Fueron dos semanas bastantes estresante para David, tener que hacerse cargo de los problemas del pueblo, el refugio de animales, el cuidado de Henry. Todo era muy agotador, sin contar que tiene que buscar la manera de traer a su esposa e hija.
Justo ahora estaba terminando algunos de los miles de papeles que tenía tanto de la comisaría como de la alcaldía. Con un suspiro miró el reloj en la pared. Eran las 1: 25 am, era demasiado tarde, Henry ha de estar durmiendo, pero estaba seguro de que Ruby lo matará.
Cerró la estación y emprendió su camino a casa, por supuesto nadie en Storybrooke estaba despierto a estas horas, por lo que el silencio reinaba en las calles. Fue algo relajante.
Cuando entró en el loft, vio que Ruby estaba dormida en el sillón, el cual no era para nada cómodo. No sabía si despertar la, era tarde, pensó que mejor la dejaba dormir pero pronto descartó la idea al ver que despertaba.
- Hasta que al fin llegas. - dijo Ruby soltando un bostezo mientras se levantaba.
- Lo siento. Mucho trabajo en todas partes. - le respondió David quitándose la chaqueta.
- Esta bien, para la próxima avisa con anticipación. Buenas noches. - dijo Ruby acercándose a la puerta.
- Buenas noches. - respondió David caminando detrás de ella para ponerle seguro a la puerta.
Minutos después yacía en su cama, bañado y con su pijama puesta, listo para dormir. Pero en cuanto cerró los ojos, su teléfono empezó a sonar.
Con un fuerte gruñidos abrió los ojos, había dejado su celular en la cocina, con pereza se levantó de la cama y fue a tomar la llamada.
- Hola. - contestó David, sin ocultar su irritación.
- David. - era la voz de Regina. ¿Qué hacía Regina llamándolo a esta hora?
- Regina. Es demasiado tarde para discutir. - le dijo David con el ceño fruncido.
- Tengo que hablar contigo. - le respondió Regina ignorando su comentario.
- ¿Ahora? Estoy cansado. - le dijo David suspirando con pesadez.
- Bueno, supuse que te interesaría saber cómo estaba tu hijo, pero como no es el caso… - respondió Regina dando a entender que cortaría la llamada.
- ¡No! ¡Espera! - Le dijo David antes de que colgará. - Por supuesto que me interesa. Te dije que estaría con él. Pero no puedo dejar a Henry sólo.
Hubo silencio después, David comprobó si Regina había cortado pero la llamada aún estaba activa.
- ¿Hola? ¿Regina? - dijo David frunciendo el ceño. Pero luego sintió la presencia de otra persona junto a él. Su piel casi saltó al ver a Regina a unos centímetros de él. - Jesús Regina.
- Una semana al mando y envejeciste más rápido que los demás. - Regina comentó con diversión.
Ella no mentía, David parecía demacrado.
- Podrías haber avisado que aparecerias. - dijo David aún con ceño fruncido mientras dejaba su celular en la mesa.
- ¿Dónde estaría la diversión en eso? Ver como el Príncipe Encantador se asusta es un espectáculo digno de presenciar. - dijo Regina sonriendo con malicia.
Lo único que recibió fue otro gruñido de David. Pero ella no vino a conversar con David.
- Toma. - dijo Regina entregando un gran sobre. David lo tomó levantado una ceja.
- ¿Otra sorpresa? - ironizó David. Regina no contestó, David se sentó en el pequeño comedor y abrió el sobre, habían unos cuantos papeles adentro y uno de ellos tenía como cuatro fotografías en blanco y negro. - ¿Qué estoy mirando?
- La primera ecografía. - respondió Regina sin más. David la miró sorprendido, en toda la semana no había visto señales de Regina en la ciudad. ¿Cómo se había hecho los análisis? Considerando su relación con el pueblo no creía que en el hospital la atendieron.
A no ser….
Miró uno de los papeles, tenían el nombre del otro hospital.
- ¿Cruzaste la línea? - le preguntó David sorprendido.
- Si. - dijo Regina encogiéndose de hombros.
- Pero ¿Cómo? No se puede salir del pueblo sin perder la memoria. - le preguntó David confundido.
- Corrección, ustedes no pueden salir del pueblo, yo sí puedo. ¿Cómo piensas que adopte a Henry? - le contestó Regina con indiferencia.
David dejó pasar el tema, miró detalladamente los papeles pero eran confusos para él. Sin embargo pudo ver el tiempo de gestación.
- ¿Dos meses ya? - le preguntó David algo sorprendido.
- Dos meses. - le confirmó Regina. Unos minutos después, Regina dudo en hacer su siguiente movimiento, pero aún así lo hizo. Se acercó a David, no pasó desapercibido la repentina rigidez por parte de el, pero ella aún así continuó. - ¿Ves esa mancha negra?
Le preguntó Regina señalando una pequeña mancha que se hacía cada vez más grande en la fotos en blanco y negro. David acercó más la foto para poder ver la Mancha, lo cual era difícil porque era algo borrosa, pero aún así pudo verla.
- Si. - respondió David aún mirando la Mancha.
- es Él. - dijo Regina en un pequeño susurro. David la miró confuso.
- ¿Él?
- O ella. - dijo Regina mirándolo. Aún podía ver la confusión en los ojos de David, pero de un momento a otro los ojos de David se ampliaron. Entendió que hablaban de su hijo.
Volteó el rostro rápidamente hacia la imagen, olvidando el cansancio y concentrándose en la primera foto de su hijo. Todavía no se lo podía creer. Iba a ser padre otra vez.
- ¿Están ustedes bien? - David preguntó, sorprendiendo un poco a Regina. Era la primera vez que le preguntaba sobre ella. Pero claro, ella llevaba a su hijo.
- Hasta ahora sí. - fue lo único que respondió Regina. - ¿Cómo está Henry?
David pudo notar el temblor en sus palabras , por lo que la miró. Ella Lucía un poco más pálida de lo normal y habían unas suaves bolsas en sus ojos.
- Bien. - fue lo único que respondió David encongiendose de hombros. Ninguno de los dos había notado el movimiento en la escaleras.
Henry se había despertado unos cuantos minutos antes al escuchar voces, no es que el Loft fuese lo bastante grande como para apaciguar las voces. Sin embargo pudo distinguir a las de su madre. Regina.
Bajó la mitad de las escaleras, donde podía tener una visión clara de su madre y su abuelo conversando, lo cual lo confundió. Regina y David no se toleraban para nada, ¿qué hacían hablando a esta hora?
Henry pudo ver que su abuelo tenía algo en sus manos, parecía una hoja, pero era muy pequeño para serlo. ¡Quizás Regina esté hechizando a su abuelo en este momento! Pero ella lo había dejado irse con David hace dos semanas, ¿Habrá cambiado de opinión?
Henry fue sacado de sus pensamientos al escuchar a su abuelo hablar.
- Tu... ¿tienes preferencia? - la voz de su abuelo sonaba insegura sobre la pregunta. ¿De qué estarán hablando?
Regina suspiró, cuando adoptó a Henry ella no había especificado que quería un niño. Sino un bebé.
- Sólo lo quiero sano. - Regina respondió mirándolo a los ojos. David asintió.
- Lo mismo. - dijo David intentando evitar bostezar. Pero aún así lo hizo.
- Puedes quedarte con la foto. Pero no los exámenes. - dijo Regina con intension de irse. David le había devuelto el sobre mientras se levantaba.
- Cuálquier cosa, aquí estoy. - dijo David una vez que le entregó el sobre. Regina se limitó a levantar una ceja antes sus palabras, para después cubrir la una nube de humo púrpura.
David soltó un suspiró agotador. Ya por fin podría volver a dormir.
- ¿Porque mi madre estaba aquí? - David escuchó la voz de Henry y maldijo inmediatamente, sin duda este no era su día.
