En el capitulo anterior...
Ahora estoy aquí, con apenas unos trapos sucios cubriendo mi demacrado cuerpo, parada en un escenario con mi mirada fija en el suelo, pero no era cualquier escenario, era el escenario de la subasta de esclavos, porque si, en la vida todo se devuelve. Y ahora me convertí en algo que siempre repugne, una esclava.
Capitulo 2 - "En que me metí?"
Bastardo, esa era la única palabra que podía definir al subastador de esta pesadilla que recorría el escenario con aires de grandeza, interactuando con los compradores incitándolos a ofrecer mas y mas dinero. Yo por mi parte trataba de esconderme entre algunos esclavos para pasar desapercibida, al menos hoy.
Después de un par de horas hicieron un receso de 20 minutos, entonces pude ver como el subastador se acercaba y empezaba a escoger a diferentes chicas cuando tuvo las suficientes se volvió, ahora era mucho mas difícil tratar de esconderme y más cuando resaltaba excesivamente por el color de mi piel, en un movimiento torpe resbale con un par de cuerdas y un fuerte sonido retumbó a lo largo del escenario, donde mierda esta la suerte cuando la necesito.
El hombre dio media vuelta y me examino minuciosamente con la mirada.
—Pero mira que tenemos aquí, una esclava blanca —me dijo con una sonrisa malvada. —Tu fea, seras la siguiente... Aunque ahora que lo pienso unos clientes podrían estar interesados en ti. JESSICA! Ven aquí.
Una mujer rubia con grandes pechos de silicona subió al escenario llamando la atención de varios presentes.
—Que se le ofrece, señor —dijo mirándome de arriba hacia abajo con asco.
—Ves a esta esclava? —ella asintió confundida —Arreglara, la llevare con unos clientes importantes, confió en ti preciosa.
—Ahora lo que pueda, pero... No prometo nada —pero quien chucha se creía esta barbie teñida, si no fuera porque apenas podía moverme la hubiera puesto en su lugar.
Me tomó bruscamente del brazo y me arrastró hacia una pequeña casa a unas cuadras de la plaza donde se "celebraba" la subasta. Una vez al interior, me tiro una toalla algo limpia.
—Entra al baño y date una ducha pero rápido niña que esperas! —me grito empujándome hacia el interior de un sucio baño.
Me quite los trapos sucios que llevaba y me metí bajo las gotas frías de la ducha que caían sobre mi, no es lo que hubiera esperado pero lo agradecía enormemente ya que hace mas de una semana que mi cuerpo no ha tenido ningún tipo de encuentro con una ducha. Traté de bañarme lo mas rápido posible y antes de salir, amarre la toalla a mi cuerpo aun húmedo.
—Por fin, creí que jamas saldría de allí, ponte esto —me paso lencería con encaje, un top que apenas cubría mis pechos sin mencionar el atrevido escote, una falda de cuero que al principio creí que era un cinturón y por ultimo unos tacones de aguja altos, debo admitir que eran lindos. —Pero rápido, no tengo todo el día niña!
Me apresure en vestirme aunque tuvo que ayudarme con la falda, era diminuta pero no estaba en condiciones para lamentarme, una vez lista me maquilló un poco, arreglo mis uñas y me hizo unos lindos bucles.
—Esto es una obra maestra, mi señor estará contento de verte pequeña, vamos para llegar a tiempo.
Salimos de la choza y llegamos con paso apresurado a la subasta que estaba terminando, varios hombre fijaron su mirada en mi, que asco por dios ahora parecía un puta! Cuando el subastador me vio, quedo deslumbrado y con ojos de lujuria se acerco.
—Jess lo hiciste perfecto, nunca me fallas preciosa pero ahora déjame solo con este bombom —la rubia me miro con pena y se perdió entre la multitud. —Ya no estoy tan seguro de presentarte con mis colegas, si no fuera porque ya he quedado con ellos te hubiera convertido en mi esclava "favorita" eso suena bien, eh? —dijo moviendo sus cejas.
Dios, eso suena asqueroso. Prefiero una y mil veces ir con sus "colegas" que quedarme un segundo mas aquí. En eso recibió una llamada y me arrastro hacia una camioneta vieja, condujo por al rededor de 10 minutos cuando paramos en una mansión blanca, con extensos ventanales.
—Ya llegamos, mas te vale poner tu mejor sonrisa para que te compren o sufrirás las consecuencias.
El viejo me arrastro, literalmente, hasta la puerta donde nos abrió gustosa una sirvienta que me recorrió entera con una mirada lujuriosa que me produjo escalofríos.
—Estábamos esperándolo señor, venga por aquí —nos llevo hasta una gran sala que tengo que admitir era muy elegante.
Al entrar siete pares de ojos se fijaron en mi que estaba casi escondida detrás del subastador, este me tomo fuertemente de la cintura, me puso adelante para que todos pudieran verme y hizo que girara.
—Que le parece Sr. Cullen? —dijo el viejo sin dejarme.
—Hermosa sin dudas, estas seguro que es una esclava? —pregunto comiéndome con la mirada el "Sr. Cullen".
—Yo no soy una esclava —dije interrumpiendo al viejo asqueroso. —Me raptaron y me vendieron a este... bruto. —le aclaré la situación mirando con asco al subastador, este estaba rojo de la ira.
—Pero que locuras dices esclava atrevida! —dijo apretando mas su agarre en mi cintura —Ni se te ocurra hacerme quedar mal con mi cliente o te caigo a golpes niñata —me susurro al oído muy disimuladamente de manera que solo yo lo pudiera escuchar, lo mire con mucha rabia y levante mi cabeza, digna.
—Yo le creo —dijo el Sr. Cullen —Puedes acercarte pequeña?
El viejo me empujo fuertemente para que avanzara, yo ignorándolo camine hacia el mayor Cullen moviendo ligeramente mis caderas y pare a una distancia prudente.
Recién entonces pude fijarme en los otros integrantes de la numerosa familia, en un sillón alargado estaban tres chicos uno era gigante con tiernos hoyuelos en sus mejillas, parecía a un oso de peluche apretable, cuando fije mi mirada en el me levanto las cejas sugestivamente y yo solo solté unas risitas, a su lado estaba un chico con rulos dorados y una mirada lujuriosa, se que no tiene ninguna coherencia pero me recuerda a esos soldados de juguete con los que jugaba Jake, al verme me guiño un ojo y me dedico una sonrisa maliciosa, mis mejillas se tiñeron de un rojo intenso y creo que eso le gusto porque agrando su sonrisa, por ultimo estaba un chico de cabello alborotado con grandes ojos negros, se que tiene toda la pinta de malote pero de alguna manera me recuerda a un leoncito, este sin quedarse atrás me tiro un beso, para estos momentos yo debo estar como un tomate, debo reconocer que los tres estaban, uff, tan calientes que podría hornear galletas sobre ellos, unas exquisitas galletas, mmm.
Dios, controla mis pensamientos antes que mis bragas queden empapadas, para distraeme miré hacia el sillón que estaba enfrente y estaban sentadas tres diosas, mi ego bajo considerablemente al ver a una rubia despampanante, hice una mueca pero la miré y ella me sonrió muy amablemente, tan amablemente que estoy empezando a creer que trama algo, a su lado estaba una mujer de mas edad, supongo que debe ser la pareja del Sr. Cullen, esperen, porque le llamo Sr. Cullen, no es mi señor, ademas no puede leer mi mente así que como lleva una elegante bata de doctor lo llamare doctorcito o ya pensare en algo mejor. En fin, la mujer era muy hermosa y me dedico una mirada... Lujuriosa? oh por dios, creo que la mire bastante raro porque las chicas soltaron una risitas y entonces me fije en la chiquita sentada a su lado, tenia facciones de duendecillo y al ver que tenia mi atención sobre ella me saludo con su mano, le sonreí alegremente y también la salude, vale, eso fue lo mas normal que ha pasado.
—Ya terminaste de inspeccionar a mi familia? —me dijo el doctorcito sacándome bruscamente de mis pensamientos.
—Yo... Lo siento! No quería... Es solo que... —si antes estaba roja ahora estaba como un arbolito de navidad, mi cara se tornaba multicolor de la vergüenza.
—No te preocupes, te comprendemos ademas ya nos iras conociendo con el tiempo —con el tiempo! osea, que me quedare con ellos? no es que me queje por quedarme con esos modelitos pero no puedo, tengo que escapar... Tengo que buscar a los asesinos de mi familia, mi mirada se obscureció y mis ojos se humedecieron del recuerdo.
Entonces sin predecirlo estaba entre los brazos del chico que parecía oso, media unos 40 centimentros mas que yo y por esa misma razón me levanto del suelo y empezó a dar vueltas conmigo.
—No llores muñequita —mierda, eso fue jodidamente tierno, todavía no me soltaba y yo ni tan tonta le correspondí fuertemente, estaba a punto de romper en llanto pero me controle y le di un beso en esas mejillas que me volvían loca.
—Gracias, me llamaste... muñequita? —le dije divertida.
—Por supuesto muñeca, estas bien sexy —dijo moviendo sus cejas de arriba a abajo.
—CARLISLE ES INJUSTO! PORQUE EMMETT SIEMPRE SE LAS COGE PRIMERO! —grito el soldadito bastante enojado.
—Jasper, no te enojes hijo, ni siquiera he podido conversar con el dueño de la señorita.
—Te enojas porque la muñeca me hace caso a mi y a ti no, ja —dijo sacandole la lengua a Jasper, creo que se llamaba.
—Emmett, no es una muñeca, es una chica y una muy guapa —dijo el leoncito tomadome de la cintura posesivamente, ahí va de nuevo ese rojo intenso en mis mejillas.
—ESTO EN INJUSTO! A MI NUNCA ME DAN NADA —pobrecito ya me dio pena Jasper, estaba bastante enojado, tanto que sus mejillas se tornaron rojitas, dios que tierno.
—Jasper no seas idiota y haz algo en vez de quedarte sentado como retardado! —le grito la duendecilla.
Creo que no fue una buena idea porque este se paro y empujo a sus dos hermanos que por mas que se resistieron tuvieron que soltarme y me tomo fuertemente por la cadera y me beso. Fue un beso largo y lleno de furia, pasión, deseo, cariño, curiosidad... Son tantos sentimientos juntos, este chico va a ser mi perdición, metió su lengua en mi boca, yo rodee con mis brazos su cuello y le correspondi apasionadamente, cuando nos falto el aire me soltó y con una sonrisa picara me dio otro besito, este fue leve.
—Soy Jasper Cullen, un placer conocerla bella dama —esas simples palabras me derritieron, en eso sentí dos fuertes miradas a mis espaldas, voltee y estaba el subastador y la sirvienta mirándome con odio, pero... Que hice ahora? (aparte de besar al hijo del señor y tener la actitud de una puta, nada, aparte de eso no hiciste nada, querida) dijo mi conciencia, frunci el seño y me solté del agarre de Jasper, alias, el soldadito y con paso rápido fui hasta el viejo subastador y le susurre al oído, cual niña de 5 años.
—Me quedare con ellos? —le dije con curiosidad
—Ya te ilusionaste, muñeca? —me susurro bajito con sarcasmo y luego soltó unas risotadas.
Lo fulmine con la mirada y en eso el me toma de la cintura sin parar de reise.
—Ya no ponga esa cara de gatita enojada —dijo entre risotadas el muy ogro, en eso me abraza y me da un beso en la mejilla que limpie rápidamente. —Pero que orgullosa me saliste chamaca del demonio, ESO lo decidire yo, entendido? —dijo con un poco de rencor.
—Como digas —le dije con indiferencia.
—Nos parece que la chica es perfecta, hiciste lo correcto al traerla, pero cual es tu intención con esto Leopuldus?
Oh mi dios, solté una carcajada al escuchar Leopuldus, era como una mezcla de Leopoldo, Leonardo y pus. Me miro de la forma mas cruel que existía y antes de que dijera algo Jasper me saco de las garras de ese demonio, le sonreí agradecida y le dije en un susurro.
—Me llamo Is... Bella, me llamo Bella —dije arrepintiendome, pues nadie podía saber mi nombre real... aun.
—Pues Bella, eres endemoniadamente sexy. —mis bragas estaban oficialmente empapadas, nos fuimos acercando y dominados por nuestros impulsos seguimos comiendonos los labios por varios minutos.
Escuchaba como conversaban pero yo estaba concentrada en ese dios griego que tenía en frente, se escucharon una risas y unos gruñidos enojados de parte los hermanos, Jasper sonrió encima de mis labios y yo aproveché para morderle el labio inferior, eso lo volvió loco porque empezó a acariciar mis muslos y subia cada vez, empezó a acariciar mi trasero y en eso sentí como alguien me empujaba. Estaba la sirvienta mirándome con el odio mas puro.
—Puedes retirarte Anabell, no necesitamos tus servicios —le dijo Jasper enojado, ella bajo la mira y se retiro.
—Esta todo listo, no me darás un abrazo de despedida? —me dijo el viejo asqueroso.
—Oh claro cariño —le dije en tono meloso, lo abrace y en su oído susurré —Pudrete viejo desgraciado. —y puse un beso en su mejilla.
Me miro sorprendido y sin mas se fue echo una furia, yo me gire y me encontré con mis nuevos "dueños".
—Bienvenida pequeña, esta es tu lista de tareas y reglas a partir de mañana, Anabell te mostrara todo lo demás.
Revise la lista y me sorprendí tanto que mis ojos casi se salen de sus cuencas, yo pensé que iba a tener que limpiar, planchar, lavar, cocinar, mierdas así pero esto era muy diferente a lo que pensaba.
Si antes pensaba que los Cullen eran mi salvación, créanme, estaba muy equivocada...
Sé que dije que iba a actualizar el Martes, pero como estamos finalizando el año escolar toda la próxima semana estoy ocupada así que prefiero dejarles el capitulo un poco antes a que atrasarme una semana completa, la verdad espero que se animen a dejar reviews para saber que piensan sobre la historia, sin mas, me despido con un gran abrazo psicológico, las amo.
