MAID CAFÉ

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CAPÍTULO 1 – RECUERDOS I

Un sonido molesto se coló por sus conductos auditivos, causando su despertar. Se reincorporó mientras con una manos se restregaba sus somnolientos ojos. Tenía sueño, como todos, era muy temprano, apenas las cinco y media de la mañana.

Aquel pitido seguía sonando, sin embargo, ella lo apagó presionando un simple botón rojo que residía en la parte superior del cachivache. Se levantó molesta, ¿quién no lo estaría? Pensó en todo lo que le quedaba por hacer, y deseó volver a estar en su acogedora y cómoda cama.

Abrió suavemente la puerta del armario y cogió un conjunto sencillo y bonito. No le gustaban los colores llamativos, era una chica que pese al patrimonio familiar que tenía desde su nacimiento, se conformaba con muy poco.

Entró al baño y se desvistió, dejando la ropa en una cesta para lavar más tarde. Entró a la bañera lentamente, sintiendo como el agua caliente relajaba sus poros. Lavó su cabello con un suave champú de mora y lo suavizó con una crema de frutos del bosque.

La toalla alrededor de su femenina silueta impedía ver su desnudez. Agarró un cepillo y comenzó a cepillar su cabello libre de nudos. Finalmente se enfundó en unos vaqueros azules y se coloqué la camiseta color vino a juego con sus tacones bajos.

Se miró al espejo, tratando de maquillarse levemente. Sus labios y sus pómulos eran los antagonistas de su rostro, lo principal eran sus ojos. Verdes como el más hermoso prado que jamás haya existido.

Desayunó algo sencillo, un par de tostadas con mantequilla, junto con un rico zumo natural. Miró el reloj, las seis y cuarto, llegaba a tiempo, entraba las siete a su universidad, que estaba a cuarenta minutos de su casa.

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¡Sakura!- Gritó su amiga Misaki a lo lejos. Se giró para contemplarla correr hacia ella con una carpeta en sus manos. Antes de llegar hasta Sakura, chocó contra un chico moreno, y, la carpeta junto con los papeles cayeron al suelo.

Vaya, lo siento Misaki-chan.- Se disculpó el chico con cara de cachorrito, mientras, la chica de cabello dorado lo miraba embelesada, tomando los papeles que le ofrecía el chico tras haberlos recogido.

No importa, Dante-kun.- Consiguió decir tímida y entrecortada. Rápidamente y con un sonoro "gracias", volvió a correr hacía su amiga con las mejillas sonrosadas.

Espero verte salir con Dante antes de que me vaya.- Propuso y consiguió poner aún mas roja a su amiga. Ella se echó a reír sin poder evitarlo, atrayendo las miradas de algunos de los que pasaban por aquel transitado pasillo.

No digas eso.- Dijo con los mofletes hinchados, pero cambió su expresión por una triste de repente.- No quiero que te marches...- Confesó abrazando a su mejor amiga. Este año se marchaba a Londres para consolidar su acento inglés.

Nos volveremos a ver muy pronto, te lo prometo.- Aseguró levantado su mano izquierda y levantando su dedo meñique. Misaki le agarró el dedo con su otro meñique. Ambas habían hecho una promesa...que nunca se cumplió.

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Desembarcó del avión sintiendo sus pies pesados, tantas horas de vuelo cansaban bastante. Aún le quedaban dos años de estudio allí y ya estaba astillada con todo ese ambiente. Solo tenía que aguantar el tipo, sería una buena doctora.

Haciendo gala de sus dotes lingüísticas, preguntó amablemente a un señor trajeado sobre la ubicación de los taxis. Agradeció y se montó en uno de aquellos llamativos coches. Indicó la dirección de su hotel y sin más, suspiró, aún le quedaba mucho por hacer.

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Estaba harta de viajar. Había conseguido un título más para su colección, poseía tres, uno de medicina, un título como hablante de inglés y otro como hablante de francés. Ahora iba por el título Español, con ese título podría trabajar en muchos más trabajos, pues ya conocía cuatro idiomas: Japonés; Inglés; Francés y Español.

Ahora se había desplazado hasta España, concretamente se encontraba en Madrid, la capital. No conocía mucho el idioma, pero se las apañaría, quizás fuera un año interesante. Su madre le dijo que los Españoles eran muy...fogosos.

Quitó esos pensamientos de su mente, debía centrarse en sus estudios, la diversión ya vendría después. Era responsable y madura y, desde que cumplió los quince y vio como todas las niñas perdían la virginidad a esa edad tan temprana, decidió que se mantendría entera hasta el matrimonio.

Y lo que se proponía, lo cumplía.

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Sakura

Llegué a mi casa súper cansada. Nada más entrar, me retiré los zapatos y los tiré sin cuidado por algún sitio. Me tiré sobre el sofá literalmente, bocabajo. Cerré los ojos, tenía mucho sueño, así que, casi sin darme cuenta, me quedé dormida.

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Desde que estaba en Londres había encontrado muy pocos trabajos, actualmente consiguió uno muy cerca de su apartamento de alquiler. Trabajaba de recepcionista en uno de los hoteles más importantes y, no se podía quejar, cobraba un buen sueldo.

Había conocido a un par de personas desde que estaba allí, una de ellas Jason, se podría decir que era su primer amor y, para su desdicha, la otra persona que conoció era Carol, su novia. Ellos eran muy amables y se complementaban bastante bien.

Los conoció en el hotel en el que trabajaba. Ellos eran una pareja al escape, osea, sus padres no aceptaban su relación, así que iban a vivir juntos, pero hasta que encontraran un apartamento, se alojarían en el hotel.

Recordó que en su barrio habían apartamentos libres y a muy buen precio. Así que se mudaron...Pobre de ella, ahora tendría que ver al chico que le gustaba todos los días, y, además, acompañado de su "Little Princess", como él la llamaba.

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¡España la estaba volviendo loca! Fiesta y música por todos lados. En una época del año, las mujeres se vestían de forma rara y... lo llamaban "trajes de gitana", además de que lo acompañaban con un baile flamenco que resultaba un tanto difícil de bailar.

Aquí conoció a Carmen, un muchacha a la que le encantaba todo lo relacionado con esta fiesta. Ella la ayudó mucho con el idioma, e incluso la aficionó a comer algunos de los platos típicos Españoles.

Se podría decir que su cuarto título lo ganó gracias a ella. No se podía arrepentir de haber salido a conocer mundo y, quizás, volviera algún día. Había sido una experiencia inolvidable y bonita, algo que contar cuando volviera junto su amiga Misaki.

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Sakura

Desperté perlada en sudor, hacía un calor insoportable. Miré por la ventana del salón, el cielo estaba teñido de naranja, ¿¡cómo era posible!? ¿¡Tanto he dormido!? Decidí levantarme y darme una ducha, quería despejarme un poco y, de paso, quitarme la peste a sudor.

Antes de meterme en la ducha, dejé que la cena se fuera haciendo en el robot de cocina, total, para un simple arroz... Ya me había acostumbrado a hacer tantos dibujos con Ketchup en el Maid Café, que yo también los dibujo en mis comidas.

Suspiré, quizás no me había ido mal siendo una Maid, aún así me iría de nuevo. Yo estudié tanto para ser doctora, no para servir a gente en una estúpida y cursi cafetería. Iba a mudarme con mi padre a San Francisco y poder ejercer mi profesión.

Por el momento nada me retiene aquí, ¿no?

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¡Hola!

¿Un coñazo de capítulo?

Yo también lo pienso, pero si queréis entender la historia, debemos rebuscar en los recuerdos de Sakura, no os preocupéis, tan solo serán los dos primeros capítulos.

Estoy muy triste, dije cuatro reviews y solo me ha añadido una persona a favoritos...¿Qué se le va a hacer?

En fin, solo pido que me hagáis sonreir cuando leo vuestros comentarios, me encantan :D

OS QUIERO (eso sonó muy psicópata o me lo parece a mi sola ¿?)

Esta ve solo pediré uno...Me lo darás personita con buen corazón que te tomas tu tiempo para leer mis locuras T_T