Ay Dios mio despues de tanto, perdon por cualquier falta ortográfica, y ya saben hetalia no es meio es de himarua hidekaz, este fanfic es solo confines de diversion y entretenimiento bla, bla ya saben lo de siempre :-)
Japón es a bebé...
-Solo era Estados Unidos en la puerta y dime Japón... ¿Funciono el...eh?
Japón ya no estaba en la habitación. Era como si hubiera desaparecido por arte de magia irónicamente.
-¿Japón?- silencio absoluto. Pregunta otra vez y la misma respuesta. - Bueno... tal vez ese fue su hechizo, irse a casa y alejarse de "el borracho pirata desquiciado que habla con la nada, mal educado, bla, bla, bla"- se culpa. Japón fue uno de sus primeros amigos, lo quería demasiado pero, era muy reservado y serio ¿como podría ser amigo de alguien como... él? Bueno, aun así, Japón tenia la amabilidad de ir a visitarlo de ves en cuando, para que eso sucediera no le caiga tan mal a pesar de todas sus manías. Continua pensando, se acerca a la mesa para recoger el libro de hechizos. Al dejarlo en su lugar y volver la vista a la mesa se percata de algo. -... ¿Y mi varita?
La buscó por todo el sótano y no la encontró ¿se la habría llevado Japón? No, el no seria capaz. Siguió buscando en lo que restaba del día pero no encontró nada...
Entra, cansado de buscar, en su habitación ni siquiera molestándose en encender la luz; se sienta en su suave cama, ya sin la pesada chaqueta de su uniforme se afloja la corbata y desabrocha los botones.
-¿Donde podrá estar? Si no la encuentro estaré en serios problemas...- dice mientras siente una pesadez en sus hombros seguramente las hadas le jalarán del pelo y le dirán lo descuidado que fue como castigo, tal vez Flying Mint Bunny le de una que otra mordidita por tal tontería de perder algo tan importante incluso Unicorn le castigaría ya lo podía sentir.
Se levanta de la cama y cambia ropa por pijamas, se vuelve a sentar. Levanta la sabana mas delgada para meterse debajo de ella buscando descansar de todo pero nota un pequeño bulto. Escucha un ruidito que solo el conoce y que solo su amigo Flying Mint Bunny puede hacer.
-¿Qué haces aquí?- pregunta entre una delicada risa para poner cara de espanto al notar que en efecto era el Flying Mint Bunny quien tenia compañía.
-¿¡P...pero que... cómo?!
Un pequeño -bastante la verdad- bebé gordito de cabellos color negro, vestido con un mameluco blanco y un babero yace en la cama de Inglaterra.
-¡Flying Mint Bunny! ¡¿De donde lo sacaste y porque lo trajiste aquí?! ... ¿Cómo que ya estaba aquí? Pero... mio no es, y yo no lo traje conmigo.
Carga al bebé con delicadeza para no despertarlo aunque fue en vano ya que este se puso tieso y despertó cuando Inglaterra lo separo de la cama. Lo pone frente a frente, observa su cara. Esos ojos...
Lee el babero que dice en japones "Japón" y la bandera de dicho país debajo. Casi deja caer a Japón a la cama del susto.
-¿Japón...?- pregunta, el bebé aleja su atención de Flying Mint Bunny para centrarse en Inglaterra.
-¿¡Qué hiciste?!- pregunta y grita al mismo tiempo. Japón solo lo mira extrañado ya que no entiende al inglés en estos momentos histérico.
Ya más tranquilo después de casi arrancarse los pelos se sienta en la cama y sienta a Japón en su regazo.
-Japón...- el bebé voltea al escuchar la voz del inglés nuevamente; mirándolo con esos enormes pozos cafés llenos de inocencia. Indudablemente es él. Aww, se ve tan lindo de ese tamañito, con esas ropitas, esa dulce cara regordeta cachetona, todo es demasiado adorable.
-Creo que...- se le escapa un bostezo entre palabras. -Podemos esperar hasta mañana- dice mientras se acurruca en su cama y acuesta a Japón a un lado, nota algo en la cama, lo toma entre sus manos, es su varita partida en dos trozos con las puntas de la estrella rotas.
"L-la encontré..." llora entre sus pensamientos, preferiría que siguiera perdida a rota entre sus manos.
-... oh, tal vez pasado, pasado mañana- retira los trozos de la cama y los guarda en el cajón de su mesita de noche. Se queda dormido junto con Japón.
Gracias por leer recuerden que amodoro los reviews asi que 3
