-La chica lo miró con lágrimas en sus ojos y las mejillas coloradas- ¿Quién eres? –su voz se escuchaba entre cortada-

-Soy Tony Stark, ¿y tú?

-su semblante cambió por uno serio, se puso de pie y se acercó un poco a él- yo soy "subconsciente" –sonrió-

-¿subconsciente? ¿Qué tipo de nombre es ese?

-soy tu subconsciencia, idiota, así que no te burles –lo señaló con su dedo índice-

-Esto debe ser una broma, una muy buena broma…

-no, no lo es. Justo ahora no sabes que hacer, ¿verdad? Estás entre la espada y la pared sin saber que hacer… -suspiró y comenzó a dar pasos por toda la habitación, de un lado a otro y viceversa- Por un lado tienes la respuesta que estás buscando hace mucho tiempo, escondida en un rincón de tus más profundos y, según tú, imposibles deseos… Pero por otra parte… Te niegas todo a ti mismo, haciendo crecer una gran barrera alrededor de tu corazón, todo porque piensas que así evitarás enamorarte y por ende sufrir… PFT! Patrañas tuyas nada más, deja de ser tan jodidamente cobarde y acéptalo, Tony, tú estás realmente enamorado de Steve. –lo miraba fijamente, sus ojos color café se sentían como espadas cortando cada parte de su mente-

-pero, ¿Qué diablos dices, niña? Tony Stark nunca se ha enamorado, y jamás lo hará!

-¿ves? Con eso me das la razón.-suspiró-

-se quedó callado, sabía que la "niña" tenía razón- ¿Qué se supone que haga?

-lo miró algo decepcionada- no es lo que yo quiero que hagas, es lo que tú quieres hacer, idiota, esa es la respuesta que tanto buscas.

-abrió grande sus ojos- es verdad, quiero saber qué hacer con esto…

-sonrió complacida- ¿con qué, Tony? ¿Qué quieres hacer con que exactamente?

-se quedó viéndola a los ojos fijamente, consternado por sus palabras, sus propios pensamientos estaba desenredándose poco a poco y, después de algunos minutos en silencio, halló su respuesta. Su cara se iluminó, pero en menos de 5 segundos ya estaba nuevamente aterrorizado-

-Muy bien, puedes terminar el recorrido… -sonó sus dedos y un librero se movió, dejando ver unas escaleras ocultas con velas alrededor- ve…

-Gracias… -fue lo único que dijo y se giró, caminó y entró al pasadizo, subió las escalas y al final había una enorme puerta blanca, la abrió y cerró sus ojos por el resplandor del sol que dejaba ver una cielo azul despejado. Volvió a mirar al frente, ahora estaba en la azotea del lugar, se dispuso a entrar y la puerta se cerró tras él, caminó un poco más hasta el centro y se quedó en silencio. Ahora lo sabía: estaba enamorado del capitán Steve Rogers, una verdad innegable pero que lo atemorizaba. Sus manos sudaban un poco…

-Hola tony! –una voz se dejó escuchar y el nombrado se dio la vuelta, para encontrarse con dos niños tomados de la mano mirándolo con atención-

-Al fin llegaste! –dijo el otro hermano, rubio de ojos azules.

-Te estábamos esperando! –dijo el peli negro, de ojos cafés.

-Así que ya te diste cuenta…

-…de que amas a Steve…

-los miraba en silencio, atento a cualquier cosa que pasara-

-Tranquilo…

-…No te haremos nada malo…

-Solo queremos ayudar…

-…A que te des cuenta de lo que quieres hacer.

-¿lo que quiero? Más bien "lo que debo"…

-Esas dos cosas, Tony…

-…Van de la mano!

-Lo que tú quieres hacer…

-…Y lo que debes hacer, en este caso…

-ambas deben equilibrarse! –Dijeron los dos niños al mismo tiempo, haciendo que el castaño reflexionara un poco.

-¿Qué es lo que deseas hacer con tus sentimientos, Tony? ¿Los vas a malgastar y dejar a un lado tu felicidad?- habló el azabache.

-o… ¿Vas a hacerlos tu realidad y convertirlos en lo que "debes" hacer?

-Al fin lo supo…-

-¿Qué harás, Anthony Stark? – preguntaron ambos niños al tiempo.

-Yo… "debo" buscar mi felicidad, junto a la persona que quiero.-sonrió-

-los niños lo miraron y sonrieron, luego rieron- Así es… Esa es la respuesta correcta, Tony.

-se acercó a ambos niños que aún estaban tomados de la mano, les reblujó los cabellos y habló con seguridad- Muchas gracias… Ahora puedo irme…

-SI! – Ambos-

-Muy bien… Adiós entonces… -la puerta blanca se abrió. Comenzó a bajar por las escaleras oscuras, al llegar a la habitación de antes ya no se encontraba nadie allí… Siguió caminando y bajó las escalas al primer piso, en donde estaban la anciana y la peli roja hablando amenamente- Gracias por todo –sonrió, ellas le sonrieron igualmente y comenzaron a desaparecer lentamente hasta desvanecerse por completo. Sintió como su corazón latía ansioso, al parecer Tony Stark había regresado con un pequeño cambio en su interior… Salió y vio al Colonel dormido dentro del Ferrari- Despierta Rhodey! –dio algunos golpes a la puerta del auto haciendo que el moreno se levantara asustado.

-TONY! NO ME ASUSTES ASI, IDIOTA!

-entonces no babees el asiento –señaló indiferente al mojado tapiz-

-se limpió la cara- ¿y? ¿Cómo te fue?

-abrió la puerta del carro- bien… Gracias por traerme, ayudó bastante. Ahora quítate, fuiste afortunado de poder conducir mi hermoso Ferrari… shu! –lo echaba moviendo su mano.

-salió del auto- Que bien, Tony, ya eres tú al fin… -sacó su celular y le tomó una foto, luego fue caminando al asiento de copiloto mientras texteaba algo y sonaba el "enviado"-

-Idiota! – Entró y cerró la puerta- ¿a quién le mandaste eso?

-A alguien a quien conoces perfectamente, Pepper… Ella estaba preocupada por ti y me habló de este lugar, pero no tenía tiempo de venir así que pedí permiso y lo hice yo –se encogió de brazos guardando el aparato y se puso el cinturón para cerrar la puerta del auto-

-Se preocupa demasiado por trivialidades – encendió el motor-

-¿Trivialidades? ¿Le llamas a esto trivialidad? – Le enseña una fotografía de su anterior estado en el peor caso que había experimentado-

-Eso es…!

-Sí, Pepper informa muy bien la situación, es bastante eficiente… Ahora vamos, dejé mi auto en tu casa…

-no tienes que decirlo... – comenzó a reversar y luego se puso de frente al camino, para avanzar e ir a su lujosa mansión, una vez llegaron, estacionó el auto en su parqueadero privado y ambos pasajeros se bajaron-

- Entonces me voy ya, tengo mejores cosas que hacer en este momento, adiós! –se despidió abruptamente y fue a su auto, Tony lo vio irse-

- Idiota… -sonrió un poco y entró a la mansión, en la sala, estaba Virginia esperando por su llegada…

-TONY! ¿Estás bien? ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue? ¿Encontraste respuesta a tu dilema?

- Tú… ¿lo sabes? – miró a la peli roja serio-

-Claro… ¿Quién me crees? Cuando le pregunté a Jarvis el porqué de tu estado de ánimo, me dijo que en una borrachera le mencionaste lo que pasó con Steve…

-¿borrachera?... Ah, sí, esa borrachera… -se refería a aquel día en que llegó y se embriagó en la sala, al día siguiente despertó gracias al balde de agua que Potts le echó encima… Suspiró- ya sé que debo hacer, pero necesito encontrar a Steve…

-Si me permite, señor, ya lo he rastreado… - habló la IA-

-¿Qué?

-Si, en vista de que usted tarde o temprano tomaría esta decisión, me tomé la molestia de localizarlo. Justo ahora está en su departamento, en la ciudad de Manhattan, ¿desea hablar con él por teléfono antes de ir?

-no. Más bien prepara mi armadura, Jarvis, no tengo tanta paciencia como para esperar a que el auto llegue hasta allí…

-Muy bien, señor, estará lista en 5 minutos.

-Gracias, Jarvis… -miró a la chica y la abrazó gentilmente- Gracias, Pepper, eres la mejor – le susurró al oído y salió corriendo a su habitación.

-De nada, Tony…

-¿Está bien, señorita Potts? – preguntó con un poco de "angustia" la IA.

-Si, estoy bien… Al menos él está feliz… -sonrió y se dio media vuelta- Prepara el auto blanco, debo ir a mi siguiente junta en Stark Industries, Jarvis.

-Como ordene, señorita. El auto la espera afuera.

-Muy bien, gracias Jarvis! –habló con entusiasmo y salió en dirección a la compañía.

-En su habitación, Tony se ponía una ropa más adecuada a la ocasión; su traje plateado con gafas oscuras y la corbata azul que tanto le gustaba-

-Ya está listo, Señor – dijo Jarvis.

-Ok, hora del show… - se puso el reloj de mano y fue al taller, en donde la armadura ya estaba preparada para su ingreso. Entró en ella y salió volando por el túnel en dirección a la casa del capitán, estaba decidido y no dejaría que se fuera de nuevo- Jarvis…

- ¿Si, señor?

- Guíame, por favor…

-Está bien, señor…

-Gracias Jarvis… -sonrió y ahora sobrevolaba la ciudad, mientras la IA lo conducía camino al departamento del rubio sentía el nerviosismo transmitirse en un leve temblor en sus extremidades, había encontrado respuesta a su pregunta: "¿Y si me enamoro, que hago?" y eso lo ponía de buen humor, pero sabía la gran responsabilidad que conllevaba salir con "el hijo de América" y ahora estaba dispuesto a ello, no sería fácil, pero se contentaba con saber que el oji azul podría darle incontables noches de placer y mucha felicidad de por medio, ya que era lo que más le gustaba y ahora lo haría con quien quiere…