Como leve aclaración, el sueño estara en letra cursiva y negrillas, mientras las escenas en la realidad estaran en forma normal (PRECAUCION: escenas con violencia gráfica y sangre).
Sueño 1: El miedo a la aguja (Sueño de Chase)
Chase estaba dormido, pero poco a poco comenzó a abrir sus ojos y se encontró encerrado en una habitación oscura, muy similar al consultorio de la dentista titular de Bahía Aventura, pero en una versión más bizarra y oscura, con las paredes despintadas y con marcas de humedad, como si hubiera estado abandonado por años. Se percató que estaba atado a una silla, y fuertes correas lo sujetaban de las patas, sin posibilidades de poder escapar. Una correa más gruesa estaba fuertemente atada a su cabeza y le impedía voltear. De pronto, vio una silueta entrar por la puerta principal, era un sujeto con bata blanca y un tapabocas, ambos salpicados de sangre seca. No podía distinguir su rostro, pero lo que se asomaba por el tapabocas eran unas facciones espantosas, un rostro descompuesto y descarnado, y sus ojos eran rojos cual carbones ardientes, y eran tan penetrantes, como si quemaran su alma cada vez que lo veía. Además, alcanzo a ver que llevaba un maletín negro, el cual se veía viejo y sucio. El sujeto lo abrió frente al cachorro y vio que estaba lleno de cuchillos, escalpelos, sierras y demás material quirúrgico, todos oxidados y manchados de sangre. Con su mano huesuda, el tipo tomó una jeringa de vidrio antigua, llena de un extraño contenido y sin ningún aviso, la clavó en el cuello del cachorro, quien gritó de dolor al sentir la aguja y el espeso líquido penetrando en su piel. Unos instantes después, el cachorro estaba totalmente inmóvil y sin fuerzas.
-No te preocupes perrito, no te dolerá, hasta que empiece a usar esto! –dijo el oscuro sujeto mientras sacaba unas pinzas oxidadas. Abrió la boca del pastor alemán y le puso un expansor para mantenerla abierta, y comenzó a extraerle los dientes, uno por uno. Chase no podía moverse por el efecto del líquido y solo gritaba más y más fuerte conforme el oscuro personaje sacaba cada una de sus piezas dentales. Para el cachorro era una agonía interminable, la cual solo pedía que terminara.
-BASTA…BASTA! –lloraba el cachorro con toda sus fuerzas, pero el sujeto no se detuvo, continuó su macabra labor hasta que la boca del pastor alemán quedó vacía y sangrante. El cachorro trataba de moverse, pero su cuerpo no respondía.
-No llores cachorrito, has sido un buen paciente –dijo el torturador cínicamente mientras acariciaba la cabeza de Chase con sus manos huesudas-, tus dientes se verán muy bien en mi colección, ahora, tu cabeza será mía, tal y como hice con la de tu amiga!
De otra maleta, sacó la cabeza de Skye, sus ojos estaba vidriosos y su boca entreabierta, y del cuello aún chorreaba un poco de sangre, se veía que había sido cercenada hace poco. Eso hizo que Chase terminara de enloquecer y llorara con desesperación.
-Descuida, no sufrió mucho, aunque si gritó bastante, aún más que ese dálmata llorón, pero todos fueron buenos cachorros, y contigo completaré mi colección, y ahora, es momento de que te unas a ellos! –dijo el sujeto mientras tomaba una sierra quirúrgica y comenzó a cortar el cuello del cachorro. Chase podía sentir el filo del aserrado acero cercenando su carne y cortando sus venas, mientras sus gritos se ahogaban en medio de la sangre que brotaba de su boca como una sangrienta fuente escarlata, al mismo tiempo que perdía el sentido y aceptaba con tristeza y resignación su cruel destino.
Chase se levantó gritando, no podía creer que estaba con vida, incluso tocó su cuello y revisó sus dientes para ver que estuvieran en su lugar. Respiró un momento para tranquilizarse y entender que solo fue un sueño, pero la imagen tan grotesca que vio era algo difícil de borrar de su mente. Secó sus lágrimas, tomó un poco de agua para calmar la sed, se acostó y trató de dormir nuevamente, pero apenas cerraba los ojos, el horrible sueño y la sensación de angustia regresaban una y otra vez, lo cual comenzó a inquietarlo durante el resto de la noche.
