. Y aunque a Harry no le gustaba mirar a nada que le recordara a Ron y Hermione, su propio interés en libros era suficiente para ignorar las punzadas que la habitación le daba, pensando como la última chillaría de emoción al ver esa colección. La parte difícil era entrar a la habitación cuando Snape no estuviera en ella.
En una ocasión, descubrió al antiguo profesor caminando hacia el jardín, y corrió hacia la biblioteca para estar allí el mayor tiempo posible. Aunque Snape profesara gran interés en las Artes Oscuras, aparentemente todavía tenía la mano puesta en Pociones, y constantemente estaba preparando nuevas invenciones en el sótano.
Y Harry se alegró al saber que esta biblioteca no tenía Sección Restringida, aunque sin duda Snape demandaba explicaciones si algún volumen equivocado desaparecía. Harry estaba contento de dejar en paz la mayoría de volúmenes acerca de Pociones (incluso un tomo muy tentador llamado Potentes venenos para engañar incluso a los Maestros), pero si revisaba algunos que sabía que Snape no iba a extrañar en seguida. La Desautorizada y Extensa Historia del Desarrollo de las Artes Oscuras probablemente mantendría a Snape ocupado por un buen tiempo (no que a Harry no le hubiera gustado echarle la mano a ese libro) antes de que regresara a buscar volúmenes más, dicho de alguna forma, especializados.
A Harry le gustaba la soledad en la cabaña en la cima de la montaña, rodeada de bosque, aunque a veces extrañaba a Hedwig. La había enviado con instrucciones de quedarse donde los Weasleys hasta que él fuera por ella antes de la batalla final, y no había forma de que ella pudiera alcanzarlo al otro lado del Océano Atlántico.
Así que fue una gran sorpresa cuando un grupo de Muggles llegaron ruidosamente al claro que había justo bajo la cabaña, tan cerca que Harry los podía escuchar desde su habitación.
"No puedo prender el fuego!"
"Pon más leña, abuelo, así se prenderá!"
"Si no prendemos el fuego, no podremos hacer nada!"
Y así siguió. Nunca se callaban, especialmente cuando Harry los escuchó sacar ollas y sartenes para ahuyentar al oso que habían atraído con el olor a comida después del atardecer. Malditos Muggles.
Severus estaba contento de que los Muggles hubieran escogido acampar en el lado de la montaña de Potter. Una vez que estuvo satisfecho de que las barreras mágicas mantendrían al ruidoso grupo lejos de la cabaña, se fue a atender sus asuntos (muy animadamente). El chico, para su gran alivio, se mantenía lejos de él, así que el solo instruyó a Hattie en atender cualquiera de sus necesidades y de avisarle si había algún problema. Ella no tenía nada que reportar, así que estaba despreocupado. Le encantó a Severus ver en una ocasión al chico caminando hacia el lado opuesto de la montaña de donde estaban los Muggles, con una cara claramente irritada. Por el ruido que había escuchado, sin duda los Muggles mantenían a Potter despierto toda la noche. Severus suponía que podía poner un hechizo anti-sonido alrededor de ellos, pero en realidad no veía ninguna razón para hacerlo.
Pero muy pronto, en la opinión de Severus, los Muggles empacaron y se fueron –algo apresurados, porque aparentemente uno de los idiotas había sido mordido por una serpiente mientras caminaba por los arbustos. En cualquier caso, al menos la paz había vuelto a esa área.
Severus había arreglado todo para que Hattie discretamente obtuviera una copia de El Profeta todos los días, y lo dejaba donde Potter lo pudiera ver. Recibir noticias de que el chico había sobrevivido y estaba a salvo no había calmado a sus amigos y a la Orden; por el contrario, estaban más desesperados que nunca. Pero para el creciente disgusto de Snape, Potter no leyó en periódico ni una vez.
Igual, la primera semana de auto-impuesta soledad pasó sin ningún incidente… hasta que Hattie se apareció en su laboratorio en pánico. "El Profesor Snape debe venir rápido! El señor Harry está enfermo!"
Severus tiró su libro y corrió.
Encontró a Potter caído peligrosamente cerca del barranco que daba al agua. Más perturbador todavía era el libro que el chico aparentemente estaba leyendo. Seguramente no habían advertencias de que algunos hechizos eran oscuros y peligrosos –pero nadie pensaría que un mago con la perpetua habilidad de Harry Potter no tendría suficiente sentido común para darse cuenta de ello una vez que empezara a leer.
Murmurando unas cortas palabras acerca de los ancestros de Potter, Severus lo revisó, y satisfecho de que no hubieran heridas peligrosas, levitó al chico de vuelta a la casa. Una examinación más profunda determinó que Potter no se había causado ninguna herida, aparte de ponerse en un shock mágico otra vez. Una vez satisfecho de que el chico se recuperaría, llevó su atención hacia el libro. A que había estado jugando el pequeño idiota?
Seguramente podría descontar los hechizos que eran abiertamente hostiles hacia los Muggles u otros, pero el libro le intrigaba; incluso los hechizos que sobraban eran obviamente oscuros como para que Harry los intentara. Porque el chico intentaría algo con un libro como ese? Seguramente un mago tan virtuoso como el santificado Harry Potter habría votado ese libro como si quemara cuando viera lo que tenía. O supongo que Potter pensó que era inmune a esa clase de influencias, pensó Snape, lanzándole una mirada asqueada. Pequeño arrogante.
Inevitablemente, Potter se recuperó, y Severus no sintió ningún remordimiento en saltar sobre él en el momento en que se despertó. "A qué demonios estabas jugando, chico estúpido? Podrías haberte matado!"
Una vez que la desorientación de Potter pasó, y para irritación de Snape, el chico estaba tan obstinado como siempre. "No trates de pretender que en realidad te importa."
"Qué hechizo tratabas de utilizar? Tienes suerte de que no hubieran consecuencias más serias."
Potter se dio la vuelta hacia el otro lado, pero al final murmuró. "Realce de Poder"
"Si, eso ya lo supuse. Cual?"
El silencio que siguió fue tan largo que por un momento Severus pensó que el chico se había quedado dormido, pero al final, Potter respondió. "Vis Vires"
Gruñendo, Severus miró hacia arriba, pero se encontró más confundido que antes. La antigua Magia de la Tierra no era muy aprobada por la sociedad mágica, pero un hechizo como ese… Potter debería haber podido invocarlo con relativa facilidad, pero obviamente había fallado: entonces o había perdido el control del hechizo, o el poder había sido demasiado. Cualquiera de las dos posibilidades parecían remotas para alguien con la fuerza mágica de Potter. Así que por que estaba en shock otra vez? Un mago más débil podía haberlo realizado, pero seguramente… esperen.
Más débil…
"Potter, siéntate."
O Potter lo respetaba más de lo que él creía, o el chico estaba demasiado débil para protestar, porque obedeció, con el rostro pálido mientras se sentaba. Severus lo miró cuidadosamente. "Desde cuando tu ha disminuido tu poder?"
Los ojos verdes que lo miraron alarmados estaban cansados, ni cerca de los brillantes y claros ojos que él recordaba. Estaba atónito de que esta posibilidad no se le hubiera ocurrido antes. Potter había matado al Señor Oscuro después de todo, y había destruido cinco Horrocruxes, en los intermedios batallando a varios secuaces que Voldemort le mandaba.
El chico suspiró, frotándose el rostro. "Más o menos desde que me deshice del primer Horrocrux. Fue muy difícil sobrepasar las maldiciones que tenían, y simplemente nunca me mejoré."
"Pero fuiste capaz de vencer al Señor Oscuro."
Potter se encogió de hombros, mirando hacia otro lado. "Talvez la pérdida de los Horrocruxes también debilitó a Voldemort. Cada vez que destruía uno… empeoraba un poco. Se fue haciendo más difícil seguir peleando. Tenía el presentimiento de que… llegaría a esto."
Severus digirió esto mientras Harry volvía a acostarse, a caía dormido casi de inmediato. Un patrón estable de debilitamiento mágico –y físico –después de destruir objetos con fuertes maleficios y agravado por duelo constante. Potter no comía mucho, según Hattie, y ahora que lo pensaba, Severus se dio cuenta de que su salud no había mejorado en los días desde que habían llegado. Y debería haberlo hacho, si esto era solo un caso de agotamiento mágico.
Alguno de los Horrocruxes debía haber maldecido al chico. Talvez más de uno. Es Señor Oscuro utilizaría múltiples protecciones en objetos que fueran importantes para él –utilizaría hechizos inmediatos y a largo plazo en contra de cualquiera que tratara de obtener una parte de su alma.
"La Orden sabe de tu condición?" le preguntó a Potter unos días después, cuando vio que el chico todavía se movía lentamente alrededor de la casa.
Potter negó con la cabeza. "No hay nada que pudieran hacer al respecto. No había tiempo de verificar los hechizos antes de que yo destruyera el Horrocrux, y una vez destruido, no había manera de saber que maldiciones contenía."
"De verdad te resignaste a tu destino," dijo Severus, intentando pinchar su orgullo.
Potter se rió. "A diferencia de otros, yo no me paso todo el tiempo buscando ser el Número Uno. Ya sabía que las posibilidades de pasara por todo esto ileso –o vivo, más bien –no eran muy buenas. Hice lo que tenía que hacer.
Severus lo miró directamente. "El hecho de que yo halla sobrevivido no significa que solo buscaba mis propios intereses. Tu sabes eso, chico."
"Si, pero igual todos los que alguna vez confiaron en ti terminaron muertos," se burló Potter, y salió de la casa antes de que Snape pudiera responder.
Una vez solo, Severus se sirvió un vaso de Whiskey de Fuego. Se preguntó si Potter sabría la absoluta y completa verdad de sus cortantes palabras. Que Snape estuviera actuando bajo órdenes algunas veces, y otras veces tratando desesperadamente de salvar la vida de otros no significaba nada… era verdad: todos los confiaron en él estaban muertos.
Había cumplido su promesa con Albus… lo había matado. Había cumplido su promesa con Narcisa, y había ayudado a Draco lo más que pudo… pero ni eso había calmado la ira del Señor Oscuro en contra de Lucius y su familia. Draco había muerto el día que Lucius escapó de Azkabán… a manos del Señor Oscuro, mientras sus padres miraban. Narcisa había tratado, suicidamente, de vengar a su hijo, y Voldemort la mató también. Lucius no sobrevivió su próxima misión.
Severus había sido ascendido a ser la mano derecha del Señor Oscuro, llenando el puesto bacante que había pertenecido a Lucius Malfoy, y dándole más oportunidades que nunca de obtener información e inteligencia, de sembrar la semilla de destrucción para Señor Oscuro. Pero el costo…
Maldito Harry Potter. Severus sintió que su odio por el heroico chico crecía aún más. Si alguna vez te vieras forzado a escoger entre la vida de los que te importan y el bien común de nuestra sociedad. Donde quedaría tu nobleza Gryffindor entonces?
Si no hubiera sido por su promesa final a Albus, Severus estaría perfectamente contento con mirar a Potter desgastarse a causa de los hechizos de los Horrocruxes. Pero las promesas a los muertos no le dieron ese agrado, así que comenzó a buscar remedios para la condición del chico.
Potter no era de gran ayuda.
"Deberíamos contactar a la Orden. Quieras o no ver a tus amigos, ellos tienen recursos que no son accesibles para mi desde aquí," le dijo una tarde a Potter después de arrinconarlo en el jardín.
"Por décimo sexta vez, la respuesta es no," dijo Potter secamente. "No quiero volver a tratar con la Orden."
"Tu egoísmo me impresiona, Potter" exclamó Snape. "No te importa tu propia vida ni el sufrimiento que indudablemente le estás causando a tus amigos. Los maleficios de los Horrocruxes no son nada comparados con la increíble lástima que sientes por ti mismo!"
"Lo habla el experto en el tema!" escupió el chico. "Tu si que puedes hablar de eso."
Snape le agarró del brazo cuando trató de irse. "Le juré a Dumbledore que iba a preservar tu vida, sin importar mis pensamientos acerca de su valor." Ambos sabían cuan poco eso era. "Y si llego a tener que elegir entre tu patética existencia y cumplir tus deseos, seguramente escogeré la primera."
"Como si te importara yo o mis amigos!" Gritó Potter de vuelta. "Crees que de alguna forma compensarás lo que hiciste ayudándome? Despierta, Snape; no engañas a nadie! Eres un maldito y egoísta asesino y siempre lo serás, no importa todo lo que digas acerca de seguir órdenes!"
"Cállate!" rugió Snape.
"Y lo sabes!"
Severus golpeó a chico tan fuerte como pudo. Potter lo esquivó y golpeó su puño en el pómulo de Snape, alejándolo, pero Severus agarró a Harry del brazo e hizo que cayera con él, haciendo que se golpeara fuertemente con el piso. Logró sacarse al débil mago de encima de él y hacerlo caer de espaldas, y entonces se puso sobre él y golpeó al pequeño idiota en el rostro lo más fuerte que pudo.
Potter le lanzó un puñado de polvo en la cara, hizo rodar a Snape, quien gritaba y trataba de limpiarse los ojos, lejos de él, y se puso de pie y le pateó en las costillas fuertemente. Luego retrocedió.
"Mantente lejos de mi, Snape. Si contactas a la Orden, me iré, e incluso un espía tan bueno como tú no podrá encontrarme!" Severus podría haberlo alcanzado si potter no hubiera lanzado un incendio al jardín, forzando al profesor de pociones a que volteara su atención mientras el joven mago escapaba.
Severus no lo volvió a ver por casi un día, pero Hattie lo veía lo suficiente como para asegurarle a Severus que el chico estaba bien, así que lo dejó. Se preocupó cuando el periódico Muggles reportó que las autoridades locales del área trataban con una infestación de serpientes, pero Potter había vuelto a la casa para entonces, y Severus supuso que el chico, sabiendo hablar Parsel, no tendría que preocuparse de ser mordido.
Severus había entretenido la idea de que si lograba contactar a la Orden, los amigos de Potter persuadirían al estúpido chico para que regresara a Inglaterra a buscar un mejor tratamiento del que Snape le pudiera dar en el exilio. Pero la pelea en el jardín le habia dejado claro que Potter evitaría ver cualquier cosa de la Orden, incluso si eso significaba perder su magia y el continuo deterioro de su salud.
Él evitaba a Severus aún más, lo cual sería agradable para Severus de no ser por la pequeña preocupación de que la salud de Potter no estaba mejorando. Tampoco el comportamiento sugestivo de estabilidad mental. El chico había arriesgado y sacrificado mucho a cuenta de otros, entonces por que de repente estaba tan reacio a encarar la gratitud de aquellos que había salvado? Esto ciertamente no coincidía con el insípido héroe del mundo mágico que Severus conoció en Hogwarts. No, ese harry Potter habría sonreído valientemente, se habría sonrojado ante las cámaras e insistido humildemente que no merecía todas las condecoraciones –incluso mientras las recibía.
Siguiendo la media-sugerencia de Potter, Severus usó su considerable experiencia como espía para mantener un ojo en el chico. En su mayoría, su actividades era aburridas… caminaba por la orilla del Lago, y ocasionalmente experimentaba con magia en las rocas, pero nada alarmante. Si el chico hubiera estado tentado a tratar hechizos más peligrosos, su debilidad mágica y física eran una barrera efectiva para eso.
Pocas de estas caminatas lo llevaban cerca de Muggles, pero en las ocasiones que lo hacían, los labios de Potter se torcerían de una forma que era vagamente familiar para Severus, y entonces daba la vuelta para caminar en dirección contraria, sin hacer ningún esfuerzo por contactarlos. Severus se sentía más bien igual acerca de los Muggles, pero… no era de Potter el estar tan asqueado por ellos, verdad? Deseó haber aprendido más acerca de la relación del chico con los Muggles con los que creció y el otro niño Muggle que indudablemente había crecido con él.
Vagamente recordaba a Albus decir que la vida hogareña de Potter no había sido feliz –en ese momento lo había pensado como lloriqueos infantiles, pero… contaría eso para el desagrado y hostilidad del chico? O era su deteriorada salud?
Solo eso le preocupaba a Severus más y más; la salud de Potter empeoraba. Sus caminatas, que parecían mejorar su humor y su magia gracias al aire limpio y la tranquilidad, empezaron a decrecer, y luego pararon; Potter ya no se iba fuera de la vista de la cabaña o de la orilla bajo ésta. Se pasaba horas sentado en el barranco mirando hacia el agua, sin mover un músculo. Severus incluso lo vio hablando con serpientes una o dos veces.
Entonces fue claro que necesitaba exámenes más profundos, así que Severus confrontó a Potter y lo intimidó y molestó hasta que se sentara quieto en el laboratorio para estos. "Talvez si fueras un poco más comunicativo, yo tendría más con que trabajar," le dijo mientras le hacía hechizos de Diagnóstico.
"Te he dicho todo lo que recuerdo," dijo Potter sin ganas, moviendo las piernas mientras se sentaba en una mesa. "No había tiempo para pensar; yo solo usaba cualquier hechizo que se me ocurría en ese momento para destruir los objetos."
"De todos modos, necesito más detalles. Donde estabas cuando destruiste la Copa de Hufflepuff?" Preguntó Snape.
Potter respiró hondo. "En el cementerio de Little Hangleton. Estaba en la antigua casa de los Riddle. Rompí las barreras –y supongo que tu fuiste la razón de que las alarmas no sonaran." Severus no lo negó. "Robé la Copa y corrí. La destruí en el cementerio antes de desaparecerme."
"Y la dejaste allí?" Potter asintió. Severus frunció el entrecejo. "Y que si destruir la Copa no destruía el fragmento de alma?"
"Si lo hacía" dijo Potter en tono final. "Créeme, si? Lo hacía."
Severus miró al chico por varios momentos, y finalmente decidió aceptarlo. "Qué sentiste?"
"Antes de desaparecerme? Algo… en mi cicatriz. Y en el pecho. Una presión, y luego nada. Una y otra vez. Fue raro," Los ojos de Potter estaban ligeramente desenfocados, perdidos en su memoria. "Y después fue como una palmada, y la copa se derritió. Y supe que estaba hecho."
"Cuando sentiste los efectos de los maleficios?"
"En ese momento no pude respirar. Me desaparecí en caso de que los Mortífagos aparecieran, a la Madriguera. Recuerdo escuchar a la Sra. Weasley decir que tenía los labios azules, pero me desmayé." La voz de Potter era tan impersonal que podría haber estado discutiendo el clima. "Mandaron por la Señora Pomfrey. Me desperté dos días después. Y me sentí realmente débil por días, pero tenía que seguir buscando los otros Horrocruxes.
"Y el siguiente fue el espejo de Rowena Ravenclaw?" lo apresuró snape.
Harry asintió. "Utilicé un Escudo Sólido entre mi y el espejo cuando lo golpeé –estaba en el antiguo orfanato donde Riddle creció. Sentí el maleficio golpeándolo… creo que fue otro hechizo ardiente como el que le dio a D… el que le dio a Dumbledore." Suspiró. "Supongo que él también debió haber utilizado un escudo."
"Lo hizo" saltó Severus, enojado. "Cuanto le tomó al escudo para fallar?"
"Unos dos minutos. No vi ningún otro maleficio, pero supongo que debió haber habido algo. O tal vez eso no fue lo que me maldijo."
El resto de la historia era esencialmente lo mismo. Severus podía pensar en una variedad de maleficios que el Señor Oscuro podría haber puesto en los Horrocruxes, pero ninguno le daría tan particulares síntomas a Potter. A Lord Voldemort le gustaba lo dramático… habría querido que Harry sufriera más que un simple deterioro, más que simple debilidad y fatiga. Algo no encajaba.
Para empezar, los números.
"Entonces la Copa de Hufflepuff, el medallón de Gaunt, el espejo de Ravenclaw, el anillo, el diario… eso son solo cinco. Cual era el sexto?" Su paciente dudó. "Potter?"
Derrotado, el chico suspiró. "Y es aquí donde finalmente entiendes con tu dura cabeza lo que he tratado de explicar desde el principio. El porque no tiene sentido contactar a nadie o enviarme de vuelta a la Orden." Encontró los ojos de Snape, con una expresión que sorprendió al profesor. Sus ojos, cansados y derrotados, miraban a Snape debajo de la cicatriz en forma de rayo…
La cicatriz…
"Eras tú," dijo Severus suavemente. "Tú eras el sexto Horrocrux." Potter cerró los ojos y asintió. "Esa es la naturaleza de tu cicatriz, de tus visiones. Tu conexión con él. La noche que trató de matarte…"
"No sé como me di cuenta," dijo Harry, con los ojos cerrados. "Pero cuando lo hice, yo… sabía lo que tenía que hacer."
"Y como sobreviviste?" preguntó Severus.
"Auto-exorcismo, si lo puedes creer." Había una nota de orgullo en el rostro de Potter cuando miró a Snape otra vez. Severus tenía que admitir que estaba impresionado; cualquier forma de expulsión de una influencia externa en un alma humana era difícil y peligrosa. El auto-exorcismo casi nunca había sido intentado en la historia documentada.
"Funcionó, supongo?"
"Lo suficiente. Me saqué el horrocrux de encima."
"Que utilizaste como agente de expulsión?"
Potter sonrió. "Tú no lo entenderías."
"Pruébame."
"Amor. Mis amigos, como te gusta llamarlos. Voldemort no tiene amigos; no puede. Esa emoción confinó el fragmento de alma y lo obligó a salir."
Severus procesó esto. El intento evidentemente había funcionado: el Señor Oscuro estaba muerto. Pero era extraordinario que Potter no se hubiera matado en el proceso. Entonces era muy probable que su propia magia y cuerpo sufrieran una gran herida. Si alguna vez lograría recuperarse de esta era algo que todavía quedaba por verse.
"Y esta es la razón por la que cortaste relación con la Orden?"
Harry alzó las cejas. "Y que sugieres? 'Oh, hola chicos, por cierto, he estado caminando con un pedazo de alma de Voldemort dentro de mi todo este tiempo!' Lo sabría todo el mundo. Maldita Rita Skeeter o alguien lo descubriría. Especialmente cuando se dieran cuenta de que estoy… enfermo. Cuanto tiempo habría pasado hasta que se pusieran en mi contra?"
La amargura en la voz del chico era evidente. Severus no podía negar la verdad en sus palabras. La comunidad mágica era impredecible; todo lo que tomaría sería el artículo incorrecto en la prensa para que gritaran por la cabeza de Potter. Ellos querían un héroe, un salvador. No un joven emocionalmente inestable y con poderes permanentemente reducidos.
"Así que simplemente decidiste darte por vencido?"
"Yo solo quiero que me dejen en paz!" dijo Potter, saltando de la mesa furiosamente. "Porqué es eso tan difícil de entender –es lo mismo que tu quieres!"
"No hay nadie en Inglaterra a quien le interese mi regreso," hizo notar Severus.
Los labios de Potter se torcieron en una sonrisa maliciosa. "Buen punto."
Continuará…
Snape continúa su búsqueda para encontrar el maleficio que está dañando a Harry. La fuerza de Harry continúa deteriorándose, y otros signos sugieren que el maleficio que tiene podría tener repercusiones más profundas y mortales de lo que se podría imaginar. Todo esto en el Capítulo Tres: Cicatriz!
Y bueno gente, espero que les haya gustado, me merezco un buen review de su parte, porque para subir este capítulo me quedé trabajando hasta la madrugada……
Como sea, espero actualizar el próximo capítulo la próxima semana, pero este sábado viajo a Argentina para comenzar mis estudios universitarios. La parte buena es que esto me da un vuelo de 7 horas que puedo dedicar completamente a traducir el fic, pero la parte mala es que al llegar tengo que establecerme y todo, así que nunca se sabe. No debería ser difícil encontrar media hora libre para ir a un café-net colgar el nuevo chap, pero por si acaso no prometo nada.
Y por cierto, para alguien que pregunto, no, este fic no es slash… supongo que sigue mucho la línea de Rowling para eso, pero en todo caso dedica mucho tiempo al desarrollo de la relación entre Harry y Severus, así q eso debería ser suficiente, no?
