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A la mañana siguiente Inuyasha, Myoga, Jaken y Kagura estaban listos para partir. Con la última técnica adquirida por Tessaiga, Inuyasha abre un Meidou por el cual atraviesan todos en busca de Sesshomaru. Kagome, Rin y la anciana Kaede miran desde lejos como el Meidou se cierra detrás de sus amigos. No pudieron evitar que por un breve instante les envolviera un sentimiento de tristeza ya que ellas, por ser humanas, no podían ir… debía dejar todo en manos de sus confiables compañeros. Ellas sabían, gracias a lo que la madre de Sesshomaru le había comentado alguna vez al pequeño demonio Jaken, que serían incapaces de sobrevivir dentro de la obscuridad del infierno.

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Desde el comienzo del camino hacia las puertas del infierno, un sin número de Tsukai (enviados del más allá) y sabuesos del inframundo hicieron su presencia. Todos peleaban para abrirse paso hacia la obscuridad del inframundo donde Sesshomaru se encontraba. Mientras Inuyasha, Jaken y Myoga hacían lo posible por derrotar la gran cantidad de enemigos que venían a su encuentro, Kagura comenzó a alejarse en dirección a la obscuridad. Sentía la presencia, aunque muy débil, del hombre que con urgencia necesitaba encontrar.

Finalmente, después de haber recorrido un largo camino, halló el lugar de donde venía la esencia de la persona que buscaba. Y antes de adentrarse a esa oscuridad profunda que se encontraba delante de ella por un momento cerró sus ojos y recordó a detalle la última imagen que tenía de Sesshomaru al momento de su muerte; lo feliz y al mismo tiempo triste que se sintió al ver a esa persona a la cual respetaba y había comenzado a querer frente a ella. El recuerdo provocó que la invadiera un inmenso sentimiento de tristeza. Siguió adelante. De repente comenzó a vislumbrar una pequeña luz al final del camino...

Ahí estaba él, de espaldas y arrodillado, desprovisto de toda fuerza, perdido entre sus memorias, las cuales parecía no distinguir entre unas y otras, con sus ojos rojos llenos de ira contemplando el vacío y sus garras afiladas esperando soltarse de esas ataduras que lo debilitaban al punto tal de no poder siquiera hablar. Era una imagen increíblemente dolorosa y Kagura estaba allí, absorta observando al hombre del cual se había enamorado.

De pronto, dentro de la obscuridad absoluta se escucha una voz...

- ...Sesshomaru...-

El gran Youkai no responde al llamado.

- ...Sesshomaru, ¿Puedes oírme?-

Esa voz, como una suave y cálida brisa comenzó a resonar muy dentro de él.

-... ¿Quién...quién eres?...- el joven de cabello blanco vocifera apenas con fuerzas

- Soy yo... Kagura-

Por un instante, hubo un silencio desgarrador. La joven manipuladora del viento que se encontraba parada detrás de Sesshomaru, comienza a acercarse lentamente. El poderoso Youkai, oprimiendo sus garras, con un movimiento brusco se levanta. Kagura retrocede. Le habían advertido que quizás era demasiado tarde ya que la transformación podría estar en su etapa final.

Con sus ojos cerrados, Sesshomaru parecía estar peleando en su interior por regresar a la normalidad mientras que Kagura vuelve a acercarse. Está a un paso de él. Estira su brazo y con su mano alcanza a tomar el hombro del aquel hombre por el cual ella moriría sin pensarlo. En ese momento Sesshomaru abre los ojos, siente la calidez de una mano que nunca había sentido antes, voltea lentamente y ve la figura de una mujer. Esta le resultaba muy familiar. Tanto, que al verla detenidamente sintió como una estocada en su corazón, tan fuerte que lo hizo desplomarse sobre su rodilla. Duele, su corazón oscuro por la maldición parece romperse. Su expresión era de dolor, un dolor increíblemente inmenso. En ese momento, Kagura se coloca frente a él. Arrodillándose y tomándolo por ambos hombros le susurra...

-Sesshomaru...por favor...regresa-

El peliblanco queda inmóvil frente a la muchacha. Ésta, tras pasar varios minutos, retira sus manos y afligida piensa que ya no hay remedio.

Hubo silencio.

De repente, una mano alcanza la mejilla de ella...

-... Eres tú...Kagura-

-Hai... – ella, con lágrimas en sus ojos y tomando su mano le responde

En ese instante se oye una fuerte voz. El Señor del Inframundo en ese momento se hace presente….

- ¡ ¡ ¡Tú. Quién eres y qué haces aquí! ! ! -

Kagura voltea repentinamente dándole la espalda a Sesshomaru y extiende sus brazos para protegerlo. Este se incorpora rompiendo las cadenas que lo sujetaban. Su expresión ya no era de dolor sino de tristeza e ira entremezclada por ver a esa mujer intentando protegerlo dentro de esa inmensa obscuridad. A él, quien era el Youkai más poderoso.

-Patético- Sesshomaru susurra para sí

El Señor del infierno no salía de su estupefacción sorprendido por ver a Sesshomaru levantarse después de que él lo había maldecido. El encantamiento más poderoso que puede existir y ese maldito Youkai había podido desvanecerlo de su ser…

-¿Cómo es posible? Tú no deberías poder levantarte. La maldición "DARK HEART" es la más poderosa de todas. ¡No lo permitiré! ¡MUEREEEE!-

Se abalanza sobre ambos lleno de ira. Los ojos del monstruo estaban colmados de deseos de venganza y su boca, llena de afilados dientes, parecía escupir fuego. Sesshomaru, apenas con fuerzas, toma a Kagura de la mano y la aleja lo más posible. La exterminación de ese maldito monstruo era su responsabilidad. Él no dejaría, que nada ni nadie, le hiciera daño a aquella mujer.

Arrumbadas en algún lugar, no muy lejos de ahí, sus espadas Bakusaiga y Tenseiga esperaban. Sesshomaru las toma e intenta vencer al demonio con la espada de su propia creación pero es inútil. De alguna manera, lo sabía. Estaban en el "otro mundo" y necesitaba a Colmillo Sagrado, la cual cortaba seres del más allá. Pero Tenseiga parecía sin vida, no podía cortar al Señor del Inframundo. ¿Por qué? Kagura, al ver la desesperada pelean entre ambos, decide acercarse. Sesshomaru, todavía sin fuerzas, intenta una vez más atacar con Tenseiga. Nuevamente es inútil. El Señor del Inframundo no podía más mofándose del reciente fallido ataque.

-Sesshomaru, no podrás. Tu corazón todavía sucumbe ante la maldición. Eres mío-

De repente Kagura corre hacia el poderoso Youkai de quien estaba enamorada y con ambas manos toma la de él, la cual sujetaba a Tenseiga. Lo mira tiernamente tratando de hacerle saber que pase lo que pase, ella estaba a su lado. En ese momento, una brillante luz comienza a emanar de la espada.

- ¿Qué sucede? ¿Qué es esa luz?...Imposible! Tú no puedes deshacer la maldición. Es por ella... ¿verdad? Esa mujer es...-

El monstruo encolerizado se lanza sobre Kagura al darse cuenta que es por ella que la maldición ha sido destruida. Una vez más Sesshomaru ataca a su oponente pero esta vez Tenseiga responde. El Señor del Inframundo es purificado. Se desvanece.

Inuyasha y los demás en ese momento aparecen y encuentran a Kagura sosteniendo el cuerpo desfallecido de Sesshomaru. Al fin podían regresar.

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De nuevo en la aldea...

-...y así fue como sucedió. Tenseiga no respondía por proteger a Sesshomaru, ya que su corazón estaba todavía siendo controlado por la maldición. Y en el momento que Kagura tomó su mano, en ese preciso momento, el corazón de Sesshomaru se recobró completamente. Después abrí un Meidou con la kuroi-Tessaiga y así pudimos regresar-

-Estoy asombrado. El amo Sesshomaru realmente sentía algo especial por Kagura...- anonadado exclama Jaken-sama

- ¡Estoy tan feliz!... Sesshomaru-sama ha regresado con bien. Jaken-sama, estaba preocupada por usted también... Qué bueno que regresó sano y salvo. Aunque seguramente, no fue de mucha ayuda que fuera ¿verdad?-

-Tsk... Niña tonta-

Todos reían.

-A todo esto... ¿Dónde está Kagura?- Kagome recorriendo con la mirada el lugar, pregunta

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En el bosque, en las afueras de la aldea, Kagura que había seguido a Sesshomaru, quien luego de una extraordinaria y veloz recuperación estaba a punto de partir, y apoyada de espaldas detrás de un árbol se armaba de valor para hablar con él.

- … ¿Planeas irte?... -

Sesshomaru, que estaba parado contemplando el cielo, voltea al escuchar la voz de la joven de bellos ojos carmesí.

-Sí, me iré. No suelo pasar tiempo con los humanos y mucho menos con el idiota de mi hermano y su "prometida"-

- Mmmmmm... Yo...quería decirte...-

Sesshomaru súbitamente aparece frente a ella….

- Tú... Realmente viniste a ayudarme. Nunca lo hubiera imaginado. Cuando aquella vez te desvaneciste frente a mi creí que jamás volvería a verte. Esa imagen, desde aquel fatídico día, no la he podido quitar de mi mente-

Kagura miraba los ojos de Sesshomaru mientras él le hablaba. Estaba obnubilada. Verdaderamente estaba enamorada de él y no sabía cómo decírselo.

-Yo… realmente no sé porqué pero nunca dejé este mundo. Era extraño. Mi cuerpo ese día desapareció pero mi alma se fundió en el viento y por alguna razón nunca dejó de estar a tu lado. Cuando la cálida brisa soplaba cerca de ti yo iba con ella. Te sentía…-

-Lo sé…. Yo también podía percibir una extraña calidez en el viento que me rodeaba… sabía que eras tú- Su mirada color oro era intensa, tanto que la joven manipuladora del viento sentía desfallecer

-¿Dejarás a la niña y al pequeño demonio aquí?- sonrojada desvía la mirada

- Es lo mejor-

-….Entonces...yo podría...-

- …Fue por ti… Gracias-

Sesshomaru le menciona en un susurro mientras lentamente rodea con sus brazos la cintura de ella. Kagura levanta el rostro y mira los ojos color oro del hombre al que amaba. El joven peliblanco acaricia delicadamente su mejilla provocando que el leve sonrojo que ella mostraba se volviera mucho más intenso. Estaba extasiada… sus manos, sus labios, su hermoso cabello blanco pero sobre todo esa intensa mirada que podía derretirla sin siquiera intentarlo, la deslumbraba.

- Sesshomaru...Yo... Te am...-

La joven no pudo terminar la frase. En ese preciso momento, Sesshomaru la cerca sutilmente hacia él y le regala un maravilloso beso en los labios. Luego del breve pero mágico momento, el Youkai le sonríe tiernamente queriendo hacerle saber que entendía que ella quería acompañarlo y que él lo aprobaba. Kagura rodeándolo con ambos brazos y acariciando su cabello, lo besa apasionadamente.

Rin, quien se asomaba tras un árbol un poco más alejado, murmura en voz baja...

-Sesshomaru-sama, sé que se irá lejos. Por favor cuide de la Srta. Kagura como cuidó de Jaken-sama y de mi. Lo extrañaré mucho-

-No te preocupes. Los volveremos a ver- Inuyasha menciona con intención de consolar a la pequeña niña

-Así es Rin. El volverá a verte y te traerá algún regalo como siempre hace. Solo que esta vez, Kagura lo acompañará. Jamás estará solo-

Limpiando las lágrimas que caían por sus mejillas y abrazada a Kagome, Rin, con una cálida sonrisa ve partir a su querido Sesshomaru-sama.

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- FIN -

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Bueno espero les haya gustado mi primer fic ^_^

Aaaahhhhhh amo a Sesshomaru-sama

Lo que daría por ser Kagura

¿Alguien está de acuerdo conmigo?

Ok

Cuídense

Mata ne