Capítulo 2
Elsa se encontraba en su despacho tomando una taza de té tibio, la luz de una vela encendida era la única que la acompañaba en aquella noche estrellada en Arendelle, ella se encontraba observando los papales que tenía, sabía que Arendelle necesitaba seguir haciendo tratados con otros reinos para que siga prosperando, si bien había cortado relaciones con Weselton debido al incidente de hace un año, eso no la detuvo para encontrar nuevos aliados, así que durante ese periodo si era necesario, aprovechaba la oportunidad de hacer viajes para fortalecer aquel lazo que traería beneficios a Arendelle, en algunas oportunidad también permitía que Anna fuese como su representante, o en caso se quedará en Arendelle, ella asumiera su puesto.
Mientras ella seguía revisando los papeles, no pasó desapercibido en ella una carta con el sello de las Islas del Sur, Elsa cogió delicadamente ese sobre mientras una sensación de nervios la invadía, a decir verdad, ella aún tenía en sus recuerdos como el treceavo príncipe de las Islas del Sur intento matarla y apoderarse del reino engañando a su querida hermana.
Pero bien Elsa sabía que la culpa solo fue del príncipe Hans, así que ella mando una explicación de los hechos al Rey, padre de Hans, y el motivo por el cual él ya no era bien recibido en Arendelle. Para fortuna de la reina, el rey de las Islas del Sur comprendió lo sucedido y hasta donde supo el príncipe tuvo que hacer trabajos comunitarios como castigo, ya que no era bien visto que terminara en el calabozo siendo un príncipe de su propio reino, pero la rubia platinada sabía que era orgulloso, y ese era el peor castigo que le podrían hacer, su temor era que pudiese planear una venganza, pero ya habiendo pasado un año, poco a poco se desvanecía ese miedo.
"Estimada Reina Elsa
Le escribo esta carta para hacerle saber que estaríamos gustosos de contar con su presencia en el baile de cumpleaños de mi hijo mayor y heredero al trono de las Islas del Sur, el príncipe Anders, espero que esta sea una perfecta oportunidad para finalmente hacer las paces de los hechos que atentaron contra su vida a causa del menor de mis hijos y finalmente solidificar la alianza entre ambos reinos.
Esperando contar con su presencia.
Atte.
Rey Javier de las Islas del Sur."
Elsa dio un suspiro de tranquilidad al terminar de leer la carta, finalmente ya no habría esa tensión en ambos reinos a causa del problema de hace un año, aunque sabía que tendría que tener cuidado si pensaba ir a aquel baile… ¿Baile? Justo el punto débil de la reina, no era buena en ello, y aunque lo intentara evitar, tendría que aceptar en aquella fiesta la invitación de otros nobles.
Finalmente la reina decidió dejar de lado los papeles, ya era la hora de la cena y era muy seguro que apenas llegara Anna le pediría explicaciones de porque al final no fue a la playa, al salir de su despacho sumergida en pensamientos sobre la perfecta excusa que diría a su hermana, sus pensamientos se vieron interrumpidos por una bella melodía que provenía del piano que se encontraba en el gran salón. Elsa, curiosa por aquella música decidió ir a ver quién tocaba tan hermosa pieza.
La joven reina se acercó al gran salón finalmente encontrando al joven de cabellos azabache, el cual se encontraba en su propio mundo con los ojos cerrados mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa de gozo al tocar cada tecla del piano.
- Es una hermosa melodía.
- Oh disculpe su alteza, no me percate de su presencia.
- Oh no, por favor continua, tocas muy bien, me gustaría poder terminar de escuchar.
El muchacho continuo tocando la melodía a petición de la reina la cual no pudo evitar también cerrar los ojos para sentir mejor lo que deseaba transmitir el joven, era una melodía tranquila pero que a la vez transmitía algo de tristeza. De repente aquel piano fue acompañado de una dulce melodía proveniente de la voz de la reina de las nieves, ella no era de cantar, y las pocas veces que lo hacía era solo en frente de Anna, ni siquiera Kristoff la ha escuchado cantar, pero aquellas oportunidades que Anna la había podido oír, siempre le decía cuanto la admiraba al tener una voz tan hermosa. El joven Gerard que se encontraba tocando el piano, no pudo evitar sorprenderse de escuchar a la reina cantar, su voz era como el canto de las aves además que transmitía una dulzura y calma única, realmente se sentía afortunado de lo que estaba presenciando.
Gerard y Elsa terminaron la canción con una sonrisa.
- Su alteza, no tenía idea de la hermosa voz que usted posee.
- Realmente no pensé cantar – levemente un pequeño rubor apareció en las mejillas de la joven rubia, lo cual noto el azabache que no pudo evitar quedarse embelesado nuevamente por los gestos tan delicados de la joven – por cierto… ¿Dónde aprendiste a tocar tan bien?
- Es una larga historia su alteza, solo puedo decir que desde mi infancia me enseñaron el placer por la música, a cada nuevo lugar al que voy siempre lo primero que me fijo además de su cultura, es su música… aunque a veces extraño tener un lugar que finalmente diga "hogar".
- De alguna manera lo comprendo Gerard – Elsa empezó a dar unos pasos con dirección a la salida, mientras nuevamente se volteaba al joven azabache – Por cierto, acompáñanos a la cena, después de todo eres mi invitado.
- Pero su alteza yo…
- Dime Elsa, y descuida, estoy segura que a mi hermana Anna le dará gusto en conocerte.
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La noche era hermosa, Anna no podía dejar de contemplar las estrellas que ya estaban en el firmamento mientras Kristoff terminaba de alistar a Sven que había pasado un rato jugando con Olaf.
- En serio no te puedes quedar al menos para la cena.
- Lo siento Anna, pero hoy debo darle las noticias a mi familia.
- Bueno, entonces no te retraso más, nos vemos mañana.
- Hasta mañana Anna – dándole un leve beso en la frente de la joven de cabellos naranja.
- Nos vemos Kristoff, Sven – comento el pequeño muñeco de nieve.
- Nos vemos Olaf – finalmente el joven empezó a alejarse montando a su amigo el reno, mientras Anna se quedó observando junto a Olaf la imagen del rubio hasta que desapareció de sus vistas.
- Muy bien Olaf, es mejor que pasemos.
- ¡Oh sí! Elsa debe estar esperándonos con la cena.
- Si, y de paso sabremos el motivo de que al final no fue al picnic.
Mientras la joven princesa ingresaba al castillo junto al pequeño Olaf, ella no dejaba de tararear una melodía de felicidad por su reciente compromiso con Kristoff, todos quienes la veían pasar se veían contagiados de la felicidad de Anna, al menos más ese día.
- Buenas noches Elsa – Anna finalmente entro al comedor del castillo encontrándose con su hermana y a un invitado de ella, a lo cual ella aclaro su garganta y comportamiento explosivo a uno más calmado y propio de una princesa, Olaf al darse cuenta de ello decidió alejarse antes que sea notado – Buenas noches.
- Buenas noches Anna, adelante pasa a sentarte con nosotros.
- Buenas noches su alteza – saludo muy amable Gerard – es un placer conocerla, justo Elsa me estuvo contando de usted.
- ¿Elsa le hablo de mí?
- Si, me dijo que es su más preciado tesoro.
Anna sonrió en dirección a su hermana la cual le devolvió el gesto con una sonrisa; mientras la princesa de Arendelle ya se acomodaba en su sitio, que era a la derecha del asiento de la reina, la cual siempre estaba en la parte central de aquel gran comedor
- ¿Y con quien tengo el gusto de hablar?
- Anna, te presento al Señor Gerard Lunger, es un invitado al cual estoy acogiendo en el castillo.
Anna abrió los ojos a no más poder al escuchar lo que acababa de decir su hermana, "un invitado al cual acoge en el castillo", Anna sabía que había un motivo, o quizás ya se conocían desde antes.
- No había escuchado hablar de Gerard… ¡Perdón por mi descortesía!
- No descuide su alteza, no hay ningún inconveniente con que me llame a mi nombre.
- Bueno a decir verdad Anna, hay una historia por el cual Gerard está con nosotras.
- Soy todo oídos y estaré atenta de escucharlo de principio a fin.
La cena fue de unos platillos ligeros, mientras conversaban de todo lo que había ocurrido a lo largo del día, y como un plebeyo, algo más aristócrata y refinado que Kristoff había terminado hospedándose en el castillo, Anna observaba que el chico era muy educado pero también agradable, así que fue rápido para ella congeniar con Gerard. Elsa observaba la escena con una leve sonrisa, después de todo a Anna no le pareció mal que se quedara como huésped en el palacio, aunque la reina de las nieves sabia en sus adentros que podría ser tema de habladurías por la estancia del joven.
Habiendo terminado la cena, y mientras Gerda retiraba los finos platos vacíos, Gerard pasó a retirarse a su alcoba acompañado de Kai, mientras Elsa se quedó unos minutos con Anna.
- Gerard me parece que es un chico muy amigable ¿Tú qué opinas? – comento alegre la peli-naranja.
- Pienso que es muy refinado para ser un viajero.
- ¿No te dijo de dónde provenía?
- No me menciono aún el lugar donde vivió, pero si me dijo que "le gustaría encontrar un lugar al que llamar hogar".
- Mmmm, quizás se aburrió de vivir una vida de gente rica e importante para pasar a ser libre.
- Siendo así, él cumplió lo que tanto tú y yo soñamos una vez.
Unas risas traviesas se escucharon por el comedor mientras ambas jóvenes recordaban lo ocurrido hace un año.
- Pero Elsa, dime la verdad… ¿lo invitaste a quedarse en palacio porque realmente temiste por su bienestar y el tuyo, o porque lo viste un buen partido? – Anna empezó a guiñar el ojo derecho dando a entender a Elsa que el joven era muy apuesto, a lo que la joven rubia no pudo evitar abochornarse un poco por el comentario de su pecosa hermana.
- Anna tu sabes muy bien lo que pienso sobre ese tema.
- Vamos Elsa, ya han venido diferentes pretendientes e invitaciones para poder cortejarte, pero a todos los haz rechazado, sabes que en algún momento Arendelle necesitara ver a un nuevo príncipe heredero.
- Anna…
- Pero digo la verdad, y ya sé que te incomoda ello, pero ya es hora de que le abras la puerta al amor – la joven princesa de 19 años trato de calmar la incomodidad de su hermana mayor con una leve sonrisa y hablando más amable, ella realmente durante ese tiempo ha visto como su hermana rechazaba a cada pretendiente que aparecía, algunos a justa razón porque eran egocéntricos o buscaban su corona, pero habían otros que eran amables y encantadores, por un momento pensó que era por la presión de los consejeros que una reina debía tener un rey, pero después se dio cuenta que en realidad rechazaba al amor, tal vez porque aún no encontraba al idóneo ¿Pero cómo conocería al idóneo si no se daba la oportunidad?, Anna siempre pensaba en ello.
- Anna, es mejor que descanses – finalmente Elsa se levantó de su sitio esquivando el tema del cual quería continuar hablando la princesa, la cual hizo notorio un puchero con su rostro, nuevamente Elsa se volvió un tempano ante el amor.
Ya en su habitación, la joven princesa terminaba de desatar una trenza de su hermosa cabellera naranja mientras meditaba lo ocurrido con su hermana y el joven Gerard ¿Habrá sido casualidad del destino? Bueno, lo primero era saber sus intenciones, al menos Anna durante su primera experiencia de "amor" aprendió a conocer primero a la persona y sobretodo averiguar sus verdaderas intenciones, al menos ya tenía una idea de quien podría encargarse de ello, mientras una sonrisa risueña aparecía en su rostro nuevamente, ella no podía dejar de pensar en su querido montañero.
Finalmente, cayendo rendida sobre su cama, decide contemplar aquel delicado anillo que se encontraba en su mano, definitivamente no era un sueño lo vivido ese día, pronto pasaría a ser la señora Bjorman, un pequeño chillido de felicidad se dejó escuchar en aquella habitación.
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Un nuevo día marcaba el calendario en Arendelle, mientras el olor al pan recién salido del horno despertaba el apetito diurno de varias personas en el pueblo, a excepción del joven rubio Kristoff, que a pesar de lo que ocurrió ayer con Anna, no podía dejar de estar nervioso de tener que pedir su mano a la Reina Elsa, si bien era su amiga de la infancia, no dejaba de ser la reina de Arendelle. Mientras seguía en pensamientos en cómo encontrar las palabras perfectas, no se percató que ya había llegado a los estables reales.
- "Vamos, tu puedes hacerlo Kristoff" – Sven empezó a "hablarle" nuevamente a su amigo.
- No es tan sencillo como lo crees… después de todo se trata de pedir la mano de Anna.
- "Pero si has tenido el coraje de pedirle matrimonio, entonces puedes decirle también a la reina".
- Lo intentaré.
Un joven de cabellos azabache se quedó algo asombrado por lo que acababa de presenciar al acercarse a los establos.
- ¡Wow! Es la primera vez que veo tanta sincronía entre un hombre con su reno.
Kristoff dirigió su mirada hacia donde provenía la voz, he inmediatamente reconoció a aquel joven, era el mismo con el que por poco choca el día de ayer antes de llegar a la playa.
- Espera, tú eres… el chico de ayer en el puerto.
- Oh entonces tú eres quien por poco me atropella con su reno.
- Disculpa realmente, no fue mi intención.
- Jajaja, descuida, al final parece que ayer fue mi día de mala suerte, porque al final termine cayendo al agua por aquella yegua.
- ¿El caballo de la reina?
- Es una larga historia… por cierto, soy Gerard.
- Kristoff – ambos jóvenes chocan sus manos en señal de saludo.
- Creo que mi estancia en Arendelle será más interesante de lo que parece – el joven le regalo una sonrisa al montañero - disculpa la intromisión de tu conversación con tu reno, pero alcance a oír que le pedirás la mano de la princesa Anna a Elsa, me imagino que eres quien le dio ese anillo de compromiso a la princesa.
- ¿Anna comento de ello?
- Descuida, no ha comentado nada, es solo que note aquel detalle cuando ella empezó a preguntarme sobre algunos viajes que había realizado, me imagino que Elsa también debe a verlo notado.
- Es un alivio… bueno mejor paso a adelantarme, ¿sabes si Elsa sigue en su despacho?
- Sí, justo me cruce con ella en el pasillo.
- Gracias, nos vemos luego.
El joven azabache solo levando la mano dándole suerte a Kristoff, el cual en sus adentros pensaba que se podrían llevar bien, después de todo no se veía un mal chico, aunque le parecía curioso al rubio por qué él llamaba tan informal a Elsa… de seguro Anna más tarde le contaría la historia, ya que Elsa era un poco más reservada en ese sentido.
Finalmente las grandes puertas de aquel despacho se encontraban frente a él, como nunca Kristoff imagino que aquellas puertas eran más grandes de las que ya conocía, se sentía nervioso, pero no había marcha atrás, era ahora o nunca.
- Adelante joven Kristoff, la reina Elsa lo espera.
- Gracias Kai.
- Compermiso su alteza – inmediatamente aquel señor bonachón y gentil pasaba a retirarse mientras dejaba a solas al joven rubio quien observaba a Elsa en su escritorio ordenando algunos papeles antes de fijar su mirada a Kristoff.
- Buenos días su majestad – Kristoff hizo una reverencia a Elsa, quien no pudo evitar sentirse un poco sorprendida.
- Buenos días Kristoff, oh y por favor, no es necesario tanta formalidad, tu sabes muy bien que somos amigos.
- Lo sé su alteza, pero… tengo una razón por la que actuó de esta manera – finalmente Kristoff entre una mescla de nervios y seriedad dirigió su mirada a Elsa, la cual inmediatamente empezó a entender la situación y decidió mirarlo con la serenidad de una reina.
- ¿Y a que se debe esa razón Kristoff?
Kristoff respiro hondo para darse un poco más de valor.
- Su alteza, vengo a pedirle formalmente la mano de la princesa Anna.
Elsa se mantenía serena, parece que la noticia no la sorprendió, quizás ya lo venía venir tarde o temprano, después de un breve silencio Elsa volvió a pronunciar algunas palabras.
- Kristoff ¿Sabes la responsabilidad que lleva el casarse con Anna? Ella no es cualquier chica, sabes bien el lugar que tiene en este reino.
- Lo sé, por eso lo he pensado mucho, si bien soy honesto al decir que no me agrada la refinada vida de un príncipe, soy un hombre que siempre está acostumbrado a trabajar y ganar su propio dinero de manera honrada, y si bien es cierto que no tengo riquezas que ofrecer… pero el amor que siento por Anna es sincero, no me atrevería a hacerle daño nunca, al contrario, siento que ella me ha enseñado a valorar más la vida alrededor de uno, y ahora no puedo imaginarme una vida alejado de ella, ella es lo más importante que tengo su alteza, y le doy mi palabra que siempre la haré feliz, aún si eso depende tener que cambiar mi estilo de vida por ella.
Elsa se sentía conmovida por las palabras de Kristoff, pero sabía que debía mantener la serenidad.
- ¿Y cuándo planean hacer la boda?
- Queremos hacerlo a mediados de la primavera, de aquí en 10 meses aproximadamente.
- ¿No crees que es un poco lejano?
Kristoff se sorprendió por las palabras de la reina, la cual finalmente le regala una sonrisa mientras se acerca a abrazar al rubio fortachón.
- Por favor cuida mucho de Anna, Kristoff, ella es el mayor tesoro que tengo y te lo estoy entregando – Elsa finalmente dio el consentimiento oficial para el compromiso de su hermana y su amigo de la infancia – Aunque espero que otras noticias igual de buenas me las puedas decir antes, esta vez te paso que le hayas pedido la mano a mi hermana antes de informármelo.
- Lo siento su alteza… - el rubio pensó que Gerard tenía razón al decir que Elsa si se había dado cuenta.
- Jejeje, Kristoff, ahora si no puedes tratarme más con formalidades, finalmente seremos familia, así que vuelve a llamarme como antes.
- Muchas gracias Elsa, bueno si me disculpas, iré a informarle a Anna, de seguro debe seguir dormida.
- Si no se despierta, me llamas para darte una ayuda – Elsa movió sus manos haciendo salir una pequeña escarcha.
- Es un trato – comento con una sonrisa Kristoff, definitivamente Anna no perdía algunas costumbres.
- Kristoff, antes que te retires, por favor pasen los dos a desayunar al comedor, mandare a avisar a Gerda que preparen el mejor desayuno como un motivo previo de celebración, además de coordinar sobre la ceremonia de compromiso.
- En verdad tenemos que pasar por todo ello…
- Es parte de la tradición real, y sobre todo una forma de decirles a los demás "pretendientes" de Anna, que ya es una mujer comprometida, además que sería una oportunidad de que te conozcan.
Un suspiro salió de los labios del joven, pero sabía lo que tenía que aceptar, aún le guste o no… aunque no sabía si iba a soportarlo tanto.
Elsa finalmente se quedó sola en su despacho mientras observo en su ventana el paisaje de Arendelle, sentía una inmensa felicidad por su hermana y Kristoff, y de alguna forma también envidia de ellos… el amor era algo muy complejo. Mientras pensaba en ello, su vista alcanzo a ver al joven Gerard en el patio del castillo, parecía que leía un libro cómodamente mientras se encontraba sentado en la orilla de la fuente, Elsa no pudo evitar fijar su mirada en él, de alguna manera le parecía un buen chico, tenía su edad, era formal, tiene un talento en las artes musicales y era apuesto… ¡Un momento! ¿Pensó en apuesto? Sus mejillas no pudieron evitar ponerse rojas por lo que acababa de pensar, justo Anna en la cena de anoche le había mencionado algo similar, pero no le dio importancia… al menos eso pensó.
Elsa finalmente se alejó de la ventana, mientras Gerard quien se encontraba leyendo un libro sobre la cultura de Arendelle, que pudo aprovechar en pedir prestado de la biblioteca del castillo, no pudo evitar fijar su vista hacia la ventana que daba al despacho de la reina. De alguna manera, él se sentía cautivado y feliz junto a su presencia, aunque no entendía el por qué aún.
Hola a todos, discúlpenme enormemente por el retraso, pero se me acumularon muchas cosas en el mes que paso, que ya no pude continuar de escribir (estaba estancada solo en la parte final :( ) pero lo importante es que les traigo el capítulo dos, espero que les guste ;), espero traerles pronto el siguiente capítulo x3 que ya viene a ser la antesala de los hechos que vivirán los personajes de este fic x3
The animal fairy 1: Muchas gracias por tu comentario, aquí te dejo la continuación y disculpándome por el retraso.
Emily Paulina: Emily, muchisisisisimas gracias por seguir la secuela de mi fic, y me alegra bastante que te gustara el lugar de la pedida de mano, lo pensé bastante, pero realmente creo que no me equivoque en elegir el gran árbol como la zona de la pedida de mano n.n, gracias de antemano por el apoyo ;) me haces muy feliz.
Alexis Lion 99: Muchas gracias por tu comentario, espero que puedas leer este nuevo capítulo, y mil disculpas el retraso.
Madison Luna Marie Ross: Madison, MUCHAS GRACIAS por continuar leyendo la secuela nOn, y me alegra que te gustara el primer capítulo, jajaja pobre Gerard, en verdad si pienso que es un imán de problemas x3, y si, tenemos boda al asecho n_n
Desde ya gracias a todos por tomarse el tiempo de leer mis historias y comentar :), no saben lo feliz que me hacen.
