Decidí continuar con esto luego de un largo tiempo de no abandonarlo, disculpas por ello, además aprovecho también para disculparme por errores de formato (por ejemplo el hecho de que mi teclado está en Inglés por lo que probablemente falten un par de acentos y signos de puntuación en algunas líneas, no se muy bien como hacer uso de las herramientas del foro en su totalidad.
Muchas gracias por su tiempo, espero sea de su agrado.
-¿Vas a unirte a la fiesta tú también Jace?- preguntó Magnus sin sorpresa en su voz, que era casi un susurro.
-No, yo no soy hermano de sangre de Isabelle, pero apuesto a que te mueres de ganas por entrar y unirte a ellos
-La verdad es que no- Magnus giró para verlo a la cara, Jace traía el torso desnudo- Creo que somos los únicos que usan ropa en esta casa.
-No te ejes llevar por lo que vez, lo que pasa ahí dentro es tan común como… como respirar, siempre han sido así, son hermanos, Alec sólo hace lo que ella le pide.
-A mi no me importa lo que hagan- Magnus lo miraba a los ojos, serios y serenos- No soy el más adecuado para decir que esta bien y que no, sean hermanos o no, no es asunto mío, cuando lo sea entonces podré pensar en una opinión
-Que buscabas
-Desmaquillante… pero olvídalo- Y sin más se fue a su habitación, se recostó en la cama y se dispuso a dormir, apagó las luces y rodó por la cama un par de minutos sin poder conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en Alec, en su cuerpo, en sus largas y torneadas piernas, eran casi simétricas, su torso delineado y fuerte, sus hombros, sus labios rojos y sobre todo en sus ojos y el interminable mar azul en ellos.
No se dio cuenta de que alguien había entrado en su cuarto hasta que lo movieron bruscamente haciendo que se sobresaltara un poco.
-Soy solo yo- Era la voz de Isabelle, pero eso no lo calmó en lo absoluto- Muévete a un lado, no quepo aquí- le indicaba ella mientras lo empujaba un poco.
-¿Qué quieres?… -pregunto un poco adormilado.
-Que te muevas para que pueda entrar, tengo frío y no pienso dormir sola… Y Jace me quitó mi lugar en la cama de Alec- Esto hizo que Magnus se incomodara un poco, ya había visto que entre ellos un beso no era nada, era "tan normal como respirar", pensó recordando las palabras del rubio.
-¿Suelen dormir juntos?
-Si, todos solemos dormir juntos, bueno, menos Jace y yo, que terminamos peleando antes de llegar a la cama, además Jace y yo no somos muy apegados por así decirlo
-¿Y ellos dos sí?
-Demasiado, a veces me pongo celosa, Alec normalmente hace lo que le pido pero prefiere estar con Jace, cosa de hombres supongo.
-Sí, cosa de hombres- Pero la verdad es que su cabeza daba mil vueltas sobre el asunto.
-Ya sé tu secreto Magnus, bueno no es muy difícil de adivinar- su voz sonaba divertida, mientras que Magnus nervioso decidió mejor no decir nada hasta no saber de que estaba hablando la chica realmente- sé que te gusta uno de mis hermanos.
-Sabes que me gusta Alexander
-Suena muy raro que le digan así, solo mis padres lo llaman así y cuando suelen descubrir algo malo.
-Me agrada más Alexander, le fija bien.
-Sí, es perfecto para él.
-¿Por qué estas aquí, conmigo siendo yo un perfecto extraño?
-Por que sé que no te atraigo, soy mujer, acabas de verme besar a Alec y Alec a Jace y no saliste corriendo de aquí, además de que si me haces algo bastará con una pequeña llamaba al consejero de la escuela para que estés fuera en menos de 15 minutos- contestó ella sin darle muchas importancia al asunto
- Me agradas Isabelle Lightwood, y cállate, ya que necesito dormir
-¿Soñarás con mi hermano?- Magnus podía notar la risa contenida en el comentario de Isabelle.
-Que te calles y… deja de apuntar a lo obvio.
A la mañana siguiente Magnus se despertó al rededor de las 8 de la mañana, cosa que para él era temprano. Se vistió y vio que Isabelle le había dejado a un lado del tocador una botella de desmaquillante, luego de arreglarse un poco Magnus se dirigió al pasillo donde pudo escuchar un tenue melodía, se dio cuenta de que venía del piso de abajo, bajó por las escaleras para no tener que usar el ruidoso elevador. Entró en la puerta entreabierta una vez que localizó de dónde provenía la música, se sorprendió al ver el cuarto lleno de instrumentos y libros por todos lados, todos en orden y al casi al final de la gran sala se encontraba Alec sentado tocando el piano.
Magnus no se atrevió a interrumpirlo, el chico parecía tan concentrado en lo que hacía que a lo mejor ni siquiera si Magnus le hablaba este iba a notar su presencia, la melodía era hermosa, Magnus no era un erudito en el campo musical pero la melodía le parecía familiar, la conocía pero no tenía más idea de donde solo que era simplemente hermosa.
Se acercó un poco más hasta donde se encontraba el muchacho de espaldas a él, tratando de hacer el menor ruido posible Magnus se sentó en uno de los varios cojines que había tirados por todo el piso. La melodía seguía sonando, tan relajan y emocionante al mismo tiempo.
-No es perfecta, pero…- dijo Alec sin dejar de tocar.
-Es perfecta- contestó Magnus sereno
-Aun le falto algo…- Alec dejó escapar una pequeña risa y detuvo la melodía.
-¿Por que paras?
- Son casi las ocho de la mañana, eso quiere decir q Isabelle viene con la primera parte del desayuno
-¿La primera?
-Sí, antes de practicar, que es la comestible, luego… espera a que lo veas - Isabelle entró a la habitación con dos platos en cada mano. traía puesto un maillot sin mangas color negro con una finas medias y zapatillas de piel blancas sin punta.
-Magnus, no sabía que estabas aquí, ¿te despertamos?- preguntó Isabelle sorprendida
-No para nada, yo…
-Magnus quieres algo de desayuno, de haber sabido que estabas aquí- Decía Isabelle mientras le entregaba un plato con media toronja a Alec.
-No te preocupes, además las toronjas solo me gusta el color y el olor, el sabor es otra cosa no muy agradable…
-Ok, Alec no puedo creer q no estés listo aún- miró un poco molesta a su hermano.
-A comparación de ti no tardo demasiado en cambiarme….
-Bailas ballet?- pregunto Magnus a la chica q se encontraba ahora a un lado de Magnus en el suelo.
-Sip- contestó divertida- todos por aquí lo hacemos. - Magnus volteó a ver a Alec con ojos sorprendidos.
-En verdad?- cuestionó- Alec solo se sonrojó y asintió- Eso lo tengo q ver- Alec enrojeció un poco más.
-Que bien, en 15 minutos nos vemos en el estudio, Alec termina y vete a cambiarte no te quedes mirando así, como….
-Ya voy.
Cuando Magnus entró acompañado de Isabelle Alec y Jace ya estaban en el estudio, Jace estaba observando a Alec que traía puesto su traje completo, incluso la playera blanca q traía le seña perfecto al cuerpo, a Magnus esto no le sorprendió luego del espectáculo de la noche anterior.
-Jace por que no estas calentando?- Isabelle le dedicó una mirada de muerte a su rubio hermano.
-Por q hoy no me siento con ganas de andar por ahí brincando como reina de la primavera Isabelle, hoy me daré a la tarea de corregirlos, luego de que liberes a Alec me lo quedo para q me ayude con unas líneas que aun no perfecciono, luego de eso… veremos que hacer, invitado de honor, tome asiento- Magnus se sentó a un lado de Jace.
-No se supone que alguien tiene que tocar el piano o algo así?- cuestiono Magnus.
-Normalmente si- explicaba Isabelle que se encontraba calentando en la barra junto a su hermano- pero debido a que Hodge no está tendremos que improvisar, dijo ella señalando un pequeño aparato sobre el piano.
-A sus posiciones, empecemos.- Dictaminó el rubio.
Isabelle se sujetó su largo cabello negro, pequeños mechones caían sobre su cara, su postura era perfecta, grácil, simétrica. Sus ojos serios se posaban en su reflejo. Alec se colocó a un lado de su hermana, sus ojos pasaron por el reflejo de Isabelle, para luego fijarse en el suyo no sin antes pasar por los ojos dorados de Jace.
La música empezó a sonar, los movimientos de ambos eran uniformes, concretos. Coordinados perfectamente.
Los movimientos de ella salvajes y peligrosos, los de él medidos y premeditados, seguros, confiados, hechos a la medida de su cuerpo y melodía.
Los músculos de cada uno se contraían y relajaban al ritmo de la música, perfectamente realizados, cada salto y cada paso, cada giro y movimiento eran musical y estéticamente perfectos.
-Alec!- Gritó Jace poniéndose de pie haciendo que los pelinegros se detuvieran- me puedes decir por que no te puedo ver a los ojos?
-…- Alec lo miraba confundido.
-Su cabello, te estorba para verle los ojos-contesto Magnus desde el fondo, haciendo que Alec se sonrojara nuevamente.
-Al menos uno se dio cuenta- Jace sacó algo de la bolsa de sus pantalones, y se lo tendió a Alec- Póntela, así no se te vendrá el cabello a los ojos.
Alec no dijo nada, solo rodó los ojos, se colocó la banda en la cabeza, su pelo se alborotó un poco más pero al menos ahora tenía la frente despejada. Aunque Magnus no quisiera tenía que agradecer al rubio, ahora podía ver esos ojos azules que desde el primer momento en que los vio lo atraparon.
La música seguía, los jóvenes seguían y Magnus no se cansaba de repasar una y otra vez cada parte de cuerpo del chico, era novio que lo miraba, de vez en cuando sus ojos se cruzaban, a Magnus no le importó, ni siquiera sentir la mirada del rubio sobre él.
Luego de hora y media los chicos cuatro bajaron a desayunar, entonces Magnus entendió las palabras de Alec, la comida preparada por Isabelle no era de lo mas apetitosa.
-Y que hay pensado para hoy?- Isabelle miraba divertida a sus hermanos que no parecían querer levantarse de sus lugares.
-Ya no tengo ganas de hacer nada, podemos... recostarnos en la sala y observar el techo…- Magnus e Isabelle se miraron y luego voltearon a ver a Jace.
-Hay algo más aburrido que eso?- cuestionó Maguns desganado-
-Jace, es verano, no pienso quedarme a ver el techo, además eso ya lo hemos hecho antes- Magnus giro a ver a Isabelle, parecía estar hablando en serio.
-Chicos- La voz de Alec sonó de tras de los tres, justo detrás de la barra de la cocina- ¿Qué película? - Cuestionó a los tres.
Los dos Lightwood se miraron emocionados y luego a su hermano. Alec tenía en la punta de sus dedos frambuesas, las comió una por una de manera rápida, sin siquiera masticarlas.
-Otra- pidió Jace. Alec tomó un par de cerezas unidas por el racimo y se las puso sobre una oreja, parecían aretes; se puso de perfil para que lo vieran.
-Otra- se aventuró a decir Magnus- Alec se acercó despacio a Jace, lo tomó por la playera con ambas manos y lo acercó a él. Jace no se movía, Alec acercó sus rostro, ladeo la cabeza y besó lentamente el cuello de Jace con sus labios- Le fabuleux destin d'Amélie Poulain!- gritó Magnus con un perfecto francés.
-De quién?- cuestionó Jace.
-Jean-Pierre Jeunet- Los tres hermanos estallaron en risas y en aplausos.
-Dos más, Magnus y serás uno de los nuestros- le dijo Isabelle antes de abrazarlo.
-Y luego de eso…
-Luego de eso Magnus nos divertiremos muchísimo- le contesto la chica emocionada.
-Pero antes a cumplir su penitencia- Les dijo Alec a sus hermanos que lo miraron atónitos.
-Penitencia?
-Sí Magnus, no adivinaron, les toca penitencia a ambos- Alec miraba fijamente a sus hermanos- Hoy por la noche ninguno de los dos va a opinar que vamos a cenar ni que vamos a ver, estoy cansado de sus gustos tan mundanos algunas veces- Dictamino el mayor de ellos a pesar de la mirada de un Jace un tanto herido.
-Sabes que esas son las penitencias más ridículas que hemos hecho, verdad?- Los ojos amielados de Jace se fijaban en los de Alec, que se movieron hacia los de Magnus y luego a los de Isabelle.
-Sí, pero tenemos invitados aún Jace- Magnus los miraba dudoso, no entendía lo que pasaba.
-Qué clase de penitencias suelen hacer?
-No creo que sea buen momento Magnus- continuaba la chica.
-Que les parece sí hacemos lo mismo que la primera vez que hicimos esto-sugirió Jace.
-Por mi no hay problema- contesto Izz.
-Creo que por Magnus no habrá problema tampoco- Jace miraba fijo al más alto de los cuatro.- En verdad creo que Magnus lo aguantará.
Alec no parecía muy confiado del asunto pero no los detuvo, Isabelle se soltó el cabello, y comenzó a quitarse la ropa sin pudor alguno, Jace comenzó a hacer los mismo, la ropa de ambos quedó regad por todo el suelo, Magnus permanecía sin moverse de su lugar, Alec miraba a los tres esperando que Magnus no saliera corriendo, una vez que estaban completamente desnudos ambos se dirigieron al los pisos de arriba tomando el escandalosos elevador.
Una vez que Magnus y Alec quedaron solos Alec se giro para mirarlo.
-¿Me podrías explicar que pasa aquí?- demando saber el más alto.
-Es un simple juego Magnus, solo hay q respetar las reglas, ahora dime….- Hizo una pausa para mirar fijamente a Magnus a los ojos, Alec puso cara seria, sus labios rojos se abrieron lentamente- ¿Te gustaría tomar un baño de tina?
