Disclaimer: Ninguno de los personajes aquí mencionados me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Si fueran míos, Sasuke no sería tan cabrón.


El comienzo de un... ¿infierno?

Despertó con el peor dolor de cabeza que había tenido, sintió una pesadez sobre sus párpados, abrió los ojos pausadamente y pestañeó un par de ocasiones para cerciorarse de la completa oscuridad que la envolvía. Su cabeza daba vueltas y en su estómago había vértigo, la sensación de vomitar la hizo incorporarse bruscamente, afortunadamente para ella fue sólo la impresión.

Llevó ambas manos a su cabeza, sosteniéndola como si pesara bastante y en cualquier momento se desprendiera de su lugar, bajó una de sus manos apoyándola en la cama y al tacto de la suavidad abrió los ojos desmesuradamente tratando de reconocer aquél lugar.

Los recuerdos azotaron su mente, haciendo su cabeza más pesada, la confusión se apoderó de ella, trató de organizar sus pensamientos y la imagen del Sharingan rodó por su memoria.

Cuando todo se hizo más claro en su mente, la desesperación ocupó el lugar de los recuerdos. Se levantó de inmediato de la cama, caminó de frente hasta toparse con la pared. Palpó todo a su camino, recorriendo con sus manos la muralla, hasta que sus dedos dieron con una textura distinta: La puerta.

La golpeó un par de ocasiones. Gritó pidiendo ayuda, pero sólo le respondía el eco de su voz, resonando por todo el lugar. Insistió con los golpes hasta que se hizo daño en los nudillos, luego trató de tumbarla de una patada. Pero nada daba resultado.

—¡Uchiha-san! —gritó inútilmente, nadie respondió.

Frustrada por el repentino encierro, dobló sus rodillas y deslizó sus manos manchadas en sangre por la puerta, hasta quedar hincada ante ella. Hipó entrecortadamente, el olor a encierro y humedad llegó hasta su nariz. El frío de aquél lugar la abrazó sin piedad. Aún estaba en ropa interior y su piel erizada completamente por la frescura; se abrazó a sí misma en un intento por darse calor. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas y la confusión recorrió cada parte de su ser.

¿Por qué?, ¿para qué... para qué la había encerrado?, ¿qué obtenía? Con las lágrimas aún en sus ojos y más calmada activó su Byakugan, inspeccionando detalladamente aquél sitio. Estaba bajo tierra, había pasillos por doquier y muchas otras habitaciones, encontró la salida, luego miró a la puerta, notó de inmediato el flujo de chakra alrededor de ella, luego se concentraba en el centro de la misma, envolviendo un papel.

—Un sello —mencionó en un susurro. Y entendió por qué no dio resultado ninguno de sus golpes e intentos por derribarla. Las paredes entre cada habitación eran muy gruesas. Necesitaría al menos un sello explosivo para derribarla, pero no tenía ningún arma.

Miró el resto de la habitación, en ella había muy pocos muebles, sólo una cama, al lado de ella un buró y en la esquina izquierda un pequeño banco, en la pared colgaba una antorcha sin mecha.

Suspiró cansada, no le quedaba más remedio que esperar, esperar a que el Uchiha volviera y disipara sus dudas. Se levantó y avanzó hasta la cama, agarró la prenda que anteriormente la cubría, y distinguió lo que era, capa negra con nubes rojas; el enojo y la impotencia la hizo que la arrugara entre sus manos y la lanzara contra la puerta.

—¡No usaré eso! —gritó como si el Uchiha estuviese presente y la escuchara. Las lágrimas volvieron a caer de sus ojos y se arrinconó en la esquina de la cama, abrazando sus piernas y escondiendo su rostro entre sus rodillas. Esperando.

*

Las rocosas montañas se veían con espléndida claridad, bajó de el árbol y siguió su camino despacio, disfrutando de su momento de calma, porque sabía que pronto acabaría. Brincó de nuevo a una roca, y vio la grieta que escondía detrás a sus compañeros.

Entró con paso firme. Sus acompañantes lo miraron con curiosidad, no transcurrió mucho tiempo cuando la única mujer del grupo se paró y habló.

—Sasuke-kun, ¿estás bien?... —preguntó interponiéndose entre la vista de Sasuke y los otros dos—. Tardaste mucho, estaba preocupada.

El chico sólo se limitó a mirarla por el rabillo del ojo. Karin aún sin palabras entendió que debía quedarse callada, se hizo a un lado, permitiéndole de nuevo su visión hacia los otros y se acomodó a un lado de Juugo esperando que él respondiera.

—Iremos al país del fuego.

—Pero Sasuke, eso es completamente lo contrario a nuestros planes —discutió Suigetsu dándole un sorbo a su bote de agua.

—Los planes cambiaron. No diré más.

Juugo asintió sin decir nada, Karin lo miró con desconcierto y Suigetsu arrugó el entrecejo en un mohín de inconformidad. Sasuke giró sus talones y caminó, sus compañeros lo siguieron.

Avanzaron a un paso normal, nadie hablaba. Karin observaba detenidamente los alrededores, vio entonces el bosque al que entrarían. No pudo evitar preguntar.

—¿Iremos al escondite de Orochimaru?

Sasuke saltó a otra rama y respondió con un monosílabo. La duda creció en los demás integrantes de Taka. Se miraron con curiosidad.

Dejaron atrás la luz y se adentraron en el espeso lugar. La negrura del mismo los obligó a ir entre los árboles.

La pelirroja caminaba detrás del Uchiha, observándolo en silencio. Desde que había llegado a las montañas lo notaba distinto, como si escondiese algo. Absorta en sus pensamientos de lo que podría haber cambiado la actitud de Sasuke estaba, cuando sintió chakra cerca del lugar. Se sobresaltó y tomó a Sasuke por el hombro deteniendo su andar.

—Sasuke...

Los otros dos ninjas se detuvieron apenas y escucharon la voz de su compañera, esperando respuesta de su líder.

—Es ella —respondió secamente y siguió caminando.

Juugo y Suigetsu lo siguieron. Karin se quedó parada en su lugar, intentando procesar las palabras dichas por Sasuke.

—"¿Ella?" —pensó, y la sensación de celos no tardó en hacerse notar, apretó los labios en un intento por clamarse.

—¿Ella? —cuestionó Suigetsu despreocupadamente, pero seguro de que eso molestaría a Karin.

—Es una kunoichi de Konoha, la encontré cerca.

—Viejos amores —insinuó girando un poco su cabeza, asegurándose de que Karin lo escuchara, ella sólo bufó, y la cara de Suigetsu mostró la diversión que aquello le causaba. Karin estaba dispuesta a responderle pero cuando lo iba a hacer, Sasuke habló de nuevo.

—Les explicaré cuando lleguemos —mencionó mirando inconforme a Suigetsu por sus cometarios.

*

No supo en qué momento se quedó dormida, pero en cuanto escuchó ruidos en el lugar se sentó en la cama, esperando que fuese el Uchiha, juntó sus manos en un sello.

—Byakugan —y sí, efectivamente era el Uchiha, pero estaba acompañado de tres personas más.

Karin sintió de inmediato el cambio de chakra a su alrededor. Llamó a Sasuke para explicarle. Pero este pareciese saber.

—Ya debe habernos visto —habló seguro de sus palabras—. Mañana la interrogaré.

Dicho esto caminó perdiéndose entre uno de los tantos pasillos del lugar. Los demás lo siguieron y luego dividieron su camino dirigiéndose a distintas habitaciones.

Hinata siguió con su Byakugan a Sasuke, se iría a dormir.

—"¿Pero qué es lo que piensa?"

Suspiró cansada,y dejó se utilizar su jutsu cuando vio que Sasuke quitaba el lazo de su pantalón. Se dejó caer en la cama y comenzó a llorar de nuevo. Ella estaba ahí, atormentada por no saber el por qué de su secuestro y Sasuke se iba a dormir como si nada hubiese sucedido. En verdad era un patán.

Estaba entre lágrimas y pensando en todos los insultos posibles que describieran la actitud del Uchiha, que no escuchó los pasos que se acercaron a su habitación, se giró y le dio la espalada a la puerta, encogiéndose para no sufrir tanto frío.

Se quedó estático ante la puerta, como si hubiese olvidado la razón por la cual había ido. Miró la cobija en su mano izquierda. Escuchó por un tiempo los sollozos de la chica y todos los insultos dirigidos a su persona que a veces se le soltaban entre el llanto. Puso sus dedos en el sello de la puerta, la barrera que la cubría desapareció.

Hinata oyó el crujir de las mohosas bisagras de la puerta, limpió sus lágrimas de inmediato y giró su cuerpo, la luz de la antorcha de afuera entró, lo que le hizo difícil reconocer la silueta que ahora pasaba. Pero fuera quien fuera, lo enfrentaría, buscaría alguna manera de escapar de ahí.

—Hace frío.

Sus esperanzas de escapar decayeron al reconocer la voz. Sasuke caminó adentrándose más en la habitación. La chica distinguió la manta que él llevaba en sus manos. La dejó en la mesita al lado de la cama.

Hinata retrocedió hasta que su espalda pegó en la pared donde la cama se recargaba, la repentina cercanía del chico la asustaba. Sus ojos se cruzaron por un leve instante, ambos intentando saber el siguiente movimiento pero nada sucedía, Sasuke pudo ver claramente el miedo en ella. Hinata apartó su mirada, no soportaba, no entendía como él parecía escudriñar en lo más profundo de su alma.

Sasuke no dijo más, y ella no pudo gritarle todas las cosas que quería, él regresó por sus pasos y cerró la puerta de nuevo, colocándole la barrera. Hinata observaba atenta y contrariada la manta que dejó. Pero lo que más le intrigaba era su mirada, esta vez no estaba llena de odio o maldad, era una mirada distinta, a la cual no le encontraba significado.

Levantó y tomó la cobija que le dejó, olía como él. Se recostó en la cama y se cubrió con ella, al menos no pasaría frió lo que quedaba de la noche. Pero aún las dudas rodaban por su cabeza, y es que ¿desde cuando el secuestrador se preocupa porque el rehén no pase frío?

Sasuke sentado en su cama, miraba sus manos aún sin poder creer lo que había hecho, algo había en esa chica que lo hacía sentir distinto, lo hacía sentir, cuando él había creído que ya no tenía la capacidad para cualquier otra emoción que no fuese odio o venganza. Estaba dispuesto a averiguar qué era eso, que ella poseía.

Ambos dejaron de darle vuelta al asunto, mañana sería otro día, y aclararían sus dudas.

Continuará...


N/A: Al fin tengo el segundo capítulo, sí, sé que me tardé, no me maten por eso, no he tenido tanto tiempo, pero bueno, aquí está ya. Espero que sea de su agrado, aunque a mi no sé por qué pero me parece que quedó aburrido XD.

Muchas gracias a sus reviews:

Hinata-toushirou: Creo que tendrás que esperar hasta el siguiente capítulo para que se aclaren tus dudas. Me alegro que te guste mi historia. Yo también quiero actualizar pronto pero mi "sí vida" me quita mucho tiempo ToT. Te mando mil besos. :D

Camila: Muchísimas gracias por tu comentario. Abrazos. ^u^

Kierinahana: Es una alegría para mí volver a tener tus valiosos reviews en otra de mis historias. Todas las dudas que tienes se irán aclarando a partir del próximo capítulo. Te mando muchos besos. Gracias por tu review. n_n

Layill: Muchas gracias por lo de Super Fic, aunque creo que el adjetivo le queda muy grande a esta historia, sin duda trato de dar mi mejor esfuerzo, y me pone muy feliz que a ti te haya gustado. Espero que este capítulo también n_n.

Tanuki sempai: Muchas gracias, y sí, tienes razón Sasuke es un atrevido, pero eso lo hace más sexy [modo fangirl: On]. Espero que este capítulo también te guste. Muchos besos. :D

Haruhi Suou: Mil gracias onee-chan. Te prometo que trataré de ponerme al corriente con los demás fics. Sólo espero que mi vida de civil me lo permita. Te quiero, besos.*u*

Kikuta-Madaren: Que bueno que te ha gustado el fic. Sasuke perver, Madaren también, y Hinamori mucho más *o*. Ojalá que este capítulo te guste. Muchos besos. ;D

Akari: Chica que también estoy molesta por el rumbo que ha tomado la historia de Naruto. Yo también adoro el SasuNaru, espero que te guste el capi. Mil besos. Gracias por tu comentario. n_n