La verdad no se por que siempre dejo al FF de ultimo e.e joder que siempre me olvido de el
Capitulo 2
- Sam, mueve tu culo o tu polla lo que sea que estés haciendo allá atrás. – gruñe Dean asomando la cabeza por la ventana del Impala, para ver a Sam de pie, orinando a la orilla de la carretera, sus ojos se desvían a la luz titilante del Impala. Baja batería.
- Ya voy Dean. – le escucha responder.
Pasa un minuto y luego dos minutos.
- ¡Sam que te muevas carajo! – grita golpeando la puerta del Impala sin voltear, por lo que pega un salto asustado cuando la puerta del copiloto se abre.
- Lo siento se trabo la cremallera. – pide disculpas, y son sinceras, lo que le dice que el cabrón de su hermano menor, la vasija de Lucifer, no se estaba masturbando.
Así que Dean asiente y arranca el Impala, no avanzan tres metros y el Impala se apaga.
Dean quiere matar a alguien.
- Lo siento Dean… - murmura por vez quinientos mil Sam, mientras se rasca la cabeza nervioso, sentado en el Impala, en el asiento del conductor.
- ¡Cállate! – le escucha ladrar.
- Pero Dean…la cremalle..
- ¡Que te calles! – vuelve a ladrar, así que Sam traga saliva y se recuesta contra el asiento.
Tiene medio cuerpo fuera del Impala, con su mano apoyada en la rodilla que esta sobre la grava, por que Dean y el han movido el Impala a pie toda la noche, hasta estacionarlo debajo de un acre gigante que los cubre un poco del arreciante sol…sol que…oh no…
Una fuerte lluvia comienza a caer sobre ellos, Sam casi se lanza al asiento de atrás cuando escucha a su hermano maldecir mientras cierra el capo del auto rápidamente para meterse en el Impala por el asiento del copiloto.
- Joder…que mierda… - y otra sarta de juramentos mas que solo hacen que el menor se aguante la risa.
- Estare…
- ¡No te atrevas a decir una pendejada del tipo "Estaremos bien Dean" Tengo treinta y cuatro Sam, puedo superar esta mierda y no con tu psicología barata… - Sam esta seguro que pronto le saldrá hocico y colmillos, aunque no le molestaría verle con colita eso seria tierno, y un poco marica para Sam.
- Dean…toma límpiate… - le extiende la tela mas cercana que consigue en su bolso.
El peor error de su vida.
Bueno quizás no el peor, por que ¿recuerdas el apocalipsis?, si ese si es su peor error en la vida, ese y confiar en Ruby, en beber sangre de demonio, en confiar en Max, en no escuchar a Dean, en confiar en Ava, en Jake, en no escuchar a Dean, en escuchar a Ruby cuando le dijo que Lilith era el ultimo sello, en no escuchar a Dean, en tener sexo pegging con Jess, en no escuchar a Dean, en no haber escuchado a su padre, aunque eso en cierta parte es bueno, en no escuchar a Dean, en haberse probado las tangas a Jess, y ese es el error en el que piensa ahora, en dejar que Dean confiara en Crowley y todo terminara en el sin alma matando gente a mansalva y sin razón, y finalmente en no escuchar a Dean.
Si Sam ha cometido muchos errores, pero seguramente la destrucción del mundo no es tan mala como lo que acaba de hacer orita.
Dean no se da cuenta sino hasta que ve la expresión aterrada de Sam y cuando baja la mirada nota bien que es el trapo negro, pero aparte de eso nota otra cosa, que con el agua de su frente humedeciendo la tela se acrecienta…semen.
Un escalofrió recorre a Dean de pies a cabeza, su mano comenzando a temblar. Cierra sus ojos y respira hondo, incluso cuenta hasta diez hasta que abre los ojos y pone la tela sobre el asiento.
- Ni una palabra de esto.
Sam esta bien seguro que no dirá una palabra. Ni una.
Bobby llega en la tarde noche, casi a las seis, con su viejo mustang y una batería nueva. Bobby es genial, pero también es su padre después de todo.
- ¿Qué no sabes que siempre hay que cargar una de repuesto? – reprende a Dean como si de un niño se tratara.
- Lo siento Bobby. – Dean verdaderamente no se esta disculpando, pero no quiere que Bobby le siga echando la bronca, por que se va a hartar.
Bobby arregla el auto junto con Dean mientras Sam, Sammy, Samuel observa como un niño pequeño, al menos así se siente, Dean le da miradas que se quede quieto como cuando era pequeño, que no mueva un musculo de allí.
- ¿Qué pasa con tu hermano? – le pregunta Bobby a Dean, que le mira y niega con la cabeza.
- Cosas de hermanos.
- ¿Están peleados? – inquiere Bobby, pero es como si dijera "Jodidos Winchester" o "Idjits".
- NO, solo tuvimos un altercado por lo del carro. – lo que se traduce a "Casi mato a Sam por que me limpie el rostro con su tanga negro lleno de semen que seguramente es del bastardo que se froto contra el y no se por que carajos me pongo celoso y mi polla da un estirón doloroso al imaginarme a Sam pegado a un tubo de stripper, bajando y subiendo por el…" ok, al mayor Winchester se le fue un poco la olla, pero no puede evitarlo es lo que piensa.
- Bien…espero lo superen pronto. – dice nada convencido de lo que le ha dicho Dean, y este solo puede pensar que quizás dios se equivoco y les puso de padre a Jonh en vez de a Bobby…quizás.
- ¿terminaron? – pregunto Sam acercándose cuando vio que ambos hombres le lanzaban miradas.
- Ya casi. – respondió Bobby con dificulta mientras se inclinaba a terminar de ajustar la batería.
- Ve por unas cervezas en la maleta Sam. – dice Dean moviendo la cabeza.
- ¿El sol o Bud? – pregunta Sam caminando al maletero del Impala.
- El sol, no se ni para que preguntas. – se ríe Dean.
- Cretino.
- Perra.
Bobby sonríe, estos chicos no tienen remedio.
Dean no sabe como terminaron aquí, no tiene ni puta idea, han estado buscando un Mantra desde hace dos semanas, aun no lo han conseguido, y se supone deberían estar buscándolo en el centro de Louisville, pero Sam le ha traído allí, a esa casa grande, de dos pisos, con porche y un patio mas o menos grande, el garaje es bueno, pero lo que le extraña a Dean es el cartel se vende que tiene enfrente.
- ¿Qué? – se digna a preguntar luego de cinco minutos viendo la casa, maldiciendo la hora en que le dio las llaves al niñato, no tan niñato que es Sam.
- ¿Qué te parece? – pregunta Sam, Dean sabe que esta evitando una sonrisa, y le pica la curiosidad de saber por que.
- ¿Qué me parece que? – no sabe la verdad de que esta hablando Sam, y esa semi sonrisa que tiene le esta tocando las pelotas de manera muy odiosa.
- La casa…pase buscándola en el catalogo por semanas…
Dean no sabe que es peor, que su hermano vea catálogos de casa, lo cual lo hace mas marica, por que ¿Quién diablos lee catálogos de casa? Solo las amas de casa desesperadas por que su marido, que seguramente es un bueno para nada les compre su casa de ensueño que nunca tendrán por que apenas tienen para mantener a sus hijos. O que Sam, Sammy, Samuel Winchester, haya pasado semanas buscando casas a su espalda.
- ¿Semanas? ¿Catalogo? – se atrevió a preguntar Dean, pasando saliva mientras ve como Sam se restriega las manos en los vaqueros, limpiándose el sudor probablemente.
- Por la casa Dean…tú dijiste que podíamos tener una casa. – dice, y le da esa mirada, y Dean lo odia.
- No me gusta, demasiado lejos de la gasolinera. – gruñe, arrebatándole las llaves a Sam y subiéndose en el Impala.
Sam sonríe, sonríe jodidamente feliz, Dean no ha dicho que no a la casa, bueno a la idea de tener una casa; eso lo hace tan feliz, después de todo su hermano nunca le dice que no.
La cacería les lleva a Irving,Texas, en lo mas remoto del estado. El sol les quema en la piel de manera abrasadora, y Dean sabe que su delicada piel tendrá ronchas luego, y que tendrá que usar una de esas cremas de mujer. Persiguen a un Berseker que le ha dado por correr al desierto, donde el sol es para nada piadoso con ellos.
Dean puede ver como mientras corren Sam se va cansando poco a poco, pero definitivamente el es el que se esta haciendo viejo, por que esta mas cansado que Sam, eso lo sabe. Se detiene, con la garganta seca, pero Sam sigue corriendo, no se detiene, Dean sabe por que no lo hace, sabe que aunque este muriendo Sam no se detendrá, aun se siente culpable por lo que hizo ese año sin alma, aun se siente deprimido en el interior, y asustado del infierno.
Sabe acerca de las pesadillas, por supuesto que lo sabe, le escucha, murmurar en sueños, a veces su nombre, a veces disculpas, o sencillamente sollozos de dolor. Le asusta, casi tanto como a Sam, le asusta mucho. Algunas veces siente la necesidad de abrazarle, tocarle, decirle que esta allí y que no dejara que nada le pase, pero no puede, no tiene el valor para demostrarle esa clase de amor a Sam.
- ¡Sam! ¡Sam! – grita por el, por que se esta alejando demasiado de su vista.
- ¡Casi lo tengo Dean! – grita Sam en la distancia, sin dejar de correr y respirar como un caballo. Actualmente parece uno muy grande.
Al final logra alcanzar al Berseker, le corta la cabeza y vuelve luego a cortarle la piel de oso, quemarla y regar las cenizas en un pantano, al cual Dean se cae unas cuatro veces y Sam pelea con su hermano por que un sapo se le ha metido en los pantalones.
- ¡Sácalo maldita sea! ¡Sácalo! ¡Oh por dios! – esta chillando como nena y no puede importarle menos por que esa cosa babosa esta recorriendo sus muslos. Se siente asqueroso, súper asqueroso y va a…
- Oh Dean eso es asqueroso… - gime Sam girando la cabeza con una mueca de desagrado, el sapo croando en su mano mientras su hermano vomita en el suelo.
- ¡Hey! ¿Quiénes son ustedes? – la voz de un hombre les alerta y cuando voltean su mirada a el se dan cuenta que es un policía, y no un policía normal por lo que Sam puede ver cuando se acerca un poco mas.
- Cristo. – susurra Dean, y los ojos se vuelven negros.
- Genial. – sonríe Sam antes de enfrascarse en una pelea con el demonio mientras Dean corre al Impala que menos mal y no esta a kilómetros, solo se detiene un momento cuando llega a este y eso es por que no quiere ensuciar la carrocería, además quien le dijo a el que se confiara, diciendo una tontería como "Sam solo vamos a rociar su [...] por todo un pantano de mas [...] que mas da si nos llevamos las armas…vamos mueve tu culo, quiero dormir"
Todo sea dicho, esto lo dijo dos minutos antes de patinar por el "pantano de [...]" y caer dentro, para que luego Sam no le quisiera ayudar por que para su hermanito menor era demasiado gracioso ver a su hermano mayor luchar por su vida con unas algas.
"Sam no seas marica ayúdame…- grito mientras forcejeaba para salir. Pero para Sam eso era una oportunidad muy única, el tener a su hermano así, después de tanto tiempo"
- ¡Sam! – grita antes de encajar el cuchillo en el hombre poseído quien no se salva como siempre.
- Ya podías haber venido mas rápido. – reclama Sam, con una cortada que le llega de un extremo a otro del brazo.
- Vamos…debemos ir al hospital.
- ¿Qué? ¡No! – dice, como si no se estuviera desangrando por un costado mientras camina con dificulta hacia el auto.
- Nada de noes, vamos por que yo lo digo.- dice con tono autoritario cuando Sam esta abriendo la puerta del copiloto.
- No me des esa mierda. – casi ruge Sam, cerrando de vuelta la puerta, azotándola bajo la mirada ya furiosa de Dean.
- ¿Qué mierda? – pregunta, como si el muy bastardo no supiera.
- ¡Esa mierda! ¡Toda esa mierdad de "hermano mayor" y "por que yo lo digo"!, pensé que habíamos tenido un acuerdo. – grita, sosteniéndose el brazo para que no siga sangrando.
- ¿asi que solo tengo que soportarte como eres Sam? ¿Aguantarme cada malcriadez con la que me salgas? Dame algo de crédito aquí, después de todo fui yo quien tuvo que aguantar tu culo desalmado estos meses. – le grita de vuelta, acercándose peligrosamente a el.
Sam hace una mueca de dolor, no por el brazo, ni por la herida en la frente ni el dolor de sus resentidas piernas. Lo hace por que le duele, le duele lo que sea que el le haya hecho a su hermano, y le asusta.
- Dean… - dice, bajito herido, como un cachorrito. – Sabes…
- No lo digas. – Dean extiende una mano hacia el deteniéndolo. – Vamos. – con la otra mano acaricia la curva de su cintura, es un extraño movimiento para Dean, pero Sam no se queja, las manos de su hermano se sienten bien contra el. – Sube al auto.
Sam asiente.
Esta vez Dean ha ganado.
El hospital esta bastante vacio, y Dean se encuentra con Cribbs un cazador conocido de Bobby que se ofrece a cuidar de Sam mientras Dean se da una larga ducha, muy larga, al menos una hora. Se restriega bien la piel hasta que esta brillante como un bebe, y por que no usar las cremas de mierda que usa Sam, y joder se siente bien, refrescante contra su piel, y deben de tener algún tipo de hormona marica por que termina masturbándose rápido y con fuerza corriéndose sobre la pared blanca curtida de la ducha, el orgasmo es bueno pero mejor es cuando se echa esa cosa que tiene por nombre "exfoliante" ni siquiera sabe que es, pero contra su cuerpo se siente bien.
Se viste un poco mareado por las sensaciones y se dirige al hospital manejando a su nena mientras piensa que necesita encerarla pronto, tal y como se ha "encerado" el mismo.
Estaciona el auto en el hospital y baja con lentitud, sonriéndole pícaro a varias mujeres que se cruzan en su camino. Llega hasta la entrada del hospital y ahí esta la misma recepcionista que antes a conquistado asi oliera como una cloaca.
- Hey preciosa. – saluda apoyándose en la recepción. – Vengo por mi compañero.
La chica se moja entre sus piernas con solo escuchar su voz ronca y seductora, y se relame los labios para obligarse a entender lo que el hombre le ha dicho.
- ¿Te refieres al alto? – pregunta sonriéndole, apoyando mas sus senos en el mostrador para que Dean los roce con sus manos.
- Si el gigantor. – responde, con sus dedos rozando los pezones de la chica que a esas alturas se notan sobre la camisa.
- Pues…el se ha ido hace rato…con el otro hombre…pero tu puedes quedarte conmigo. – ella dice con una voz provocativa, pero los sentidos de Dean ya no están concentrados en cuan suave será ella debajo de la falda, ahora todas y cada una de sus células están fijas en Sam.
- Lo siento cariño, debo buscarlo, es verdaderamente importante para mi… - se acerca a ella y roza su oído. – Pero regresare por ti. – El no sabe que ella acaba de tener un orgasmo con solo esas palabras, pero lo sabría si revisara entre los pliegues de su falda.
Se retira rápidamente, su mano dirigiéndose a su celular, necesita llamar a Sam y verificar que esta bien.
Sam esta lejos de eso.
Continua.
