Confesiones del hombre morado

Capítulo 2

Quedan dos días para el cumpleaños de mi sobrino y su padre me ha prohibido verle hasta dicha fecha, o sea, que yó, por reñirle a su hijo mayor por asustar a su miedoso hermanito, yo pago el pato. ¡Y una porra!. Yo hecho más por mi sobrino que su propio padre, y el niño se queda callado a cambio de videojuegos, juguetes o cualquier otra cosa. Él ya sabe que yo puedo ofrecerle más, que él podría tener una vida más feliz conmigo, sin embargo le han educado para que sea más conformista y se queda con sus insignificantes premios baratos y de mala calidad. Bueno, he vuelto al restaurante para concertar una cita de cumpleaños. A los empleados les ha hecho mucha ilusión ya que era el primer cumpleaños que se le celebraba en el local. Luego me indicaron qué especificaciones quería para la fiesta: qué zumos, pizzas, cupcakes, etc; luego me preguntaron si el cumpleañero era alérgico a algún alimento( afortunadamente, solo es alérgico a su hermano y a los amigos de este) o si sus invitados lo eran. Yo les confirmé que no eran alérgicos, pero les pregunté si podían mover los animatrónicos a otra sala. Me preguntó que por qué, y yo le contesté que los robots le causaban miedo y que tenía pesadillas( Me refiero al niño, no a mí. Sería ridículo). Me contestó que no había problema, que podían moverlos a la sala contigua y que le podían cambiar la programación para que no se dirigieran a él, salvo que él quiera dirigirse( en este caso, no creo que el niño quiera dirigirse a ellos), luego me pidieron una foto de él, para poder realizar la programación con más exactitud. Yo les dí una foto sin ningún problema y después me fui con mi amigo Álvaro a tomar una cerveza. Mi amigo me contó que el restaurante era uno de los mejores restaurantes familiares del país y luego hablamos de las novedades de Internet. Al parecer a mi amigo le encanta y le gustaría hacerse famoso a costa del invento. Yo le convencí para que lo hiciera y luego me fui a mi casa, a esperar.

A un día de su cumpleaños mi sobrino parece feliz, tiene de todo y creo que sus hermano ya lo ha dejado en paz. Me llamó por teléfono para decirme que estaba deseando ir a su cumpleaños, pero su tono no me convenció. Parecía que estaba llorando, supuse que me lo decía en un tono lastimero, hasta a mí me dió pena, pero ya no puedo cambiar el sitio, ya no me da tiempo.

Hoy es su cumpleaños y le ha felicitado toda su familia. Cada uno le ha regalado un juguete, un videojuego para la Atari, y un libro, pero mi regalo es el más especial: un día entero comiendo pizza, jugando con los arcade y haciendo nuevos amigos. Fui con el coche a recogerle, para ir, y él iba muy contento. Cuando llegamos, lo dejé con sus padres y me fui por el establecimiento, hasta que un empleado me interrumpió y me pidió ayuda para ponerse el traje. Él iba con un traje dorado del conejo, supuse que era un modelo de estos que son disfraz y animatrónico al mismo tiempo. Me dijo que iba con un seguro, y me pidió que se lo introdujera en el traje mientras él se lo ponía. Tuvimos una interesante conversación sobre el lugar, y cuando estuve a punto de preguntarle su nombre, oí un grito y gente llorando. Fui a ver qué pasaba hasta que ví a mi hermano con su mujer, ambos estaban llorando, y el criajo mayor también, intentando dar explicaciones sobre lo que había pasado. Y cuando giré mi cabeza hacia la derecha ví lo que realmente había pasado: Un animatrónico dorado de Freddy había metido la boca en la cabeza de el hijo de mi hermano, apretándola, mientras la sangre manaba del cuerpo de mi querido sobrino . Llamaron a la ambulancia y se lo llevaron al hospital, y al minuto su hermano mayor me contó que él era el culpable...

Fin del capítulo 2