Notas de la Autora: Sé que estas notas se ven largas y tediosas, pero creo que realmente deberían leerlas para disfrutar mejor de la historia. Los reviews los contestaré al final del capítulo. Por las dudas de que no lo hayan leído antes, habrá shonen ai y también incesto, están avisados. FF se come algunos signos de exclamación e interrogación, por lo que debo pedirles que hagan el esfuerzo de comprender lo que ocurre a pesar de esos errores reiterativos. Si tienen la oportunidad de hacerlo, lean escuchando la banda de sonido de la serie, ayuda a ubicarse en la situación. El trato frío que está habiendo entre los hermanos tiene su explicación, y además basé sus conductas en lo que ocurrió en el capítulo 23, cuando ambos, por tener algo demasiado importante de lo qué hablar y por caer tan fácilmente en malinterpretaciones, se evitan durante un buen tiempo e incluso se pelean. Esta historia está plagada de malinterpretaciones, sólo que nosotros vemos únicamente el punto de vista de Edward y no sabremos qué ocurre en realidad hasta que él no lo sepa. Los capítulos siguen saliéndome más largos de lo esperado… todo esto, en realidad, surgió porque quería incluir cierta frase de la Tía Pinako. El capítulo tres ya está escrito y pienso subirlo en la semana, cuando tenga algo hecho del cuatro (así no tienen que esperar tanto entre uno y otro). Si encuentran algo que les parezca una equivocación, por favor avísenme e intentaré arreglarlo. Estoy escribiendo en un español extraño, que no es del todo español de España pero que tampoco es el castellano que hablo en Argentina… espero que eso no le moleste a nadie. Por cierto¿Cómo se llama el compañero de la Teniente Ross? Lo olvidé… ah, y si alguien sabe el primer nombre de ella, que me lo diga también. Bueno, creo que eso es todo por esta vez… cualquier cosa que les resulte poco clara pueden preguntármela en los reviews, yo trataré de explicar todo lo que pueda. Ahora, disfruten!
+ Y al regresar a casa… +
Capítulo 2 – Ausencias.
Edward recordaba bien esa ventana. Cuando eran niños, Winly se había burlado de su estatura alegando que, a pesar de tener la misma edad, ella podía entrar a la casa por aquella ventana y él no. Estuvo varios días intentando alcanzarla, siempre infructuosamente. Ahora él era mucho más alto que el borde de esa ventana (aunque no tanto como quisiera), y tuvo que agacharse para asegurarse de que no le vieran desde adentro. Primero había pensado en dormir en algún lugar alejado, donde no fueran a encontrarlo de casualidad. Pero al fin se dio cuenta de que si despertaba en otro sitio, pensaría que todo había sido un sueño, que era imposible que hubiera vuelto. Así que lentamente fue sentándose contra la pared en que estaba aquella ventana, entrecerrando los ojos, pero sin dejar de mirar el paisaje que había extrañado tanto. No podía alejarse porque, aunque no estuviera viéndolo, necesitaba saber que estaba cerca de Alphonse. Incluso si él ya no le necesitara, incluso si no le hubiera extrañado… él sí lo había extrañado. Y mucho. Así que no iba a moverse de esa ventana, sumido en recuerdos de cómo Al había estirado un brazo y murmurado: "yo tampoco llego, ves.". Nunca supo que Alphonse estaba en la misma posición, bajo al misma ventana, con los mismos recuerdos. Sólo que detrás de la pared.
Todavía se sentía mareado. Para ordenar sus pensamientos, buscó una verdad a la que aferrarse.
Amo a Al más que a mi vida.
De eso estaba seguro. Pero ya no había nada más¿Cómo explicar, como afirmar que había sido cierto todo lo otro, los viajes, las penas, las muertes, y por sobre todo, ese frío reencuentro que le había partido el corazón? No entendía qué estaba pasando. No entendía cómo había sobrevivido en el otro mundo, cómo había conseguido volver. No entendía a dónde había vuelto.
Según sus cálculos, Al tendría 22 años. Pero no los tenía. O al menos, no lo parecía en lo absoluto. Y además… según sus cálculos, según sus fantasías, según todos esos juegos mentales a los que le había dedicado ya tanta energía, Al lo estaba buscando, Al lo extrañaba desesperadamente, como él. Pero no era así. O al menos, no parecía que fuera así en lo absoluto. No recordaba haber tenido tantos errores en mucho tiempo.
Dormitó, pensando en eso todavía, mezclándose en su imaginación imágenes de cuando eran niños, de la imponente armadura que él había llamado hermano durante años, de todos los sueños que había tenido… y en cuanto algo de luz se infiltró en sus ojos, se puso de pie.
No miró por la ventana. Dio un rodeo a toda la casa, como asegurándose de que estaba donde pensaba que estaba. Le dolía la cabeza… Pensó en que era muy temprano, pero que sin duda Tía Pinako ya estaba levantada, por lo que tocó a la puerta.
Estaba abierta.
Entró. El piso ya estaba limpio. Había una porción de pastel en la mesa con un cartel clavado en ella: para Ed. Esa no era la letra de Alphonse. Sintió pena, se sintió abandonado. Lo cual es absurdo, se dijo, debería estar rebosante de alegría. Qué absurdo. Qué absurdo.
Pero qué torpe es… y claro, a él no le importa porque la que debe dar las explicaciones soy yo… Ed me va a matar…
Se dio vuelta al escuchar la voz de Winly, quien estaba bajando por la escalera a los saltos. Cuando ella llegó a la planta baja, se encontró cara a cara con Ed, que la miraba desorientado.
¿Por qué te voy a matar?
Ah… Winly rió, quitándole importancia, como solía hacer siempre que quería ocultarle algo. Bueno… es que noté que no puedes mover bien tu brazo mecánico, entonces estuve buscando un brazo que había preparado hace tiempo, pero luego recordé que se lo entregamos a ese niño, Ira… ¡Lo siento!
Eso no es importante, Winly. Edward sonrió comprensivamente. Estuve así seis años, ya estoy acostumbrado.
Está bien… igual lo siento. Murmuró ella, como avergonzada por algo muy profundo.
Estás muy distinta… Ahora él rió por lo bajo. Antes nunca me pedías perdón.
Winly iba a protestar, pero entonces entró en la cocina Tía Pinako, interrumpiéndolos.
¿Dónde está Alphonse? Necesito su ayuda.
Ah… Winly se pasó un brazo por detrás de la cabeza, continuando con su actitud extraña. Yo puedo ayudarte…
Dije que necesitaba a Alphonse.
¡Pero yo estoy disponible!
Edward miró a Winly consternado. Algo definitivamente estaba pasando.
¿Le pasó algo a Al?
Winly agitó los brazos en señal de negación, dejando caer un papel. El muchacho se agachó a agarrarlo, y antes de que ella pudiera impedirlo, ya estaba leyéndolo.
¿Se fue a CIUDAD CENTRAL¿Justo AHORA?
Ehh… Sí… quería organizarte una fiesta de bienvenida… y pensó en ir a invitar a tus viejos conocidos… Edward la miró con desaprobación. Es que… suponía que los habrías extrañado.
Podría haber supuesto que lo extrañé a ÉL.
Oh… Lo siento, Ed. Al sólo quiere…
Está bien. No importa. Igual sí quería ver a los demás, a la sensei, a Riza, a Roze… al Coronel. Oye, y ¿Cómo te sientes? Preguntó, cambiando totalmente su expresión. ¿Ya estás mejor?
Ah, sí, bueno… es que, ya te dije, no estoy enferma. Es algo natural.
No es natural vomitar de la nada.
Es natural en los primeros meses de embarazo. Dijo Tía Pinako, parándose muy cerca de él y observándolo fijamente.
¿EMBARAZO? Exclamó Edward, totalmente desencajado.
Pues… sí. Respondió Winly con timidez, sonrojada, enroscando sus manos a su espalda. Es por eso que decidimos casarnos.
¡QUÉ¡¿CASARTE¿¡CON QUIÉN! Seguía gritando él, como si en su cabeza empezaran a encajar demasiadas piezas juntas, y la comprensión repentina le doliera más de lo que podía soportar.
Bueno… Con Al. El próximo mes.
Edward quedó paralizado. Eso era lo que estaba pasando. Eso era lo que lo dejaba a él de lado. Alphonse había formado una familia y estaba feliz. Todos estaban felices. Habían seguido con sus vidas como si nada hubiera pasado. Tal vez él había sido el único que no se había callado la boca cuando el destino se le impuso. Tal vez fue un tonto por soñar.
Estuvo un rato sin parpadear. Y al fin simuló una reacción, le ofreció la mano a Winly para estrechársela, dijo felicitaciones con entusiasmo, le deseo buena suerte, musitó vaya sorpresa, es genial, voy a ser tío. Winly le sonrió, pero no quitó su expresión de vergüenza, de culpa.
Bueno, ahora que han dicho lo que tenían que decir… si Alphonse no está, Edward, ven a ayudarme. Los cortó Tía Pinako.
Edward asintió, aún sonriéndole a la chica. Salió de la cocina y entró en el taller. Tía Pinako le entregó unas herramientas, le dio unas indicaciones y le explicó que era necesaria "mucha fuerza". Edward seguía asintiendo a todo lo que le decía, en silencio, como vacío. Pasaron varios minutos trabajando así, a la par, callados. No había tensión alrededor del chico: había angustia.
Edward Elric. Dijo Tía Pinako de pronto, llamando su atención. Había dejado sus herramientas y ahora lo observaba a los ojos. Estás cometiendo un error. Esta familia se hizo solamente para soportar tu ausencia.
Él también soltó los elementos. Sin que se diera cuenta, le habían asomado lágrimas a los ojos. Quería decir algo, pero no podía.
Ya está, no necesito más tu ayuda, terminamos.
Pero todavía…
¡Andá! Puedo terminarlo sola.
Edward salió del taller con paso lento. Volvió a la cocina, donde Winly estaba preparando comida, probablemente para la fiesta de bienvenida que pensaban hacerle. Se sentó en una silla, apoyándose en la mesa, de tal manera que quedaba contemplándola. Se preguntó cómo podía ser que todos tuvieran algo que hacer a esa hora. Había esperado encontrarlos durmiendo… pero no, Al había conseguido escapar antes que él traspasara la puerta.
Oye, Winly… cuéntame qué pasó desde que me fui. ¿Cómo encontraron a Al?
Ah… Winly se volteó, aún con un cuchillo en la mano. Roze se había quedado en la puerta del templo, esperándote. Había vendado al chico, Ira, con su vestido, si no me equivoco. Y cuando vio que todo se estaba cayendo, no lo soportó más y fue a buscarte.
¿A buscarme?
Claro, quizás estabas inconsciente o algo… no sabía qué podía pasar después de la trasmutación. Pero cuando llegó al lugar sólo estaba Al. Tenía el mismo cuerpo que había perdido.
¿O sea que estaba bien?
Sí, estaba bien y con diez años.
¿Con… con diez años? Entonces… ahora debe tener dieciséis… ahora entiendo… pero… ¿Cómo salieron de ahí¿Estaba despierto¿Estaba…?
¡Dejame contarte de a poco! No estaba despierto. Estaba desmayado, desnudo, justo en el medio del círculo. Roze nos contó que unos escombros habían caído alrededor suyo, pero que él estaba intacto. Un milagro¿No?
Sí… Si lo hubiera traído de vuelta sólo para que muriera bajo unos escombros no me lo habría perdonado nunca.
No habría sido tu culpa.
Siempre es mi culpa. Yo debería cuidarlo.
Ed… estás diciendo tonterías. Mira, te sigo contando¿Está bien? Roze no podía cargarlo porque llevaba su bebé en brazos, así que intentó despertarlo… Winly se volteó y prosiguió su relato mientras continuaba cocinando. Lo logró y lo convenció de que tenían que salir de allí. Se demoraron un rato buscándote, pero al fin salieron, justo antes de que todo se viniera abajo. Afuera encontraron a los hermanos Russel y Fletcher y a Izumi, que acababa de llegar no sé de dónde… ella los trajo a todos acá.
Edward escuchó absorto durante horas: Alphonse se había quedado a vivir con ellas; Roze vivió allí mientras su hijo era muy pequeño, pero más tarde se mudó a Ciudad Central; el Gran General había sido muerto por el Coronel, por lo que ya no era más Coronel, sino que tendría que llamarle Roy, y a Riza no podría decirle Teniente sino más bien señora Mustang, pues se habían casado; el gobierno era ahora un Parlamento; la Teniente Ross y los demás se habían pasado a la sección de Investigación junto con Scieska, para asegurarse de que nada similar volvería a ocurrir; no encontraron a Dante ni a Gula… Habían pasado muchas cosas.
De pronto Winly detuvo su historia.
¿Qué pasa? Preguntó Edward.
La chica había abierto una alacena y parecía congelada.
Argh… pues… ah, no es nada.
Sigue contando. ¿De veras el Coronel… digo, Roy, se ha casado?
Sí, en serio. Nos invitaron a la boda. Riza se ve mucho más hermosa desde que dejó el Ejército, tendrías que verla… se parece mucho a mí y todos piensan que somos hermanas, es muy gracioso…
Nunca lo había pensado… oye¿Y qué hay de los Ishbalitas¿No sabes qué ha ocurrido con ellos?
El nuevo gobierno los está tratando muy bien… no tienes que preocuparte.
Durante el almuerzo siguieron hablando. Edward quería preguntar sobre Alphonse. Y sobre ese embarazo. Pero prefirió callar, informándose de cómo había ido el mundo sin él.
Entrada la tarde, después de haber estado mirando fotos en la habitación que Winly le preparó para él, bajó a la cocina, preocupado.
Al ya tendría que haber vuelto¿No?
Winly mostró nuevamente una expresión avergonzada.
Ya volvió.
¡Al fin¿Dónde está?
Bueno… se fue otra vez. Desvió la mirada.
¿Qué, a dónde fue?
Es que… ayer se había olvidado de comprar unas cuantas cosas, lo cual descubrí recién hoy cuando revisé la alacena… y bueno, cuando llegó se lo reproché y enseguida se marchó a comprarlas, ni me dio tiempo a decirle que estabas aquí…
Ah, así que se fue otra vez…
Edward se desanimó. Decidió seguir viendo fotos hasta que llegara. Le pidió por favor a Winly que, en cuanto lo viera, antes que cualquier otra cosa, le dijera que fuera a saludarlo.
Dile… Dile que yo sí lo extraño. Murmuró, queriendo que lo hubiera escuchado y que no al mismo tiempo.
Próximo capítulo: Edward no soporta más la actitud de Alphonse y toma medidas al respecto. Descubre aquello que nosotros sabíamos pero que él no. Llevan a cabo la fiesta de bienvenida. Y se comprueb que las muchedumbres nos recuerdan nuestra soledad.
Respuesta a mi único review:
Nyu Hikari: Millones de gracias por tu review! Me hacés tan feliz! Hay otros fics en español que continúan la serie, así que no te preocupes que tendrás muchas cosas interesantes que leer. Cuando terminé de verla me apené tanto que volví a verla, la acabé esta semana por segunda vez, y ahora pienso embarcarme en una tercera vez para acompañar a una amiga que aún no la vio :P. Espero que las notas del principio te hayan aclarado un poco el porqué de la frialdad. Con el tiempo iremos viendo los distintos secretos que angustian a los personajes. Me alegro que te esté gustando. Nos leemos!
+ Lila Negra +
+ Sábado, 07 de Mayo del 2005 +
