Aclaración
Naruto y sus personajes no me pertenecen. (Y si me pertenecieran no habrían muerto Itachi, Sasori y Neji T.T)
Esta historia no es mía es una pequeña adaptación al sasusaku de la autora Elizabeth Hoyt con la saga: La leyenda de los cuatro soldados de la primera novela tentación irresistible.
La novela alterna con la historia de los personajes principales de tentación irresistible con la del cuento corazón de hierro, uno de los caballeros que protagonizan un libro de cuentos infantiles.
Posible spoiler.
Así llamaron a Sasuke, Corazón de hierro, por una cosa muy extraña. Aunque su cara y sus miembros, y el resto de su cuerpo, eran como de cualquier otro hombre creado por Dios, su corazón no lo era. Estaba hecho de hierro y latía sobre la superficie de su pecho, fuerte, valeroso, inmutable.
Corazón de hierro caminó muchos días por el tenebroso bosque y durante ese tiempo no encontró persona o animal alguno.
El séptimo día, el farallón de los arboles se abrió de repente y Sasuke salió del bosque. Ante sí se extendía una cuidad resplandeciente. Sasuke la miró atónito. Nunca, en todos sus viajes, había visto una urbe tan pronto le sonaron las tripas, sacándole de su estupor. Tenía que comprar comida y, para comprar comida, debía encontrar trabajo.
Así que entró a la ciudad.
Pero a pesar de que preguntó por doquier, no había trabajo decente para un soldado que volvía de la guerra. Es lo que suele ocurrir, según creo. Porque aunque todos se alegraban de ver a un soldado cuando hay que librar una guerra, pasado el peligro miran al mismo hombre con desdén y desconfianza. Y así fue que como Sasuke se vio obligado a emplearse como barrendero. Labor que cumplió con suma elegancia…
Un día, mientras Sasuke barría las calles, pasó una procesión. Había varios lacayos que, vestidos con librea dorada, iban a pie, un par de guardias montados en blanquísimos corceles, y, por último, un carruaje dorado que se acercaba. Cuando estaba justo a su lado, la cortina se movió y vio la cara de la dama que viajaba en su interior.
¡Y qué cara! Sus facciones eran perfectas, su tez tan blanca y tersa que se diría de marfil. Sasuke, corazón de hierro se quedo mirándola. A su lado, una voz ronca preguntó:
— ¿Te parece hermosa la princesa Sakura?
Sasuke se volvió y vio a un viejo apergaminado donde antes no había nadie. Frunció el ceño, pero tuvo que reconocer que la princesa era extremadamente bella.
—Entonces –dijo el anciano maloliente — ¿Te gustaría casarte con ella?
De Sasuke, Corazón de Hierro
