Los personajes pertenecen a Akira Toriyama.

Serendipia

Cap.2

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—¿Querías verme?

Pan tomaba clases de artes marciales, yo quería que tomara de ballet o de piano o violín, quería que fuera una chica tranquila y apasionada por la música instrumental.

En su lugar me rogó por clases de arte marciales y lecciones de guitarra. Acepté siempre y cuando también tomara otra clase que yo quisiera: pintura. Ambas estuvimos de acuerdo así que después del jardín de niños, mi bebé asiste a una academia de alto prestigio.

—No tengo de otra

Había llamado a Barry, quería llegar a un acuerdo antes de continuar con la demanda.

—Quiero saber que fecha depositarás la manutención de Pan

—No haré tal cosa — se quitó los lentes de sol para verme — escucha corazón, esto es una etapa ¿Sí? Sé que cometí un error pero lo puedo enmendar, podemos volver a ser una familia… una mejor familia

Pan saludó a su oponente. Era un niño moreno y un poco mas grande que ella.

—Eso no sucederá

El niño tomó posición de ataque, comenzó a caminar alrededor de ella. Pan permaneció quieta y siguiéndolo con la mirada.

—Aun somos esposos, puedo demandarte por abandono de hogar

—¡No es cierto!— salté furiosa. Miré si Pan me había oído y por desgracia así fue. Todos los presentes nos miraban — lo siento

El instructor asintió y continuó con la clase. Miré a Barry furiosa, él sonreía.

—Mi abogado te llamará

Me puse de pie y fui a los vestidores, la clase acabaría en pocos minutos y quería recuperarme antes que Pan me viera.

El reflejo del espejo del baño me enseñó una mujer con las mejillas empapadas. No sentí en que momento las lágrimas corrieron por mi rostro. Eran lágrimas de furia mezcladas con dolor. Porque aun lo quería un poco. No lo amaba pero sí lo quería. Me sequé y retoqué mi maquillaje.

—Me ganó con trampa

—¿Segura?

—Bueno — llevó un mechón detrás de su oreja — creo que me distraje un poquito

—Lamento el exabrupto, Pan —Sonrió.

—¿Enonces que dices, Videl? —apareció abriendo la puerta de golpe.

—Estás mal, Barry

—Te espero en Ricks Ricks esta noche con mi pequeña — le dio dos palmaditas en la cabeza.

Pan se escondió tras mis piernas hasta que él se fue.

Volvimos al departamento y comimos algo liviano. Tenía que ir aunque el ardor en el estómago me advirtiera que no fuera. La verdad es que, quería verlo.

•-•

Ricks Ricks era uno de mis restaurantes preferidos. Nadie hacía la pasta con albóndigas como ellos, nadie.

El establecimiento es familiar, hay una división para las familias que tienen hijos con juegos de resbaladilla, piscina de pelotas y columpios. Barry nos esperaba en una de esas mesas.

—¡Videl, amor!

De un brinco me encontré entre sus musculosos brazos. El aroma varonil que desprendía aun lograba sacarme suspiros. Suspiré.

—Hola

Puedo sentir muchas cosas y sin embargo no las demuestro. Aunque quiera demostrar mis emociones con una expresión éstas difícilmente salen a flote. Un detalle que Barry conoce de mi.

—Luces hermosa — susurró a mi oído. Apretó suavemente mis hombros y besó mi barbilla. Sabía que aun causaba sensaciones en mi cuerpo — tus ojos hablan Videl

Él sabe que mis ojos hablan.

¡Dios! Él sabe tanto de mí.

—¿Cómo está mi nena hermosa? —cargó a Pan. Parece un buen padre —Cada día estás más grande

—Hola, papi

Pan lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.

—Vamos a comer

Barry ordenó por mí; pasta con albóndigas y papas fritas, mini hamburguesas con papas para Pan y sopa de espárragos para él. Ese era muestro menú predilecto, otras veces cambiábamos y pedíamos pizza, lasaña o cremas. Cambiábamos de vez en cuando. Decidí que esta vez sería el predilecto.

—¿Cómo te va en las clases, Pan?

—Bien — respondió comiendo una papa — mi sensei dice que traigo las artes marciales en las venas

—Eso es bueno

—Sí. También lo dice mi maestro de guitarra pero el de pintura dice que soy muy explosiva

—¿Eso es bueno? — le preguntó.

—No sé

Permanecí en silencio. Me dediqué a comer y a observar a mi pequeña con su padre, son tan distintos.

Pan es insegura, temerosa e inteligente. Es lo que yo, de niña catalogaría de nerd. Mi pequeña es el pez perfecto para las pirañas del jardín de infantes — realmente lo es — en sus clases siempre espera sentada a que inicie o a que llegue por ella. Me he quedado a observar cuando finaliza una clase, se va a un rincón mientras los otros niños se reúnen en grupo.

Cuando me pidió clase de artes marciales no estaba segura. Temía que la golpearan.

—Tu hija es buena — me había dicho el sensei — medio lela, pero buena

—No se exprese así de mi hija, señor Vegeta

—Hump, lo que es, es

Dejé que siguiera con el antipático de Vegeta Ouiji. Ese tipo logra sacarla del cascarón. Aun es tímida pero ya son menos frecuentes las veces que se esconde tras mis piernas.

—Ser explosiva es bueno — dijo Barry — tu madre lo es también. Ella explota

Mordió su labio inferior. Su mirada recorrió mi cuerpo logrando que me estremeciera.

—Ya basta. Coman

Me sentía nerviosa y no podía negar que lo deseaba como hombre. Seis meses sin intimidad comenzaba a causar estragos.

Barry, como amante es increíble. No podría compararlo pues no había tenido relaciones intimas con otros hombres. Él era el primero y único hasta estos momentos de mi vida.

—Espero haya postre

Su cuerpo se marcaba bajo la camisa celeste, su piel bronceada acentúa sus ojos azules y sus perfectos dientes. Sus gestos provocan que mis pensamientos vuelen al pasado.

—Mami ya no quiero. ¿Puedo ir a jugar?

—De acuerdo, pero no te vayas lejos

—¡Sí!

Cuando Pan entró a la piscina de pelotas mis nervios aumentaron. Estábamos solos.

—¿No quieres revivir viejos tiempos?

Su pie rozó el mío, subió despacio hasta mi pantorrilla y me dio dos toquesitos.

—Vamos al baño ¿si?

Pellisqué mi pierna con fuerza. No podía aceptar aquel ofrecimiento, ir al baño implicaba tener intimidad sobre el excusado.

—No — respondí tajante — necesito que me digas cuando depositaràs

Mi cuerpo quería ir con él y hecharnos un polvo pero no podía, si lo hacía no podría verme frente al espejo y ver a mi niña a los ojos. ¿Cómo se supone que haga eso si lo he dejado? Estaría humillando mi integridad por una debilidad carnal.

Bebí de golpe el agua fría y me concentré en lo importante.

—Quiero dejar todo claro, Barry, desde que nos separamos no has contribuido en nada con los gastos de Pan...

—¿Es una carga para ti? — me interrumpió — nuestra pequeña te estorba ¿No?

—¡De ninguna manera!

—Eso parece — me miró enojado — tienes dinero por montones y ¿Lloras por una mensualidad para Pan? Eso me hace pensar que te duele gastar en ella

Respiré tratando de no perder la compostura. Cosa casi imposible con él.

—Es parte de tu responsabilidad

— No pedí tener esa estúpida niña — murmuró. Sentí como si me hubiese dado la bofetada mas fuerte de todas. — si tan solo te hubieras cuidado mejor

Miré a mi niña entre lágrimas. Lloré sin importar que me viera él o los demás. Me dolía el alma lo que había dicho.

—T-te odio — Barry rodó los ojos — lamento el día en que te conocí. Lo único bueno que has hecho fue darme a Pan, la persona más importante para mí. Alguien a quién tú no mereces

—Deja el drama. Piénsalo. Sin Pan, nuestra vida sería perfecta

Le pegué con todas mis fuerzas. Mi palma ardía.

—Mi abogado se comunicará contigo

No miré atrás. Tomé a Pan entré mis brazos evitando que me viera, las lágrimas aun corrían por los mejillas.

—¿Mami?

—¿Sí?

—¿Puedo dormir?

—Por supuesto

Las luces apenas iluminaban las calles, me fue fácil colocarla en el asiento trasero y acomodarla para que durmiera. Se durmió al poco tiempo de camino.

Me detuve y salí del auto. Encendí un cigarrillo y volví a llorar, necesitaba desahogarme. Ver a Pan y recordar sus palabras me dolían tanto que fingir me era sumamente imposible.

Soy madre antes que mujer, decidí serlo al instante que la tuve en mis brazos. Entonces decidí llamarlo.

—¿Muy tarde?

—¿Estás bien, Videl? Te oigo mal

—Estoy bien — aspiré — estoy decidida

—¿Segura que estás bien?

—Lo estoy — le dije — creo que necesitaba una confirmación

—Videl estaré pasado mañana en Japón, espero podernos reunir a primera hora — pude oír como suspiraba — quiero que sepas que no será nada fácil

—Gracias por la seguridad

Oí una risa cansada — Así son estos casos Videl, te consumen

Durante los días siguiente, por los cuales esperaba a Gohan sentí que pasaban lentos. Temía y ansiaba verlos, significaba un final y un comienzo. Es extraño que él represente tanto en lo vida. Supongo que eso hace un abogado; te dan un final y un inicio.

Era sábado cuando me reuní con Gohan. Hacía calor así que el jardín trasero de la casa de mi padre era nuestro punto de encuentro.

Le conté a mis padres todo lo ocurrido en la cena. Mi madre me abrazó y me reprendió por haber asistido, papá salió con revólver en mano a buscarlo. Tuvimos que rogarle porque no fuera tras él.

—¿Cómo fue el divorcio?

—Pues…

—¿No te has divorciado? — desaprobó abriendo si maletín — sin divorcio no hay manutención valida ¿Comprendes? No hay nada legal. Sin divorcio es como si vivieran juntos ante la ley, aunque vivan en domicilios distintos

—¿Entonces…?

—Entonces será mejor — sonrió con un dejo de maldad — pediremos el divorcio y la manutención, meteremos los papeles de su sueldo y cuentas bancarias… Ante todo esto ¿Por qué se dejaron?

—Incompatibilidad

—¿Hubo violencia?

—¿Videl?

Le di la espalda.

—Necesito la verdad, Videl ¿Alguna vez te hizo daño?

Mamá llegó con una bandeja de limonada.

—Señora ¿Videl ha sufrido violencia doméstica?

Sentí la mirada de mi madre atravesarme el pecho. La tristeza y el dolor de sus ojos me quemaban.

—Sí — respondió y se fue.

Nos quedamos solos. El calor parecía aumentar.

—No me mires así

—No te veo así

No me veía así.

—Necesito saber todo — se acomodó en la silla y cruzó los brazos — si quieres me ayuda claro.

Y ahí estaba yo, dispuesta a contarle todo a un extraño.