Para los que ya habían leído la primera parte, este capítulo estaba conectado con el anterior, solo que decidí hacer la historia en cuatro capítulos más cortos para que sea una lectura más ligera.
Lo que no me esperaba
- Parte II -
Tomoyo la había buscado, la había llamado, había preguntado por ella y no lograba encontrarla. Se suponía que se encontrarían antes de irse pero ella nada que aparecía. Según lo que le había dicho, estaría practicando con Li, pero tampoco había logrado localizarlo. Entró en el último camerino y no encontró a la persona que buscaba. En cambio en el lugar se hallaba Hiraguizawa, leyendo con atención el guión sin darse cuenta de su presencia. Se sintió nerviosa después de lo ocurrido. Respiró profundo, no era momento para eso.
- Hiraguizawa - Eriol se tensó al escuchar esa voz, la reconoció enseguida. Volteó a verla dirigiéndole una fría mirada, no podía quedar en evidencia ante ella, no lo haría.
- Ah, eres tú - le dijo indiferente, volcando su atención a las hojas que tenía en sus manos nuevamente.
Tomoyo frunció el ceño, pero por el momento decidió pasarlo por alto.
- ¿Has visto a Sakura o a Li? Los he buscado en todas partes pero no los encuentro -
- ¿Ya buscaste en el escenario? - preguntó el ojiazul sin voltear a verla.
- Obviamente - le respondió con cierta molestia. Se contuvo de decirle algo más y prosiguió - Estoy preocupada, habíamos quedado en encontrarnos para irnos juntas, pero no apareció y nadie sabe decirme nada de ella, o de Li, con quien se suponía que iba a estar ensayando.
Eriol la observó, se veía realmente preocupada. Dejó el guión a un lado y se dirigió hacia ella.
- Vamos, te ayudaré a buscarlos -
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La castaña cerró los ojos al ver otro relámpago. Escuchó el estruendo, pero lo que la hizo saltar fue un frío pero suave tacto en su abdomen. No pudo evitar apartarse bruscamente de él.
- ¡Lo lamento, yo… - comenzó a decir el chino - no se… no sé qué…! ¡Lo siento, no debí…!
- No, no te preocupes, no… - respondió la ojiverde súbitamente triste, llevándose inconscientemente la mano al lugar acariciado - no ha sido nada.
A pesar del estrépito, la distancia entre los dos seguía siendo corta. Syaoran mantenía una expresión preocupada debido al cambio tan brusco en la chica. Había sido bastante inapropiado tocarla, lo sabía, pero no había podido controlarse, había sentido la necesidad de hacerlo. Nunca había tenido mucho trato con ella aun cuando llevaban varios meses ensayando, él se había encargado de que fuera así, y ahora que lo tenía empezaba a sentir la necesidad de muchas cosas ¿Qué estaba pasando? Lo peor era que se sentía mal, no sabía que reaccionaría de esa forma, no quería verla así.
- ¿Estás bien? - intentando sonar indiferente.
- ¿Y a ti… qué te importa? - le preguntó sonando más brusca de lo que pretendía.
- ¿Qué me importa? Yo… - alterándose, sin saber que decir - ¡Intento ser educado!
- Debe alegrarte ¿No? - ignorando su respuesta, interrumpiéndolo en voz baja.
- ¿Alegrarme? - le preguntó extrañado.
- Si, después de todo… tú me odias - dijo simulando tranquilidad que no sentía.
- ¡Yo no te odio! - le contestó alterado, pero esta vez por sus palabras. Le molestó que ella pudiera pensar eso ¿Pero que le importaba lo que ella pensara de él? Además él la… no, no la odiaba, él…
- ¿No? ¡Pero si siempre te la pasas molestándome, criticándome! ¿Entonces por qué…? –
"Porque me encanta verte molesta" fue lo primero que pensó sin entender el motivo.
- Yo no… no lo sé - le dijo seriamente, pensativo.
Se quedaron en silencio. Sakura se sentía confundida, no lo entendía ni un poco. Aunque cuando le dijo que no la odiaba se sintió… aliviada. Sin duda, tampoco se entendía a sí misma.
- ¿Cómo… - comenzó Syaoran con voz suave, llamando la atención de la chica - cómo te hiciste esa cicatriz?
No pudo evitar preguntárselo, sin darse cuenta desde hacía un tiempo había empezado a preguntar discretamente sobre Sakura a partir de otras conversaciones, quedando como simple curiosidad… pero en ese momento, quería saber de ella. La ojiverde no le dirigió la mirada y se quedó en silencio mirando a un punto cualquiera, probablemente la había incomodado.
- Olvídalo, no es algo que me incumba, lo siento - dijo el chino serio. Se sentía molesto consigo mismo por hacerla sentir mal y al mismo tiempo por sentirse vulnerable, no le agradaba.
Sakura estaba extrañada e incluso sorprendida ¿Desde cuándo él le preguntaba sobre su vida? Bueno, a cualquiera le podría dar curiosidad al ver su cicatriz… un leve sonrojo apareció en sus mejillas al recordar el contacto anterior, había sido… reconfortante. Se tocó la marca nuevamente sin evitar sentirse nostálgica. Al final, sin importarle la razón por la que él preguntara, sintió ganas de decírselo, después de todo tampoco era un secreto.
- Hace unos años… - Syaoran volteó a verla y la observó con atención - mi mamá y yo tuvimos un accidente. Íbamos en el auto, cuando pasábamos un semáforo una camioneta se pasó la luz a toda velocidad, llevándonos por delante - se detuvo un momento y suspiró triste. El castaño hizo ademán de querer decir algo, sabía que la estaba haciendo recordar algo que no quería, pero ella prosiguió - El auto se volcó dando varias vueltas. Mi madre quedó inconsciente, no sé cómo, logré sacarla… después de eso no recuerdo más, me desmayé. Según los médicos, tuve una hemorragia interna además de varias heridas, principalmente esta, un vidrio se me incrustó - se observó la cicatriz con expresión ida - Cuando desperté, mi papá y mi hermano estaban conmigo y en sus rostros pude verlo, me miraban de una forma que… ahí lo supe, mi mamá no había sobrevivido.
- Lo siento mucho, Sakura - le dijo el chino con sinceridad, sorprendiendo a la castaña por el uso de su nombre. Él sabía cómo se sentía, había perdido a su padre cuando era pequeño.
Sakura lo miró con agradecimiento y agregó - Hoy se cumplen cinco años de su muerte, es por eso que…
En ese momento sintió como era rodeada por los brazos de Li nuevamente, pero esta vez con ternura, apretándola más hacia sí, transmitiéndole consuelo. La ojiverde abrió los ojos con sorpresa, pero se dejó llevar cerrándolos apoyándose sobre el hombro del castaño. Así estuvieron en un silencio cómodo durante un rato. Ella abrió sus ojos nuevamente sin entender la actitud del joven ¿Por qué de repente era tan amable, si siempre era tan antipático? ¡Ni siquiera él mismo tenía una razón para serlo! ¿Por qué con ella tenía que ser diferente? ¿Por qué no le sonría como a los demás?
¿Ella quería que él le sonriera, que le dedicara esa sonrisa que tenía conquistada a más de una, que quitaba el aliento, que…? ¿Desde cuándo le observaba tanto? ¿Por qué… por qué le importaba más de lo que le gustaría admitir? ¿Por qué se sentía tan… cómoda en sus brazos?
Cerró sus ojos con fuerza desesperada por todas esas preguntas que rondaban en su cabeza. Lograba confundirla de tal forma… ¿Cómo podía ser tan odioso y antipático, y ahora se mostraba tan compresivo, cariñoso y hasta tierno? ¿Sería lástima? Por alguna razón la idea no le hizo ninguna gracia, incluso se sintió… ¿Triste? Todo eso por ser con ella tan… ¡Bipolar!
Sin poder evitarlo, Syaoran la había atraído hacia sí. Aunque no hubiera querido admitirlo, últimamente se sentía vacío cuando al tenerla cerca ella se iba de su lado. ¿Por qué le sucedían esas estupideces? Era ridículo, sentirse tan bien al tener a una chica tan torpe y molesta de aquella manera… Su mente en ese momento era un mar de preguntas, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿POR QUÉ? No solo tenía esas ansias de besarla, ahora la idea de tener aquel cuerpo abrazado se le hacía demasiado atractiva, y repentinamente ya se encontraba haciéndolo ¿Pero qué…?
Observó a la castaña que tenía en sus brazos y la sensación de bienestar lo invadió por completo. ¡Al diablo con las preguntas! Quería disfrutar del momento, ya luego se preocuparía por saber que le sucedía.
Pero Sakura no lograba estar tranquila, sentía tantas cosas en ese momento, pero no lo entendía, no entendía lo que estaba pasando, que le sucedía y que pretendía Li. Por muy cómoda que se encontrara en aquel momento, tenía que alejarse, con él tan cerca no lograba concentrarse. Probablemente solo era condescendiente y ella encontrándose repentinamente confundida.
La castaña se separó rápidamente, poniéndose de pie y alejándose de él. Syaoran la miró extrañado y molestó ¿Por qué esa actitud? No le había hecho nada.
- Oye ¿Se puede saber…?
- ¿Por qué haces esto? ¡Dices que no me odias pero me queda claro que no soy tu persona favorita, no necesito que seas condescendiente conmigo!
- ¡Yo no estoy siendo condescendiente contigo! - mientras se paraba.
- ¿Ah no? ¿Y entonces? ¿Te entretiene… jugar conmigo? ¿Confundirme? - le exclamó sin tener muy claro que decir.
- ¿Jugar? ¿Confundirte? - le preguntó contrariado - ¿De qué estás hablando? ¿Por qué simplemente no puedes aceptar un gesto de amabilidad?
- ¿Un gesto de amabilidad? Viniendo de ti, un gesto sería, si acaso, una palabra de aliento, una mano en el hombro, no un… - se sonrojó al recordar en la posición en la que se habían encontrado hacía unos instantes. Se sintió molesta y avergonzada ante aquello - no un abrazo, no al tratarme como me tratas…
- ¿Pero qué clase de persona crees que soy? - exclamó mientras se acercaba peligrosamente a ella acorralándola contra la pared, sorprendiendo a Sakura. Suavizó el tono de su voz - Entiendo perfectamente por lo que has pasado. Lo sé. Sé lo que es necesitar un abrazo en los momentos más vulnerables.
Y era la verdad. Recordaba cuando había perdido a su padre y que al ser la cabeza de la familia tenía que mantenerse firme, aunque por dentro lo único que quería era alguien que le diera consuelo, un abrazo. Agradeció a su hermana Shiefa el haberlo hecho sin necesidad de pedírselo, lo había notado en su rostro.
Aunque en el caso de Sakura, sabía que no era la única razón por la que lo había hecho. Sí, tenía que admitirlo, lo había querido, había querido hacerlo. La observó y frunció el ceño, ella simplemente miraba hacia el suelo, como si fuera lo más interesante.
Y es que la cercanía con el castaño la había vuelto a poner nerviosa. Aun así se sentía avergonzada, recordaba que Eriol le había comentado que Li había perdido a su padre… pero al mismo tiempo se sentía un poco decepcionada, sí, decepcionada… ¿Por qué? ¿Por qué él la hacía sentir así? ¿Y por qué…?
- Kinomoto…
- ¿Por qué me hace sentir tan nerviosa? - dijo en un susurro muy leve, pero que Syaoran pudo escuchar perfectamente.
- ¿Te hago sentir nerviosa? - preguntó mirándola sorprendido. Se sintió extrañamente ¿feliz? Vio como ella llevaba una de sus manos a su boca arrepintiéndose por su propia indiscreción.
No pudo evitar sonreír ladinamente al notar el fuerte sonrojo de la castaña. Acercó su rostro al de ella, quedando a centímetros del de ella, bajó su mirada a la mano que ella mantenía sobre sus labios y un pensamiento invadió su mente. Levantó su mano tomando la de ella suavemente y bajándola sin soltarla. No sabía bien que estaba haciendo, pero en aquel momento poco le importaba.
Mientras, Sakura solo podía preguntarse ¿Cómo había sido tan tonta para decir aquello en voz alta? Ahora Li le había retirado la mano de su boca y aún no se la soltaba, y además la miraba intensamente con aquella sonrisa, jamás le había sonreído de ninguna manera. Lo hacía lucir sumamente atractivo, y aunque no era la más bonita que tenía para dar, le había nublado el pensamiento.
El volvió su mirada a los labios de la chica mientras su sonrisa iba desapareciendo para observar embelesado. Subió su mano libre hasta mantenerla a pocos centímetros de su boca, la acercó lentamente hasta posarla en su mandíbula.
Sakura cerró los ojos ante tal contacto, sabía lo que sucedería ¿Por qué no lo detenía? ¿Él quería…? ¿Y ella…? Para qué negarlo, estaba ansiosa.
Pasó su pulgar lentamente por los labios rosados y la sintió estremecer. La observó, mantenía los ojos cerrados, no tenía intención alguna de apartarse ¿También lo deseaba? Eso lo hizo sonreír levemente. Los recorrió poco a poco para luego acercarse acortando las distancias.
- ¡Sakura! ¡Li! ¿Se encuentran ahí adentro? - preguntó una preocupada Tomoyo desde la puerta haciéndolos separarse rápidamente. Sakura se hallaba completamente avergonzada mientras Syaoran susurraba maldiciones. - ¿Sakura?
- Sí, Tomoyo, aquí estamos - respondió las castaña recobrando el habla - La puerta está atorada.
- No te preocupes, voy a buscar ayuda - escuchó decir a su amiga escuchando sus pasos alejarse.
Sentía la mirada de Li sobre ella, pero no se atrevía a voltear. No entendía lo que le estaba pasando, quería irse, pero también quería quedarse ahí encerrada… con él. Sintió aún más el calor en sus mejillas.
Syaoran no despegaba la mirada de su espalda. Se sentía molesto, Daidouji no había podido ser más inoportuna, y es que él quería… quería… ¡Quería probar esos labios! ¡Quería… que ella se quedara con él! Su corazón seguía acelerado y sentía su cara arder, tenía que admitirlo, no era simple atracción… Se fue acercando hasta quedar cerca de ella, levantó una de sus manos llevándola al hombro de la chica, pero antes de poder terminar su acción, se escucharon unas voces del otro lado.
Los encargados del mantenimiento lograron abrir la puerta después de varios minutos. Afuera se encontraban Tomoyo y Eriol, quienes aguardaban en un silencio incómodo. La primera en salir fue la castaña, se veía nerviosa y aún un poco sonrojada.
- Menos mal que nos encontraste, Tomoyo - mostrando un intento de sonrisa que resultó en una mueca - bueno, creo que mejor me voy, se me ha hecho bastante tarde. Nos vemos mañana.
Se fue rápidamente sin dar tiempo a que alguno de los níveos dijera algo. La siguieron hasta que se perdió de vista. Olvidándose de sus propios problemas, se miraron con complicidad.
- ¿Será que algo pasó? - preguntó la amatista. Cuando Eriol estaba por contestar, vieron salir a Syaoran a paso lento con el ceño fruncido y la frustración dibujada en su cara. Caminó hacia el lado contrario sin siquiera mirarlos.
- O algo estuvo por pasar… - observando igualmente al castaño. Se quedaron en silencio durante unos minutos hasta que el ojiazul volvió a hablar - Bueno, nos vemos Daidouji,
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El pasillo había quedado desierto a parte de ambos morenos. La chica se armó de valor para darle alcance al joven y encararlo.
- ¿Se puede saber qué te pasa? -
- No sé de qué hablas - le contestó indiferente.
- ¡Sabes perfectamente a qué me refiero! ¿Ahora soy Daidouji y merezco un trato frío e indiferente? -
- Como si te importara - le dijo esquivando su mirada un tanto molesto.
- ¡Sí me importa! - esto lo hizo verla fijamente - De cierta forma te considero… un amigo…
Esas últimas palabras lo molestaron de manera irracional ¿Un amigo?
- ¡Un amigo! - dijo enfurecido acorralando a Tomoyo contra la pared - ¡Y supongo que juegas con todos tus amigos como lo hiciste conmigo!
Eriol sabía que lo que decía estaba mal, no tenía ningún derecho a reclamarle, pero le molestaba que pensara así de él… Sabía que ni eso merecía al haber sido un idiota con ella, pero después de lo sucedido el día anterior ¿Sólo un juego? ¿De verdad no significaba nada más?
De un momento a otro el inglés sintió un ardor en su mejilla. Abrió sus ojos sorprendido, mientras su mirada se hallaba dirigida involuntariamente hacia el final del pasillo. Volteó a verla lentamente encontrándose una mirada amatista indignada y dolida.
- ¡Cínico! ¡Te atreves a hablarme de un juego cuando tú eres el que empezó todo! ¡Me trataste como a un reto, como a una más del montón! ¡Me seducías en cualquier oportunidad que tenías, como a cualquier otra! ¡Sin pensar en mis sentimientos! - decía con rabia mientras lágrimas corrían por sus mejillas - ¡En lo confundida que me sentía cada vez que hablábamos y demostrabas verdadero interés, que me veías diferente, que entre todas era especial! Me sentía… feliz, para que después me trataras como a cualquiera…
Tomoyo se llevó las manos al rostro negando.
- Que tonta - comenzó a decir riendo irónicamente - hasta había sentido celos de Sakura, por tu forma de tratarla… pero a ti eso nunca te importó, tú tan perspicaz y es que no quisiste verlo, no te interesaste en mí realmente, nunca lo has hecho, nunc…
La amatista no pudo seguir hablando. Los labios del inglés habían tomado los suyos con desesperación, intentó resistirse sin éxito alguno… Al final se rindió, estaba cansada, y aunque quisiera negárselo, quería responderle con la misma necesidad que estaba sintiendo de él.
Eriol rodeó firmemente la estrecha cintura de la chica. No había podido escuchar más, había sido un imbécil, la había herido ¿Cómo no se había dado cuenta de los sentimientos de Tomoyo? ¿Cómo no se había dado cuenta de los suyos? Ninguna mujer lo había hecho sentir de esa manera… Pero ella era especial, era única y tenía que demostrárselo.
La nívea le correspondía de la misma manera, le había rodeado el cuello y lo había acercado más hacía ella, lo estaba volviendo loco. Sus labios eran exquisitos, deliciosos, quería saborearlos lentamente, quería disfrutarlos, pero se obligó a detenerse, tenía que hablar con ella.
- Tomoyo - le susurró mientras se separaba. La chica mantenía los ojos cerrados con un gran sonrojo sobre sus mejillas. Tenía los labios rojos y un poco hinchados, el chico tuvo que luchar contra el deseo de tomarlos de nuevo.
- Oh dios… ¿Qué he hecho? - susurró para sí misma. Abrió los ojos luciendo avergonzada. Intentó escapar pero Eriol al ver su intención, no la dejó liberarse de su agarre.
- Tomoyo, escúchame - le dijo el ojiazul llamado la atención de la amatista - He sido un estúpido, un idiota. No tenía derecho a decirte nada, a tratarte como lo hice, lo sé, pero después de lo que sucedió, pensar que no había significado nada para ti, me enloqueció, me sentí herido, molesto.
- ¿Por qué? Lo que sienta una más de tus conquistas nunca te ha importado… - dijo Tomoyo molesta.
- Me empezó a importar - acercó su rostro al de ella - me empezó a importar cuando te conocí, me empezó a importar porque nunca has sido y nunca serás una más de mis conquistas. Me importa porque eres especial Tomoyo, porque desde que te conocí no he podido mirar a ninguna otra, no hay comparación, ninguna está a tu altura - le dijo sonriendo levemente. Luego con seriedad - Y después de aquél inocente beso me di cuenta, no me interesaba ninguna otra… solo tú. No sé cómo no lo vi antes, y siempre me odiaré por eso, porque te herí. Dame la oportunidad y te demostraré lo que este idiota enamorado puede hacer para redimirse, para conquistarte y no perderte.
Tomoyo no sabía que decir, el ojiazul la miraba fijamente, y ante tal declaración no pudo evitar sonrojarse y sentirse emocionada ¿Enamorado? ¿Él? No mentía, lo sabía, un hombre como él no podría decir aquello si no hablara en serio. Se rió ante esto y él la miró extrañado.
- ¿Te parece gracioso? -
- Tal vez… - le rodeó el cuello con sus brazos. Le sonrió y Eriol no pudo hacer más que corresponderle - ¿Todo por decirte que te veía como amigo?
- Me gustas demasiado Tomoyo, la sola idea de que me vieras como un simple amigo me volvió loco… A decir verdad, jamás podría ser simplemente amigo de una mujer como tú - le susurró al oído seductoramente. La amatista recurrió a las fuerzas que le quedaban, no podía dejársela fácil.
- No será sencillo - dijo con la mayor seriedad que pudo mientras lo encaraba.
- Por ti, no espero que lo sea - el níveo acercó sus labios a los de ella dándole un suave y corto beso, al que seguirían otros de no ser porque Tomoyo apartó su rostro colocando sus manos en el pecho del inglés.
- Creo que ya es un poco tarde, tengo irme, Eriol - le dijo con una sonrisa de suficiencia. Se apartó de él lentamente caminando hacia la salida.
- Tomoyo… - la llamó con un ceño levemente fruncido. Ella simplemente siguió sonriendo mientras caminaba. Eriol no pudo evitar sonreír nuevamente, su nombre en los labios de ella lo hacían sentir extasiado.
Vio como la chica se detuvo en la esquina del pasillo. Era hermosa, perfecta, no importaba lo que tuviera que hacer, la tendría a su lado.
- ¿Vienes? - preguntó Tomoyo. Él la miró de esa manera misteriosa tan característica y le sonrió ladinamente haciéndola estremecer. Era algo usual en él, pero la amatista sabía que esas miradas y esas sonrisas serían solo para ella.
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Syaoran se paseaba de un lado a otro en su habitación ¿Qué había hecho? ¡Casi la había besado! ¿En qué estaba pensando?
"¡En las tantas ganas que tenía de besarla, de abrazarla, de que fuera solo mía!"
Se apoyó de espaldas sobre la puerta y se deslizó por ella ¡No podía ser! ¿Cómo había caído en eso? ¿Cuándo? Aunque se dijera a sí mismo que no era así, estaba claro y era imposible negarlo, él, Syaoran Li estaba…
- Enamorado de Sakura - se dijo a sí mismo con la mirada fija en el suelo.
Él la quería, la quería desde hacía mucho, pero se había negado a verlo, había querido besarla desde el principio, pero se había negado a admitirlo. Nunca tuvo opción, desde su primer encuentro ya había empezado lo inevitable.
FLASH BACK
Caminaba tranquilamente mientras se dirigía a la primera reunión de reparto. Ya conocía a Nakuru desde hacía un tiempo y conocía su trabajo, por lo que al recibir su oferta no lo pensó dos veces. Se sentía un poco ansioso por su co-protagonista, era una novata y en su experiencia personal, eso no representaba nada bueno; lo acosaban y se aprovechaban de todas las escenas románticas que compartían. Siguió su camino cuando sintió un golpe en su espalda haciéndolo caer.
-¡Oh! ¡Lo siento mucho! ¿Cómo se encuentra? ¡Discúlpeme! ¡No vi por donde iba! - escuchó que exclamaban. Al levantar la mirada se encontró con una hermosa chica, algunos de sus cabellos castaños caían sobre su rostro debido al choque, haciéndola verse… tentadora. Pero lo que más lo impactó fueron esos ojos verdes, esos ojos que lo miraban con preocupación y que lo hicieron estremecer, haciéndolo sentir vulnerable. Se sentía emocionado, pero eso al mismo tiempo le hizo temer lo que podría representar, no le gustaba sentirse así ¡No quería! Sabía que no traería nada buena, nunca lo había hecho.
- Si, ya me di cuenta - le contestó de manera fría intentando apartarse de ella rápidamente.
- Fue un accidente - le contestó ella de la misma forma.
- Genial… tonta, despistada y contestona - le dijo mientras se levantaba sin intención de ayudarla a hacer lo mismo alejándose de ella.
FIN FLASH BACK
Cuál fue su sorpresa al enterarse de que esa misma chica sería su co-protagonista. Ingenuamente pensó que lo tenía todo bajo control, que tratándola mal la tendría a raya impidiendo que pudiera desarrollarse algo más. Pero sin darse cuenta, poco a poco empezó a importarle, a observarla, a preguntar por ella…
La mayoría de sus relaciones anteriores, que había que destacar no eran tantas como las revistas amarillistas hacían ver, habían terminado mal: Celos enfermizos, algunos cuernos, le terminaron… para luego estar con otro. Con todas había sentido algo, con todas se había decepcionado, pero por alguna razón sabía que con Sakura era diferente, ahora que se daba cuenta, nunca había sentido tal necesidad por una mujer.
En todas las relaciones daba todo de sí, por lo que todas le habían dolido… hasta cierto punto. Con sus sentimientos por Sakura recién descubiertos, y con la fuerza de los mismos, había empezado a sentir algo inexplicable, algo que no había sentido antes…
Miedo.
Miedo porque las cosas no funcionen, la pierda y termine doliéndole demasiado.
Se pasó las manos por el cabello en un gesto de desesperación. Y a pesar de ese miedo la quería a su lado ¡La necesitaba a su lado! ¡Tenía que intentarlo!... Pero le había hecho pensar que la odiaba.
- Idiota - se dijo a sí mismo. Sonrió levemente al pensar que a pesar de todo no se arrepentía, aunque hasta ahora se atrevía a admitirlo, le gustaba hacerla rabiar, se dejaba llevar por el momento y decía lo primero que se le venía a la cabeza. Lo retaba y eso le encantaba. Se quedó pensativo rememorando lo que había acontecido.
"¿Por qué me hace sentir tan nerviosa?"
Recordó sus palabras y se sintió emocionado. Eso significaba que no le era indiferente, e incluso no se apartó cuando pretendió besarla.
Besarla…
No, no bastaba con intentarlo ¡Sakura sería suya y de nadie más! Tal vez fuera demasiado repentino, pero ya había perdido demasiado tiempo…
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Sakura había llegado a casa un poco alterada. Entró respirando profundo intentando parecer normal.
- Papá, hermano, ya llegué - dijo mientras cerraba la puerta.
- Ya era hora, monstruo - le contestó su hermano, Touya, desde la cocina.
- Disculpen la demora, tuve un pequeño inconveniente, me cambio rápido y ya bajo - respondió subiendo las escaleras a su habitación haciendo caso omiso del apodo de su hermano.
Sakura entró a su habitación rápidamente. Observó por la ventana, ya estaba por anochecer, pero aún estaban a tiempo. Abrió su closet tomando un conjunto negro, se desvistió y se lo colocó rápidamente, fue hasta la peinadora y se dispuso a cepillarse el cabello. Aún no podía creer todo lo que había pasado ese día… ¡Estuvo a punto de besar a Syaoran Li! Un beso real…
Repentinamente se sintió frustrada, si Tomoyo hubiera llegado unos minutos después… ¡Un momento! ¿En qué estaba pensando? ¿Frustrada por no haber podido besar a…? ¡No, ni siquiera podía pensar en semejante cosa! Ella solo se estaba dejando llevar por el momento, sí, eso, solo se dejó llevar, y tenía que admitir que sentía curiosidad, sentirse rodeada por unos fuertes brazos ¿Cómo se sentiría un beso de verdad?
Él no significaba nada para ella, solo le molestaba que la tratara distinto que a los demás, como si ella fuera menos; se sentía nerviosa porque… ¡porque aunque no quisiera admitirlo, la intimidaba! Si por eso, y se había quedado en blanco con su hermosa sonrisa porque, nuevamente, no era ciega, Li era increíblemente atractivo, pero solo por eso… Y él solo había querido besarla porque, porque… ¿Por qué? ¿Estaría jugando con ella? ¿Era para probarla? Sí… seguramente era por eso.
Todo tenía sentido ¿no? Pero entonces ¿Por qué no se sentía convencida?
- Sakura, ¿Estás lista? - la llamó su padre.
- Sí, en seguida bajo - respondió colocando el cepillo sobre la peinadora.
No importaba si estaba totalmente convencida o no, lo mejor era dejarlo así. Sí, eso era lo mejor.
Una vez en el cementerio, olvidó todo lo demás y se concentró en la razón por la que se encontraba ahí con su padre y su hermano. Sonrió con ternura mientras sostenía un hermoso ramo de flores en sus manos.
- Hola, mamá, hemos venido a visitarte -
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A los nuevos, espero que el capítulo haya sido de su agrado. ¡Nos leemos en el siguiente!
