ROBOTECH

EL CAMINO DEL GUERRERO

HILOS SUELTOS

Orígenes parte 1

Las cápsulas de escape del Scout que más tarde encontraría Breetai en su camino al Satélite Factoría fueron recogidas a poco tiempo de que los impulsores de la nave explotaran, muy a tiempo, por un crucero tipo Quiltra Queleual Meltran que había sido despachado por Rhino.

La comandante del Scout entonces llevó a Jo Ebben a la sala de consejo mientras regresaban al satélite.

"¿Qué fue lo que sucedió? " fue la primera pregunta.

Los pozos génesis, creación de la Regis Invid, eran un complejo enjambre de tecnología, química y la esencia de la Flor de la Vida, natal de Optera, que manipulaba el ADN de quien estuviera dentro de uno de sus capullos traslucidos para elevar su forma a la siguiente etapa de la evolución Invid, regresar a una forma más sencilla – muy oportuno en el caso de tener que castigar a alguien – o, crear formas de vida similares a aquellas a quien los Invid conquistaban.

Estas creaciones eran los encargados de regir el mundo a nombre del Regente; a veces, como en esta ocasión, se tomaría a un excelente piloto de combate –Jo Ebben – y se le haría un nuevo cuerpo y apariencia dejando atrás la forma invid para tomar la de una Meltran.

"Encontré a una traidora tratando de dañar los sistemas de transposición, señora, la capture y le dí muerte según los protocolos de la Flota Meltran." Contestó Jo Ebben mientras permanecía de pie al centro de la estancia, en posición de firmes, viendo al frente.

"Hiciste lo correcto. " la felicito la Comandante, pero en su tono de voz no había ninguna inflección que indicara un cumplido, más bien, una ligera sospecha. " ahora, he investigado tu registro y hay algo que no me parece correcto."

"oh, ¿y que sería eso?"

"Entraste a mi tripulación en puerto Novik " le dijo, mismo tono de voz, " y en tu primer viaje con nosotros, encuentras a un traidor y lo matas."

Si la comandante buscaba un gesto o reacción de parte de Jo Ebben no la encontró.

"Sólo cumplí con mi deber. "se defendió, siempre mirando al frente. "¿Qué hubiera hecho usted?"

La comandante sonrió levemente, "Sabes bien mi respuesta." Le dijo, levantándose. "pero creo que tu despliegue de deber es demasiado sospechoso." Pausa para presionar un botón en la mesa que causo que dos Meltran armadas entraran a la habitación, "conocía personalmente a la que dices que era una traidora y puedo asegurarte que ella no haría lo que tú me estás diciendo, es imposible, su lealtad había sido probada más de una vez, así que, empieza a hablar…¿Qué fue lo que realmente sucedió?"

Jo Ebben dejó sus ropas donde el técnico le dijo y se dejo conducir sin pena por el pasillo que la llevaría a los pozos Génesis, nunca aceptaría que tuvo miedo al mirar las imponentes maquinarias parcialmente orgánicas y en forma de grandes capullos traslucidos que se conectaban mediante tubos de apariencia vegetal a un pozo de por lo menos 10 metros de diámetro que estaba lleno con un líquido de apariencia lechosa que brillaba como si su intensidad fuera dictada por el respirar de un invisible ser.

Los pozos Génesis, estaba consciente, la cambiaría y moldearían de acuerdo a la programación del Regente, la desarmarían a nivel atómico, seguiría siendo Invid, metabólicamente, pero adaptado a una nueva figura, humana en este caso.

La voz del Regente llegó desde algún lado por encima de ella.

"Te he de esculpir con todas las ventajas que tengo disponibles. " le aseguró, " después de diseccionar múltiples Zentradis tengo algunas ideas de como controlarlos…tendrás control de sus mentes por medio de tus feromonas, lograrás seducirlos y convertirlos en tus esclavos, harán lo que les digas una vez que estén bajo tu influjo químico. "

Jo Ebben se detuvo al borde del pozo al que había sido conducida.

"Entra, y despídete de tu forma actual, nunca volverás a lucir igual."

Sorprendentemente, el líquido que llenaba el pozo no estaba frio como ella había anticipado, más bien estaba tibio, agradable, así que, con más confianza se introdujo hasta que solo quedaba visible su cabeza.

"Activen el Pozo Génesis" fue la orden.

Fue entonces que el dolor empezó al tiempo que su cuerpo era deshecho a nivel molecular, poco a poco, tal era el precio de estar ahí.

"comandante, "Jo Ebben pareció no darse cuenta de la presencia de las Meltran armadas, sólo se cruzó de brazos y suspiro. "¿Me matará por haber cumplido con mi deber?"

"No, si me convences con tu explicación." Señaló, amenazante, la comandante del Scout destruido, "sé que no eres Invid porque la Regis está muy lejos de este cuadrante, incluso de Puerto Novik y el Regente no sería tan estúpido para gastar protocultura en un solo agente, quien, por lo visto, ya habría sido descubierto."

Eso era cierto.

Jo Ebben se sintió liberada, las sospechas se habían desviado de su verdadero origen, ahora solo tenia que pedir que la llevaran con los Zentran, estaba claro que no podía controlar a las mujeres, es más, parecía crear una repulsión en ellas, básico y natural, un reflejo antiguo de advertencia de que ella no era, para nada, Meltran.

"comandante, "empezó Jo Ebben, "creo que su juicio esta inclinado hacia la Meltran que intento acabar con nuestras vidas."

"¿Qué dices? " la increpó la comandante, "¿acaso estas disfuncional?"

"Eso mismo, "Jo Ebben volteo a ver a las mujeres armadas, "ella dice haber conocido muy bien a la traidora y rehúsa a aceptar la realidad, tal vez ella este coludida y quiere tapar esa evidencia."

Una sombra de duda cubrió los rostros de las mujeres armadas.

"¿Cómo puedes decir eso?"

Jo Ebben la señalo acusatoriamente.

"Exijo hablar con el oficial de mayor rango." La enfrentó "yo sólo hice mi trabajo y usted parece intentar defender a la traidora."

"El oficial de mayor rango en este sector es Rhino, "señalo la comandante, luego suspiro pesadamente, "sabes bien que no puede juzgarte pues es un Zentran, tendremos que pensar en algo más, como buscar a una nave nivel Lap-Lapamiz Meltran en los alrededores, pero para eso tenemos que ir con Rhino "un dejo de desdén remató las palabras. "y mientras nos asigna un crucero no quiero tenerte suelta en la nave, algo no está bien contigo, "continuo, "Eres Meltran, más bien , pareces Meltran pero ….algo en ti, me dice que eres peligrosa."

"¿Acaso me teme, comandante?" pregunto Jo Ebben, divertida, "eso sí que es un cambio de actitud."

La comandante saco su cuchillo de combate, camino hasta Jo Ebben y le colocó la hoja en el cuello, un solo corte sería suficiente para acabar con su vida.

"Digamos que preferiría matarte primero y luego investigar." Explico la comandante, con voz firme. "al final del camino, sólo eres una Meltran más, podría reemplazarte, cortar tu cabeza, llevarla a Tirol y hacer que los Maestros accedan a tus memorias."

Jo Ebben contuvo el aliento esperando el corte que acabaría con su vida.

Para su sorpresa la hoja del cuchillo se retiró de su cuello.

"Pero, "suspiro la comandante, por segunda ocasión, "Ya no tengo nave, la destruyeron, ¿recuerdas?, además, tienes el derecho a que alguien más vea tú caso, y si tengo suerte, te entregarán a mí, ya luego podremos jugar con mi pequeño cuchillo. "La mujer al mando se sentó de nuevo en la silla. "Llévensela" ordenó.

Sola en su celda, Jo Ebben estaba muy pensativa.

Sus métodos de control no funcionaban, para nada con las Meltran, de hecho, parecía despertar una repulsión en ellas.

Algo no había salido bien en los pozos Génesis.

El salto transposicional seguía en efecto.

Pronto estaría en más peligro y tendría que ser más creativa.

Para su buena suerte, algo sucedió.

La nave salió del hiperespacio y de inmediato, las luces de alarma saltaron en toda la nave.

Meltran empezaron a correr por todos lados gritando que estaban bajo ataque.

Los altavoces vibraban con una melodiosa voz de una mujer como ella, suave, diciendo palabras que no entendía, palabras que sonaban en un idioma extraño, pero transmitían emociones.

Stage lights flashing

The feeling's smashing

My heart and soul belong to you

And I'm here now, singing

All bells are ringing

My dream has finally come true

¿que era aquella sensación?

Los sonidos harmónicos que llegaban a sus oídos eran muy placenteros, tanto que incluso sentía una necesidad de moverse a su ritmo.

Pero no lo hizo.

Jo Ebben puso atención al control que aquella canción tuvo en las Meltran.

Algunas se detenían a escuchar, confundidas, otras se miraban entre si, buscando una explicación, pero la mayoría, al correr, mostraba una curiosidad increíble ante aquella voz potente pero a la vez suave que sonaba en los altavoces.

Luego, un holograma, un hombre de cabello despeinado y una mujer de cabello castaño que unían sus labios, era ridículo, pero todos los que lo veían actuaban como que aquello era algo repulsivo, las Meltran murmuraban y señalaban aquel acto en la imagen como algo horrible.

Stage fright, go away

This is my big day

Jo Ebben, desde su celda, gritó que la dejaran libre, pero no la escuchaban, estaba muy ocupadas buscando sus posiciones de combate, acomodándose su traje de vuelo o simplemente la ignoraban.

This is my time to be a star!

And the thrill that I feel

La nave se inclinó, súbitamente, a la derecha en un ángulo que la mando hasta el fondo de su celda.

Un buen impacto en el control de estabilidad lo había causado.

¿Quiénes eran aquellas formas de vida?, se preguntó, mirando el holograma de aquellos que unían sus labios.

Nunca los había visto antes.

Parecían Zentran y Meltran pero su color de cabello y piel no correspondía.

Y ese sonido melódico.

It's really unreal

I can't believe I've come this far!

This is my time to be a star!

Los Invid no estaban acostumbrados a formas de arte, de hecho, el escuchar aquella melodiosa voz le producía una enorme curiosidad, máxime porque podía apreciar, en las Meltran, una confusión que ella nunca hubiera podido imaginar.

La nave regreso, abruptamente, a su posición anterior mientras un temblor recorría el crucero, otro impacto, luego, la explosión cruzó frente a su celda, protegiéndola a ella, el campo invisible de contención que la mantenía cautiva.

Un par de Meltrans murieron por esta, pero al mismo tiempo, eso le ayudo a salir pues el cuerpo de una de ellas golpeó los controles del otro lado del pasillo, liberándola.

El campo de contención se debilitó y finalmente, la energía blanquiazul se desvaneció.

La nave se bamboleaba, ella podía sentir los golpes en el casco, impactos de misiles y de gunpods.

Aquella nave estaba destinada a morir.

Y ella no quería estar ahí cuando eso pasara.

El holograma seguía ahí.

Jo Ebben lo atravesó y empezó a correr por el ahora desierto pasillo, sin voltear atrás.

Tenía que escapar de aquella nave.

El hangar estaba vacío, claro.

Instrucciones eran dadas por los altavoces, mujeres corrían por todos lados, la nave se cimbraba y Jo Ebben no sabía qué hacer.

Su instinto Invid le sugería buscar las cápsulas de escape.

Pero, al mismo tiempo, su misión le requería encontrar la manera de seguir con las Meltran.

Rápido, pensó cuando la nave empezó a ladearse hacia la derecha.

Un ensordecedor rugido la hizo cubrirse lo oídos mientras la nave seguía su inclinación a la derecha, ahora a una velocidad mayor, tanto que la mujer y las otras, empezaron a resbalar por la ahora vertical plataforma hasta caer del otro lado del pasillo, en la pared que ahora, claro ,servía como piso.

El rugido murió lentamente.

Jo Ebben sabia muy bien que había pasado.

Se habían salvado, por milímetros de un arma principal, probablemente de un Nupetiet-Vergitz.

Las luces principales titilaron un par de veces y se apagaron, siendo reemplazadas por las de emergencia.

El sonido ambiental carraspeó. "el puente esta dañado, no tenemos control, " decía una voz, " la comandante ha muerto, encendiendo la baliza de emergencia."

Adolorida, Jo Ebben se puso en pie y se miró el brazo derecho.

Estaba roto.

A su alrededor, tres Meltran estaban inconscientes o semi inconscientes, solo su resistencia Invid le había salvado de un hueso roto.

Gracias, Regente, se dijo, aunque debiste quitarme el dolor también, continuó mientras planeaba su siguiente acción.

Solo su suerte vendría a salvarla.

"A todos los que escuchan esta transmisión, "dijo una potente voz masculina en los altavoces, " se les invita a rendirse y, si así lo quieren, unirse a nosotros."

Jo Ebben sonrió, incluso asistió a las otras Meltran y se quedó ahí mientras llegaba la ayuda.

Esa ayuda llego en la forma de guerreros Zentradi que no tenían problema alguno en hablar con las Meltran, dos de ellos vestían uniformes blancos con una cruz en el pecho.

Con la nave ladeada como estaba, era difícil acceder a los pasillos pero los Zentran lo hicieron, atrás de ellos, acompañándolos, mechas de una manufactura extraña con escudos extraños y forma humanoide los acompañaban con armas en las manos.

Estos les apuntaron preventivamente mientras potentes luces provenientes de ellos les iluminaban.

"No teman, "dijo una voz femenina reproducida por los altoparlantes del extraño Meca "Están siendo rescatados por la Fuerza de Defensa Robotech, no se muevan para recibir asistencia." Pausa, "Si alguna de ustedes esta armada, deberá soltar su arma inmediatamente, estamos aquí para asistirlas, no son prisioneras a menos que se comporten como tales."

"Pero, son Zentran, "objetó Jo Ebben, señalándolos con un dedo acusatorio, "no podemos permitirles que nos toquen."

"Lo siento, señora, "le dijo el hombre más próximo, " debo pedirle que me permita ayudarle."

Jo Ebben interpreto bien su papel, las otras mujeres estaban inconscientes asi que no se dieron cuenta de cuando fueron levantadas en brazos y llevadas fuera por los hombres mientras ella seguía de cerca a otro más que se esmeraba en ayudarla.

Siempre en su papel de una Meltran, Jo Ebben manipuló la situación para parecer que en realidad lo era, rehusándose a tomar su mano cuando la ofrecía, evitando contestarle cuando le hablaba pero siempre, cuando parecía que no lo haría, una mano tímida aceptaba, una expresión de repulsión ahogada por la necesidad de ayuda, salía de su boca.

Así, de pronto, Jo Ebben se vio en una nave de transporte de personal.

Por las ventanas, pudo ver los despojos de una batalla y el satélite factoría atrás, en aparente buena forma y vehículos Zentradi, Meltrandi y otros que portaban los escudos de armas de los mechas que habían llegado con los hombres, volando hacia un Nupetiet Vergitz.

"Breetai, "susurró, con asco.

Los despojos le indicaron, sin duda, que se había salvado por mera suerte, ¿Cómo era posible que una sola nave comando pudiera hacer tal desastre entre las fuerzas de Rhino?, si sabía contar, aquella nave comando no tenía la más mínima oportunidad de ganar en una batalla frontal contra las fuerzas que protegían el satélite.

¿tenía que ver con la melodía y la voz que había escuchado?

Para responderle, la misma canción empezó a sonar cerca de ella.

Curiosa, buscó la fuente del sonido, encontrando que uno de los Zentran tenía algo en sus manos, algo que acunaba y veía con profunda atención e incluso afecto.

Lentamente y, para no alertar a aquel hombre de su curiosidad, se acercó para ver una pequeña muñeca que se movía en las manos de aquel hombre produciendo aquella melodía que mantenía al hombretón muy interesado.

El hombre sintió su presencia y le dedico un segundo de su atención.

"Es increíble, ¿cierto?" le dijo, animado.

"¿Qué es eso?"

"Es Min May, " le contestó el Zentran, " es quien nos trajo la cultura de vuelta."

"Min May" repitió Jo Ebben, pensativa, "es alguna especie de arma, supongo."

Eso hizo reír al Zentran.

"Claro que no, "señalo, "es una cantante, su música es lo que nos permitió vivir una vida diferente a la guerra, "explicó. "ahora los Zentran y las Meltran conviven en áreas comunes."

El invid en Jo Ebben se burlo para sus adentros.

"¿Áreas comunes?" preguntó, "eso es espantoso, "

El Zentran se encogió de hombros, divertido.

"De principio si, "le dijo en confianza, " pero después te acostumbras y lo empiezas a disfrutar, ¿sabes?, creo que tu podría ser una buena compañera."

Jo Ebben se inclinó un poco para ver a la muñeca en las manos del Zentran.

El hombre disfrutó del aroma natural de aquella mujer, era tan fresco, vigorizante, cautivante, una suave forma de apaciguarlo y llevarlo a sentirse tranquilo y relajado, cautivado por su presencia.

"Explícame más. " le pidió y el hombre no pudo menos que responderle.

El transporte de personal siguió su rumbo hacia el Nupetiet-Vergitz de Breetai mientras Jo Ebben interrogaba pasivamente al hombre.