Bien, estoy viendo que tengo ideas para esta historia, la terminaré en el capítulo que viene. ¡Gracias por todo el apoyo que me habéis dado!
La canción que ayudó, en parte a este capítulo, fue No light, no light de Florence + Machine.
Este capítulo se enfoca, principalmente, en las preocupaciones del entorno de Hikari al respecto.
Sin más palabras, procedo con la segunda parte.
Disclaimer: Ni Digimon ni sus personajes me pertenecen.
Canción para Mañana
– Segunda parte –
I. Sospecha
—No creo que te esté ocultando algo grave a propósito, Taichi.— La pelirroja suspiró, viéndole pasearse como león enjaulado. —Hikari-chan está creciendo, es normal que no te tenga la misma confianza que de pequeña…
Aquella no era la primera vez que mantenían esa conversación; también sabía que no sería la última y que los reclamos de Taichi irían de mal en peor. Sora lo sabía muy bien, pero también intentar ponerse en su lugar era difícil, partiendo por el hecho de ser hija única. Lo miró largo rato hasta que hubo dejado fuera todas sus inquietudes al respecto de Hikari, sabía que toda palabra que pudiera darle sería en vano; nada le sacaba de la cabeza a Taichi el hecho de que a su querida hermana le estaba sucediendo algo muy malo.
—Es, Sora, no quiero que Hikari…
La primera portadora del Amor se puso de pie entonces, abrazándole por la espalda y apoyando allí su cabeza, atrapando sus manos desde esa posición.
—Es normal que te preocupes, Taichi, es normal… pero Hikari-chan no puede depender toda la vida de ti, menos ahora. Anda, si tanto te preocupa, puedo hablarlo yo con ella o, en el peor de los casos, pedirle a Miyako-chan, ya sabes, son buenas amigas y eso…— Argumentó la pelirroja, estrechándole más en aquel abrazo.
—Ni Miyako sabe lo que le está sucediendo, por lo que… me temo algo más, Sora.— El castaño se giró sobre su eje, apoyando su frente sobre la de su pareja, mirándole fijamente a los ojos. —Si algo le pasa a Hikari y yo no puedo hacer nada…— Cerró los ojos, las manos en la cintura de la mujer temblaban de impotencia.
—Ni lo menciones, por favor, Taichi. Ni lo menciones…— Entonces alzó un poco los brazos, lo suficiente para abrazarle por el cuello y besarle suavemente en los labios.
Aquellos pequeños gestos siempre, de alguna manera, calmaban cualquier tormenta en su corazón.
Pero la semilla de la sospecha ya había sido sembrada y había echado raíces.
II. Perseverancia
La Inoue llevaba ya largo rato tendida sobre la cama de su novio, con el móvil en la mano y dudosa de volver a mandar un mensaje, Ken la observaba desde su sitio, masajeando su cuello de vez en cuando. Desde que Hikari comenzó a estar distante ya no lograba descifrar qué ocurría en la cabeza de su novia, al mismo tiempo que una batalla campal se desataba en él, su amiga estaba en un inminente peligro y ni él ni nadie era capaz de sacarla de ese abismo.
—Yo también estoy preocupado de ella, Miya.— Se levantó de su sitio, apoyando los brazos sobre la cama, esbozando una tímida sonrisa. —Pero confiemos en que con el tiempo nos dirá… espero.
—¡Es que esa es la cuestión, Ken!— Expresó, levantándose súbitamente. —Dime dramática, pero temo… temo por ella, ¡Hikari antes me contaba lo que le pasaba! Pensé que podría ser por el hecho de que Takeru tuviera una novia que no fuera ella, pero ya ha pasado mucho tiempo y sé que no es eso… Ya no puedo entrar a su cabeza con tanta facilidad…— Le miró a los ojos, a punto de romper en llanto. —Ken… no sé qué hacer.
—Miya…— Se sintió más culpable todavía, aunque no era como si pudiera hacer más que escuchar del asunto y esperar, todos se sentían igual. Sólo atinó a abrazarla y dejarla, una vez más, llorar. —Ya se nos ocurrirá algo, pero no te rindas por favor. No te rindas.
Pero él mismo, a veces, deseaba rendirse, dejar de esperar y, siendo más drástico, desligarse del todo de aquel asunto, sin embargo, no era fácil, considerando que Hikari era una amiga cercana y la mejor amiga de su novia.
Sólo era cuestión de ser tan perseverantes como fuera posible.
III. Culpabilidad
Sabía que era un negado para los estudios, lo comprendía perfectamente, pero ya era el bendito colmo que no pudiera siquiera ponerle atención a la primera palabra de la primera línea de la primera página que debía estudiarse para aquel examen de historia, hace un rato venía haciendo bailar la hoja entre su índice y pulgar, mirando de vez en cuando su D-Terminal y el Digivice, mordiéndose el labio inferior, ahogado por la ¿culpa? ¿Por qué?
—Como si fuera a decirme lo que le sucede, de todos modos…— Daisuke se puso de pie, para ir a la cocina a por alguna botana y volver a intentar concentrarse.
Cuando se trataba de Hikari, todo en él terminaba resistiéndose a actuar con normalidad, todo pensamiento terminaba desviado hacia su persona, aunque día a día ella lo rechazara de mil maneras, cada una más sutil –u obvia; dependiendo de su ánimo– que la otra. Volvió a su cuarto con un tazón de leche y unas galletas, volviendo a retomar su fallida sesión de estudio.
Él creía saberlo todo de Hikari, basándolo todo en la pura observación –obsesión, le hubiera corregido Ken en aquellos días que parecía disgustado por los resultados del equipo–. Sabía reconocer cuando ella estaba bien o estaba mal. Y le dolía reconocer nada sino dolor y malestar en ella, a menudo creyó que en cualquier momento la chica rompería a llorar o algo por el estilo, pero siempre terminaba esbozando una sonrisa discreta que a Daisuke le sabía a rota. ¿Su luz se estaría extinguiendo de a poco?
¡Ni hablar! Si fuera el caso, la culpa no lo dejaría dormir nunca más.
IV. Esperanza
—Bueno, te veo mañana.— Se despidió de la chica que había acompañado hasta su casa, de beso en los labios y emprendió el regreso a su propia casa.
Se quedó en silencio, largamente pensativo, mirando al cielo como si éste pudiera entregarle todas las respuestas que buscaba, pero tampoco había formulado ninguna pregunta concreta, todo se resumía a dudas sueltas, como si fuera una clase más en la escuela. Le dolía admitir, en parte, que desde comenzó su relación con Nozomi, había dejado de preocuparse de Hikari. O al menos, ya no lo hacía como hacía de pequeños, que prácticamente velaba por ella. Se preocupaba, sí, pero ya no de aquel modo sobreprotector. Se supo odiado en parte cuando se dio cuenta que aquella amistad era demasiado hermosa para ser mancillada con los enseres del amor, había cosas que debían quedarse sin ser tocadas y Hikari, para él, era una de ellas. No podía, simplemente, ir tomar algo tan sagrado para él.
Pensó que, en una de esas veces, pudo haber salvado a Hikari de lo que fuera que la estuviera aquejando si la hubiese considerado menos Luz y más Mujer. Mas, a esas alturas, ya no valía la pena lamentarse y sólo le quedaba comenzar a buscar un remedio para aquella desesperada situación.
Porque él quería guardarse los últimos gramos de esperanza y dárselos a ella cuando todo pareciera perdido.
Como antaño, quería ser su esperanza.
V. Primer paso
Mientras el mundo giraba en torno a su mística órbita, Hikari se hundía cada vez más en su asiento, perseguida de cerca por los ojos de Yamato. Llevaban ya el segundo café y Hikari no había abierto la boca sino que para darle sorbos a su bebida, tampoco Yamato la apuraba a hablar, que ella misma lo hiciera cuando sintiera la lengua más liviana.
—¿Qué… escuchaste?— Cautelosa, como si estuviera pisando sobre cristales rotos y anduviera descalza formuló la pregunta, mirándole fijamente a los ojos.
—Lo suficiente para saber que hay un cerdo al cual denunciar.— Sin embargo, su voz le sonó demencialmente tranquila, Yamato le daba otro trago a su café. —Hey, Hikari, ¿sabes una cosa? Tu hermano está más preocupado con tu silencio que si hubieras denunciado el hecho, pero también lo entiendo desde tu punto… ¿Sumida te dijo algo?
Una de las manos de Yamato, ligeramente áspera, estrechaba la suya, contrario a todo lo que creyó antes, aquella mano, aquel contacto, le resultó la cosa más cálida del mundo. Hikari volvió a sonreír por segunda vez en aquella tarde, recibiendo una sonrisa por parte del rubio de vuelta; lo que ella no sabía es que esta vez la sonrisa logró llegar a sus ojos, lo cual alivió visiblemente al mejor amigo de su hermano.
—Todos estamos preocupados, Hikari.— Reafirmó el rubio, mirándola con los ojos entrecerrados. —Aunque no me creas del todo, estoy preocupado.
El mundo se le caía a pedazos en el instante en que Yamato hubo revelado aquello, pero había estado tan metida en su propia cabeza que no vio nunca más allá de sus propias lágrimas, jamás se paró a pensar en el hecho que su propio brillo se estuviera extinguiendo, acaso, estaría alarmando a los demás.
—No llores, no te estoy condenando.— La voz de él irradiaba tal tibieza, tal tranquilidad que sentía que poco a poco su corazón iba siendo acunado hasta calmarlo, hasta librarlo del todo el peso acumulado tras esos últimos malditos meses.
—Lo siento, Yamato-san… pero estaba… estoy desesperada, ¿qué debería hacer?— La castaña le calvó la mirada, sin apartar su mano de la del mayor.
—Denunciarlo. Y yo te ayudaré con todo eso. ¡Vamos, tu hermano toma muchas asignaturas de derecho en la universidad, algo ha de saber del tema!— Le animó, con una sonrisa.
La portadora de la Luz observó al ex portador de la Amistad un momento, aquellas palabras habían despertado el valor que le hacía falta para lidiar con sus propios demonios y, más allá, con el Diablo que le venía haciendo la vida imposible desde hace un tiempo. Se puso de pie y fue a buscar la carta de postres, lo cual Yamato simplemente aprobó con una sonrisa discreta.
—¿Para celebrar que has tomado la decisión correcta?— Hikari asintió a sus palabras y él sólo fue capaz de reír.
Porque ella tenía algo, como un faro que dirige al navío en una mañana de espesa niebla. Su propia luz espantaba las sombras de su alma, porque lo ayudaba para sentirse menos lobo y más humano.
Hikari, una luz para todos ellos.
Yamato, una tibieza gentil que le infundía el suficiente valor para enfrentar el mayor de sus problemas.
Y una tarta de frutas para celebrar aquel significativo primer paso.
— . . . —
¿Por qué elegí poner un poco de las inquietudes del resto aquí? Ni idea, tan sólo se me ocurrió.
Como aquí no hay Takari –aunque muy vagamente lo insinué–, estaba pensando en que Takeru tuviera una novia y diera 'motivos de sospecha' al silencio de Hikari. Nozomi se escribe con los mismos kanjis que para la palabra 'Esperanza'. –O eso tengo entendido, tras lo que investigué–
Agradezco por los reviews a Asondomar, CieloCriss, HikariCaelum y anaiza18. Me alegro que a ChemicalFairy le haya gustado y espero que le guste esta continuación (:
¡Ya saben, correcciones y comentarios, por reviews!
* . Carrie
