Disclaimer: Los personajes de "Legend of Korra" no me pertenecen.

CAPÍTULO 1

La noche, como muchas otras en la Tribu del Agua del Sur, era fría y el aire del norte entraba con fuerza a través de la ventana de la habitación de Korra. Sin embargo ella sudaba agitada entre sus pesadillas, torturada por su pasado, por su destino y sobre todo por sí misma. El veneno no le había matado, pero le había robado su confianza y su seguridad. Desgraciadamente, refugiarse en su hogar no le estaba ayudando a recuperarse.

De repente sus ojos azules se abrieron de par en par, como un mar desbordado y atormentado. El avatar intentó controlar su respiración entrecortada, pero a pesar de que el mal sueño se había terminado, no conseguía dejarlo atrás. Encendió torpemente la pequeña vela de su mesita de noche a la manera tradicional, sin fuego control, y comenzó a releer la carta que Asami, su única amiga, a parte de su perro-osa Naga, le había enviado meses atrás. Se sentía incapaz de contestarle, pero escuchar de nuevo su voz le calmaba.

Cuando terminó de leerla, salió de la cama y dirigió su silla de ruedas hacia el balcón. Inconscientemente volteó su mirada en dirección a Ciudad República e imaginó las vidas de Mako como guardaespaldas, de Bolín en el ejército de Kuvira y a Asami reconstruyendo la ciudad desde Industrias Futuro. El Equipo Avatar se había disuelto y parecía tan acabado como ella misma. Pero justo en aquel momento, lo que le pareció una estrella fugaz cruzó el firmamento, y rápidamente, la poca esperanza que quedaba en ella formuló un deseo tan débil que la magia desapareció junto con su estela. Korra, avergonzada agachó la cabeza y dirigió sus ruedas de nuevo hacia la cama. Sin embargo su instinto le detuvo, entre la oscuridad de la noche, algo descendía por el aire a gran velocidad. Antes de que pudiera hacer nada, una sombra agazapada aterrizó con gran estruendo ante ella. Su sorpresa fue enorme cuando aquella sombra se alzó y bajo el casco descubrió el esponjoso pelo azabache de su más querida amiga.

- ¡Siento llegar tan tarde!

El avatar saltó sobre Asami y ambas se abrazaron intensamente. El momento sólo pudo durar unos tiernos instantes hasta que las piernas de Korra fallaron y su pálida compañera, algo más alta que ella, tuvo que sujetarla fuertemente contra su cuerpo.

- No te preocupes, ¡te tengo!

La piel morena del avatar se sonrojó ya que su rostro se encontraba directamente sobre el pecho de su amiga. Teniendo que mantener la mirada en alto le preguntó:

- ¿Cómo es posible, primero caes de una estrella fugaz y ahora puedes sujetarme como si nada?

- Así es, - sonrió dulcemente la ingeniera - es mi nuevo invento, un traje que multiplica exponencialmente la fuerza de quien lo lleva. Mira... – dijo extendiendo los brazos y separando con ellos a Korra de sí misma para mantenerla con los pies en el aire, sin aparente esfuerzo. El avatar, estaba realmente emocionada por primera vez en mucho tiempo.
- ¡Asami, eres realmente increíble! Jaja, te he echado tanto de menos...
Y tras volverse a fundir en un abrazo, su amiga llevó al avatar en volandas hasta su cama, donde se sentaron la una frente a la otra.

- De verdad no puedo creer que estés aquí…¿cómo...?

- Jaja, Korra…¿en serio?. La estrella fugaz que viste era una de mis naves teledirigidas - rió la ingeniera - ¡y salté hasta aquí en paracaídas!. Mañana lo recogeremos, debe haber caído bajo el balcón de tu habitación.

Ante la explicación, la piel morena del avatar volvió a enrojecerse y su amiga puso su mano levemente sobre la suya, como una sutil caricia, le costaba acostumbrarse a esta nueva fragilidad.

- ¿Y lo del traje? ¡Es increíble! – repitió Korra, recobrando aquella ilusión aún algo pueril que la caracterizaba.

- Es un prototipo, tal vez pueda devolverte la fuerza que tus piernas han perdido hasta que recuperen su movilidad habitual.

- Entonces, lo has hecho por mí...

- Haría cualquier cosas para vuelvas con nosotros, para recuperarte. No he podido pensar en nada más...

Esto hizo titilar los ojos del avatar mientras se encontraban con los verde esmeralda de la ingeniera. Korra tragó saliva y sus dedos se entrelazaron con los de Asami, permitiéndose por fin responder al roce de su piel.

- No creo que sea capaz de volver, soy el peor avatar de la historia, y por muy poco, el último…jamás me había sentido así…tan...

- Lo sé, pero todos te necesitamos, Ciudad Republica, Mako, Bolín, Tenzin, ¡incluso Lin!...y yo también te necesito. – respondió mientras recogía entre sus dedos las lágrimas mudas de su amiga.

Y así, casi sin darse cuenta, con las manos entrelazadas y acariciando su mejilla, Asami besó lenta y largamente a Korra.