Aquí's toy sho… =v Ok no

Aunque lo intenten no se podrán deshacer de mi ^^ ¿O no, Rafa?

Rafa: *Amarrado a una silla con la boca tapada con un paño* ¡Mmm! ¡MHH!

=v

Renuncia: Las tortugas de mi corazón, no son de mi pertenencia, aunque quisiera AUN no lo son, pero estoy esperando el día en que sean mías ¡Qué gran alegría!

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-¿Crees que este bien, Donnie?-Pregunta el menor bastante preocupado por su hermano mayor que ahora se encontraba en una camilla conectado a varias máquinas.

-No lo sé, Mikey.-Le contesto el chico de mirada rojiza a su hermano.-Perdió mucha sangre, y sigo sin saber la razón de porque su corazón está latiendo más lento de lo normal, quizás haya sido por la pérdida de sangre, pero no estoy seguro.

Los chicos habían salido de patrullaje como siempre, Rafael con su malhumor y algo de emoción esperando conseguir a algunos ninjas o krang a quienes patearles el trasero, Mikey con sus quejas de aburrimiento y la insistencia en que Rafa le partiera el coco con los zapes, y el genio esperanzado para encontrar algo nuevo para que examinar, ya que se le estaban acabando las ideas con algunos experimentos y quizás con algo pudiera llegarle una idea a la cabeza, y el de azul, serio como siempre, aunque se notaba más "Alegre" que lo normal, pero no le tomaron importancia. Todo había sido normal esa noche hasta que encontraron algunos krang transportando mutageno a unos camiones, obviamente se lanzaron a la batalla, pero justo algo raro sucedió, más krang que salieron de quien. Sabe. Donde se unieron comenzando a dificultar las cosas, luego en un momento el mas alto se había distraído y de un momento a otro Leo estaba desmayado al frente suyo con una herida en su hombro comenzando a desangrarse, y claro que los chicos no tuvieron opción más que hacer una retirada. Claro que al llegar, lo primero que vieron fue la cara de horror del maestro Splinter, el genio con ayuda de su padre había logrado detener la hemorragia, y colocarle una transfuccion de sangre para que se recuperara, pero entonces se dio cuenta de algo…

De que a pesar de que la herida ya estaba curada y no estaba fuera de peligro, y de que había recuperado la sangre perdida, su corazón había comenzado a latir más lento cada vez, como si de alguna manera estuviera muriendo poco a poco. Y eso preocupaba muchísimo al genio de la familia, pero no sería capaz de contarle eso a sus hermanos, ya tenían suficiente con que Leo no despertara, ni daba indicios de querer hacerlo.

Justo la puerta se abrió interrumpiendo los pensamientos del oji castaño.

-¿Sigue sin despertar?-Se ve al oji verde portador de las sais entrar a la habitación.

-Si hubiera despertado, probablemente hubieras venido corriendo por los gritos de Mikey.-Le contesta el portador de vara Bo, comenzando a revisar por enésima vez los signos vitales de su hermano mayor.

-¡Hey!-Se queja el menor quien obviamente fue ignorado.

El segundo mayor se acercó al cuerpo de su hermano y le acaricio la mejilla suavemente, mostrando su preocupación. Cosa que no sorprendió mucho al más alto, ya que en esos últimos días se había mostrado un poco más sensible y calmado de lo normal, pero se podría decir que la primera vez que lo vio así hubiera jurado junto con el menor que creyó que el mundo se acabaría en ese momento.

-¿Crees que despierte?-Le pregunta el mayor sacándolo de sus pensamientos.

-Estoy considerando la posibilidad de que haya entrado en coma.-Dijo en susurro para que el menor no le escuchara, giro a verlo para darse cuenta que el mayor no había apartado la vista del oji azul para tomar una silla y sentarse al lado de la camilla.

Para decir verdad el oji verde fue el más afectado por el incidente, aparte de su repentino cambio de humor, por las noches se escapaba de su habitación para dirigirse al laboratorio y dormir junto a su hermano mayor, hasta las horas de la mañana en el que se despertaba antes de los demás para dirigirse a su cuarto y esperar unos minutos para que los demás se levantaran. ¿Cómo lo sabía? Su habitación quedaba prácticamente al lado del de rojo.

-Se sabe la preocupación que tienes por Leo.-Habla ganándose la mirada del portador de los sais.-Pero sería bueno si al menos durmieras mas.-Le dice enfatizando las últimas tres palabras.

-¿Y dejar solo a Leo, cuando le puede pasar algo?-Pregunta con algo de molestia.-Ni loco.

Ok, era bastante OBVIO que cuando algo le pasaba a alguien él era a quien MAS se le notaba la desesperación.

-Te hará mal a su salud.-Murmura un poco cansado.

-No lo deje solo cuando no despertaba después de la invasión de New York,-Comenta.- ¿Quién dice que lo voy dejar ahora, que es posible que haya entrado en coma de nuevo?-Era obvio para el de morado que no lo podrá convencer nunca.

Si Leonardo era un Ángel Guardián a cada momento.

Rafael es el Velador procurando que nadie esté en peligro.

No más falta al que vigile nuestra salud mental… O espera, ya lo tenemos…

Sensei.

-Como quieras.-Se dirigió hacia Mikey quien solo se había quedado callado viéndolos discutir, aunque parecía en realidad que estuviera perdido en sus pensamientos, desde que Leo sufrió el incidente Rafa no fue el único en cambiar, Mikey estaba un poco más callado y tranquilo ¡Cosa rara pero cierto, amigos!-Mikey, ve a dormir, se hace tarde y mañana tenemos entrenamiento.

El menor solo asintió y se retiró del laboratorio con un "Buenas noches".

El más alto suspiro y se dirigió a su mesa de trabajo comenzando a preparar una inyección para su hermano. Mientras tanto el de rojo de paraba de mirar a su hermano en la camilla mientras le tomaba de la mano, se sentía impotente no pudiendo ayudar a su hermano, él no podía hacer nada más que observarlo descansar en esa camilla de sábanas blancas rodeado de máquinas que registraban su pulso y le ayudaban a mantenerlo hidratado y alimentado para que no muriera, se sentía inútil, Leo a pesar de todo antes y después de Spike fue como un amigo para el a pesar de las peleas y los insulto, él siempre estaba allí para apoyarle, algunas veces Leo hasta se apoyaba de él, aunque tristemente eran tan pocas las veces que podría contarla con una sola mano (Y eso que solo tenían tres dedos.), pero cuando la primera noche decidió vigilar a su hermano, se encontró con una sorpresa que le arrebato el aliento y le hizo sentir perder el equilibrio, y desde entonces no se ha separado de su hermano en una semana entera que no sea para bañarse o para entrenar… Literalmente.

-¡Rafa!-El grito de su hermano lo saco de sus pensamientos, cuando vio a Donnie correr hacia la maquina desesperado, sin saber por qué.

-¿Qué ocurre?-Pregunto extrañado justo cuando un sonido penetro su cerebro de una manera tan macabra y desgarradora que hiso detener su pulso por unos segundos; Su hermano había comenzado a retorcerse de manera leve pero un poco extraña-¡¿…QUE SIGNIFICA ESTO DONATELLO?! ¡¿Qué LE ESTA PASANDO A LA MALDITA MAQUINA?!

Donatello en su desesperación comenzó a trabajar ignorando los gritos de su hermano de rojo, que obviamente terminaron por alertar al resto, porque de golpe entraron el maestro Splinter como Mikey desesperados por los gritos de su hermano.

-¿Qué sucede aquí?-Pregunto la rata queriendo saber lo que sucede, cuando todos callaron al escuchar el irreconocible pitido de que la máquina que toma él puso de su hermano avisa que su corazón se detuvo, a la vez que mostraba una línea recta ¡UN HORRIBLE PITIDO CON UNA MALDITA LINEA RECTA!

-¡LEONARDO!

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Mátenme. Soy culpable de todos los cargos menos de esto, adiós. =D *Se larga como la macha pechona no peluda que es (¿?)*

Comenten… O les halare los pies. C=