Con mucho pesar, Regina siguió a los Charmings hacia el hospital. Aún no podía creer que la hermana de Daniel había estado en la ciudad y ella no se había dado cuenta.
Daniella Montez, Media hermana de Daniel, fue el fruto de una sola noche antes de que el padre de Daniel se casará. Sin embargo él nunca supo de la existencia de su hija hasta sus últimos días, donde Daniel le había contado su encuentro con Daniella.
Daniel le había contado sobre ella una noche, ambos estaban cepillando a los caballos cuando él mencionó a Daniella.
Bosque Encantado, tiempo atrás.
- Tengo una hermana. - Regina se detuvo al escuchar a Daniel. Ella se volteó a mirarlo, pero él no la miraba.
- ¿Qué? - preguntó Regina después de un tiempo. Era posible que había escuchado mal.
- Tengo una hermana. - repitió Daniel suspirando.
- Pero, me habías dicho que eras hijo único. - dijo Regina confundida.
- Yo también pensé que lo era, pero no. - dijo Daniel deteniéndose.
- Oh... ¿Cómo te hace sentir eso? - le preguntó Regina con voz dulce. Él le sonrió.
- No sé. Ella... Llegó un día y me dijo que era mi hermana, obviamente no le creí hasta que me enseñó la marca. - dijo Daniel mirándola. Por parte de su padre, había nacido con una extraña marca cuadrada en el tobillo. - Sin embargo no estoy enojado, mi padre no sabía de ella hasta ahora, así que nunca le fue infiel a mi mamá.
- ¿Qué harás ahora? - preguntó Regina un poco incómoda, ella no sabía qué hacer en momentos como estos, de modo que su "familia" era muy especial.
- Conocerla. - contestó Daniel sonriendo. Regina le devolvió la sonrisa, amaba el gran corazón de su mozo de cuadra. - Me gustaría que tu igual.
- ¿Yo? - preguntó Regina sorprendida, no se esperaba eso. Daniel sonrió algo tímido. - Me encantaría...
Storybrooke, present.
Por supuesto, Regina no llegó a conocerla, porque 3 días después su madre le había arrancado el corazón a su amor verdadero convirtiéndolo en cenizas.
Sacudiendo la cabeza, Regina alejó esos pensamientos de su cabeza. Estaba a punto de conocer a la que sería su sobrina, por lo que quería estar con la mente más abierta. Obviamente había decidido quedarse con la niña, es algo que debía hacer por Daniel, Daniella, la niña y ella misma, esta sería una Nueva Oportunidad para ella, así que lo haría mejor.
Se reunió con Emma y con David en la entrada una vez que había tomado su bolso con ella. Al entrar en el hospital el silencio se hizo evidente, pero Regina no tenía tiempo para el dramatismo que tiene la ciudad, por lo que siguió caminando, con el Charming detrás de ella.
Una vez dentro del ascensor, Emma había accionado el piso 3, había un silencio bastante incómodo ahí, pero para el alivio de todos el ascensor abrió sus puertas. Curiosamente encontrándose frente a Whale.
- Supongo que mi almuerzo tendrá que esperar. - dijo Whale mirando con dureza a Regina, quien lo miró con indiferencia.
- Deja de hacerte el protagonista Whale. - dijo Regina obviamente malhumorada. - ¿Dónde está ella?
Los demás comenzaron a caminar con Regina siguiendoles el paso, entraron en una sala donde claramente se veían mujeres embarazadas, hasta detenerse frente a una gran ventana, donde se podía ver a muchos bebés recién nacidos. Regina escaneó los rostros de los bebés, pero aún no podía reconocer a la niña.
- Deben cambiarse con la ropa del hospital para poder entrar, los bebés recién nacidos son muy delicados en sus primeras horas de vida. - dijo Whale haciendo referencia a la ropa que estaba en una esquina.
Una vez cambiados entraron a la habitación, el olor a maternidad o bebés les llegó con fuerza, pero no era desagradable. David sintió nostalgia al estar ahí, rodeado de muchos bebés, disimuladamente miró a Emma, pero esta parecía no darse cuenta.
Sin embargo Emma si se dio cuenta, Pero no lo demostró. Algunas enfermeras salieron de la habitación por temor a Regina, vieron como Whale se detuvo frente a un bebé en específico.
Regina dirigió su mirada hacia el bebé y rápidamente contuvo el aliento. Ella era muy hermosa.
-¿Cuándo puedo llevarme la? - preguntó Regina mirando fijamente a la bebé durmiente. Ella era un poco más grande de lo que había sido Henry, pero eso no importaba.
Henry. Su pequeño príncipe. Cuanto lo extrañaba.
- Ahora mismo, pero antes debes llenar su acta de nacimiento. - dijo Whale entregando el documento. Regina rápidamente tomó el bolígrafo y le dio nombre a la bebé.
Diana Marie Mills.
- Aguarden un momento, iré a que preparen todo para... - Whale se detuvo para leer el nombre- ... Diana.
-¿Estás segura de que quieres hacer esto Regina? - preguntó Emma después de que Whale había salido.
- ¿Intentas decirme algo, Señorita Swan? - preguntó Regina mirando a la rubia sería.
- No, pero un bebé es un gran responsabilidad... - dijo Emma mirando a su padre por ayuda. Este estaba mirando a Diana, por lo que no se dio cuenta.
- Supongo que tienes mucha experiencia con ellos - Regina no pudo evitar ironizar.
- Considerando tu posición en el pueblo, Regina, no será fácil. - dijo Emma ignorando el comentario de Regina.
- Puedo manejar lo difícil, Señorita Swan. - le respondió Regina resoplando. Diana se removió al sentir la atmósfera a su alrededor. - Supongo que su trabajo aquí ha terminado.
- En cuanto tu y Diana estén en la mansión. - habló por primera vez David, sorprendiendo a las dos mujeres - Las personas del pueblo no van tomar bien saber que tienes una bebe y ella no tiene porque pagar por tus crímenes.
- Así que si hay sentido común en esa cabeza. - dijo Regina fingiendo sorpresa. David entrecerró los ojos. Antes de que David hablará, se acercó una enfermera con aire de timidez.
- Uh... Sra. Mills, aquí... Está su bolso. - dijo la enfermera pasandole rápidamente en bolso que contenía lo básico para Diana. Una vez que regina lo tomó, la enfermera prácticamente salió corriendo de la habitación.
Emma negó con la cabeza.
Regina tomó una manta de color rosa suave del bolso de Diana, una vez que cubrió a Diana con la manta se giró, hizo un movimiento con su muñeca y tanto su bolso como el de Diana desapareció en una pequeña nube morada.
En cuanto tomó a Diana, esta se removió un poco, pero luego se acomodo cuando regina la puso en su pecho, mientras que a la vez soltaba un pequeño bostezo, haciendo que Emma, Regina y David sonrieran un poco.
- Vamos a casa. - le susurró Regina a Diana.
