Capítulo 2 – "Algunas puertas se cierran"
-¿¡Por qué me estás diciendo esto!?
-Quería poder sacarlo de mi sistema… ya estaba cansado de mantenerlo así, además, tú ya lo sabías, solo quería ser más claro y…
-Tú sabes lo que siento por Su y eso no cambiará
-Sí, lo sé… Pero…
-No debiste decírmelo, ahora las cosas ya no podrán ser como antes…. ¡Demonios Alexy!
-¡Pero Kentin!... Las cosas no tienen por qué cambiar… Yo….
El momento no dejaba de repetirse en mi cabeza. Caminé perdido en mis pensamientos por el parque. No terminaba de entender por qué las cosas salieron así. No esperaba que me correspondiera, solo tenía que aceptarlo, solo quería que lo supiera y que las cosas siguieran su curso como siempre, sin embargo me dejó una terrible sensación de pesadez en el pecho, apreté los puños lo más que pude, esas palabras que exclamó tan serio antes de irse me helaron la sangre y hasta el momento en el que llegué a casa no dejaron de darme escalofríos. No dejaba de torturarme una y otra vez « ¿Por qué lo hice? », me sentía tan pesado, de verdad lo único que quería era regresar tan solo unas horas atrás «Lo arruiné». Tan solo por unos segundos, por unos segundos que parecieron largas horas todo se derrumbó…Todo se quebró.
-¡Ese maldito! …Me las va a pagar Alex. No sabe en que se metió -Armin expresaba toda la rabia que no había visto en él hace demasiado tiempo- ¿Qué demonios se cree?- Al menos pudo ser gentil y rechazarte amablemente -Armin no paraba de dar vueltas buscando golpear algo que pudiera romper dentro de la casa sin temor a represalias, mientras tanto yo solo me sentía escondido detrás de un humo, como si todo lo que estuviera pasando fuera un sueño, uno muy malo.-¡Ya lo verá!, no se me va a escapar.-Mientras Armin seguía planeando sus venganzas que ambos sabíamos que no sería capaz de llevar a cabo, como por instinto me levanté del sofá pues sabía que mis padres llegarían pronto y quería recuperarme lo más pronto posible para que ellos no notaran mi terrible estado-…Espera Alex… ¿Ya te vas?
-Sí, iré a leer una revista al cuarto- dije con una cara sonriente que posiblemente era tan forzada que hubiera sido mejor no poner ninguna sonrisa
-Alex…
El resto del día me las arreglé para no tener que ver a mis papás mucho, después de la comida actué como si estuviera muy entusiasmado por ver un programa y me apresuré a subir a la habitación, solo Armin notó lo raro de mi comportamiento, y aunque me ayudó a encubrirlo, no dejaba de preocuparse.
-Estaré bien Armin. El lunes cuando vayamos a clases me verás como siempre.
-¿Estás seguro?... Porque no tienes que…
-Si yo voy a estar igual que siempre- le interrumpí- por favor, haz lo mismo.
Armin frunció el ceño y miraba hacia otro lado dejando ver que estaba maldiciendo a Kentin en sus pensamientos de nuevo.
-Haré lo que pueda.-Eso era posiblemente lo más que iba a conseguir de su parte y me divirtió ver lo preocupado que estaba por mi cuando por lo regular siempre había sido al revés.
-Gracias, Armin -Esta vez mi sonrisa no fue falsa, sin embargo durante toda la noche la tortura regresó a mí, giraba de un lado a otro en mi cama, no pude dejar de pensar en eso hasta que por fin pude conciliar el sueño, e incluso en sueños mi mente no me dejó en paz reviviéndolo una y otra vez.
Mamá nos dejó en la entrada de la escuela. Advertí una vez más a Armin para que mantuviera la calma y este solo suspiró y se adelantó a mí. «Venga Alex, nada pasó…todo está bien…nada cambiará. Solo actúa como siempre.» Me repetía una y otra vez. Nunca había necesitado fingir, mis ánimos llegaban instintivamente a mí incluso en momentos en los que los demás no podrían ni siquiera sobrellevarlo. Esta vez solo tenía que funcionar como siempre.
-¿No entrarás a la escuela, Alex?- Sucrette iba llegando también.
-Hacia mi ritual de entrada…- reí, le hice un guiño. Ella también rio.
-¿No vino Armin? – Armin, no debí dejarlo ir solo.
-Ya está dentro, deberíamos hacer lo mismo si no queremos una tarea extra o un castigo por parte del profesor.- Ella solo asintió y caminamos juntos hasta el salón. Lo primero que hice fue buscar a Armin y Kentin con la mirada, ambos estaban ahí, pero bueno…las cosas si estaban cambiando, «debe ser cosa de Armin, no de Kentin ».Estaban sentados de extremo a extremo y no como lo hacíamos habitualmente. Nos sentamos en los únicos lugares que sobraban. Tenía que hacer algo con Armin, el cambiar los lugares, su actitud distante, y los gestos de molestia, no solo me alteraban a mí, levantarían sospechas con Su y Rosa y lo que menos quería en ese momento, era un cuestionario con polígrafo incluido. Al menos por lo primero podría decirse que llegamos tarde y por eso nos tocaron los lugares sobrantes…y eso fue lo que pasó… Casi. Arranqué una hoja de mi cuaderno y se la aventé a la única cabeza de cabello negro que veía.
(Alexy) Te dije que actuaras normal... :C
(Armin) ¿¡Pero de que hablas!? Cuando yo llegué él estaba sentado hasta allá, yo me senté en el lugar de siempre… díselo al tarado de Kentin…
(Alexy) Pudiste sentarte cerca de… :C
(Armin) ¿Es en serio Alexy? ¿Yo soy el enemigo…?
(Alexy) Al menos quita tu cara de enojado. _
-¡Bah! – escuché como arrugó la hoja.
-¿Sucede algo, señor Armin? – el profesor se giró y miró inquisitivamente a mi hermano, el solo abrió los ojos asustado.
-Nada, es solo que… nada – cruzó los brazos y guardó silencio. Sucrette me volteo a ver y yo solo me encogí de hombros.
La misión uno del día no había resultado cien por ciento bien, pero al menos podría disfrazarse. Ahora, la misión dos.- Hablar con Kentin. «Respira. Eres Alex, todo está bien». La clase estaba por terminar, ya todos estaban guardando sus cosas mientras el profesor daba las últimas indicaciones para la tarea de la próxima clase. En cuanto terminó y los demás comenzaron a salir, corrí en dirección a Kentin, que se veía algo apurado, pero el cierre de su mochila parecía estar en su contra.
-Tu mochila no te quiere…- sonreí.
-O quizá es idiota – Armin se había acercado a nosotros, fingiendo no estar molesto, pero al final estaba ahí como suele hacerlo normalmente. Kentin volteo a verlo con fastidio igual que siempre.
-Cállate, quieres…- le dijo a mi gemelo. Me acerqué riendo un poco para intentar ayudarlo a meter sus cuadernos, pero cuando apenas toqué la mochila, el la jaló y dio me día vuelta para irse de ahí rápidamente y sin siquiera mirarme. Me quedé con la mano estirada y con una sonrisa desconcertada…
-Pero que le p…
- Déjalo… ya se le pasará, debe seguir en shock por lo del viernes. Tú sigue como siempre…-susurré. Detuve a Armin, antes de que le dijera algo, en verdad no quiero preocupar a nadie, quiero estar tranquilo. Aunque viendo la actitud de Kentin… mi tranquilidad no duraría mucho.
Kentin se dirigía a la salida y sabía que si no conseguía hablarle en ese momento las cosas empeorarían. Había estado corriendo una vez finalizaba cada clase, y yo sabía que eso era por mí, « ¿por qué más si no? » Sabía que estaba huyendo, era tan obvio que esta vez no se había detenido ni siquiera a hablar con Su un momento, sabía eso pero no podía dejarlo así porque si lo dejaba así todo habría acabado, no podía soportarlo, yo solo buscaba recobrar lo que teníamos y quería intentarlo cuantas veces fueran necesarias.
-Kentin- Dije mientras corría hacia él sonriéndole como siempre y esta vez él se detuvo - Vaya, ¿por qué la urgencia de llegar a casa?
-Solo quiero irme ya.
-Anda, quédate un rato más, Su no debe de tardar, vamos a esperarla.
-No es necesario, ya me voy.
-No tienes por qué ser tan apagado- dije en forma de puchero, intentaba con todas mis fuerzas mantener la compostura y actuar normal a pesar de su obvia incomodidad.
-¡Ya deberías dejarme en paz!- fue la primera vez que me miró directamente en todo el día y podía ver la exasperación y el enojo en cada una de sus facciones- No entiendo por qué te empeñas en esto, las cosas no van a ser como antes, ya te lo había advertido. No tienes por qué buscarme, de verdad no entiendo por qué sigues tras de mi si ya te lo dejé bien en claro. Tú sabías que yo no era así, no sé por qué aún insistes pero apreciaría mucho que no me molestaras más con eso- Lo miré fijamente con los ojos como platos, estaba estupefacto.
Ya hacían varios años que me di cuenta de mis gustos particulares, creo que fue en la secundaria, uno de nuestros amigos más cercanos, y vecino, me había comenzado a gustar, él se dio cuenta y después de una larga sucesión de hechos particularmente raros cortó relación con Armin y conmigo, fue una terrible pérdida, el dulce y decepcionante primer amor, el primer trago amargo de no ser correspondido y posiblemente uno de los momentos más difíciles en mi vida, sin embargo, eso no me había dolido tanto, no tanto como estas palabras.
No sabía ni que decir, ni qué expresión poner, solo sentía como mis ojos se llenaban de lágrimas, estaba muy decepcionado y enojado, pero más que nada me dolía. Cualquiera diría que no vale la pena sufrir por alguien que te trate así, pero entonces ¿qué pasa con este terrible dolor? Por supuesto que si la persona que más te gusta te habla así debes de sentir algo. Pues yo me sentí roto.
-Está bien Kent… No importa- Alcancé a decir eso con una voz que se quebraba en cada sílaba y me fui de ahí corriendo antes de que me viera llorar, no quería eso, no quería nada, solo irme de ahí, y no saber nada. Creía que las cosas ya no podían empeorar «Vaya que eres ingenuo Alex». Siempre pueden salir peor.
-Hey… hey… ¡HEY! ¡Alex! –Me detuvo Armin en pleno camino-¿¡Qué ocurre!?
-Armin solo… no quiero hablar, por favor, déjame solo –me giré bruscamente con intentando inútilmente secarme las lágrimas con el dorso de la mano. Estaba tan humillado que solo quería desaparecer de la vista de cualquier ser humano… incluso de Armin
-¿Esto fue culpa de ese idiota cierto?
-Ya basta Armin, por favor.
-Es que las cosas no pueden seguir así, no lo voy a permitir. Ahora si me va a escuchar. – esta vez, él fue el que dio media vuelta.
-Tú no vas a hacer nada, ya quiero dejarlo así en serio, ¡DEJALO ASÍ! – lo tomé rápidamente del brazo, suplicante.
-Pero es que no puedo dejar que te trate así.
-Ya no me va a tratar así, te prometo que ya no.
-Pero…
-Ya no quiero hablar de él, por favor, ya no quiero saber nada de esto. - Sólo quiero llegar a casa
-Alex… de verdad no soporto que te traten mal.
-No hagas nada, por favor, las cosas solo podrían empeorar.
