Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.
CAPITULO 1
El verano había acabado, y a su vez había llegado el día que ella más temía: hoy empezarían las clases. No es que ella fuera una chica a la que no le interesaban sus estudios, todo lo contrario, Bella era una chica aplicada y responsable, se podría decir que hasta un poco antisocial debido al tiempo que pasaba encerrada en su habitación repasando una y otra vez los mismos temas. Su única amiga era Ángela Weber, una chica con tan buenas notas como ella, y una de las pocas personas sinceras que había podido conocer.
En la secundaria Bella nunca había destacado por nada, y sentía que estaba fuera de lugar, pero eso nunca había echo que no siguiera sintiendo la misma pasión al verse enfrascada en alguna lectura que consiguiera apartarla de todo lo que la rodeaba. Pero hoy tenía una nueva razón por la que sentir la necesidad de esconderse de la cama y no salir: hoy lo vería a él. Edward, su antiguo novio y mejor amigo. Él volvería después de 5 años en el que ni siquiera se había dignado a llamar por teléfono.
Decir que tenia miedo era una nimiedad en comparación con los sentimientos que la embargaban en aquellos momentos. Ni siquiera sabía que debía sentir. Hacia mucho que no se encontraba en una situación como aquella. En todo el tiempo que había pasado había procurado no volver a sentir nada por nadie. No deseaba volver a sufrir como lo hizo cuando aquel niño se fue dejando promesas vacías. Además, ya había dejado de creer en el "…Y vivieron felices". ¿Acaso de que le había servido creer en aquello? Solo había conseguido que el dolor fuera peor al verlo marchar. Por esa razón Bella ya no tenia ninguna expectativa, si algo le había enseñado la vida, era que a cuanto más bajo aspirara, menos dolería la caída.
Ensimismada en sus pensamientos, Bella comenzó a vestirse monótonamente. Como siempre eligió su vestimenta, escogiendo lo que en su parecer la haría pasar desapercibida ante los ojos de todos, especialmente de aquellos ojos verdes que hacia ya tanto tiempo que intentaba olvidar. Lentamente, comenzó a coger sus libros, intentando atrasar hasta lo inimaginable el posible reencuentro. De la misma forma desayuno, mientras se preparaba mentalmente para las posibles reacciones del chico que tanto había querido. Creía que de las veces que había imaginado su indiferencia al verla, no sentiría nada en el momento en que eso se hiciera realidad. Él probablemente pasaría, sin la menor señal de reconocimiento hacia su persona, y ella pasaría a su lado de la misma forma, intentando que el no notase que había vuelto a romper su corazo que tan magullado estaba ya sin la necesidad de su futuro rechazo.
Bella, con una intranquilidad impropia en ella, avanzo hacia su camioneta. Aquel cacharro se lo había regalado su padre en su cumpleaños. Una camioneta que en un pasado había sido roja, pero que actualmente raro era en el lugar en el que quedara algún rastro de esa pintura. Pero ella igualmente no se permitía el quejarse. A pesar de ser de segunda, o incluso de tercera mano, amaba a su camioneta. Era de las pocas posesiones que tenia, y le tenia espacial cariño gracias a los apuros de los que había conseguido sacarla. Cuando se metió en el coche, también pudo apreciar el olor que despedía que no le resultaba desagradable. Ese aroma le recordaba a los bosques que rodeaban Foros y que tan bien había llegado a conocer. Nerviosa por el día que le esperaba, Bella arranco el coche, y también percibió el ruido que hacia el motor, que en tantas ocasiones había conseguido asustarla, pero que con el tiempo había llegado a formar parte de su rutina.
A una velocidad incluso lenta para los límites de aquel pueblo, fue llegando a la secundaria de Forks. Aquel viejo edificio parecía caerse abajo, pero sabía que era solo en apariencia. En ocasiones se preguntaba si el pueblo no había sido construido así para incrementar aquella sensación de encierro y soledad que conseguía provocarle.
Desde su sitio privilegiado en el interior de su coche, pudo ver como la gente comenzaba a llegar. No se atavía a salir, pero cuando vio que faltaban tan solo 5 minutos para entrar a las clases, decidió que era hora de afrontar las circunstancias, además, dudaba de que alguien pudiera encontrarla en medio de toda aquella gente.
Cogió su mochila y comenzó a andar a paso rápido, intentando pasar desapercibida hasta el momento en que consiguiera llegar a su clase de literatura. Pero inesperadamente, cuando noto unos brazos fuertes que la rodeaban, supo que su plan no había surgido el más mínimo efecto.
Primero que nada agradecer a todos los comentarios, alertas y los que me agregaron a favoritos. ¡Nunca pense que me haría tanta ilusion! Y segundo, siento acabar el capítulo asi, pero prometo subir mañana el segundo capitulo donde podreis leer el reencuentro. MUCHAS GRACIAS ;)
